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Galarza, Roberto

ROBERTO GALARZA

La personalidad artística de Roberto Galarza posee un brillo especial y propio, dentro de las figuras luminarias del cantar chamamecero.

Nació en la pequeña localidad de “Distrito Alto Verde”, Provincia de Santa Fe, el 18 de Abril de 1932. Su vocación de cantor y guitarrero la inicia desde niño, haciendo dúo con su hermano Rogelio, que también desplegó una actividad artística propia con éxito.

Se estableció desde muy joven en Corrientes y adoptó el chamamé al que nutrirá como autor de más de 500 obras, como cantante y como ejecutante de guitarrón, contrabajo y guitarra.

Pero Roberto -nombre artístico-, se llama Eleuterio, y por sus dones de cantor fue apodado “El Zorzal de Corrientes”, por sus auténticos méritos y por sus sobresalientes condiciones musicales: afinación perfecta, interpretación justa y buen traductor de sentimientos y emociones.

Su vida artística recorre un largo y trabajoso camino. Ya en 1950, se integra al conjunto “Los Hijos del Chamamé”, del acordeonista de origen entrerriano Gregorio Martínez. Posteriormente acompaña, por un tiempo, a Julio Montes, el famoso “Mencho Cirilo” y su “Trío Santa Anita”, con quien recorre innumerables escenarios.

Años después es convocado por Damasio Esquivel, con quien actúa y llega a grabar sus primeros discos. Pero el éxito rotundo lo alcanza cuando se incorpora al ya famoso “Cuarteto Santa Ana”, bajo la dirección de Ernesto Montiel.

Con varios años de actuación, deja varias placas discográficas grabadas, que son inolvidables. Desvinculado de Montiel, canta en varios conjuntos: de Miguel Repiso, en el “Conjunto Regional de ‘Polito’ Castillo”, con Abelardo Dimotta, Isaco Abitbol, entre otros.

Su trayectoria artística inquieta lo lleva a formar, con otra gran voz del chamamé, Atilio Puchot, y el bandoneón de Julio Lorman, el grupo “Los Tres del Litoral”, de corta vida. Luego, junto a Lorman e Isaco Abitbol, originan el recordado “Trío de Oro”, dos bandoneones y la voz y guitarra de Galarza, que ha dejado una serie de grabaciones que son testimonios admirables de lo que se logra cuando el talento y la creatividad se suman.

Prosigue grabando con sus propios conjuntos y, en cada una de las participaciones discográficas como artista invitado, ejecutando guitarra, guitarrón o contrabajo; también deja constancia de su gran calidad artística.

Prueba de ello son las versiones junto al “Conjunto de ‘Fito’ Ledesma”, “Dúo Verón-Palacios”, “Ramón Cabrera”, “Vera-Monzón”, Brígido González, Julio Lorman y tantos otros grupos musicales que lo citan, por su maestría y garantía de solvencia profesional.

Se recuerda también su notable participación junto al inicio del grupo “Los de Imaguaré”, con Joaquín “Gringo” Sheridan y Julio Cáceres, y grabaciones con el conjunto “Los Montieleros”, entre otros.

Inspirado compositor, ha escrito páginas de una lucidez melódica que se hicieron muy populares. Se citan sólo algunos de sus más de un centenar de temas: “Distrito Alto Verde”, “Mi Ponchillo y mi Facón”, “Reproche”, “Arroyito del Recuerdo”, “Volver en Guitarra”, etcétera, que jalonan un permanente éxito en escenarios donde se presenta, y que son parte de un repertorio propio que lo ubica en el Olimpo de la música correntina.

En los últimos años ha realizado presentaciones junto a su hijo, Roberto Matías, y el grupo coral “Querencia”, quienes lo acompañaron en sus últimos registros discográficos.

Aún activo y con sus dotes vocales intactas, siguió componiendo y regalando su elocuente expresividad que conservó raíces poéticas y melódicas con inalterable calidad interpretativa.

El músico y compositor Roberto Galarza, conocido como “El Zorzal del Chamamé”, falleció el 23 de Septiembre de 2008, a los 76 años, en la ciudad de Corrientes.

Se lo veló en el anfiteatro “Mario del Tránsito Cocomarola”. “Se armó una gran guitarreada y una farra, como a él le gustaba, y a las 21:00, después de la Misa, seguramente seguirá la fiesta”, había asegurado a la prensa, en ese día de luto, su hijo, Matías Galarza.

El folclorista murió a las 07:00 del 23 de Septiembre, en el Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela, a causa de un accidente cerebro vascular que padeció la semana anterior, y del que ya no se recuperó.

"Mi padre ha sido un artista muy importante para esta región y eso explica esta fiesta popular que se armó para despedirlo”, subrayó Matías en el velatorio, también músico y compañero artístico de Roberto.

“Estaba en actividad permanente y ahora mismo se encontraba grabando tres discos en forma consecutiva a pesar de que había perdido las dos piernas a causa de la diabetes”, señaló su hijo en la despedida.

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