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Altamirano, Cerafín

CERAFIN ALTAMIRANO

Nació en la ciudad de Monte Caseros (Corrientes), el 9 de Febrero de 1916, Cerafín Altamirano es, quizás, un paradigma de lo que le sucede, en nuestro ámbito, a la figura del “músico popular”.

Se puede compaginar su vida y su obra musical gracias al trabajo de investigación de Clarita A. de Montangie y Susana Bernardi, y a los valiosos datos otorgados por “Juancito” Güenaga, talentoso acordeonista de Curuzú Cuatiá (Corrientes).

Altamirano inicia la ejecución del acordeón diatónico, de dos hileras de teclas, muy joven, y se integra, de una manera natural, en la animación de bailes “campiriños”, en su tierra natal, en otras localidades de Corricntes y en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe.

Poseía una maestría y dominio del instrumento musical que lo conduce a lograr composiciones de real valía. Sus obras son grabadas por él mismo, con el conjunto de Tarragó Ros, amigo dilecto, que lo invita a dejar impresos varios temas con su famoso conjunto.

Cerafín se transforma en un indispensable animador de bailes rurales y, con su arte, deja una huella imperecedera en quienes lo conocieron y ejecutaron junto a él: Dionisio “Cambá” Castillo, Juancito “El Peregrino” (Ferraú), Carlos Alberto Castelán y su Conjunto, Edgar Estigarribia y su Conjunto, “Piloncho” Montiel, Leonardo Gutiérrez, Mario Millán Medina, entre otros.

Portador de un “toque” acordeonístíco de sublime inspiración, es creador de un estilo que, lógicamente, trasciende rápidamente y su evidente maestría es imitada por otros acordeonistas, que hallan una fórmula feliz para lograr un éxito y una fama que Altamirano, por su bohemia, no llegó a disfrutar.

Producto de la marginación social y circunstancias penosas para su vida, no alcanza el reconocimiento de los grandes escenarios. Fallece el 5 de Febrero de 1988, casi olvidado, y sin recibir el homenaje que, en vida, debió traducirse en una vida digna para quien dejara una obra musical realmente sobresaliente.

Cerafín Altamirano es sólo un ejemplo de la indiferencia de una sociedad que no ampara a sus artistas. No rescata su obra. Mueren por la indiferencia y la pena.

Otros acordeonistas también han sido parte de esta misma historia, entre los que se pueden citar: Aurelio Borda, Francisco Umerez, Ramón Estigarribia, Ramón “Tito” Aranda, “Tito” Ayala, “Cali” Aranda, Marcos Herminio Ramírez, Gualberto Panozzo, Ambrosio Waldino Miño, Dionisio “Cambá” Castillo, son tan sólo algunos nombres que deben estar en las páginas de oro del auténtico testimonio creativo de la música popular de Corrientes.

Los temas grabados por Cerafín Altamirano (acordeón), con el conjunto de Tarragó Ros, son once en total: 1) “Sununú”; 2) “Los Remington Colí”; 3) “Me llaman el Tacurú”; 4) “Allá en las Tolderías”; 5) “Gua Pago Tacuarita”; 6) “Puerto Monte Caseros” (grabados en el larga duración: “Curuzucuateño co soy chamigo” - sello “Odeón”, Nro. 6.960-, grabado en el año 1975); 7) “La Sotera”; 8) “Demá y tema Sumba lindo”; 9) “La Cañada Mala”; 10) “Tirador sin flecos”; y 11) “Paso Vallejos” (estos temas se hallan grabados en el larga duración “Bien del Campo”, sello “Odeón” Nro. 6.207, de fecha 10 de Mayo de 1976).

Sea éste un homenaje a quien en vida alegró el alma de su pueblo, brindando con “su acordeón”, la perfecta traducción del sentir y de la expresiva emoción del espíritu.

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