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Mantilla, Manuel Florencio

BIOGRAFIA I

- A manera de Introducción

La historia que construyó y por la que transitó la provincia de Corrientes tuvo por artífice a todo su pueblo. Pero de esa población sobresalieron personas que fueron las que guiaron sus acciones.

También es cierto que esos ilustres fueron posible por el apoyo que recibieron de los héroes anónimos. Entonces no resulta difícil que la historiografía provincial cuente con obras dedicadas a determinados personajes.

De allí que en la producción literaria de los historiadores Manuel Florencio Mantilla (1853 - 1909), Manuel Vicente Figuerero (1864-1938), Valerio Bonastre (1881-1949), Hernán Félix Gómez (1888-1945), Federico Palma (1912-1985) y muchos otros que continúan haciendo historia, se hallen trabajos de índole biográfica.

En esta ocasión nos referiremos brevemente a la personalidad del doctor Manuel F. Mantilla y en forma particular, al libro que hoy felizmente muchos podrán conocer e informarse sobre esas glorias que prestigian el pasado correntino y nacional.

El accionar de estas figuras podrá juzgarse hoy con otros puntos de vista y quizás más objetivamente, pero téngase presente sobre todas las cosas que fueron hombres que se desempeñaron en una época difícil para la vida provincial; en ellos se hallarán virtudes y defectos, pero consideramos que actuaron dando lo mejor de sí en bien de su tierra.

- Datos biográficos del doctor Manuel Florencio Mantilla

El doctor Manuel Florencio del Corazón de Jesús Mantilla, nació en el pueblo correntino de Saladas el 25 de Julio de 1853, en el hogar de don Juan Ramón Mantilla y doña Avelina Benítez de Arriola de Mantilla. Su ascendencia por ambos lados contaba con personas que habían tenido activa participación en las funciones administrativo-políticas, tanto en el período hispánico como independiente(1).

(1) Citado por Alberto A. Rivera. Nota Preliminar de la obra de Manuel Florencio Mantilla. “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos” (1986), en la Biblioteca Correntina Nro. 1. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Sus estudios primarios los realizó en Mercedes (Corrientes) y en la capital correntina.

El secundario lo hará primero en Santa Fe, en el Colegio de la Inmaculada Concepción, para completarlo después en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En 1870 ingresó al Departamento de Jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires. A fines de 1873 obtuvo en forma destacada el título de Doctor con una tesis denominada “Traición”, cuya edición fue costeada por la Universidad, a manera de premio. Para entonces ya se lo recuerda como un joven de clara inteligencia y fuerte carácter.

Finalizados sus estudios, en Mayo de 1874, llegó a Corrientes donde comenzó una activa vida política. A fin de exponer sus puntos de vista adquiere del doctor Emilio Díaz, una parte en el periódico “El Argos”, y el 10 de Mayo se pone al frente de la redacción.

Al poco tiempo ya está vinculado al medio y, sobre todo, con lo que sería una de sus pasiones: la política. En la provincia será llamado a desempeñar diversos cargos: Fiscal ad-hoc en el Juzgado Federal; Asesor Municipal; y ministro de Gobierno, entre otros. A ello debe agregarse su actuación en el campo social.

En esta etapa de su vida (1874-1880), la actividad política lo fue fogueando para el futuro. El 9 de Julio de 1877 fundó el periódico “La Libertad”, a fin de reorganizar el partido liberal, al que pertenecerá durante toda su vida. El cuenta que lo hizo

“solo, sin más poder que el fuego de mi corazón y sin otra esperanza, por ahora, que salvar mi dignidad de ciudadano y mi credo político de liberal, vengo a la prensa a combatir la situación en todo lo que me sea posible reclutar elementos contra ella”.

Para Agosto su objetivo ya estaba cumplido.

Al poco tiempo se producirían las elecciones a gobernador y vicegobernador; Cabral-Martínez y Derqui-Fernández eran las fórmulas de liberales y autonomistas, respectivamente. En un ambiente apasionado en extremo, ambos partidos se proclamaron triunfadores, lo que desencadenó la recordada “Resistencia Popular de 1878”, en donde hubieron no pocos derramamientos de sangre entre correntinos.

El doctor Mantilla fue uno de sus principales dirigentes, siempre del lado liberal. De él se señaló que “fue factor eficiente en el periódico, en la tribuna y hasta en el campo de batalla”.

La delicada situación política, luego de intervenciones nacionales y acuerdos, se resolvió ese mismo año 78 a favor de los liberales. Mantilla fue nombrado ministro de Gobierno hasta Abril de 1880, en que es designado diputado nacional.

Los acontecimientos nacionales de ese año 80 lo llevaron a oponerse al presidente de la Nación, doctor Nicolás Avellaneda y, junto a otros legisladores, fue declarado cesante por sus pares el 24 de Junio.

Corrientes será castigada con intervenciones en 1880 y hombres del liberalismo deberán refugiarse en la República del Paraguay, en salvaguarda de sus vidas; Mantilla vivirá en el exilio.

