El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Madariaga, José Joaquín

BIOGRAFIA I

Nació en Corrientes, el 27 de Noviembre de 1799 y sus padres fueron José Luis Madariaga -que ocupó el cargo de Síndico Procurador en Corrientes y de Administrador del Cabildo de Itatí y, desde este cargo, secundó con entusiasmo la expedición de Manuel Belgrano al Paraguay-, y Angeles Acosta, cuyo padre, José Luis Acosta, ejerció las funciones de la Alcaidía Provincial a fines del siglo XVIII.

En su niñez recibió instrucción de fray José de la Quintana y sus estudios superiores los realizó en Buenos Aires, donde tenía parientes, como Joaquín de Madariaga, comerciante español, miembro en varias oportunidades del Cabildo porteño, y el doctor José Francisco Acosta, miembro prominente de la Judicatura.

Joaquín se dedicó primero al comercio y luego recibió nociones de Derecho. Participó después en las guerras civiles del Año XX, integrando las fuerzas comandadas por el general Carlos María de Alvear.

Regresó a Corrientes en 1824 y ejerció la Procuración en la Judicatura correntina, además del comercio..

En 1826 dejó esta actividad para dedicarse exclusivamente a la judicial.

En 1828, Pedro Ferré lo designó Alcalde de primera instancia y, en 1830, fue propuesto para el grado de teniente primero del Batallón Cívico.

En 1831 se dirigió a Curuzú Cuatiá para dedicarse a la industria ganadera y en esa localidad, ese mismo año, estuvo un tiempo al frente de la Comisaría de Guerra, por nombramiento de Ferré.

Con otros vecinos de allí, Raymundo Romero y Desiderio Benítez, en Enero de 1834 obsequiaron al Estado 355 caballos.

Ocupó una banca en el Congreso General de la Provincia, en los años 1838 y 1839, en representación de Curuzú Cuatiá.

Después del movimiento del 6 de Octubre de 1839, el nuevo gobernador, Pedro Ferré, nombró a Joaquín y Juan, comandantes militares de Mercedes y Curuzú Cuatiá respectivamente, creando y organizando los escuadrones Paiubre y Curuzú Cuatiá, con los cuales hicieron el servicio de fronteras, a las órdenes del general Manuel Vicente Ramírez.

Con el comandante militar de La Cruz, batieron al indio Garavi, en el Paso Itú sobre el río Aguapey. Con su hermano Juan, cooperaron con Juan Lavalle en la formación del llamado Ejército Libertador.

Cuando Lavalle partió hacia Buenos Aires, la Provincia de Corrientes sufrió algunas

incursiones de militares rosistas por sus fronteras Sudeste y Sudoeste. Los Madariaga se incorporaron a las órdenes de Juan Andrés Ricarde y vencieron al rosista Bailón Cabral, cerca de Sauce.

Luego se corrieron hacia el Este y escarmentaron a Tacuabe, Pablos y Abraham, que ya habían sido batidos por Benjamín Virasoro en Estingana.

En mérito a esta actuación, el general José María Paz los confirmó en los cargos de comandantes de los Escuadrones Paiubre y Curuzú Cuatiá.

Destacada actuación tuvo Joaquín en Caá Guazú, y por ello Paz lo envió con las banderas tomadas en la batalla para que se las entregara al gobernador Pedro Ferré.

Después de la derrota de Arroyo Grande, los hermanos Madariaga se exiliaron en el Brasil.

La provincia cayó bajo el dominio de los partidarios de Juan Manuel de Rosas. Madariaga se aprestó a luchar contra los rosistas. Vadeó el río Uruguay, en Rincón de San Jorge (que después se llamó Paso de los Libres) al frente de ciento ocho hombres. A su paso por los pueblos de la Provincia obtuvo importantes adhesiones, con las que fue engrosando su ejército.

Tras tres meses de campaña, se lanzó sobre la Capital. Las milicias se pronunciaron por “la libertad” y el gobernador Pedro Dionisio Cabral debió dejar la ciudad. En Agosto de 1842, Madariaga disolvió el Congreso provincial y asumió la plenitud de los poderes. Epilogó brillantemente su campaña con la victoria de Laguna Brava, el 6 de Mayo de 1843.

