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Miqueri, Salvador

SALVADOR MIQUERI
(Argentino Lucero)

El destacado músico, compositor y cantautor chamamecero Salvador Miqueri murió en la madrugada del 20 de Agosto de 2013, alrededor de las 05:30, a los 86 años, por una enfermedad lo aquejaba ya hacía un tiempo y que en los últimos días lo tenía internado en el Centro Médico de la ciudad de Corrientes.
Nació el 15 de Diciembre de 1926 en Mburucuyá, Provincia de Corrientes, y desde muy joven aprendió intuitivamente la ejecución de la guitarra.

Al referirnos a Miqueri, se hace necesario mencionar su triple condición: de poeta, compositor de melodías e intérprete chamamecero.

Pero lo que se desea destacar es su carácter de creador de un estilo musical que llena toda una época y que trasciende, hasta hoy, por su calidad melódica y poética que es, en verdad, una renovación dentro del ámbito de la música folclórica de Corrientes.

En su niñez se inició en la ejecución de la armónica y la guitarra en forma intuitiva, realizando sus primeras presentaciones en fiestas familiares a la edad de 8 años.

En el año 1946 formó, junto a su primo bandoneonista Esperitón “Tito” Miqueri y el acordeonista Fortunato “Fortú” Fernández,  el “Trío Pasionaria” con el que realizó recordadas presentaciones en la pista “La Querencia”, de Mburucuyá, y “Mi Cabaña” y “Punta Tacuara” de la capital provincial.

Sus primeros pasos musicales los realiza con el “Trío Pasionaria”, junto al bandoneón de “Tito” Miqueri (su primo), entre los años 1948/1949.

Recibido de Maestro Normal Nacional comenzó a ejercer la docencia por lo que adopta el seudónimo de “Argentino Lucero”  ya que, según los cánones de la época, la actividad musical no era compatible con el magisterio.

A fines de la década del 40 recibe la invitación del bandoneonista Eustaquio Miño para incorporarse a su conjunto “Los Gauchos de Mburucuyá” donde forma el dúo de voces con un compañero de la infancia, Eustaquio “Nene” Vera, dando nacimiento al legendario dúo “Vera-Lucero”.

Al integrarse al conjunto del bandoneonista Eustaquio Miño y “Los Gauchos de Mburucuyá”, donde se encuentra con Eustaquio “Nene” Vera, cantor y guitarrero; con él conformará el dúo de voces que lo conducirá a una fama singular. Esto ocurre en 1950.

Con “Los Gauchos de Mburucuyá” tuvo la oportunidad de realizar sus primeras presentaciones en Buenos Aires.

Luego, ya conformado el “Dúo Vera-Lucero”, pasa a integrar el conjunto de Tránsito Cocomarola, a partir de Marzo de 1951. Allí se cumple una etapa discográfica y de múltiples actuaciones por todo el país, con un éxito realmente extraordinario. Actúan hasta el año 1956.

A principios de los 50, el dúo “Vera-Lucero” es convocado por Tránsito Cocomarola para incorporarse a su célebre “Trío”, registrando su primera grabación para el sello “Odeón” el 16 de Julio de 1952, cuando graban el chamamé “Ilusión perdida” autoría de Miqueri.

Con el “Taita del Chamamé” permanece hasta el año 1956, realizando presentaciones en las principales pistas de la época y registrando en total veinte grabaciones, siempre para el sello “Odeón”, conformando, además, con Cocomarola, una dupla autoral de excepción que dio vida a obras como “Monte refugio”, “Mi selva eterna” y “Amor supremo”.

Idolo indiscutible del cancionero correntino, se desvincula de Cocomarola, e inicia la formación de su propia agrupación musical. Primero, con “Tito” Miqueri, bandoneón; Fortunato Fernández, acordeón; y el dúo “Vera-Lucero”, en voces y guitarras.

Graban, en 1958, en el sello discográfico “TK”. En el año 1960 se incorpora Norberto Gómez, acordeón, y, a partir de 1961, Avelino Flores, en bandoneón. Posteriormente, Arcadio Argentino Flores, acordeonista, reemplaza a Gómez.

Llegan a grabar varios discos en el sello “Odeón”, de larga duración, que son el testimonio de una “época dorada” del chamamé, donde reúnen sus más aclamados éxitos. Esto ocurría en el año 1963 pero, paulatinamente, dejan de grabar y actuar.

