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Estigarribia, Edgar

EDGAR ESTIGARRIBIA

En el año 1990, el “Círculo de Residentes Correntinos en Rosario” editó el libro “Glosas y poesías correntinas”, de Edgar Emilio Estigarribia. Fue un justo homenaje a este poeta que aportara, con su vena lírica, tantas poesías al cantar y decir chamameceros.

Nació en la ciudad de Curuzú Cuatiá, Provincia de Corrientes, el 14 de Septiembre de 1923. Luego de cursar sus primeros estudios en su tierra natal, viaja a Rosario, y se integra a diversos conjuntos musicales.

Podemos citar, entre ellos, al famoso Emilio Chamorro y “Los Hijos de Corrientes”. Posteriormente, lo hace en el de Tarragó Ros, como glosista y recitador. Recibió el apodo de “El Poeta del Guarán”, por su versatilidad lírica que, en más de una ocasión, eran de inspiración espontánea y algunas de sus glosas se han perdido en el olvido.

Su integración al conjunto de Tarragó Ros lo conduce a un reconocimiento inmediato y su presencia se hace imprescindible en las presentaciones del afamado “Rey del Chamamé”.

Llega a conducir algunas audiciones radiales de música chamamecera, como “Nostalgias del Terruño”, donde vuelca, con amor provinciano, sus poemas y recuerdos. Crea un conjunto, denominado “Melodía Guaraní”, de corta vida artística, pues vuelve a reincorporarse al elenco de Tarragó Ros hasta el día de la desaparición física de éste.

Sin embargo, sus músicos deciden continuar con el estilo “tarragocero” y crean el conjunto “Los Reyes del Chamamé”, donde Edgar Estigarribia sigue brindando su palabra encendida en glosas inolvidables.

Fue autor de excelentes temas musicales, que firma junto a su dilecto hermano en la música y en la tierra, su entrañable amigo Tarragó Ros. Títulos como: “Por Ahí Cantaba Garay”, “Alpargata Tuyú Porá”, “Caña con Ruda”, “El Yaré”, son tal sólo una evidencia de su talento creativo.

Estigarribia crea, además, un estilo en el decir y el recitar glosas, que es una verdadera escuela; lo justifican una serie de seguidores, que tratan de imitar hasta el timbre de su voz, su postura y esa galanura propia del “mencho” correntino que perfila en un arquetipo único e irrepetible.

Fallece en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, el 25 de Abril de 1989. Sus restos descansan en su tierra natal, Curuzú Cuatiá, junto al mausoleo de dos grandes amigos y acordeonistas: Tarragó Ros y Gualberto Panozzo.
Mayor gloria imposible.

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