Residió en Asunción hasta Mayo de 1882, en que regresó a su tierra.

Luego de una breve estada en Corrientes, se marchó a radicarse en la capital de la República. Allí comenzará una etapa interesante de su vida como hombre político e intelectual. En Buenos Aires, y a propuesta del general Mitre, es nombrado Jefe de Sección en el Archivo General de la Nación, hasta el año 1893. En este período da a conocer valiosos libros y monografías que le abren las puertas de los círculos literarios de primer nivel.

No obstante, la política lo sigue apasionando; y le preocupaba la situación de la provincia de Corrientes. En una misiva al doctor Juan Esteban Martínez, le decía:
“Yo estoy completamente a la disposición de Ud.; me iré a Corrientes para el trabajo que me toque menos el de ningún puesto público. Mi anhelo es hoy que mejoremos el estado en la provincia”.

Así es que se lo ve actuar en los movimientos revolucionarios de 1892-1893 en Corrientes. Pero así como siempre estuvo a disposición de su partido, tampoco tenía reparos en separarse cuando comenzaban a jugar las desuniones o personalismos, con el fin de mantener sus ideales. De ello es elocuente la siguiente nota, remitida a un grupo de correligionarios en Agosto de 1893, que expresaba:

“Quien no declinó de sus principios ni dejó de luchar un día durante los trece últimos años del martirio de Corrientes, y para las jornadas guerreras expuso su fortuna y su vida y abandonó su mujer y a sus hijos tiernos, viniendo desde Buenos Aires -con la resolución de vencer o de morir con los defensores armados de la libertad del pueblo, no se excusará jamás de cooperar a la reorganización constitucional de la provincia y a la consolidación de la unión del partido liberal, pero se niega y se negará a intervenir en luchas anárquicas de círculos, porque los condenan el patriotismo y las conveniencias públicas”.

Su actividad en Buenos Aires es interesante, ya que logra ser llamado -entre otras distinciones- a integrar comisiones en el Liceo Argentino, en el Instituto Geográfico Argentino; académico y vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNBA; será uno de los fundadores de la Junta de Historia y Numismática Americana.

A partir de 1894 su actuación es casi exclusivamente política. En ese año es electo diputado nacional por Corrientes hasta 1898. A continuación y hasta su fallecimiento, en 1909, pasó a ser senador nacional.

Su actuación como legislador, según sus contemporáneos y los discursos impresos en los Diarios de Sesiones, testimonian su probidad e idoneidad. Baste como ejemplo lo que señaló “La Nación”, cuando estampó en sus páginas:

“El Senado fue para él, como para los hombres de Roma, la última tribuna de una militancia perseverante y bienhechora”.

El doctor Manuel F. Mantilla había formado su familia con la distinguida señora doña María Rosa Rosalía Pampín, el 11 de Julio de 1879.

En la plenitud de su vida intelectual y mental, la muerte lo sorprendió el 17 de Octubre de 1909, en viaje hacia Corrientes entre las estaciones de Domínguez y Villaguay (Entre Ríos). Sus restos descansan en el Cementerio de La Recoleta en Buenos Aires.

El periodismo de todo el país se hizo eco de la muerte del doctor Mantilla. “La Libertad” de Corrientes, en un extenso artículo necrológico, expresaba en uno de sus párrafos:

“Muerto el militante, que suscitó y recibió agravios, queda las obras del pensador, del escritor y del patriota que, por lo pronto, merecerán respeto; y, más tarde, cuando las pasiones hayan pasado y la bondad de su acción perdure y se exhume del detalle transitorio, servirán de ejemplo para los extraños y de alto timbre para sus deudos”.

Estas palabras sintetizaban el sentir del pueblo correntino a uno de sus ilustres hijos, que había amado y luchado con profundo sentimiento por su progreso

- Labor literaria

Teniendo presente datos de su actividad pública y literaria, pueden marcarse cuatro etapas en la vida del doctor Manuel F. Mantilla, a saber:

a.- Período de 1874 a 1880;
b.- Período de 1880-1882,
c.- Período de 1883 a 1891;
d.- Período de 1892 a 1909;

a.- Período de 1874 a 1880

Comienza a editarse su tesis “Traición”. Vuelto a Corrientes incursiona en el campo periodístico e interviene en cuestiones políticas y administrativas; finaliza con su exilio en el Paraguay.

Sus primeros escritos en el periodismo los realiza desde las columnas de “El Argos” (1874 -1876), continuando en “La Libertad” (1877-1880). Muchos artículos aparecen sin su firma no obstante, por el estilo, se puede intuir que buena porción salió de su mano.

El tema predominante es el político, apuntando a indicar arbitrariedades o, en algunos casos, actos personales en los que se violaban derechos y obligaciones por cuestiones partidarias. Por lo general fueron adversos a los Gobiernos de Miguel V. Gelabert (1872-1874), José Luis Madariaga (1876-1877) y Manuel Derqui (1877-1878).

