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Sus actividades comerciales

Juan Asencio Virasoro, además de sus actividades cívicas brindadas al Cabildo de Corrientes como Alférez Real y Alcalde de segundo voto, desplegó múltiples e importantes actividades comerciales.

Inicialmente, en el tiempo que se estableció en Candelaria -centro de las misiones jesuíticas- se dedicó al negocio de maderas que, como vimos anteriormente, transportaba en jangadas; desde allí al puerto de Las Conchas -hoy del Tigre- en Buenos Aires.

- Inclinaciones navieras heredadas de Orio

Radicado definitivamente en Corrientes, se consagró a la construcción naval, oficio seguramente adquirido en el país vasco, a las costas del río Oria y del mar Cantábrico.

En la búsqueda de documentación referida a Juan Asencio Virasoro, encontramos en el Archivo Histórico de Corrientes el Protocolo Nro. 64 del año 1807, fojas 169-170. De la lectura surge que Virasoro estaba construyendo un barco en el puerto de la Villa de Ibinini, en Corrientes. Destacamos el hecho por la envergadura del oficio.

Debemos señalar

“...que la construcción naval en el Cantábrico oriental, incluyendo en esta denominación a Lapurdi, Guipúzcoa y Vizcaya, tomó carta de naturaleza como consecuencia de la ocupación vikingo-normanda de Lapurdi.
“Antes de finalizar el siglo XII, Bayona y San Sebastián contaban ya con Ordenanzas que regulaban su tráfico internacional de mercaderías, así como las relaciones pesqueras, que incluían la comercialización de los productos de la ballena. No debe dar lugar a dudas que esas y otras actividades marítimas, que implican una desarrollada construcción naval, no podían ser un destello repentino, sino algo fraguado con el tiempo, la experiencia y múltiples fracasos y que las normas se debían a algo ya creado, para evitar disensiones y conflictos conocidos de tiempo atrás”.

Y agrega el autor:

“Tales normas, ordenanzas o legislación de los vascos, anteceden a todas las demás, puesto que fueron vigentes cuando menos, desde la promulgación del Fuero de San Sebastián en 1180, que suponía un verdadero Código de Mar anterior a los “Roles de Olerón”, publicados en 1200, a la Constitución de la Liga Hanseática, en 1241, a las leyes navales de Venecia, en 1255 y a las “Ordenationes Riparios” catalanas, en 1258”(1).

(1) Miguel Laburu. “La Nao Ballenera Vasca del Siglo XVI” (1989), p. 45. Publicaciones de la Caja de Ahorros Municipal, San Sebastián, España. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En el marco que generaba la actividad marina vivió su niñez, su adolescencia y su juventud Juan Asencio Virasoro. Seguramente adquirió en su villa natal y en los pueblos circundantes su noble oficio. Las naves construidas en Guipúzcoa cruzaban el Atlántico en busca del bacalao y la ballena en lo que eran largas y peligrosas campañas cuando remontaban las olas embravecidas en dirección a Terranova, Labrador y Groenlandia.

“La mayor parte de los astilleros vascos del siglo XVI no contaba con instalaciones grandes y complejas; los destinados para construcciones reales, donde se hicieron las grandes naos y luego los galeones, sí. Muchos eran ocasionales, emplazados en lugares apropiados en las márgenes de las rías, próximos a los bosques, con la intención de fabricar una o varias naos, hasta agotar las existencias maderables de las cercanías. Después se abandonaban”(2).

(2) Miguel Laburu. “La Nao Ballenera Vasca del Siglo XVI” (1989), p. 53. Publicaciones de la Caja de Ahorros Municipal, San Sebastián, España. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Dice Miguel Laburu que los principales astilleros fijos se encontraban en Lapurdi, Guipúzcoa y Vizcaya. En Lapurdi, en Bayona, Biarritz, San Juan de Luz y Ciburu. En Guipúzcoa, en Fuenterrabia, Irún, Pasajes, Lezo, Rentería, San Sebastián, Orio, Aguinaga, Usúrbil, Zarauz, Guetaria, Zumaya, Deva y Motrisco. En Vizcaya, en Ondarroa, Lequeito, Bermeo, Plasen- cia, Portugalete y a todo lo largo de la ría del Nervión.

Ampliamos lo referente a la industria naval del Oria, transcribiendo conceptos de Lourdes Odriozola Oyarbide:

“Es un hecho conocido por todos que gran parte de la historia del rio Oria ha gravitado sobre la destacada actividad comercial desarrollada en el mismo y la gran vocación marinera de sus gentes. La relevancia económica del Oria queda constatada para la temprana fecha de 1293, año en el que Orio aparece como un destacado puerto exportador de hierro de la provincia.
“Este auge de la actividad comercial del puerto de Orio tuvo una proyección sobre el resto de la economía del Oria. Y, una de las consecuencias más positivas fue la expansión de una importante industria naval en los municipios de Usúrbil y Orio y, en menor medida, en el de Aia.
“Las riberas del Oria fueron, cuando menos hasta el siglo XIX, uno de los principales puntos de construcción de navíos de la provincia de Guipúzcoa e, incluso, en algunos momentos, hasta de la Península. En sus márgenes existieron astilleros de mayor o menor entidad, que orientaron su producción a satisfacer las necesidades de la pesca -altura y bajura-, comercio -tanto para el cabotaje como para la carrera de Indias-, transporte de mineral de hierro y hasta los navíos de la Real Armada.
“La industria naval del Oria contó, además, con una serie de factores que le fueron favorables para su expansión:
“a.- Las especiales características topográficas de la Cuenca del Oria para la instalación de las gradas; b.- la abundancia de maderas de gran calidad para la construcción de navíos de los montes circundantes; c.- el fácil transporte de los materiales y pertrechos hasta las instalaciones navales; d.- la presencia de una numerosa, eficaz y cualificada mano de obra especializada; y e.- la existencia de ferrerías en el Valle del Oria que manufacturaban parte de los elementos metálicos empleados en la fábrica de embarcaciones”.

Con respecto a los astilleros expresa Odriozola Oyarbide:

“Durante varias centurias el Oria y el Puerto de Pasajes fueron los principales centros de construcción de navíos de la provincia, tanto por el número de gradas instaladas en ambos puntos como por el volumen de su producción.
“El gran prestigio que gozaron los astilleros del Oria vino dado, por una parte, por su especialización en la manufactura de grandes navíos para las Armadas y Flotas Reales y para la Carrera de Indias. Y, por otra, por las cualidades marineras y los buenos resultados que solían tener los buques fabricados en estas factorías.
“En el ínterin de los siglos XVI-XIX, en las orillas del Oria, estaban instalados al menos seis astilleros ... En la jurisdicción de Aia, las gradas de Alchirri (Altxerri) y Arratola”(3).

(3) Lourdes Odriozola Oyarbide. “Los Barcos del Oria (Trayectoria Histórica de la Industria Naval del Oria)”, pp. 25-26. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- Producción de los astilleros del Oria. El constructor de barcos Agustín Vidasoro

“A partir de 1691 las gradas vivieron los años de mayor florecimiento de la segunda mitad del siglo XVII. Puede afirmarse que en lo que restaba del siglo, en el Oria se concentró casi la totalidad de la producción naval guipuzcoana.
“Durante esta década de intensa actividad, casi todas las instalaciones navales del Oria estuvieron en funcionamiento: unos, ocupados en la manufactura de pequeñas y medianas embarcaciones para el comercio y transporte del mineral de hierro; y, otras, en las obras de galeones de elevados portes para las Armadas y Flotas de la Corona.
“En la segunda mitad del siglo XVII, el río Oria, en su extensión, marca la producción de 27 barcos. Entre los fabricantes destaca Agustín de Vidasoro que -en 1688- construye un barco pequeño; en 1695, otro barco pequeño; y, en 1696, un navío”(4).

(4) Fuentes: Archivo Histórico de Protocolos de Guipúzcoa; Museo Naval de Madrid; Archivo General de Indias; Seoane y Ferrer, ob. cit.; y F. Serrano Mangas. “Los Galeones de la Carrera de Indias. 1650-1700”. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

“En la década de los ochenta los astilleros del Oria vivieron una corta recesión. Tan sólo se ha podido constatar la manufactura de dos embarcaciones: un patache en Rutarte para las Flotas del Rey de la Carrera de Indias; y, en Orio, el constructor Agustín de Vidasoro fabricó un barco pequeño para la conducción de avena para Juan Elordi y Domingo de Vareño (vecinos de Placencia)”(5).

(5) Lourdes Odriozola Oyarbide. “Los Barcos del Oria (Trayectoria Histórica de la Industria Naval del Oria)”, p. 33. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Con referencia a los recursos madereros de Corrientes y a su mano de obra, expresamos que dichos recursos “habían permitido, en la favorable coyuntura de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, el crecimiento de las actividades de construcción naval, en la que Corrientes sobresalió, junto con el Paraguay: buques construidos en los astilleros paraguayos y correntinos participaron en el comercio no sólo fluvial sino también ultramarino del Río de la Plata”. Además, “su industria artesanal contaba con una elevada cantidad de carpinteros”(6).

(6) José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991), pp. 123-133. Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El documento probatorio de la actividad naviera de Juan Asencio Virasoro surge de la escritura que textualmente expresa:

“En la Ciudad de San Juan de Vera de las Corrientes a nuebe días del mes de septiembre año de mil ochocientos siete: ante mi Dn. Manuel Gómez de Cossio, Alcalde hordinarto de primer voto y Juez de Menores por S.M. en ella, y de los testigos que irán expresados se presentó Dn. Juan Asencio Birasoro, vecino de esta ciudad y dijo: que por aliarse en algunas exigencias y haver tenido noticias que el Rvdo. Fray Manuel Pezoa, comendador del Conbento de Nuestra Señora de la Merced y los Padres depositarios de los caudales de él, tenían quinientos pesos de plata para imponer azenso, que habían recibido por fallecimiento de Don Jhf Antonio Peñalezca sobre los cuales había mandado se fundase como se fundó capellanía, con la pensión de una Misa rezada todos los dias 19 de cada mes y seguidamente solicitó que le diesen dicha cantidad al recibo de un 5 % al año, sobre un Barco que está fabricando en el puerto de la villa de Ibinini, y el correspondiente fiador, y efectibamente condescendiera a su pretensión con tal que formalizare a fabor suio la correspondiente escritura zensual, conforme a la de mes del corriente, que corre en el registro, y poniéndolo en execución en la via, forma y manera, que mas bien hala lugar en derecho, cerciorado de el que le compete: otorga, que por sí y en nombre de sus hijos, herederos y sucesores, y quien de ellos huviere ... voz, causa y razón o cualquiera manera, vende y carga a fabor de dicho Conbento de la Merced, y de los referidos Padres en su nombre la cantidad de veinte y cinco pesos de plata que tiene recibido antes de aora, de mano de los señores zomualistas en plata efectiba y a su entera satisfacción; y porque no parece de presente su entrega y recibo, renuncia la ley de la non numerata pecunia, habiendo visto contado tiempo y prueba de la paga y las demás tocantes; pues como satisfecho que ... voluntad, formaliza a favor de los citados reverendos Padres y su contorno el mas eficaz resguardo que su seguridad conozca y consecuencia se obliga por sí y en nombre de sus herederos y sucesores poseedores del expresado Barco a pagar puntualmente en cada año el 5 % de la citada cantidad importante los mismos veinte y cinco pesos los cuales ... en dicho convenio y poder de los señores seminaristas y sus sacerdotes en una sola paga y plata efectiva por cuenta y riesgo y sera la primera para otro igual día y mes del año próximo venidero de 1808 y demás hasta la recepción de ese censo y solo haciendo...
“Firman: Manuel Gómez de Cossio (Alcalde); Juan Asencio Birasoro; Manuel Pezoa; Manuel Bernardo Laviña; Miguel Ferragut; Antonio Samés; Antonio Gamón; Tomás Niveyro”(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolo Nro. 64, Año 1807, Fojas 169-170. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En razón de la terminología y redacción usada en este documento y de lo confuso de su texto -si bien queda claro que Juan Asencio Virasoro estaba fabricando un barco- recurrimos a la colaboración del prestigioso escribano público nacional Héctor J . Serra quien, al evacuar nuestra consulta manifiesta:

“Del contexto de la escritura, redactada con estilo oscuro y condicionantes existentes en la época, se infiere que los Padres depositarios de los caudales del Convento tenían 500 pesos en plata, recibidos en herencia con cargos (Misa y fundación de la capellanía) para dar en préstamo; ése podría ser el concepto de la palabra azenso.
“Se establecen las condiciones del préstamo con la garantía del barco que el prestatario (deudor) estaba construyendo. Y a tal efecto debía formalizarse la correspondiente escritura de préstamo (zensual).
“Cuando habla de los señores zomualistas, se refiere a señores prestamistas”.

- La curtiembre de cueros

En 1814, cumplidas sus funciones de cabildante, Juan Asencio Virasoro se lanzó a una actividad industrial y comercial que desplegaría durante toda su vida: la curtiembre de cueros.

En esta empresa fue, años después, acompañado por su hijo político Ramón de Galárraga, también radicado en Corrientes, casado con Juana Petrona Regalada Virasoro Corrales(8). Galárraga, nacido en Somorrostro -del Señorío de Vizcaya- era hijo de Manuel de Galárraga y Ramona Echeverría.

(8) Ramón de Galárraga y Juana Virasoro se casaron en el mes de Noviembre de 1824, según consta en el Libro de Casamientos del mes de Enero de 1825 de la Iglesia Matriz de Corrientes, Libro 4, Años 1822-1839. Fueron testigos don Martín Regúnoga y don Pedro Cabral. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Respecto al curtido de cueros, destaca Chiaramonte que había en Corrientes

“... recursos naturales abundantes que favorecieron la instalación de curtiembres, en la que se aprovechaba la sustancia de uno de los árboles de la región: el árbol kurupa’y, de la familia de las Mimosas, que ofrecía una materia curtiembre de apreciable calidad”(9).

(9) José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991), pp. 123-124. Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Las actividades industriales de Virasoro vinculadas a la curtiembre se iniciaron cuando le compra a Pedro Blanco la fábrica de curtiembre de cueros vacunos y caballares, según consta en la escritura que transcribimos:

- Escritura de venta de una fábrica de curtir que otorga don Pedro Blanco a favor de don Juan Asencio Virasoro

