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Mambrín, Ramón

RAMON MAMBRIN

La figura de Ramón Mambrín, como acordeonista correntino es, sin dudas, el prototipo del músico folclórico tradicional que llenó toda una época con sus actuaciones. Estamos hablando de Ramón Mambrín y, lo que muy pocas personas se imaginan, es que ése fue su nombre artístico únicamente. Su verdadero y real nombre y apellido completo fue: Ramón Celestino Rodríguez, quien nació en la ciudad de Corrientes, el 19 de Mayo de 1895, y estaba casado con la señora Antonia Florencia Lugo (ya fallecida), desde el 9 de Febrero de 1929.

Innumerables fueron los integrantes que lo acompañaron, como infinitas las veces que se lo encontraba ejecutando su instrumento con dúos, tríos o conjuntos más numerosos, de acuerdo con la ocasión y los músicos y amigos disponibles.

Recordamos a algunos de ellos: Miguel Saravia, Juan Bautista Mambrín, Miguel Casafuz, La Cruz Fernández, “Tucho” Acevedo, Orrego, etcétera.

Cuentan sus colegas y allegados que el acordeón con el que desarrolló la mayor parte de su trayectoria artística, lo adquirió en el año 1915.

Participó en la filmación de la película “Alto Paraná”, que dirigiera Catrano Catrani, en 1956, mostrando una escena de un baile popular. Tiene oportunidad de grabar y registra cuatro temas, en el sello “Bemol”, con el nombre de: “Conjunto los Veteranos de Mambrín”, y los títulos son: “El Boyerito”, “El Trompo”, “El Cachapecero” y “Fierro Punta”.

Sus actuaciones en radios, bailes y fiestas familiares, le proporcionan fama y un reconocimiento a nivel popular que fue, sin dudas, los mejores premios que pudo obtener en vida. El nombre de Mambrín fue, en una época, sinónimo de “baile chamamecero”, y allí donde se festejara algo, la presencia inconfundible de su estilo, con una “acordeona verdulera de dos hileras”, estaba presente.

Nunca pretendió dinero, ni fama, pero Dios le puso el don inagotable de la improvisación musical, y le otorgó el honor y el mérito de un imborrable reconocimiento por parte del alma de su pueblo: Corrientes, que, estamos seguros, jamás lo olvidará.

Este verdadero “pionero del chamamé” extiende su vida artística hasta la década del ’70, aproximadamente, y nos dejó para siempre en nuestra ciudad de Corrientes, el 6 de Septiembre de 1982.

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