Además, se publica su “Memoria presentada a la Honorable Cámara Legislativa de la Provincia de Corrientes, por el ministro de Gobierno doctor...” (1879), en la que daba cuenta de su gestión en ese cargo. Hoy este trabajo constituye un valioso cuerpo documental para el estudio de esos años.

Así, en un ambiente agitado, comenzó su carrera intelectual y pública. Saliendo airoso y con el espíritu templado para el futuro, demostrando idoneidad en las circunstancias en quy debió actuar, manteniendo intacto su credo político y moral.

b.- Período de 1880-1882

En 1880 se había incorporado a la Cámara de Diputados de la Nación pero, a causa de los acontecimientos políticos de la época, debió buscar el exilio en Paraguay.

Allí ejerció la profesión jurídica y revisó documentos en el Archivo Nacional. También pergeñó dos de sus libros más apasionados: “Defensa de Corrientes” (1881) y “Resistencia Popular de Corrientes en 1878” (1891).

El primero es una réplica a las apreciaciones formuladas por el doctor Carlos Tejedor en su libro “La Defensa de Buenos Aires”. La refutación de Mantilla es realizada en conjunto con los doctores Felipe J. Cabral y Juan E. Martínez.

La segunda obra, vigorosa desde su título, fue editada diez años más tarde; en ella se narran acontecimientos políticos desde 1868, explicando los hechos que llevaron al partido liberal a ocupar el Gobierno en 1879, mediante el uso legal y bélico.

En esta obra, y consciente de su rol en las luchas partidarias de ese año 78, ya asoma el futuro historiador; con vehemencia expresaba

“que un escritor no aplauda lo que estima bueno ni condene lo malo; que no manifieste simpatía o antipatía respecto de personas y hechos, es reclamar lo imposible”.

Esta afirmación, que le pertenece, será la línea de conducta que observará en todos sus actos.

En la paz del suelo extranjero, reúne información y bosqueja otros trabajos que verán la luz en su país años después.

c.- Período de 1883-1891

Vuelto a la patria y radicado en Buenos Aires, el empleo que toma en el Archivo General de la Nación le posibilitó conocer en fuentes documentales aspectos que incentivan al historiador y es la época más fructífera de su vida en cuanto a cantidad y calidad literaria.

Es aquí cuando aparece el libro que hoy se reimprime (se refiere a “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos” (1986).

Además, figuran en su haber “Bibliografía Periodística de la provincia de Corrientes” (1887), en la que se historia la vida del periodismo correntino que había nacido con “La Verdad sin Rodeos” (1828) hasta terminar con “El Litoral”, aparecido en 1887.

Analizará 82 órganos de prensa, señalando las orientaciones políticas, sociales y culturales que guiaron sus rumbos y en forma separada indicó los caricaturescos, satíricos y de corta duración.

Ese mismo año 87 aparece su libro “Plácido Martínez”, que más bien no es el relato objetivo de la trayectoria de este militar, sino un panegírico. El éxito fue tal que ese mismo año se reimprimió, con agregados. También de esta época es “Narraciones”(1888), obra en la que reunió artículos miscelánicos-históricos que habían aparecido en periódicos entre los años 1884-1887.

El tercer centenario de la Ciudad de Corrientes lo motiva a publicar algunos estudios y así en folleto están: “La Ciudad de Vera” (1888) y “La Cruz del Milagro” (1888), trabajos que serán reproducidos en otras publicaciones años después. Los mismos fueron motivo de polémicas por las opiniones allí vertidas.

La obra del general Mitre sobre San Martín lo llevó a escribir un análisis expositivo y crítico sobre el héroe nacional en 1889; trabajo que es reimpreso en 1913.

En 1890, artículos periodísticos son reunidos en “Páginas Históricas”, interesante colección de biografías y misceláneas.

En una publicación menor aparecen las biografías de dos mártires de la Independencia: el coronel Felipe Pereyra de Lucena y Manuel Artigas (1891).

También se editan en folleto dos conferencias que pronunció en los Salones de “La Argentina”, en Buenos Aires. Además, en esta etapa se dio a conocer “Manuel Derqui, juzgado por la prensa nacional” (1885), en que el hijo del ex presidente de la República y gobernador de Corrientes no queda bien parado por su accionar público de los primeros años de la década del 80.

Si a todo esto le agregamos que su bibliografía suma más de 500 artículos que aparecieron en revistas y periódicos, nos muestran a un trabajador incansable.

Esos escritos no sólo se refieren a la situación del momento sino que además esa vocación por lo histórico lo cuentan con el ánimo dispuesto. Entonces no sólo la persona política adquiere relieve, sino que su forma seria y orgánica de ver la historia nacional y en particular la de su provincia en los más diversos aspectos, le abren las puertas de los ambientes intelectuales de la época, en la que el historiador se complementa con el escritor, como ya lo apuntara el doctor Angel Acuña.

