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San Roque

Protector de la peste, nació en Langedoc, Montpeller, en 1284(1).

Habiendo quedado huérfano, distribuyó sus bienes a los pobres y peregrinó a pie, en base a limosnas, hasta Toscana, en que la peste hacía estragos.

Socorrió a los enfermos, alejando a la peste, y así ocurrió en otras ciudades que visitó, incluso en Roma.

Su fama fue inmensa.

En Placencia, donde hizo maravillas, fue atacado por el mal, desarrollándosele una llaga dolorosa; arrojado de la ciudad, vivió en una choza, junto a la cual brotó un manantial, del que bebía, siendo alimentado por un perro de un castillo vecino.

Curó de sus dolencias y volvió a su peregrinaje y asistencia a los enfermos.

En Montpeller fue llevado a la cárcel, suponiéndoselo espía, situación que no quiso aclarar.

Allí falleció el 16/VIII/1319 y, reconocido como Santo, recibió los más grandes homenajes.

Sala del hospital "Dr. José Ramón Vidal": En homenaje a San Roque de Montpeller, culto generalizado en la Provincia por significar el protector en caso de epidemias, verdaderas calamidades públicas en los siglos XVIII a XIX, por la falta de médicos y de elementos para combatirlas.

Debe recordarse que la viruela, en el siglo XVIII y las dos primeras décadas del XIX, hasta la divulgación de la vacuna, fue uno de los azotes de la masa popular, que a veces incidía en un 50 % de la población indígena.

Nota

(1) Material extraído del libro "La Ciudad de Corrientes", de Hernán Félix Gómez, editado en 1944.

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