Desvinculado, junto a Vera, del conjunto de Cocomarola, deciden formar el conjunto “Vera-Lucero” con el que realizan -en el año 1955- sus primeras grabaciones para el sello “TK”.
El conjunto se mantiene hasta el año 1964 en  que Miqueri por propia decisión decide abandonar temporariamente la música.
En esta etapa acompañaron a “Vera-Lucero” músicos como Norberto Gómez, Marcos Brígido González, Arcadio Ramón Flores, Fortunato Fernández y Avelino Flores, con quien Miqueri vuelve a conformar otra gran sociedad autoral que dio vida a los más grandes éxitos del conjunto, como “Arrepentimiento” , “Ocaso” y “Tu pañuelo”.

Un silencio musical se extiende desde 1964 hasta 1969, año en que el dúo “Vera-Lucero” integra nuevamente el conjunto de Cocomarola, actuando en Buenos Aires y algunos centros bailables de varias provincias pero, lamentablemente, no llegan a grabar.

Diez años después, en 1979, reaparece el “Dúo Vera-Lucero”, junto a Avelino Flores, bandoneón, y Manuel Zbinden, acordeón. Actúan y graban un larga duración, titulado “Mi Ultima Flor”, en el año 1981. Fue la última grabación del dúo, pues Eustaquio Vera fallece tiempo después.

En el año 1979 volvió a formar el dúo “Vera-Lucero”, acompañado del bandoneonista Avelino Flores y el acordeonista Manuel Zbinden, con quien graba en 1981 el disco titulado “Mi última flor”.
Luego del fallecimiento de “Nene” Vera, Miqueri continúa como solista, registrando los discos “Sólo Rumores”, de 1983 y, en 1988, “Sin rencores ni reproches”.

En el año 1998 forma el conjunto “Trébol de Ases” junto a Avelino Flores y Antonio Niz, agrupación con la que se presentó hasta el presente y con la que ha registrado varios discos. Integraron “Trébol de Ases” músicos como Alfredo Alejandro Almeida, “Tito” Paz Roldán, Oscar Mambrín y el presentador y glosista Oscar “Quico” Vallejos.

Pero la producción musical de Salvador Miqueri continuó y, con el conjunto que comparte, en la dirección musical con Avelino Flores, vuelve a dejar algunas placas discográficas, tales como “Sólo Rumores” y, al cumplir sus 40 años de actuación artística, un trabajo titulado “Sin Rencores ni Reproches”, donde continúa el bandoneón de Avelino Flores; Zbinden, en acordeón; y las voces y guitarras de Salvador y su hijo Gustavo Miqueri, digno heredero de un virtuosismo vocal de gran calidad.

Más de 45 años de actuación con los “grandes” del chamamé: Eustaquio Miño, Tránsito Cocomarola, Avelino Flores, entre otros, permite señalar que en su trayectoria artística, Salvador Miqueri fue abriendo nuevos caminos en la música tradicional de Corrientes.

Nuevos caminos como autor, canalizando una vena poética con un inédito lenguaje, que es una escuela, por su originalidad y romanticismo.

Como compositor, sus melodías son también de una renovación, que aún pasado el tiempo mantienen su frescura e intangible vigencia. Como intérprete, conforma un “dúo” de voces con Vera, que merece el reconocimiento del pueblo, por representar una modalidad típica y genuina del cantar correntino.

Voces de una inconfundible tesitura y timbre sonoro. Fue un paradigma musical que representa, sin lugar a dudas, la renovación de esa raíz auténtica del chamamé.

Prolífico e inspirado autor y compositor, Miqueri es autor de otras obras como “Imploración”, “Mburucuyá poty”, ”Rincón dichoso”, “Mi juramento”, “Retorno”, “Mi última flor”, “Afán de olvido”, “Evocando recuerdos” y “Ya te dejo” y “Viejo sendero”, por citar algunas.
Salvador Miqueri ha sido reconocido por su aporte a la cultura por el Honorable Senado de la Nación, en el año 2007, y ha sido declarado “Ciudadano Ilustre” en Corrientes y en su Mburucuyá natal.
En su honor se ha impuesto su nombre a calles de las ciudades de Mbucuruyá, Corrientes e Itá Ibaté.

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