“En la Ciudad de las Corrientes a los veinte y seis días del mes de Agosto de mil ochocientos y catorce años: ante mi el ciudadano Angel Fernández Blanco, Alc. ordinario de primer voto y Juez de Menores de ella y su jurisdicción y de los tgs. que irán expresados, pareció presente don Pedro Blanco, quien certifico que conosco y digo: que vende y da en venta para siempre jamás, por sí, y a nombre de sus herederos y subcesores, y de los que de él, y ellos hubiere título, vos y causa, a don Juan Asencio Virasoro vecino, y a quien igualm certifico que conosco, una Fabrica de curtir compuesta de dos quartos, un galpón que cubre los Noques y caleras edificado de materia de piedra, y en terreno propio como consta de los documentos que le tiene traspasado, con mas quatro Negros Esclavos llamados Antonio, Juan, María Josefa y Antonia con todas sus tachas, vicios, y enfermedades ocultas y manifiestas que tengan, o puedan en adelante tener, situada en el Puerto que llaman del Tacurú sobre la Varranca del Rio Parana, y confinante con otra del dueño de mi propiedad, con todos sus usos, costumbres y servidumbres y todo lo demás que le pertenece y pueden pertenecer, libre de tributo, hipoteca, memoria, señorio especial ni general, y por tal se la entrega por precio y cantidad de mil pesos que le ha pagado de que se satisface y da por entregado a su voluntad, y declara que el precio valor de la mencionada Fabrica, terreno, y esclavos son los mil pesos recibidos por el otorgante y que si mas vale hace en favor del comprador gracia y donación pura, perfecta, e irrevocable con insinuación, y Enunciación de la Ley del Ordenam Real celebrada con las Cortes de Alcalá de Henares que trata lo que se compra, vende, o permuta, por mas ó menos de la mitad de su justo precio...”(10).

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos, tomo 68, fojas 118 vuelta, 119 y 120. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Son testigos presentes don Francisco Luciano Díaz, don Juan Vicente Amarilla y don Manuel Bonifacio Díaz, vecinos de esta ciudad.

Nota: de acuerdo con investigaciones realizadas por el escritor Enrique Angel Ferreyra, en Corrientes, la punta Tacurú era llamada orginalmente Itacurú. Lo primero significa “montículo de tierra” que hacían las hormigas termitas, mientras que itacurú se traduce como “piedra granulosa”. La punta Tacurú o Ita-Curú estaba ubicada en la prolongación de la actual calle Entre Ríos, de la capital correntina (colaboración del profesor Miguel Fernando González Azcoaga).

El mismo día que Juan Asencio Virasoro compraba a don Pedro Blanco la fábrica de curtir cueros, la Sagrada Comunidad del Convento de San Pedro Nolasco de las Mercedes le otorgaba un préstamo de quinientos pesos de plata que, según consta en la

Escritura de obligación por dinero que otorga don Juan Asencio Virasoro a favor del Convento de las Mercedes

“... se obliga a poner y devolver a la Sagrada Comunidad con una sola Partida y buena moneda de oro y plata como la que há recibido, la cantidad de Quinientos pesos, igualmente que sus réditos que es el cinco por ciento, y no haciéndolo assi consiente que á ello se le apremie y compela por todo vigor legal y via execuüva, no solo a la solución de la principal cantidad sino también a la de las costas, gastos, daños, y perjuicios ... y a mayor abundam de que assi lo cumplirá, hipoteca una Fabrica de curtiduría con todos sus utensilios, y quatro esclavos llamados Antonio, Juan, María Josefa y Antonia que todo lo compró en Venta Real a don Pedro Blanco, como consta de Escritura auténtica que obra en su poder, y se halla cituada en el Puerto que llaman del Tacurú a orilla de este Rio Parana...”(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos, tomo 68, fojas 117 vuelta y 118. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 18 de Marzo de 1827, Juan Asencio Virasoro canceló esta escritura de obligación a favor del Convento de las Mercedes.

En 1814, año que Virasoro adquirió su curtiembre, don Juan Miravel vendía una fábrica de “curtir cueros” de 26 y tres cuartas varas de frente a don Francisco Alvarez Valdés y don Gaspar Blans. Uno de los testigos de la operación fue don Juan Asencio Virasoro(12).

(12) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos, tomo 68, foja 73, año 1814. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 12 de Marzo de 1818, Juan Asencio Virasoro incorporó a su vida comercial una nueva actividad, puesto que “se presentó para abrir una tienda”, negocio de suma importancia en esa época. Tienda y almacén eran denominaciones aplicadas a negocios mayoristas.

Datos vinculados con Virasoro y esta actividad se encuentran en el Archivo Histórico de Corrientes, en el Libro de Derecho de Venta, Legajo Nro. 1, copia Libro Manual de Estado 1818-1824, p. 141.

El 10 de Agosto de 1820, Virasoro adquiría tierras. En esa fecha le compró a doña María Dorotea de Jesús un terreno de 33 varas de frente con fondo que daba al arroyo Ysyry. Pagó por ello la suma de 100 pesos cuatro reales de plata(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos, tomo 69, foja 229, año 1820. Escritura de venta de un terreno. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Volviendo a la actividad de curtidor de Juan Asencio Virasoro, el análisis de los documentos referidos a ella nos permiten señalar que mantenía un comercio activo con el Estado en momentos en que imperaba sobre Corrientes el dominio político del Supremo Enterriano, Francisco (“Pancho”) Ramírez(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Cuaderno Nro. 2, Legajo Nro. 6, Años 1820-1821. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

A lo largo de todo el manuscrito referido a los expedientes administrativos, desde Octubre de 1820 a Febrero de 1821, en que se le abona totalmente la deuda, Virasoro suministró al Estado Provincial suelas (cuero vacuno y cuero caballar, curtidos) en número considerable; por vez se entregaba hasta 26 suelas (cueros de caballos), que se utilizaban para la confección de las gorras, probablemente de las milicias correntinas.

