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Miño, Eustaquio

EUSTAQUIO MIÑO

Un músico de una personalidad vigorosa y creativa, fue el bandoneonista Eustaquio Miño, nacido el 20 de Septiembre de 1912, en el paraje “El Pasito”, situado en el Departamento General Paz, Provincia de Corrientes.

Gracias a su progenitor, hombre de campo y ejecutante del acordeón chamamecero, el niño se inicia con el instrumento musical. En su adolescencia, Eustaquio se traslada a la ciudad de Resistencia (Provincia del Chaco), donde un tío suyo lo inicia en el bandoneón, y recibe las lecciones de Pedro Mendoza, aquel autor de tantos éxitos chamameceros, en la década del ’50.

Posteriormente, regresa a Corrientes, instalándose en la ciudad de Mburucuyá, su pueblo por adopción. Desde allí inicia su vuelo artístico, conformando su grupo musical, al que denomina “Los Gauchos de Mburucuyá”. Así inicia una actividad artística que populariza su nombre y su estilo chamamecero.

Son muchos los músicos que lo secundan, en largos años de transitar mil caminos con su conjunto: Juan Monzón, Julio “Chico” Maciel, Octavio Miño, Fortunato Fernández, Rodolfo González, Antonio Niz, “Tito” Miqueri, Inocencio Ortigoza, Raúl Escalante, Andrés Carlés, Eusebio Giménez, Felipe Ferrari, Alejandro Barrios, Ricardo Miguel Scófano, músico este último que permaneciera junto a Miño hasta sus últimas horas de vida.

Sus dúos de voces también son parte de la historia grande del chamamé: Gabino Quiroz y Antonio Alfredo Miranda, Juancito “El Peregrino” y “Cacho” Colman, y, quizás, el más famoso: el “Dúo Vera-Lucero”, integrado por Salvador Miqueri y Eustaquio Vera.

Sus agrupaciones iban desde cuartetos hasta doce músicos, en algunas oportunidades. En esas ocasiones, incluye dos acordeones, dos bandoneones, violín, varias guitarras, cantores. Pero sus famosos cuartetos integrados por Fortunato Fernández (acordeón), Miño (bandoneón), y el dúo Vera-Lucero, han quedado como una impronta, dentro de la historia del ensamble instrumental y vocal de la música nativa de Corrientes.

Lamentablemente, son muy escasas sus grabaciones, pero su estilo ha hecho escuela en otros, que toman como paradigma sus instrumentaciones.

Compositor de gran inspiración, ha dejado temas que son recordados permanentemente: “Cañada Fragosa”, “El Pasitero”, “Palo Blanco”, “Ida Zulma”, “El Cantor del Paraná”, “2 de Noviembre”, son tan solo algunos ejemplos.

El repertorio de otros conjuntos han grabado sus temas famosos, como: “Don Basilio”, “El Caranchillo”, “Ursulita”, “El Puestero”, “Soy de Mburucuyá”, “El Maturrango” y “La Querencia”, es un homenaje constante a su talento creativo.

En Mburucuyá, había inaugurado una “pista bailable”, a la que denominó “La Querencia”, hasta prácticamente su fallecimiento, hecho que ocurre el 26 de Enero de 1967.

Sus innumerables giras de actuaciones por Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, en los más distantes escenarios de pueblos, parajes, localidades alejadas, han demostrado su entrega incondicional a la música chamamecera.

Un artista con singular estilo, que trazó huellas indelebles en el proceso creativo del folclore musical de Corrientes.

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