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La familia Virasoro en la provincia de Corrientes

- Juan Asencio Virasoro y María Mercedes Corrales contraen matrimonio

El templo de la Iglesia Catedral de Corrientes recibió a los novios Juan Asencio Virasoro y María Mercedes Corrales el 22 de Enero de 1802. El era hijo legitimo de don Miguel Birasoro y de doña Manuela Alcorta, oriundos de Aya, villa vasca montañesa vecina al pueblo de Orio, provincia de Guipúzcoa.

Ella, María Mercedes Corrales, natural de la Ciudad de Corrientes, era hija legítima del finado don Francisco Xavier Corrales y de doña María Ventura Pezoa, vecinos de la ciudad correntina. La flamante esposa de Juan Asencio Virasoro fue

“... descendiente -por línea materna- de aquellos varones esforzados, conquistadores y pobladores que por los años de 1737 y 1738 llevaron por nombres los de Juan Bautista Casafús y Gregorio Casafús, actuando como Tenientes Gobernadores de la Ciudad de Vera, hoy Corrientes, y batiéndose bravamente para imponer la civilización y la fe, el primero en las márgenes del rio Oroaih -hoy río Corriente- con los indios charrúas, y el segundo en Itaty, con los indios chaqueños confederados”(1).

(1) Nicolás R. Amuchástegui. “El Brigadier General D. Benjamín Virasoro (su Misión Histórica)”. Conferencias pronunciadas en la Junta de Historia y Numismática (1932), Rosario (Santa Fe). // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Este sacramento constituye el punto de partida de la fundación de la familia Virasoro en la provincia de Corrientes. El Acta de Casamiento fue extractada por el profesor en Historia y Geografía, Miguel Fernando González Azcoaga, del tomo III, a fojas 172, del Libro de Matrimonios del período de 1782 a 1822, que se encuentra en el Archivo y Museo Eclesiástico de la Arquidiócesis de Corrientes, con sede en la Ilustrísima e Histórica Catedral Metropolitana de la Ciudad de Vera, Panteón Provincial de Corrientes. Dice textualmente:

“En veinte y dos de Enero de 1802, haviendo precedido información de libertad y soltura de Dn. Juan Asencio Birasoro, natural de la villa de Orio en el Reino de Vizcaya que existe en el Archivo Eclesiástico y habiéndose hecho las tres conciliares moniciones en trés días festivos al tiempo del Ofertorio de la Misa Parroquial sobre el Matrimonio que intentaba contraer Dn. Juán Asencio Birasoro, hijo de Dn. Miguel Birasoro y de Da. Manuela Alcorta, y Da. María Mercedes Corrales, hija del finado D. Fran°°. Xavier Corrales y de Da. María Ventura Pezoa, vecinos de esta ciudad y no habiendo resultado impedimento alguno canónico y estando hábiles en la doctrina christiana, desposó con mi licencia el presbítero D. Manuel Zamudio con palabras de presente según la forma de nuestra Madre la Iglesia a los dichos Dn. Juan Asencio Birasoro y Da. María Mercedes Corrales, contrayentes, haviendo oído y entendido sus mutuos consentimientos de que por dicho Sor. fueron preguntados, siendo testigos Dn. Pedro José Perugorria y D. Antonio Gamón, así mismo recibieron las bendiciones nupciales en la Misa en que comulgaron. Y por verdad lo firmé.

Dor. Juán Francisco de Castro y Careaga”.