También entregaba lonjas de potros que se utilizaban para el mismo fin y que se destinaban a la infantería y al servicio de tropa.

Existe un pedido que llama la atención y que dice textualmente: “Señor don Juan Asencio Virasoro, me hará Ud. el favor de mandarme un cuerito al Estado para tiro de sable, que sea el mejor ... José Antonio López”(15). No poseemos documentación suficiente para asegurar que el peticionante sería el caudillo paraguayo.

(15) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Cuaderno Nro. 2, Legajo Nro. 6, Años 1820-1821. Ver en facsímil p. 8, primer párrafo superior. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 12 de Febrero de 1821, Virasoro manifiesta haber suministrado al Estado 156 suelas, 87 baquetas y 101 lonjas de caballo “conforme con los comprobantes Nros. 1 al 23”. Con igual fecha el Supremo Entrerriano ordenaba el pago a Virasoro de la cantidad de 754 pesos con tres reales, como saldo de la deuda que fue abonada el 16 de Febrero de 1821(16).

(16) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Cuaderno Nro. 2, Legajo Nro. 6, Años 1820-1821. Ver en facsímil pp. 5 y 7. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Es posible que Juan Asencio Virasoro haya sido uno de los principales vendedores de cueros al Estado; ellos se destinaban al mantenimiento del arsenal y de la tropa correntina.

Relacionado con la actividad comercial de Virasoro, destacamos que la curtiembre contaba, según el Censo de 1820 -realizado en Corrientes- con cinco esclavos africanos y con dos libertos correntinos. El Censo comprendía los

“quatro Quarteles de la ciudad, y los quatro Partidos a Lomas y Riachuelo, con el Estado General, cita conclusión, en el que se manifestaba el número, edad, y claves respectivas: hecho en virtud a disposición del Supremo Gefe a la República Entre-Riana, el Exmo. Sr. General D. Francisco Ramírez, y mandado executar por el Sargento Mayor y Comandante Interino de Plaza D. Juan José Blanco, en el mes de noviembre de 1820(17).

(17) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Censos, tomo 3, folios 18 vuelta; 19 y 19 vuelta. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En Julio de 1822, don Juan Asencio Virasoro, juntamente con don Manuel Corrales, vecino de San Cosme de las Ensenadas, labraron escritura de “obligación y fianza a favor de la renta desimal” referidos a la subasta de diezmos de “quatropea y frutas”, traídas desde los campos del Partido de las Ensenadas, donde se encontraban las propiedades de Corrales quien, de acuerdo con el documento, era socio de Virasoro. El 30 de Octubre de 1822, la deuda estaba cancelada(18).

(18) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 8, Julio de 1822. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Queda constancia de que el 30 de Julio de 1822, Virasoro importaba a Corrientes (no sabemos de dónde) veinte petacas de jabón. Figura también en la documentación analizada que el Estado le abona 72 pesos por cueros destinados por el Gobierno de Corrientes a la indumentaria de las tropas del Ejército(19).

(19) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 9, Julio de 1823. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

De la documentación analizada surge también que don Juan Asencio Virasoro mantenía activo comercio fluvial, puesto que entre Enero y Julio de 1823 solicitó permiso al ministro de Hacienda para desembarcar el bergantín “Ynson” (¿?) que traía 26 sacos de sal con 23 fanegas. Se consignan luego otros productos(20).

(20) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 9, Julio de 1823. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Entre Agosto y Diciembre de 1823, Virasoro redactaba el manifiesto de cargamento de su propiedad que conducía a bordo de la lancha “Nuestra Señora de Loreto” con destino a las Provincias Federadas; el cargamento se componía de “80 suelas, 9 rezagos de bagual curtido”. Se ignora si la embarcación mencionada le pertenecía(21).

(21) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 10, Agosto-Diciembre de 1823. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Es evidente, de acuerdo con los comprobantes del caso, que Virasoro, en ningún momento, evadió la renta desimal; existieron, sí, atrasos(22).

(22) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 11, Enero-Agosto de 1824. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En otro orden de cosas, el 14 de Enero de 1822, el comandante don Evaristo Carriego, en representación del Estado Provincial, adquirió a don Juan Asencio Virasoro elementos de primera necesidad, según se desprende del reclamo de pago que luego hace Virasoro; el mismo debió haberse demorado(23).

(23) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 12, Cuadernos 7 y 8, Octubre de 1824, decreto Nro. 337 sobre solicitudes y pedidos al Gobierno. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Vinculado con sus negocios de curtiduría, el 27 de Agosto de 1824, Virasoro solicitaba permiso para embarcar en la balandra de don Antonio Pinedo, con destino a Buenos Aires, “100 suelas de Baca, 40 de Becerro, 100 cueros machos”(24).