Sus investigaciones disciplinadas en las fuentes públicas y privadas le dan sólidos argumentos a sus estudios, rescatando, a veces, con sentido práctico hechos que no quedaron en los anales escritos, pero sí en la memoria de viejas glorias vivientes que alcanza a conocer y que fueran protagonistas de acontecimientos pasados en las luchas por la organización de la Nación.

Los problemas de índole pública, como en toda época, requieren el concurso de sus mejores hombres, junto a otras actividades académicas y partidarias le absorbieron gran parte de su tiempo, lo que determinará una disminución en su producción literaria hacia 1891.

d.- Período de 1892 a 1909

No debe interpretarse que esa merma que se nota en su carrera de literato significa una paralización total. Es en esta etapa cuando publica un excelente esbozo biográfico de Nicolás Rodríguez Peña (1892).

Ese mismo año aparece “Premios Militares de la República Argentina”; allí, en cinco capítulos, quedaron consignadas las distinciones que recibieron aquéllos que forjaron con su valor y las armas la grandeza nacional.

Además, es en ese período donde concibe su obra más conocida e importante, libro de síntesis en el que se narra la historia provincial por primera vez: “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Trabajo de evidente madurez intelectual, con rigor científico, espíritu crítico y marcada devoción a su tierra; esta obra había nacido como un manual para uso escolar y no llegó a editarse, lo que le permitió efectuar algunas correcciones, lamentablemente sin incluirlas.

Pero esto no fue óbice para que se constituyera, a través del tiempo, en un libro de frecuentes lecturas y consultas cuando se desea emprender algún trabajo historiográfico o conocer hechos desde la fundación de la ciudad hasta 1895. De allí se inspiraron no pocos estudios que hacen al pasado de la provincia de Corrientes, trascendiendo en algunas oportunidades el marco de sus fronteras.

Por expresa disposición dejada a sus descendientes, fue editada a casi veinte años después de su muerte. El libro que fuera objeto de una segunda impresión en 1972, ya prácticamente agotado, habla a las claras de su permanente vigencia.

Son importantes para conocer la personalidad del doctor Mantilla sus numerosos discursos parlamentarios, pues ellos reflejan en alguna medida, su pensamiento y constante preocupación por los problemas del país.

Finaliza este período con su fallecimiento, perdiendo Corrientes a uno de sus hijos que la representaba en forma inteligente y orgullosa en lo político y en lo intelectual.

- El libro que se reedita

La obra que hoy se reimprime apareció en el período de la vida del doctor Mantilla que quizás sea el más importante, pues allí vieron la luz libros, folletos y artículos de real envergadura.

El libro “Estudios Biográficos sobre Patriotas correntinos”, se editó en Buenos Aires, en la Imprenta y Librería de Mayo de C. Casavalle, en 1884 en 317 páginas.

Esta obra fue elaborada en parte durante su exilio en tierras paraguayas y con la misma intentó

“... sacar del olvido injusto en que están los nombres de beneméritos comprovincianos cuyos esfuerzos por la libertad y la organización constitucional del país honran y enaltecen la causa que constituye la religión política de aquel noble pueblo”.

Bajo estos objetivos le dedicó Mantilla lo mejor de sí.

El género biográfico fue uno de los más interesantes que cultivó el doctor Mantilla. Allí su pluma, cual cincel, labró con pasión e inteligencia la trayectoria de muchas figuras que prestigian a Corrientes. Para ello se documentó no sólo en el testimonio escrito, sino que tuvo presente el dato oral, hombres que habían actuado en los mismos escenarios donde se desenvolvieron sus biografiados.

Están escritos en ese estilo ágil, a la vez que culto, sin redundar en citas, pero que evidencian un conocimiento del pasado. Y como él mismo lo afirma: “en todo me ciño rigurosamente a la verdad histórica, sin afirmar un hecho y sin adelantar un juicio que no esté comprobado en documento de autoridad innegable”.

Las vidas reunidas en este libro se refieren a valerosos correntinos que actuaron en la primera mitad del siglo XIX, y son:

Genaro Perugorría (n. 19/ IX/1791 (?) \ 17/I/1815); Angel Fernández Blanco (n. 2/VIII/1769, m. 27/III/1851); José Genaro Berón de Astrada (n. 19/IX/1804, m. 31/III/1839); Nicolás M. Tedesqui n. 1811/12 (?) , m. 6/XII/1842), Pedro Juan Ferré (n. 29/VI/1788, m. 21/I/1867); y José Joaquín Gregorio Madariaga (n. 27/X1/1799, m. 10/I/1849).

Un hecho curioso es que los dos Genaro nacieron el día en que la Iglesia Romana lo dedica a San Genaro Mártir; los padres de Perugorría fueron los padrinos de bautismo de Berón de Astrada; ambos militares morirán trágicamente.

Estas biografías fueron publicadas en periódicos de la época y algunas se reprodujeron en otras obras y en forma de folleto.