- Vecinos destacados de esa época

“Corrientes, a principios de este siglo del 1800, presentaba su Plaza Mayor como centro indiscutido de las manifestaciones cívicas y religiosas, presidida por el Cabildo que se levantaba desde los tiempos de la conquista en el mismo lugar que hoy ocupa la Jefatura de Policía.
“Su construcción de dos plantas otorgábale cierta majestuosidad en la ciudad. Este Cabildo recibiría como cabildante a Juan Asencio Virasoro, cuando fue consagrado -en 1810- Alférez Real y, en 1811, Alcalde de segundo voto.
“En la cárcel, resguardada hasta hoy por su valor arquitectónico, la Dolorosa, con sus brazos movibles y vestida de rigurosa capa negra, lloraba permanentemente al Cristo allí existente. Completaban el conjunto dos candelabros con las siluetas de dos querubines que al quedar suspendidos insinuaban un vuelo. A los pies del Cristo, dos condenados, vestidos a la usanza del siglo XVIII purgaban una interminable pena".

La Iglesia Matriz era sede del clero criollo; sus sacerdotes estaban estrechamente vinculados con los vecinos de la ciudad. Allí residieron clérigos ilustrados, como los Rolón, Cabral, Goytía, Casafús.

“Erigida en donde hoy está la Casa de Gobierno, la gente principal pedía ser enterrada en la nave central, en el pórtico; el presbiterio le estaba generalmente reservado al clero. Los corredores laterales guardaban, hasta las reformas rivadavianas, las sepulturas de las personas más importantes de la ciudad. Quienes no disponían del espacio necesario tenían un lugar fijo en el cementerio anexo a la Iglesia, ubicado donde hoy está emplazada la Honorable Legislatura Provincial.
“Junto al Convento e Iglesia de Nuestra Señora de La Merced se levantaba una de las residencias particulares más bellas que daban sobre la Plaza, la de los Dizidio y Zamudio, del siglo XVIII. Contigua a la casa de los Zamudio, la de los García de Cossio cerraba la esquina y hacía cruz con la Iglesia Matriz.
“La de los Pampín presidía el frente oeste de la plaza, en estilo colonial muy sobrio; en ella habitaban don Fermín Félix Pampín (1778-1870), su esposa doña Josefa de Goitía y Casafús y sus hijos, rodeados todos de no poca servidumbre, entre los que se contaban numerosos esclavos que adoptaban el apellido del patrón y protector.
Por la misma calle Buenos Aires, hacia el norte, apenas a una cuadra, estaba la casa de don Juan José Rolón, escribano y cabildante, y de su esposa doña Antonia Rosa Cabral y Vas de Rolón y su numerosa familia. Se decía que había sido el solar original en donde residió don Manuel Cabral de Melo y Alpoin -en el siglo XVII- quien, por su doble casamiento, era antepasado de don Juan José Rolón y de doña Antonia Rosa Cabral.
“Allí, en esa casa plena de historias (que se conserva deteriorada) nacía en 1810 el hijo de ambos, al que se lo bautizó con el nombre de Tiburcio Antonio, quien en 1839 sería el brazo derecho del gobernador Berón de Astrada en la batalla de Pago Largo, con el grado de coronel; Tiburcio Antonio Rolón caería víctima del holocausto.
“En esa trágica batalla caería también Valentín Virasoro, hijo de Juan Asencio, ofrendando su vida en la lucha de Corrientes por su integridad, por la libre navegabilidad de sus ríos, por su dignidad y libertad, por su inquebrantable personalidad.
“La casa de los Mantilla cerraba la calle Buenos Aires muy cerca del río (esta casa subsiste aún en posesión de los Mantilla).
“A la izquierda, la casa de don Juan José Fernández Blanco, con sus paredes de adobe, rejas de hierro con “eses” invertidas en el centro y sus techos coloniales. A media cuadra de la casa de los Mantilla estaba la de don Juan Vicente Berón de Astrada, quien había contraído matrimonio en segundas nupcias con doña María Paula Camelo, de cuya unión nacía -en 1804- el primer vástago llamado José Genaro Berón de Astrada, para quien la historia le tenía reservada una misión heroica y su inmortalidad.
“La calle donde se levantaban los solares de Fernández Blanco y Berón de Astrada se llamó después “Sud América” (hoy Plácido Martínez). Precisamente sobre esta misma calle, entre Mendoza y San Juan, se levantaba la casa donde residían don Luis Niella -catalán- su esposa doña Margarita de Alsina y Gasa de Niella y sus numerosos hijos.
“Allí Niella tenía fábrica de jabones, de dulces. Era calafateador y practicaba un activo comercio con sus barcos, puesto que tenía un pequeño astillero sobre las barrancas del Paraná (solar donde hoy está el edificio de la Prefectura).
“Sobre las actuales calles Vera -entre Mendoza y Córdoba- vivían don Juan Ferré, su esposa doña Juana Francisca de Alsina y Gasa de Ferré y sus hijos. Uno de ellos, Pedro, que fuera consuegro de Juan Asencio Virasoro y padre de Encarnación Ferré, casada con Miguel Virasoro, sería gobernador de Corrientes durante varios períodos y uno de los hombres más brillantes de Corrientes y del país.

