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Mohando Solimano de Farías, María Severa

María Severa Mohando Solimano de Farías fue la primera abogada correntina, creadora del Poder Judicial del Chaco y primera Presidenta del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia(1).

(1) Diario "Norte" de Resistencia, del Lunes 27 de Junio de 2007.

Esta mujer fue la comandó la ciclópea tarea de poner los cimientos de la Justicia provincial chaqueña. Su historia oficial comienza cuando el 14 de Junio de 1953 la Cámara de Diputados del Chaco sanciona la Ley 3 de Organización del Poder Judicial.

El flamante gobernador, Felipe Gallardo, no titubea en ofrecer la organización del naciente Poder a la abogada que le venía atendiendo sus asuntos particulares desde sus tiempos de Intendente de El Zapallar. Va a verla personalmente a su despacho y le expone razones por las cuales entendía que ella era la persona indicada para tan delicada misión.

Al terminar aquella reunión a puertas cerradas la naciente justicia chaqueña ya tenía organizadora y presidenta: la doctora María Severa Mohando Solimano de Farías, de 36 años, esposa del ex gobernador del Territorio Nacional del Chaco y ministro de Asuntos Técnicos de aquel primer Gobierno constitucional provincial, doctor Antenor Farías.

El 30 de Junio de 1953 la Cámara de Diputados presta acuerdo al primer equipo de jueces, fiscales y defensores oficiales que pudo armar, en una carrera contra el reloj, tanto para la Ciudad de Resistencia como para el Interior.

En lo que respecta al Superior Tribunal de Justicia, quedó integrado de la siguiente manera: presidenta, doctora María Mohando Solimano de Farías; vocales, doctores Angel Tosetti (h) y Mario Marpegán; Procurador General, doctor Manuel Efraín Toledo (padre de quien años después sería ministro, Rolando Ignacio Toledo) y doctor José Roberto Antonio Mohando, como Defensor General del Superior Tribunal de Justicia.

El 22 de Julio de 1953, a las 09:00, el primer Alto Cuerpo oficia su primer Acuerdo, oportunidad en que fijan el 27 de Julio a las 08:00 para que el Poder Judicial del Chaco inicie oficialmente sus funciones.

Así que la Justicia chaqueña, con 131 empleados -que incluían jueces, fiscales y defensores para toda la provincia- abre por primera vez sus puertas al público el 27 de Julio de 1953, a las 08:00.

En un mundo judicial nuevo, donde todo era provisorio, el Superior Tribunal de Justicia también funcionaba en un local provisorio. Estaba ubicado en López y Planes 48, actualmente sede de un Juzgado Civil.

Al abrirse las puertas de los Tribunales los aún inexpertos magistrados, funcionarios y empleados judiciales provinciales se encontraron con miles de expedientes dejados por la Justicia Nacional, que debían seguir tramitando. La retirada de los representantes de la Justicia Nacional fue realmente calamitosa.

Se habían llevado hasta los teléfonos y dejaron desparramados por el piso expedientes que hacía diez años esperaban sentencia.

Para colmo, “éramos tan pobres que ni Reglamento Interno teníamos” señalaría también la doctora Solimano de Farías, simbolizando la precariedad de medios de aquel incipiente Poder Judicial. El mero objetivo de conseguir plumín, tinta china y secante ya era tarea de éxito improbable.

El único vehículo disponible era el automóvil personal de la presidenta, un Pontiac, empleado tanto para el traslado de expedientes como para el transporte de alimentos, escobas o artículos de limpieza.

Pero haciendo alarde de una mezcla de tenacidad de inmigrante y paciencia de aborigen, esa correntina de hierro logró poner en órbita a un Poder que con el tiempo alcanzaría alturas insospechadas para sus pioneros.

El doctor Arístides Omar Ginesta, quien juró como ministro del Superior Tribunal de Justicia el 1 de Octubre de 1954, la recordó en los siguientes términos, en otra entrevista concedida al diario “Norte”:

“El Poder Judicial le debe mucho a esa mujer, que impuso una norma rígida y dura de trabajo. Tenía un carácter de hierro. Un día dejé mi auto estacionado en la mano izquierda de la calle. Me llamó y me dijo que ni mi condición de juez ni mi calidad de discapacitado físico me habilitaban a dejar mal estacionado mi auto. Su característica era la rigidez y yo aún hoy la celebro”.

La “Revolución Libertadora” de Septiembre de 1955 trajo abrupto final a su empresa pionera. Juntó sus cosas y regresó a su estudio jurídico. Una “comisión investigadora” revisó cada una de sus sentencias, pero ella estaba tranquila. Sabía que sus fallos reflejaban prudencia, independencia y capacidad.

En homenaje a aquella admirable mujer, que falleció a los 90 años -en Resistencia- el sábado 23 de Junio de 2007, se rescató a través del periodismo una recordada declaración suya al ya citado diario Norte:

“Diría que siempre he tenido no solamente un gran respeto sino también un gran cariño por el Poder Judicial del Chaco y que siento nostalgia y orgullo por la cuota de participación que me cupo en los años de su fundación. Los tres Poderes se respetaban mucho. Siempre sostuve que la Justicia no tiene que estar ni por arriba ni por debajo de los otros dos Poderes, sino en el medio, controlando. Eso fue lo que hice”.

- El nuevo Poder Judicial

En 1953 el Superior Tribunal de Justicia no tenía Sala donde desarrollar una ceremonia. Afortunadamente, la Cámara Federal de Apelaciones contaba con uno bastante espacioso. Por eso se organizó en ese espacio la puesta en posesión de sus cargos de los primeros jueces y funcionarios de la Justicia Provincial.