* Con el seudónimo de Héctor Rodríguez, bajo el título de “Perfiles Históricos (Genaro Perugorría)”, se editó en “Las Cadenas”, Corrientes, 13, 17, 20, 24, 27, 31 de Enero de 1884.
* La de Pedro Ferré, en el mismo periódico, los días 2,7,10, 14, 21, 24, 28 de Febrero; 2, 6, 9, 13, 16 y 20 de Marzo de 1884; y la reprodujo en los meses de Abril y Mayo del mismo año “La Patria”, de Goya; además, se reimprimió en folleto en Corrientes, Imprenta del Estado, en 1925, en 64 páginas.
* La de Angel Fernández Blanco en el citado órgano “Las Cadenas”, en ediciones del 23, 27, 30 de Marzo; 3 / IV / 1884.
* Luego apareció la de Joaquín Madariaga los días 20, 24, 27 de Abril; 1. 4, 8, 11, 15, 18, 22, 25, 29 de Mayo; 1, 5, 8, 12, 15, 19, 22, 26, 29 de Junio; 3, 6,10,13,17, 20, 24, 27 de Agosto de ese mismo año 84.
* La referente a Nicolás M. Tedesqui se publicó en “La Patria”, Goya, 17 y 24 de Julio de 1884; y después en “Las Cadenas” los días 28 de Septiembre; 2, 5, 9 de Octubre de 1884.

En el caso anterior, como en la de Berón de Astrada, no usó seudónimos. La del mártir de Pago Largo se imprimió en “Las Cadenas”, en ediciones del: 7, 10, 14, 17, 21, 24, 28, 31 de Agosto; y 4 de Septiembre de 1884; y fue reproducida en la colección documental conocida como “Ley Nro. 732. Literatura sobre Pago Largo” (1938), pp. 57-83. Imprenta del Estado, Corrientes.

Creemos que con esta reedición, afortunadamente se rescata una de las obras de más difícil localización de la historiografía correntina, a la vez que se recuperan las primeras biografías de esos héroes correntinos. Finalmente, al decir del doctor Angel Acuña:

“Meditemos en las virtudes y defectos que esas vidas nos presentan, para recoger su enseñanza y renunciar definitivamente al sistema de querer encontrarnos únicamente mirando afuera y en los otros, como si el destino hubiera impreso en nuestra inteligencia el signo eterno del vasallaje”

Si esta obra llega al sentimiento y la comprensión del pueblo y contribuye al pensamiento nacional, estaremos satisfechos.

Corrientes, 20 de Abril de 1986
Alberto A. Rivera

- Bibliografía usada por el autor

* Angel Acuña. “Notas biográficas”, en: Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, pp. VII-CXXXVIII. Ed. Juan Ramón y Rafael D. Mantilla, Buenos Aires.
- “Ensayos” (1932), segunda serie, pp. 67-84. Ed. Espiasse, Buenos Aires.
* Manuel Conde Montero. “Bibliografía de Manuel F. Mantilla”, en: “Boletín de la Junta de Historia y Numismática Americana” (Mayo-Noviembre de 1928), volumen V, pp. 171-176, Buenos Aires.
* Leoncio Gianello. “Vida y Obra del Dr. Manuel F. Mantilla”, en: “Boletín de la Academia Nacional de la Historia” (1959), volumen XXX, pp. 289-305, Buenos Aires. Parte de este trabajo, con el título “Historiadores del Litoral (Manuel F. Mantilla), en “La Nación”, del 11 de Mayo de 1975, p. 4, Buenos Aires.
* “Homenaje al doctor Manuel F. Mantilla, celebrado en el Cementerio del Norte de esta capital el 19 de Octubre de 1924, en ocasión del décimoquinto aniversario de su muerte” (1924). 40 páginas. Imp. de J. Lajouane, Buenos Aires.
* “Dr. Manuel F. Mantilla. 1853-1909” (1954), 53 páginas. Imp. Francisco A. Colombo, Buenos Aires.
* “Biografía de M. F. Mantilla”, en “La Libertad” del 5 de Noviembre de 1903, Corrientes.
* Agustín P. Justo. “Biografía del Dr. M. F. Mantilla”, en: “Las Cadenas”, del 7 / I; y 4 / II /1886, Corrientes,
* Martiniano Leguizamón. “Homenaje al Dr. Manuel F. Mantilla”, en: “Boletín de la Junta de Historia y Numismática Americana” (Mayo-Noviembre, 1924), volumen I, pp. 243-245, Buenos Aires.
* Ernesto Quesada. “Manuel F. Mantilla (su Personalidad Intelectual)” (1914), 27 páginas. Academia de Filosofía y Letras. Separata de los “Anales de la Academia de Filosofía y Letras”, tomo II, pp. 281 y siguientes, Buenos Aires.
* Alberto A. Rivera. “Bibliografía del Dr. Manuel Florencio Mantilla (1853-1909)” (1983), 135 páginas, en el Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Corrientes.
* Pedro Benjamín Serrano. Monografía: “Doctor Manuel F. Mantilla”, en: “Guia Jeneral de la Provincia de Corrientes. Correspondiente al año de 1910 (Homenaje al Primer Centenario de la Independencia)” (1910), pp. 447 - 448. Tip. Enc. Teodoro Heinecke, Corrientes.
* Eudoro Vargas Gómez. “Breve noticia sobre trabajos escritos de correntinos...”, en: Pedro Benjamín Serrano. “Guia Jeneral de la Provincia de Corrientes. Correspondiente al año de 1910 (Homenaje al Primer Centenario de la Independencia)” (1910), pp. 203-206, passim. Tip. Enc. Teodoro Heinecke, Corrientes.