(24) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 12, Cuadernos 7 y 8, Octubre de 1824, decreto Nro. 337 sobre solicitudes y pedidos al Gobierno. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 28 de Abril de 1824 don Fernando Dozal remitía en el buque de don José Payes, con destino a Corrientes, para entregar a Juan Asencio Virasoro “un cajoncito que contiene 2 pastas para zapatos, una gruesa alesna, dos alcaporras, e incienso”(25).

(25) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. 12, Cuadernos 7 y 8, Octubre de 1824, decreto Nro. 337 sobre solicitudes y pedidos al Gobierno. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El activo comercio de curtiembre emprendido por Virasoro indica, en esos momentos, en la venta de “zuelas descarnadas” de becerros para “cinturones”, de allí que el comandante Evaristo Carriego haya sido el representante del Estado Provincial en el negocio(26).

(26) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo Nro. II. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- Juan Asencio Virasoro, su expansión comercial y el pueblo de Bella Vista

El 30 de Junio de 1825, el gobernador de la provincia de Corrientes don Pedro Ferré dictó dos decretos referidos al pueblo de Bella Vista, anteriormente llamado “Puerto de la Crucecita”.

En el primero de ellos se señalaba que “queda habilitado el puerto de Bella Vista solamente para la carga de los buques y extracción de toda clase de frutos del país”; en el segundo se reglamentaba la donación de sitios urbanos y chacras de dicho pueblo.

Como se señala en el mismo, era “importante fomentar esta población”. Conviene recordar que Bella Vista, ubicada en la provincia mesopotámica a las márgenes del río Paraná, tenía un puerto profundo, lo que permitía el embarco y desembarco de mercaderías que tenían por destino a Santa Fe, Paraná y Buenos Aires -hacia el sur- y a Asunción del Paraguay, hacia el norte.

El segundo decreto al que hacemos referencia, en su artículo 1ro. expresa: “Los solares y medios solares que se pidan en la ubicación del nuevo pueblo de Bella Vista, lo mismo que los lugares de chacareríos en sus éjidos, se concederá en merced, sin otro gravamen ni responsabilidad que el de poblarlos y cercarlos en el preciso término de seis meses”.

El mismo decreto, en su artículo 2do. señala: “Los individuos que quieran establecerse en el antedicho pueblo, dirigirán sus solicitudes al Gobierno expresando el número de la manzana, la calle, cantidad de terreno que necesite y los linderos o rumbos que lo demarquen, para que se acuerde la gracia”.

Juan Asencio Virasoro solicitó, en Nota elevada al gobernador interino y Capitán General, acogerse a esos beneficios. Así decía en 1825:

“Dn Juan Asencio Virasoro de estilo murcio ante V. S. con el devido respeto expongo:
“Que aviendo adquirido conocimiento de aliarse demarcada la nueba población del Puerto de la Crucecita bajo la denominación de Vella Vista, he formado el proyecto de un establecimienlo en aquel parage por cuya razón ocurro a V. S. pa qe se sirva agraciarme con un solar de terreno en la Esquina de la manzana Nro. 13 cuyos frentes son el uno sobre la calle de Corrts p.r el Noreste y el otro con la de Santafe pr el Noroeste, vajo las condiciones qe V. S. tenga á bien imponerme.
“Por lo que a V. S. pido y suplico se digne aseder á mí solicitud qe espero. Firma Juan Asencio Virasoro”(27).

(27) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes de Tierras Nro. 131, Legajo Nro. 2, Año 1825. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Con fecha 28 de Septiembre de 1825, el gobernador Ferré adjudicó “por merced en dominio y propiedad” a don Juan Asencio Virasoro el solar de tierra solicitado bajo la condición de “edificarlo y cercarlo en el preciso término de seis meses”.

El título de propiedad se extendió a nombre del peticionante, en Corrientes, a los 11 días del mes de Abril de 1826. Surge de lo expuesto que Virasoro fue uno de los primeros pobladores de lo que es la ciudad correntina de Bella Vista.

Puede apreciarse -además- la expansión y progreso económico de Virasoro, en razón de que Bella Vista y su puerto de la Crucecita brindaban grandes posibilidades, como la de trasladar hacia otros centros y en especial hacia el Río de la Plata sus productos naturales, sus riquezas elaboradas.

Coincidentemente con estos hechos, con fecha 28 de Julio de 1825, el gobernador Pedro Ferré -ante los peligros que se cernían sobre la provincia- firmó un decreto ordenando la formación de un Campamento Militar en Bella Vista para adiestrar a las fuerzas militares de Corrientes. El decreto expresa:

“Convencido el Gobierno de los peligros que amenazan a la provincia por los ulteriores acontecimientos que pueden producir la guerra que se ha suscitado en la Banda Oriental del Uruguay contra los portugueses limítrofes, y en la necesidad de garantir los derechos y la seguridad del territorio a costa de cualquier sacrificio, ha ordenado y decreta:
“Art. 1.- El escuadrón de dragones y un piquete de milicia de cada Comandancia se acuartelarán en el nuevo pueblo de Bella Vista para que, adquiriendo esa fuerza la instrucción militar conveniente, se halle pronta a obrar como lo exigen las circunstancias”.