A principios de 1846, la provincia fue invadida por Justo José de Urquiza, con quien Madariaga firmó un Tratado de paz y amistad que fue rechazado por Rosas. Urquiza volvió a atacar y derrotó a Madariaga en Vences,  el 27 de Noviembre de 1847, por lo que  éste tuvo que marchar al exilio nuevamente.

Enfermo y abatido, Madariaga llegó al Paraguay acompañado por sesenta de sus compañeros;  por poco tiempo permaneció en la Villa del Pilar y luego se trasladó al Brasil donde falleció en Febrero de 1848 en un lugar cercano a Porto Alegre.

Sus restos fueron repatriados a su ciudad natal en 1859, siendo colocados junto a los de Berón de Astrada en la catedral.

Sus restos descansan en la Catedral de Corrientes. Un artístico monumento erigido en la plaza principal de Paso de los Libres recuerda la legendaria hazaña de “los ciento ocho”.

*******

BIOGRAFIA II

Desde 1835, el poder ejercido por el gobernador de la provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de las provincias argentinas, Juan Manuel de Rosas, tenía los caracteres de una dictadura(1).

(1) Hernán Félix Gómez. "La Ciudad de Corrientes" (1944).

Victimaba con su despotismo a los hombres de la provincia de su mando y, fuera de todo derecho, porque las provincias eran soberanas y la Nación no estaba organizada, a los demás Estados provinciales.

Hasta 1838 escapó a esta tiranía el grupo de los Estados litorales, formado por Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, mediante el prestigio del brigadier Estanislao López, gobernador de Santa Fe, con cuya política coincidía el resto del Litoral.

Pero cuando aquel eminente argentino falleció, en momentos en que Rosas cerraba los ríos, provocando el bloqueo anglo-francés, su poder encadenó a su voluntad a Santa Fe y Entre Ríos.

Unicamente quedó libre, en toda la Nación, la provincia de Corrientes, que debió armarse para defenderse de esa tiranía, cuyo brazo armado fue, en el Litoral, el general Echagüe, gobernador de Entre Ríos.

A principios de 1839, la guerra se presentaba inevitable. Los hombres libres de Corrientes, capitaneados por su gobernador, el coronel Genaro Berón de Astrada, prefirieron morir a servir el poder del tirano. Tal fue la significación de Pago Largo.

Aquella enorme tragedia, no agotó el espíritu de la libertad. Apenas retiradas las fuerzas de Echagüe, el 6 de Octubre de 1839, el pueblo de la Provincia se pronunció contra Rosas y, electo gobernador Pedro Ferré, se iniciaron los aprestos militares.

Llegó a la Provincia, después de cruzar toda la de Entre Ríos y de vencer en Yeruá, el general Juan Lavalle, con un puñado de oficiales. Al valor de aquél ilustre guerrero, entregó Corrientes las legiones de sus libres, y un segundo ejército libertador que triunfó en San Cristóbal y luchó en Sauce Grande, cruzó el río Paraná, llevando la guerra a toda la República.

Mientras estos valientes correntinos se cruzaban por la libertad de la Nación, fue necesario crear un tercer ejército, que defendiese a la Provincia. Ferré encargó de esta tarea, al general José María Paz y, con este ejército, que congregó a los últimos varones y a los jóvenes de sus escuelas, se ganó la batalla de Caá Guazú y se recuperó Entre Ríos.

Paz se apartó del ejército de Corrientes. En virtud de la alianza entre Corrientes y el presidente de la República Oriental del Uruguay, general Fructuoso Rivera, correspondió a éste el mando de las fuerzas.

La batalla se dio en Arroyo Grande, el 6 de Diciembre de 1842, en la cual, por falta de pericia en el comando, fue derrotado el ejército correntino-uruguayo.

Mandaba las fuerzas rosistas, el presunto presidente de la República Oriental del Uruguay Oribe, revistando entre las fuerzas de Rosas los partidarios uruguayos de aquel general.

Como consecuencia de Arroyo Grande, la Provincia de Corrientes quedó en manos del rosismo.

Los sobrevivientes de aquella derrota se refugiaron en la Banda Oriental del Uruguay y un grupo de ellos, por su territorio y el de la República del Brasil, se congregó en Ñanduy, la tierra hospitalaria de Río Grande del Sur.

Allí les llegaron los ecos de los sufrimientos del pueblo correntino, de la muerte a mansalva de sus varones y de los excesos de la guerra civil. La voz de la patria llegaba candente, de dolor, y aquellos libres juraron redimirla.