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BIOGRAFIA II

Manuel Florencio Mantilla Fernández Blanco nació en Saladas, el 25 de Julio de 1853. Fue Doctor en Jurisprudencia, asesor municipal, Fiscal de Estado, ministro de Gobierno, Diputado y Senador de la Nación. También fue un destacado periodista, escritor e historiador.

Hijo de Juan Ramón Mantilla y Avelina Benítez de Arriola, miembros de antiguas familias de la época colonial. Recibió su primera educación en la escuela de Mercedes y, luego, en la Ciudad de Corrientes, donde concluyó sus estudios primarios en la Escuela del Convento de San Francisco.

mantilla
Fotografía del doctor Manuel Florencio Mantilla

Luego de quedar huérfano de su padre por la invasión paraguaya a la provincia de Corrientes, a los 11 años, fue enviado por su madre a proseguir sus estudios a la provincia de Santa Fe, bajo el cuidado de los Padres jesuitas en el Colegio de la Inmaculada Concepción.

Más tarde pasó a la Universidad de Buenos Aires a cursar Jurisprudencia, donde terminó su carrera en 1873, cuando cumplía 21 años.

En mérito a ser el alumno con calificaciones más sobresalientes, la Facultad le concedió el más alto galardón al que podía aspirar un alumno, consistente en costear la impresión de su tesis. Esta tesis se titulaba “Traición a la Patria”(2).

(2) Probablemente haya influido en él los recuerdos de cuando niño observó cómo algunos comprovincianos se plegaron a los paraguayos invasores.

Egresado en 1874, volvió a Corrientes, incorporándose al partido liberal en el que militaría hasta su muerte.

- Vida y su obra

De regreso a la provincia, el 4 de Mayo de 1874, se inició en el periodismo formando parte del cuerpo de redactores del diario “El Argos”, dirigido por los doctores Emilio Díaz, Daniel Artaza y Manuel Pedevilla (quienes apoyaban la candidatura de Nicolás Avellaneda a la presidencia).

Menos de una semana después, el 10 de Mayo, compró a Díaz su parte del diario y comenzó a dirigir la redacción.

En un principio no fue partidario de la candidatura de Avellaneda, y tampoco de la de Bartolomé Mitre, ya que simpatizaba por el doctor Manuel Quintana, de quien fue discípulo.

Tampoco simpatizaba con la alianza gobernante en Corrientes, conocida como “fusionismo”, agrupación política que aglomeraba federales y sectores del liberalismo.

Posteriormente, se sumó al partido liberal e inició una intensa tarea de reconstrucción y unificación partidaria. El ambiente de la provincia para ese entonces estaba caldeado. “El Argos” cambió de tono, se volvió crítico a la gestión del gobernador Gelabert, remarcando sus errores, aunque sin dejar de reconocerle sus aciertos.

Comenzó su carrera pública en la provincia en 1875, a los 22 años, siendo nombrado Fiscal de Estado, pasando luego a desempeñarse como Asesor municipal y, a la edad de 25 años, fue nombrado ministro de Gobierno.

Cuando se acercaba la elección nacional, la provincia estaba dividida en el apoyo a dos candidatos: Juan Vicente Pampín organizó todo para apoyar a Nicolás Avellaneda, y Roberto Billinghurst gestionó el apoyo a Mitre.

Finalmente Mantilla, a través de las páginas de “El Argos”, sostuvo el apoyo a la candidatura de Avellaneda (mientras que “La Esperanza” apoyó la candidatura de Mitre).

El 9 de Julio de 1877 fundó el periódico “La Libertad”(3).

(3) Reconocido en su tiempo por ser la “voz incansable a favor de las libertades públicas.

Al mismo tiempo, colaboró escribiendo en “La Revista Universitaria de Buenos Aires”; “El Orden”, “El Constitucional”; “La Campaña de Corrientes”; “La Nación”, “La Tribuna”; “La Bandera Liberal de Buenos Aires”; “Las Cadenas y la Patria de Corrientes”; “El Sudamericano” y la“Revista Nacional”, entre otros.