- Virasoro vende la curtiembre a su hijo político

Don Juan Asencio Virasoro vende a su hijo político Ramón de Galárraga la curtiembre que compró en 1814 a don Pedro Blanco. Así reza la transferencia:

“En la Ciudad de Corrientes, el 8 de marzo de 1826, por Escritura pública de perpetua enagenasión Don Juan Ascencio Virasoro, vecino de esta ciudad, otorgo, que doy, y bendo en benta real, por peso de heredad, y estabilidad perpetua, para siempre jamás a mi hijo político Don Ramón de Galarraga, pa el, sus herederos, y sucesores, y para quien en el Derecho de esta Escritura la sucediera, a su favor, un terreno con edificios destinados a una fabrica de curtir cueros, q’ haya y tengo ... por compra hecha a Don Pedro Blanco ... otorgada a mi favor en el año de mil ochocientos catorce ante el Alcalde de Primer Voto Don Angel Fernández Blanco ... con todos los Utiles necesarios y consernientes a la indicada fabrica...
“Fueron testigos de la venta Don Genaro Berón y Don Serapio Mantilla”(28).

(28) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos, tomo 70, folios 145 vuelta; 146 y 146 vuelta. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Según surge de los documentos hallados en los Libros de Colecturía General de la Provincia de Corrientes, correspondientes a los años de 1826 a 1846, en página 39 (Junio de 1830), figuran Juan Asencio Virasoro y Ramón de Galárraga pagando patentes por curtiembres.

Estas manifestaciones nos permiten asegurar que Virasoro era propietario de otra fábrica de curtir y trabajar pieles y cueros. Ello se reafirma cuando encontramos en la página 44 vuelta -correspondiente al año de 1831- que Juan A. Virasoro paga 20 pesos por patente de curtiembre y Ramón de Galárraga 18 pesos, también por curtiembre; y 29 pesos por almacén.

Chiaramonte dice que entre 1830 y 1835 los principales industriales eran Juan Asencio Virasoro, Ramón de Galárraga y Raymundo Molinas.

En los años 1832, 1833, 1834 y 1835 figuran Virasoro y Galárraga pagando patentes: el primero por curtiembre y Galárraga por curtiembre y almacén. También ambos figuran tributando en página 82 -correspondiente al año de 1836- en página 86 vuelta del mismo año; en páginas 80 y 93 del año de 1837; en páginas 95 y 99 del año 1838; y en páginas 101, 102 y 103 correspondientes al año de 1839.

Galárraga, además de pagar por patente de curtiembre, abona en el año 1836 por almacén y pulpería; en los años 1837 y 1838 por almacén; y en el año 1839 por pulpería(29).

(29) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Toma razón de Patentes, Legajo Nro. 1, Años 1826-1908. Además de las páginas citadas ver: pp. 44 vuelta, 54, 62 vuelta, 66, 72 vuelta, 76 y 79 vuelta. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Respecto a la vinculación comercial de Juan Asencio Virasoro con la curtiembre y venta de cueros, señalamos que en su testamento de mancomún con su esposa doña María Mercedes Corrales, expresa: “Declaramos, que reconocemos por nuestros bienes ... una Fábrica de Curtiembre”.

El testamento fue firmado el 7 de Julio de 1847, meses antes del fallecimiento de Virasoro. El protocolo del testamento estuvo a cargo del Escribano General Nibeyro(30).

(30) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolo, Legajo años 1840-1843. Año 1847, folios 25-28. Protocolo del Escribano General Nibeyro. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- Juan Asencio Virasoro adquiere el Rincón de San Gregorio

El progreso creciente de Virasoro lo lleva a adquirir, a los trece días del mes de Octubre de 1835, el valioso Rincón de San Gregorio, ubicado al sur de la provincia de Corrientes, sobre el río Uruguay. Enriquecía así, marcadamente, el campo de sus actividades económicas.

La valiosa estancia o rincón estaba limitada por el caudaloso río Uruguay, al este; por el río Mocoretá, al sur; y por el arroyo Timboy y el arroyo Estero al nordeste y al norte. Más al norte -y también sobre el río Uruguay- estaba el Rincón de la Merced, que más tarde habría de adquirir su hijo Benjamín Virasoro.

“Los rincones surgen en la confluencia de arroyos, ríos o esteros, que proporcionan potreros naturales en los interfluvios”(31).

(31) Enrique D. Bruniard. “Bases Fisiogeográficas para una División Regional de la provincia de Corrientes”, p. 39. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

“La separación de los campos, a fin de evitar la fuga o mezcla de los animales, se hizo aprovechando los arroyos y los ríos y donde éstos no existían, cavando zanjas. Además, en los lugares de paso se colocaban tranqueras que serían para control”(32).