El 31 de Marzo de 1843, un grupo de ciento ocho valientes, capitaneados por un joven conductor, cruzando el Uruguay, pisó la tierra de la Patria y abrió la epopeya de su recuperación.

Sobre la huella inicial de aquella cruzada, se levantó como un homenaje la ciudad de Paso de los Libres.

Comandaba a esos héroes el general Joaquín Madariaga, quien hiciera experiencia militar en las luchas contra Rosas desde los lejanos días de Pago Largo.

Nacido en la ciudad de Corrientes, el 27 de Noviembre de 1799, en el hogar de sus padres, José Luis Madariaga y Angeles Acosta, se había educado en aulas del ilustre lego fray José de la Quintana, del Convento de San Francisco, y luego en Buenos Aires, en los escritorios de su alto comercio, y junto a su tío el doctor José Francisco Acosta.

Vuelto a la provincia, Madariaga actuó en el comercio y la Justicia, hasta su incorporación (1830) al servicio militar. Por el prestigio logrado en la campaña contra los indígenas de Misiones (1833), fue electo diputado por Curuzú Cuatiá y, concluido su mandato, pasó a servir (1839) en las comandancias militares.

Su vida es la de los campamentos de Corrientes en la epopeya contra el gobernador de Buenos Aires, entre las jornadas que siguieron a Pago Largo y el rojo sol de “Arroyo Grande”.

Joaquín Madariaga, desde Paso de los Libres, marchó hacia la capital, y en torno de la pequeña columna fueron sumándose los hombres refugiados en los bosques y los esteros.

Nada contuvo esa marcha triunfal que vencía toda resistencia. Se triunfó en Laguna Brava (6 de Mayo de 1843) y se organizó el Gobierno, reconstituyéndose las instituciones provinciales.

Como gobernador y comandante militar de Corrientes, Joaquín Madariaga, al frente de un nuevo ejército libertador, abrió operaciones sobre Entre Ríos. Los triunfos parciales de 1844 no inclinaron a la provincia hermana al programa de la constitucionalidad y, entonces, Corrientes debió resolverse a crear un poder militar poderoso, que le permitiera competir con el propio Rosas en la sede de su mando.

Se organizó entonces el Directorio General de la Guerra, un poder militar sin función política, que actuaba en nombre de todos los argentinos y representaba a la Nación armada. Se puso a su frente el general Paz, y Madariaga, como gobernador de Corrientes, entregó sus recursos militares y la fidelidad de sus varones.

Invadida la provincia (1846) por las fuerzas rosistas, a las órdenes de Justo José de Urquiza, el Directorio de la Guerra produjo la marcha a Yvahái, en cuyas lomas preparó la batalla. Pero el invasor se negó a aceptarla, retirando sus legiones, sin persecución alguna.

Nació entonces un mal entendimiento entre el general Paz y el gobernador Madariaga. El primero intentó apoderarse del poder político provincial y, el segundo, tal vez decepcionado por los comandos de jefes unitarios, vio de buen grado gestiones de paz abiertas, sobre la base del respeto de la Provincia, su nincorporación a la Confederación sin la obligación de luchar contra los aliados de ese entonces.

Resultado de varias circunstancias fue la liquidación del Directorio de la Guerra y los Tratados de Alcaraz, en que se estipulaba aquella paz.

Pero Rosas no aprobó esos convenios. Exigía la reincorporación de la Provincia sin condición alguna. Inútilmente el general Urquiza, que llevaba este negociado por Rosas, hizo ver que no se exigiría a Corrientes actuación militar alguna en la consolidación del poder del gobernador de Buenos Aires.

El gobernador Madariaga creyó imprescindible la consignación escrita de esta condición limitativa, respetable para sus aliados, y la guerra quedó nuevamente planteada.

Corrientes fue invadida por el ejército de Urquiza, en cuyas filas revistaban cientos de correntinos que creían en su sinceridad, a quienes se había anticipado el propósito de organizar a la Nación.

La batalla de Vences (del 27 de Noviembre de 1847), fue por esto una lucha entre hermanos. El general Madariaga, derrotado, abandonó la Provincia con los hombres responsables de su partido, creándose un nuevo orden de cosas, presidido por el general Benjamín Virasoro que, tres años después, aliado con Urquiza, derrotó a Rosas en la jornada de Caseros.