El problema del lugar de realización de tan trascendente acontecimiento se resolvió tras una reunión entre la titular del Superior Tribunal de Justicia, María Mohando Solimano de Farías, y el presidente de la Cámara Federal de Apelaciones, Horacio Carlen.

El acto, tan pacientemente esperado, se concretó el lunes 20 de Julio de 1953, a las 18:00. Tratándose de un suceso histórico, llamó la atención que el único abogado presente fue Adolfo C. Castells.

Para los pocos profesionales de la ley de entonces había un “cambio trascendental que se operaba en la Justicia, era como una bofetada en el rostro y no lo aceptaban”, recordó un testigo directo del quehacer judicial de aquellos días.

- Los juramentos, uno por uno

No estuvo el gobernador Felipe Gallardo, pero entre los asistentes podía observarse a muchos importantes referentes públicos y políticos de entonces. Estaban el vicegobernador Deolindo Felipe Bittel; el ministro de Gobierno, Julio A. Martí Garro; el ministro de Asuntos Técnicos, Antenor Farías; el ministro de Asuntos Sociales, Rafael Rubén Sotelo; el vicepresidente provisional de la Cámara de Diputados, Eduardo Jarque, quien lo hizo en calidad de Secretario General del Partido Peronista; el intendente de Resistencia, Telmo Rocha; el Jefe de Policía, Leandro Gallardo, además de una nutrida cantidad de subsecretarios y funcionarios de la Administración provincial y nacional e invitados especiales de otras provincias.

Estaban también los dueños de casa, entre ellos el presidente de la Cámara Federal de Apelaciones, Horacio Carlen; el vocal, Julio F. de Nicola, y los Jueces nacionales Eugenio Cores y Eduardo Crespi. A la hora señalada, Solimano de Farías inició la toma de juramentos a quienes la acompañarían en su gestión.

El primero en jurar fue el vocal Mario Marpegán. Seguidamente lo hizo el vocal Angel Tosetti (h); luego, como Procurador General, Manuel Efraín Toledo; y, por último, el Defensor General del Superior Tribunal de Justicia, José Roberto Antonio Mohando. Oficialmente constituido el Alto Tribunal provincial procedió, a su vez, a tomar juramento a jueces y funcionarios de niveles inferiores, tanto de la capital como del Interior.

La ceremonia concluyó con emotivas palabras de Solimano de Farías quien no olvidó agradecer a Carlen el préstamo del salón donde se encontraban. Varios de quienes en aquel acto asumieron sus funciones formaban la denominada “legión extranjera”, como dieron en llamar a los abogados correntinos, santafesinos y cordobeses que llegaron atraídos por la buena paga y las vastas posibilidades que la naciente Justicia ofrecía a propios y extraños.

Estos eran pioneros, inmigrantes judiciales, ya que muchos eran de afuera, que abrieron las primeras picadas de progreso en la naciente justicia provincial chaqueña.

Que el Chaco era una tierra de oportunidades lo comprobó en carne propia el santafesino Danilo Luis Baroni. Comenzó en 1954 con un discreto puesto de Secretario de Superintendencia del Superior Tribunal de Justicia y con los años fue Senador Nacional y Gobernador constitucional de la provincia que lo adoptó.

Tantos “extranjeros” en la composición del incipiente Poder Judicial se justificaba en que en el Chaco no había suficientes profesionales para llenar los cargos requeridos. Tan así era que incluso dos de los tres integrantes del Superior Tribunal, la presidenta del Cuerpo y el vocal Angel Tosetti (h), eran de Corrientes.

El miércoles 22 de Julio, a las 09:00 (tal vez por esto hasta hoy se mantiene la tradición de que la reunión de ministros llamada Acuerdo se haga los días miércoles), el Superior Tribunal de Justicia tuvo su primer Acuerdo extraordinario.

Se acordó, además de otras resoluciones, abrir oficialmente sus puertas el 27 de Julio de 1953. En el punto tercero del Acuerdo se consignaba:

“El Superior Tribunal tendrá su sede provisoria en el local que ocupaba el Juzgado Nacional de Primera Instancia Nro. 3, en López y Planes 48, que actualmente se encuentra desocupado”.

En efecto, el 27de Julio de 1953, a las 08:00, la Justicia abrió sus puertas para comenzar a atender al público. Las actividades se iniciaron con una ceremonia religiosa oficiada por monseñor Prudencio Figueiras, quien bendijo la oficina y el crucifijo de la Presidencia, y oró porque Dios ilumine el camino de las nuevas autoridades judiciales.

Al mediodía el gobernador Felipe Gallardo llegó al local donde actualmente funciona el Juzgado Civil y Comercial 6 y donde 60 años desúes descubrió una placa recordatoria.

Lo acompañaban el vicegobernador Bittel, ministros, el intendente, el Jefe de Policía, la delegada del Partido Peronista Femenino, el interventor del partido, el subdelegado de la CGT, entre otras autoridades.

La nutrida comitiva, guiada por Solimano de Farías, recorrió las ex dependencias del Ministerio de Justicia de la Nación ubicadas en la misma cuadra de la calle López y Planes, que esa mañana pasaron a ser propiedad de la Justicia Provincial.

El horario de trabajo era de 08:00 a 12:00 y de 16:00 a 19:00. Resistencia contaba con dos Juzgados civiles y dos penales; Sáenz Peña, con un Juzgado civil y otro penal; y Villa Angela, con un Juzgado que era civil y penal al mismo tiempo.

El total de empleados judiciales para toda la provincia era de sólo 131. Para comenzar, eso ya estaba bien.

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