(32) Ernesto J. A. Maeder. “La Producción Ganadera en Misiones en la Epoca Postjesuítica, 1768-1810” (1990), en “Folia Histórica del Nordeste”, Nro. 9, p. 89. Instituto de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Nordeste. Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Conicet, Fundanord, Resistencia. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La estancia estaba enclavada en la planicie del Paiubre. De esta planicie correntina el geógrafo, académico Enrique Bruniard manifiesta:

“La disecada planicie del confín meridional de la provincia fue ocupada lentamente desde el Norte constituyéndose en forma espontánea el vecindario de Curuzú Cuatiá a fines del siglo XVIII a la sombra del Curato de San Roque, máxima avanzada sobre el río Santa Lucía.
“Su situación fue regularizada en 1810 cuando se lo convierte en pueblo, el cual debía ser luego el centro de radiación regional; veinte años más tarde se constituye el poblado de Mercedes, 70 kilómetros al Norte, a medio camino de San Roque en los pagos del Paiubre, para concentrar la naciente actividad ganadera.
“Se forma con estas fundaciones un primer eje sobre la divisoria de aguas del Corriente y Miriñay (ríos importantes de Corrientes) que se prolonga hacia el sur bifurcado en una rama hacia el sudoeste, donde se constituye a principios del siglo XIX el poblado de Sauce sobre la base de una reducción de indígenas situada en las alturas que separan al Barrancas del Guayquiraró; y otra rama al sudeste -con término en Monte Caseros- en el llamado Paso de los Higos sobre el río Uruguay, constituido hacia 1885 como defensa de posibles incursiones indígenas desde Bella Unión en la otra margen del río limítrofe.
“Sobre estos cuatro puntos nodales queda organizada, a mediados del siglo pasado, la región del Paiubre adoptando una forma de Y en posición invertida, siguiendo el interfluvio fundamental y sus dependencias meridionales y con centro de reunión en el sitio de la primera fundación: Curuzú Cuatiá”.

Respecto al valor intrínseco del Rincón de San Gregorio, Bruniard expresa más adelante:

“La actividad regional comienza sobre bases exclusivamente ganaderas y con especial atención al ganado vacuno que a fines del siglo pasado constituye más del 60 % del total de cabezas, correspondiendo el resto a ganado lanar.
“La cría mixta lanar-vacuno estriba en la existencia de campos altos de fácil escurrimiento y, por lo tanto, más secos, con abundantes pastos duros y frecuentes sequías invernales que privan temporalmente de alimento al ganado mayor.
“Además, la frecuencia de pasturas naturales poco uniformes con especies bajas -que el vacuno no puede aprovechar- mezcladas con otras altas que no apetecen al lanar, crean las condiciones que llevan a la complementación(33).

(33) Enrique D. Bruniard. “Revista Nordeste” (1966), Nro. 8, pp. 69-70. Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia (Chaco). // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En lo que hace al instrumento jurídico, señalamos que el testimonio de la compra del Rincón de San Gregorio surge de la “Escritura de Venta de un terreno de Estancia a favor de Don Juan Asencio Virasoro”, que en una de sus partes señala:

“... don Gregorio Araujo, a nombre de don Angel del Molino, don Ambrosio del Molino y don Pedro Antonio Plomer, otorga, que da y vende en venta real, y por juro de heredad para siempre jamás, á don Juan Ascencio Virasoro, de este vencindario, para sus herederos, y sucesores, y para el que en el Derecho de esta Escritura le sucediere; a saber: un terreno lugar de Estancia titulado Rincón de San Gregorio, sito en la jurisdicción de esta provincia, sobre el río Uruguay compuesto de dos leguas tres mil y cien varas de frente, y tres leguas cinco mil y novecientas varas de fondo, como consta en la diligencia de mensura practicada ... y entrega al comprador para uso de su Derecho, libre de hipoteca, obligación, especial y general, y como tal lo vende, y asegura en el precio, y cuantía de cuatro mil pesos plata, los mismos que declara haber recibido antes de este otorgamiento a su entera satisfacción de manos del comprador...”(34).

(34) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Protocolos Nro. 74, fojas 42-43-44. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En plena expansión económica y progreso familiar, próximo a la consagración de sus hijos Benjamín, Miguel y José Antonio como gobernantes de la provincia de Corrientes, don Juan Asencio Virasoro fallecía, en la ciudad capital, el 3 de Septiembre de 1847.

Cuando se cumplían menos de dos años de su muerte, el 22 de Marzo de 1849, su esposa, doña Mercedes Corrales de Virasoro, vendía el Rincón de San Gregorio al Estado por 12.000 pesos metálicos. El recibo del primer pago fue expedido el 22 de Mayo de 1849 con la firma de Cayetano Virasoro, hijo menor de Juan Asencio Virasoro y María Mercedes Corrales, autorizado por su madre.

El segundo recibo también fue fechado en 1849 por don José María Ruda, de la Colecturía General de la Provincia. El pago se efectivizó en tres cuotas de 4.000 pesos cada una(35).

(35) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Carpeta de Pueblos, Monte Caseros (provincia de Corrientes). // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

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