El general Madariaga, que emigró al Paraguay, trasladándose luego al Brasil, no pudo asistir a esta última jornada en la que Corrientes vio triunfar el programa de libertad y constitucionalidad que levantó en Pago Largo.

A principios de 1848 falleció en las cercanías de Porto Alegre, donde permanecieron por once años sus restos mortales.

Ellos se encuentran hoy entregados a la veneración de sus comprovincianos, en la Iglesia Catedral de la ciudad de Corrientes.

*******

BIOGRAFIA III

Nació en Corrientes el 27 de Noviembre de 1799 y sus padres fueron José Luis Madariaga -que ocupó el cargo de Síndico Procurador en Corrientes y de Administrador del Cabildo de Itatí y, desde este cargo, secundó con entusiasmo la expedición de Manuel Belgrano al Paraguay- y Angeles Acosta, cuyo padre, José Luis Acosta, ejerció las funciones de la Alcaldía Provincial a fines del siglo XVIII(2).

(2) Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

En su niñez recibió instrucción de fray José de la Quintana y sus estudios superiores los realizó en Buenos Aires, donde tenía parientes importantes como Joaquín de Madariaga, respetado comerciante español -miembro en varias oportunidades del Cabildo porteño- y el doctor José Francisco Acosta, miembro prominente de la Judicatura.

Joaquín se dedicó primero al comercio y luego recibió nociones de Derecho. Participó luego en las guerras civiles del año XX integrando las fuerzas comandadas por el general Carlos María de Alvear.

Regresó a Corrientes en 1824 y ejerció la Procuración en la Judicatura correntina, además del comercio. En 1826 dejó esta actividad para dedicarse exclusivamente a la judicial. En 1828, Pedro Ferré lo designó Alcalde de primera instancia y, en 1830, fue propuesto para el grado de Teniente Primero del Batallón Cívico.

En 1831 se dirigió a Curuzú Cuatiá para dedicarse a la industria ganadera y en esa localidad ese mismo año estuvo un tiempo al frente de la Comisaría de Guerra por nombramiento de Ferré.

Con otros vecinos de allí, Raymundo Romero y Desiderio Benítez, en Enero de 1834 obsequiaron al Estado 355 caballos. Ocupó una banca en el Congreso General de la provincia en los años 1838 y 1839, en representación de Curuzú Cuatiá.

Después de la insurrección del 6 de Octubre de 1839 el nuevo gobernador, Pedro Ferré, nombró a Joaquín y Juan Comandantes Militares de Mercedes y Curuzú Cuatiá respectivamente, creando y organizando los escuadrones Paiubre y Curuzú Cuatiá con los cuales hicieron el servicio de fronteras, a las órdenes del general Manuel Vicente Ramírez.

Con el Comandante Militar de La Cruz, batieron al indio Garabí -en el Paso Ytu- sobre el río Aguapey.

Con su hermano Juan cooperaron con Lavalle en la formación del segundo Ejército correntino. Cuando Lavalle partió hacia Buenos Aires, la provincia de Corrientes sufrió algunas incursiones de caudillejos rosistas por sus fronteras sudeste y sudoeste. Los Madariaga se incorporaron a las órdenes de Juan Andrés Ricarde y vencieron al capitanejo Bailón Cabral cerca de Sauce.

Luego se corrieron hacia el Este y escarmentaron a Tacuabé, Pablos y Abraham que ya habían sido batidos por Benjamín Virasoro en Estingana. En mérito a esta actuación, el general José María Paz los confirmó en los cargos de Comandantes de los escuadrones Paiubre y Curuzú Cuatiá.

Destacada actuación tuvo Joaquín en Caá Guazú y por ello Paz lo envió con las banderas tomadas en la batalla para que se las entregara al gobernador Ferré.

Después de la derrota de Arroyo Grande, los hermanos Madariaga se exiliaron en el Brasil para regresar victoriosos y tomar el Gobierno de la provincia hasta el aciago 27 de Noviembre de 1847 en que tuvo que marchar al exilio nuevamente, después de la derrota de Vences.

Enfermo y abatido llegó al Paraguay acompañado por sesenta de sus compañeros. Por poco tiempo permaneció en la Villa del Pilar y luego se trasladó al Brasil donde falleció en Febrero de 1848 en un lugar cercano a Porto Alegre.

Sus restos fueron repatriados a su ciudad natal en 1859, siendo colocados junto a los de Berón de Astrada en la catedral.

Información adicional