Tiempo después ocupó el cargo de Ministro General de Gobierno, desde donde contribuyó a la organización del Estado provincial durante el Gobierno de Felipe J. Cabral, en el año 1878, inaugurando en esa oportunidad el “Consejo Provincial de Educación”.

El 11 de Julio de ese año contrajo matrimonio con Rosalía Pampín, hija del ex gobernador Juan Vicente Pampín y Ana Lagraña.

Con 27 años, dio el salto a la escena nacional en 1880, al ser nombrado Diputado de la Nación pero, con el estallido de la sedición de ese año, el Congreso destituyó a los diputados de la mayoría que se resistió a sesionar, entre ellos a Mantilla.

Al regresar a Corrientes fue apresado y, posteriormente, desterrado, hasta el año 1882. Durante este tiempo de prisión y alejamiento de la vida pública, se dedicó a escribir numerosos ensayos históricos y biográficos.

A pesar de estos años de encarcelamiento y proscripción, su ánimo no decayó, lo que se puso de manifiesto cuando, siendo ya senador, afirmó: “(…) jamás caminé de rodillas ante los hombres”.

Como historiador e investigador escribió variadas obras, entre las que podemos destacar: “Narraciones”; “La Ciudad de Vera”; “Estudios biográficos sobre patriotas correntinos”; “Páginas históricas” y su obra cumbre, “Crónica Histórica de la Provincia de Corrientes”.

Dejó también algunas obras inéditas, como “Historia de los Regimientos Argentinos”. También escribió un sinnúmero de artículos, que se hallan esparcidos en revistas, periódicos y diarios.

En 1884 fue designado jefe del Archivo General de la Nación, desempeñando ese cargo hasta 1893.

Si bien rechazó los reiterados ofrecimientos que se le hicieron para ser gobernador de su provincia, en el año 1894 aceptó su elección por la Legislatura correntina para representar a esa provincia en la Cámara de Diputados de la Nación por un período de cuatro años, luego de la insistente presión de varios de sus amigos más cercanos.

Sobre su formación y estilo discursivo, afirma Angel Acuña: “(…) leía a Homero y Virgilio en su propio idioma, y era devoto absoluto de los ‘Pensamientos’ de Marco Aurelio y, para su especialidad parlamentaria, el Derecho Constitucional, abrevaba de las fuentes de los constitucionalistas norteamericanos, en los que se inspiraron nuestros constituyentes en 1853, para plasmar su ideario en nuestra Constitución Nacional (…). Si no era Mantilla un orador de tribuna popular porque la selección de su espíritu y lenguaje lo alejaba de los gustos de la multitud, ni un orador académico, porque su palabra se encendía con el calor de la convicción y el sentimiento, era un perfecto orador parlamentario”.

Por su parte, el doctor Juan Balestra dijo respecto de él: “Mantilla era un constitucionalista formidable, acaso el que mejor exponía la materia en debates parlamentarios”.

Con respecto a su gestión como Diputado se puede destacar el testimonio del doctor Mariano Drago(4) en la formación de la Comisión de Homenaje a Mantilla, en el año 1953: “Lejos del tipo corriente del diputado provinciano, que sólo persigue ventajas para su terruño, con miras a la reelección, Mantilla fue realmente un legislador nacional. Según el viejo símil, el árbol no le impidió ver el bosque. Intervino con eficacia en los debates y concretó en proyectos de ley, iniciativas de progreso (…). De su actuación en la Cámara recuérdanse entre otros discursos en que impugnó por ser inconstitucionales las leyes de impuestos internos”.

(4) Hijo del doctor Luis María Drago, amigo cercano de Mantilla.

Su actividad intelectual fue vasta. Organizó el Museo Histórico; se vinculó a la Facultad de Filosofía y Letras, desde su fundación, en 1896, brindándole su apoyo hasta el día de su muerte; fue miembro fundador de la Junta de Historia y Numismática; miembro del Instituto Geográfico Militar, etc.

Finalizado su mandato como diputado, en el año 1898, fue nombrado senador nacional el 2 de Mayo de ese mismo año por un período de seis años siendo juramentado por el general Bartolomé Mitre.

Mantilla fue electo para el período legal desde el 6 de Noviembre de 1895 hasta el 30 de Abril de 1904. Asumirá el cargo el 2 de Mayo de 1898 y permanecerá en la banca hasta el 30 de Abril de 1904. Es que Mantilla completa el período de Juan Esteban Martínez. Mantilla será reelecto en el cargo.

Ese mismo año de 1898, al asumir Julio Argentino Roca -por segunda vez- la presidencia de la República, le ofreció la cartera de Justicia e Instrucción Pública, que Mantilla declinó- por haber sido en el pasado adversario del flamante presidente- y prefirió mantenerse fiel a sí mismo aún a costa de rechazar el cargo.

En 1901 se fundó la Junta de Historia y Numismática Americana, actual Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, siendo Mantilla uno de los miembros fundadores.