Otro hijo, Manuel Antonio, fue gobernador interino de la provincia. La casa lucía artísticas rejas de madera torneada, dos de las cuales se conservan actualmente en el Museo Histórico de Corrientes.

Frente a la casa de Ferré se levantaba la del teniente Simón Niella, primo hermano de don Pedro Ferré. Niella combatió en Arroyo Grande en 1843.

“La casa de los Martínez, construida en 1688 según tradición popular, estaba edificada sobre la actual calle Quintana, entre La Rioja y Salta, a media cuadra de la Plaza Mayor. En esa casa estuvieron los hermanos Robertson con monsieur Juan Esteban de Perichón y Vandeuil, quien estaba entroncado con los Martínez por casamiento. En ella, hoy en ruinas, fue asesinado el diputado artiguista Cayetano Martínez; sus restos arrojados al río fueron rescatados por los Padres franciscanos”(2).

(2) M. Fernando González Azcoaga. Secretario de la Sociedad Correntina de Genealogía. Colaboró con la investigación histórica de este apartado. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- Vivienda y servidumbre, reflejo de bienestar

Con respecto a la vivienda de Juan Asencio Virasoro, de su esposa María Mercedes Corrales y de sus hijos, recurrimos al Censo de 1832 y a la división de la ciudad en Cuarteles.

Lo hicimos porque el mismo nos brinda la mayor cantidad de datos y una idea más acabada de la vida y de la situación económica de los Virasoro, la que se expresaba en esa época, de alguna manera, en el número de servidumbre y esclavos al servicio de cada familia.

La Ciudad de Corrientes, según “El Telégrafo Mercantil” publicado en 1802, “establece las dimensiones de ancho y de largo en doce cuadras de Este a Oeste y nueve cuadras de Norte a Sur, siguiendo luego ya, un uso suburbano”(3).

(3) Ramón Gutiérrez y Angela Sánchez Negrette. “Evolución Urbana y Arquitectónica de Corrientes”, tomo I (1588-1850), p. 116. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La ciudad de entonces estaba presidida por el majestuoso Paraná, que baña sus costas. Sobresalían la Punta de San Sebastián y la Punta Tacurú, lugares donde confluían los arroyos Salamanca e Ysyry que demarcaban la ciudad; más alejadas, la punta Tacuara y la Arasaty.

Por el lado opuesto, configurando lo que serían más tarde los Cuarteles III y IV, estaban los arroyos Manantiales y Poncho Verde, todo enmarcado por una vegetación tropical que le brindaba tonalidades verdes, salpicadas por las copas azules de los jacarandáes y por las rojizas de los lapachos que enriquecían el paisaje con su exultante colorido.

En 1814 “se confirma la división de la ciudad en cuatro Cuarteles...”. “El primer Cuartel se titula “Barrio del Colegio y Tacurú” ubicado al noroeste...”; “el segundo Cuartel era el denominado “Barrio del Rincón de Ysyrysu...”: “el tercero correspondía al “Barrio de San Francisco y La Rozada, al noroeste...”; “y el cuarto conocido por “Barrio de las Parejas”, al sudeste...”.

