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Ros, Tarragó

TARRAGO ROS

Tarragó Ros (ése es su verdadero nombre y apellido), nació en Curuzú Cuatiá, Provincia de Corrientes, el 19 de Junio de 1923. Desde muy niño, su inclinación por la música lo lleva a ejecutar la armónica de boca y el piano, para luego de unos años, adquirir un pequeño acordeón de dos hileras. Lo propio hacía con la batería y el acordeón a piano.

Sus primeras actuaciones, a los 17 años, las realizó en “Radio Salto”, República Oriental del Uruguay, con un pequeño conjunto de música nativa. Viajó a Buenos Aires, por primera vez, en el año 1943, cumpliendo con el sueño de todo aquél provinciano que cultiva el arte.

Es contratado por Pedro Mendoza, para varias actuaciones, en los salones de baile de música correntina, de los que él era propietario. Actuó también en “Radio Callao” y “Radio Prieto”. Luego, se incorporó brevemente en el conjunto de Mauricio Valenzucla. Posteriormente, ejecutó su acordeón en el conjunto de Emilio Chamorro, denominado “Los Hijos de Corrientes”.

En esos años, Pedro Sánchez lo invitó a grabar con su “Trío Taragüí”, siendo ésta su primera grabación discográfica.

Luego de algunos años se independizó, integrando su primer conjunto en el año 1949. Al principio formó tríos y, posteriormente, cuartetos y sextetos. Pero la fama vendrá de la mano de la grabación que realiza como trío, en el año 1954, y que bate todos los récord de venta de esa época.

Dos de los títulos registrados: “El Toro”, chamamé de “Cambá” Castillo, y “Don Gualberto”, chamamé que le pertenece y que estaba dedicado a ese gran acordeonista de Curuzú Cuatiá que es don Gualberto Panozzo.

Desde ese momento, sus éxitos discográficos no cesan. Por las ventas millonarias de sus placas, en el mercado discográfico argentino, se hizo merecedor de tres “discos de oro” y el “templo de oro” que otorga el sello “Odeón” a los artistas más populares en venta.

Acompañaron a Tarragó Ros, en su primera época: Felipe Lugo Fernández, Antonio Nicolás Niz, Justo Pastor Borda, Gregorio de la Vega, Cerafín Altamirano y la cancionista Adriana Selva; luego se agregó otro acordeón al conjunto, el de Andrés Cañete, antes también cantor de éste. También participaron glosistas, tales los casos de Gorgoño Benítez, Oscar Albornoz y, el último, Edgar Estigarribia Ezcurra, quien, posteriormente, fue integrante del conjunto “Los Reyes del Chamamé”.

Radicado en la ciudad de Rosario, durante muchos años, Tarragó Ros realiza giras y actuaciones por todo el país, presentándose en emisoras de radio, canales de televisión, al mismo tiempo que continuaba grabando en forma constante.

Aun en pleno éxito, el “Rey del Chamamé”, o “El Gigante del Chamamé”, como se lo llamaba, aquejado de una dolencia física, fallece en la ciudad de Rosario el 15 de Abril de 1978, próximo a cumplir 55 años. Sus restos descansan en su tierra querida, Curuzú Cuatiá, según un pedido especial que hiciera en vida a su entrañable amigo, Edgar Estigarribia.

Tarragó Ros, apodado cariñosamente “Tirantillo” es, sin lugar a dudas, un pionero del chamamé. Más allá de su desaparición física, su trayectoria artística así lo demuestra.

Creador de un estilo inconfundible, que es esencialmente auténtico, es permanentemente reconocido por las reiteradas imitaciones que, hasta hoy, se suceden.

Pero se debe afirmar que Tarragó Ros hubo uno solo, y su modalidad campiriña para bailes “ramada guýpe”, no tendrá fin.

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