Ocupó su cargo en el Senado de la Nación, al lado de figuras relevantes como Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, Bernardo de Irigoyen, Joaquín V. González y Miguel Cané.

De su actuación como Senador, afirma Drago: “Joven todavía, pues tenía cuarenta y cinco años, habló con autoridad de asuntos que conocía y fue escuchado con atención por un auditorio de hombres ilustres. En el recinto y en el seno de las Comisiones ejerció una influencia benéfica en las funciones ejecutivas del Senado, y participó en la discusión de las leyes más importantes de su tiempo”.

Sus iniciativas y comisiones fueron muchas, entre las que se puede destacar la Ley Nro. 3445, de creación de la hoy denominada Prefectura Naval Argentina(5), su defensa acérrima de las autonomías provinciales, su lucha por los derechos inalienables a los que jamás deben renunciar las provincias y muchas otras.

(5) Institución que lo honra llevando su nombre en el buque insignia de dicha fuerza naval, el “GC 24 Mantilla”.

Por eso, el socialista Alfredo Lorenzo Palacios, en uno de sus discursos, se refirió a Mantilla como: “(...) el gran senador federalista”.

En 1903 fue designado por la Convención de Notables para ocupar el cargo de vicepresidente del futuro Gobierno de Manuel Quintana(6), pero rechazó el nombramiento debido a sus diferencias con el sistema electoral.

(6) Cargo que, finalmente, ocupó el doctor José Figueroa Alcorta.

Para entender el por qué de su rechazo, es necesario retroceder en el tiempo, hasta 1878, cuando se desempeñaba como ministro del gobernador Felipe J. Cabral. En vísperas de las elecciones, abordó el estudio de la Ley Electoral, proponiendo el “voto secreto”.

Si bien era un defensor del voto secreto, no era ajeno al hecho de que en ese momento el grado de analfabetismo en el país generaría desigualdades, por lo que afirmaba: “(...) aunque era consciente que había que adoptarlo más adelante, porque en ese instante crearía un predominio de los alfabetos, quedando la mayoría de la población a merced de éstos”.

Sin perjuicio de ello, en una Circular dirigida a las autoridades de campaña con motivo de la elección de Diputados nacionales, afirmaba: “La elección debe ser libre. La autoridad tiene, en el acto electoral, y antes, la misión de garantir la verdad del sufragio; y todo otro objeto que de a sus facultades, es criminal. Será destituido todo empleado que directa o indirectamente se mezcle en la elección, ya sea en el trabajo como en el votar (...). El Gobierno no ha sido establecido para provecho de los que mandan, sino para felicidad del pueblo. El mandatario es un comisionado del pueblo y le es rebelde, le es traidor, cuando en beneficio propio convierte el mando”.

Su actuación descollante en el Senado le valió la reelección en 1904 por un período de nueve años, al que puso fin su muerte repentina el 17 de Octubre de 1909.

Mantilla fue reelecto Senador Nacional. El período legal para el que fue electo es desde el 2 de Mayo de 1904 hasta el 30 de Abril de 1913. Ocupó la banca desde el 2 de Mayo de 1904 hasta el 17 de Octubre de 1909. Mantilla fallecerá en 1909. Lo reemplazará en la banca, Juan Luis Resoagli (1910-1913).

En 1905 ocurrió un curioso episodio con su maestro y amigo, el presidente Manuel Quintana, que pone de manifiesto hasta qué punto respetaba sus convicciones y el sentido del honor y las virtudes cívicas.

En cierta oportunidad el presidente llamó al doctor Mantilla para pedirle que reconsidere su voto en un proyecto de ley, alegando que bastaba su firma al pie de un proyecto para que sus amigos la respetaran.

Ante esta solicitud, Mantilla respondió: “De manera que, según usted, ante su firma ¿debemos inclinarnos siempre, pasando por todo, haciendo caso omiso de nuestras ideas, de nuestra conciencia, de nuestra tradición? […] Su firma vale mucho, sin duda; pero yo hombre, yo senador, tengo ideas, tengo convicción, tengo voluntad propia, y por ellas me dirijo; puedo declinar de ellas por deferencia al amigo, algunas veces, dentro de un margen de discreta tolerancia; pero no soy ni seré de los que digan a todo amén porque lleve al pie la firma de Manuel Quintana. Y si no fuese así, Usted no me apreciaría de verdad, no me tendría en el concepto de un hombre digno y de autoridad”.

Murió en plena madurez, cuando podían esperarse de él nuevos e importantes servicios a la Nación y a su Provincia, a la que tanto amó y a la que consagró un libro justamente alabado, la “Crónica Histórica de la Provincia de Corrientes” que al decir de Angel Acuña era “(...) por su estructura científica, la clase y la calidad de la documentación y el espíritu que lo ha presidido, viene a ocupar un lugar entre los trabajos orgánicos y de conjunto que hasta ayer correspondió exclusivamente a las obras de Mitre y López”.

VerLa polémica de 1888 entre los doctores Mantilla y Contreras

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