“Estos Cuarteles físicamente se hallaban divididos de Norte a Sur, “con la calle de don Antonio León Martínez, que se denomina nuevamente: Calle de la Unión y de Este a Oeste, calle de atrás del Convento de Nuestra Madre de La Merced denominada Independencia” (actual Carlos Pellegrini)(4).

(4) Ramón Gutiérrez y Angela Sánchez Negrette. “Evolución Urbana y Arquitectónica de Corrientes”, tomo I (1588-1850), pp. 118-120. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Según el Padrón practicado en el año 1832 por el Juez de Paz, don Miguel G. Calvo, en el Cuartel Nro. 4 vivían:

“Don Juan Asencio Birasoro, vizcaino, casado, curtidor, 66 años; don Ramón Galárraga, vizcaino, casado, comerciante, 37 años (Ramón de Galárraga estaba casado con la hija de Juan Asencio Virasoro, llamada Juana); Juan Pedro Birasoro, correntino, soltero, curtidor, 29 años; Balentín Birasoro, correntino, soltero, comerciante, 23 años; José Antonio Birasoro, correntino, soltero, comerciante, 18 años; Pedro José Birasoro, correntino, 9 años; Cayetano Virasoro, correntino, 10 años; Manuel Galárraga, correntino, 11 años; Ramón Galárraga, correntino, 1 año; y las mujeres doña Mercedes Corrales, correntina, casada, 60 años; doña Juana Birasoro, correntina, casada, 28 años; Josefa Galárraga, correntina, 7 años; Carmen Galárraga, correntina, 9 años; Juana Galárraga, correntina, 4 años (folio 90, Padrón del Cuartel Nro. 4, 1832)(5).

(5) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Padrón del Cuartel Nro. 4, Año 1832, folios 68 y 69. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

También estaban fichados en el mismo Cuartel y en la vivienda de don Juan Asencio Virasoro, esclavos, libertos y chinas pertenecientes a Ramón de Galárraga. Como lo expresáramos anteriormente, era costumbre de la época que los esclavos llevaran el apellido de su dueño o patrón. El número de esclavos de Galárraga se elevaba a cuatro (folios 68 y 69).

En el folio 90 -referido al Cuartel Nro. 4 del año 1832- relacionado con la casa de doña Mercedes Corrales y de su hija, doña Juana Virasoro de Galárraga, figuran inscriptas catorce personas de sexo femenino -entre esclavas, libertas y chinas- al servicio de las nombradas.

En el mismo Censo del año 1832, en el Padrón del Cuartel Nro. 1, practicado por el Juez de Paz, don Manuel P. Núñez de Ibarra, se encuentra la casa habitada por Miguel Birasoro y su esposa Encarnación Ferré.

También figuran los empleados, esclavos, libertos, mulatos, esclavos, indios, en un total de 37: 18 al servicio de Miguel Birasoro -todos del sexo masculino- y 19 al de su esposa Encarnación Ferré, perteneciendo al sexo femenino (tomo 10, folio 30).

Don Miguel Virasoro, el mayor de los hijos varones de Juan Asencio Virasoro, figura como “correntino, casado, empleado, 27 años”. Su esposa está fichada en la familia Birasoro como Encarnación Ferré, correntina, casada, 21 años”(6).

(6) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Padrón del Cuartel Nro. 4, practicado por el Juez de Paz don Manuel P. Núñez Ibarra, Año 1832, tomo I, folio 30. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El número de empleados, esclavos, libertos, chinas, que la familia Virasoro tenía, indica la posición social y económica de sus dueños y patrones. Más adelante, dentro de esta situación de bienestar, nos referiremos a las actividades industriales, comerciales y agropecuarias de Juan Asencio Virasoro.

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