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Alvarez, Donato

Nació en Buenos Aires el 17 de Febrero de 1825(1).

(1) Jacinto R. Yabén. "Biografías Argentinas y Sudamericanas".

Contra su voluntad y natu­ralmente contra la de su familia, que es­taba afiliada al partido unitario, el 22 de Marzo de 1837, un niño aún(2), a la sa­lida de clase de la escuela de San Igna­cio, con doce compañeros, fue arrebata­do por los agentes de Juan Manuel de Rosas y conduci­dos todos al cuartel del regimiento de Coraceros Escolta Libertad, situado en el edificio en que está actualmente el Ar­chivo General de la Nación.

(2) En artículos aparecidos en la enciclopedia de libre circulación Wikipedia en Internet, se dice que Donato Alvarez nació en Esquina (Corrientes) en Febrero de 1825. La bibliografía usada que cita es de Vicente Cutolo, "Nuevo Diccionario Biográfico Argentino", de siete volúmenes, Ed. Elche, Buenos Aires, 1968-1985.

En este cuerpo fue dado de alta con el nombre de Donato González como trompa de su banda de guerra cuerpo que, como dice Alvarez en sus "Memorias" "por san­grienta ironía llevaba el calificativo Li­bertad y era el cuerpo de ´élite´ predi­lecto de Rosas".

En el mismo año 1837 tomó parte en la breve campaña al desierto, con la cual quería Rosas escar­mentar a los indios que devastaban el Sur de Buenos Aires, encontrándose en el combate de Tapalqué, donde fue herido.

Volvió al desierto al año si­guiente, ya con las escuadras de cabo segundo (conferidas en Mayo de 1837), tomando parte en el sangriento combate de Salinas Grandes y en 1839 cola­boró en la derrota del cacique Baigorria, a orillas de la Laguna de Vitel, el día 20 de Agosto, en que salvó al comandante Bustos, de quien era trompa de órdenes, recibiendo en tal oportunidad un lanzazo en pleno pecho, siendo promovido por su comportamiento a cabo primero de la banda de guerra.

Con este grado intervino en la batalla de Chascomús, el 7 de Noviembre de 1839, bajo el mando del coronel Nicolás Granada, que venció en aquel en­cuentro a las fuerzas de los estancieros del Sur, acaudillados por Pedro Castelli y Rico, cayendo en poder de los federales Castelli, que fue degollado. Alvarez recibió la medalla que decretó Rosas a los vencedores en aquel combate.

Vencida la insurrección del Sur, el poder de Rosas se vio seriamente ame­nazado al año siguiente por la invasión de Lavalle por el Norte de la provincia de Buenos Aires, contra el cual aquél despachó fuerzas mandadas por el general Manuel Oribe, a las cuales se incorporó Alvarez en calidad de trompa de órdenes del coronel Granada, interviniendo en el sangriento com­bate de Quebracho Herrado, el 28 de Noviembre de 1840, en el cual fue completamente vencido el general Lavalle. Alvarez era Sargento Segundo desde Agosto del mismo año.

En el año 1841 bajó a las órdenes del general Pacheco, marchó con­tra el general Lamadrid, que se encontraba operando en las provincias de Cuyo, tomando parte en la batalla de Rodeo del Medio, el 24 de Septiem­bre de aquel año, acción en la cual fue completamente derrotado Lamadrid, que se vio obligado a emigrar a Chile, así como muchos de sus compañeros.

Hablando de esta batalla, en la cual Alvarez fue más espectador que actor, dice en sus "Memorias":

"La memorable batalla de Rodeo del Medio fue otro gran desastre para la causa de la libertad, mayor aún que el re­ciente de Quebracho Herrado". En aquella ocasión, Alvarez fue herido en la frente.

Destruidos los dos ejércitos libertadores en el Interior, en la precitada batalla de Rodeo del Medio el de Lamadrid y en la de Famaillá (19 de Sep­tiembre) el de Lavalle, Oribe vencedor de este último, recibió orden de Ro­sas, justamente cuando llegaba a Concha (40 kilómetros de Salta) de retroceder hacia el sur, con el fin de hacer frente al formidable enemigo que acababa de señalar su presencia en la provincia de Corrientes: el general José María Paz que, con su Ejército de Reserva lograba en el paso de Caá Guazú, el 28 de Noviembre de 1841, una gran victoria, que lo consagraría como uno de los tácti­cos más hábiles de la América del Sur.

Alvarez marchó con el ejército de Oribe y se encontró en la campaña de Entre Ríos, participando en la sangrienta batalla de Arroyo Grande, el 6 de Diciembre da 1842, en la cual fue completamente batido el Ejército Unido que contaba el general Fructuoso Rivera.

Allí, Alvarez actuó como trompa de órdenes del general Justo José de Urquiza. Después, perteneciendo al ejército de Oribe, participó de la invasión al Estado Orien­tal, tomando parte en numerosas acciones de guerra, regresando a fines de 1844 al territorio argentino.

Ascendió a Sargento Primero en Diciembre de este mismo año. El 20 de Noviembre de 1845 tomó parte en el combate de la Vuelta de Obligado, que sostuvieron las fuerzas navales anglo-francesas contra el ejército que comandaba el general Lucio Mansilla, en cuya acción Alva­rez actuó de trompa de órdenes de este general.

Después de Obligado, Donato Alvarez marchó nuevamente a la Banda Oriental, donde tuvo participa­ción en las acciones sangrientas que tuvieron por principales actores a Garibaldi y a los generales Gómez y Rivera.

Ascendió a Alférez el 6 de Diciembre de 1849. Alvarez fue gravemente herido en la toma del Salto y se encon­traba en Mercedes restableciéndose de su grave herida cuando tuvo noti­cia del Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, la cual le llegó por inter­medio de comerciantes de Río Grande.

"Estas noticias -dice Alvarez- llenándome de alegría me decidieron a desertar pero quise ganar a mi causa a algunos compañeros del regimiento y al efecto hablé secretamente a los soldados Mariano García, José López y Antonio Frías, todos porteños".

En la noche del 8 de Febrero de 1850, Alvarez y sus tres compañeros desertaban de las filas rosistas, logrando llegar al pueblo de San Gabriel (Río Grande del Sur), incorporándose a las tropas del general Juan Madariaga, regimiento del teniente coronel Victoriano Alemís (correntino), formado con argentinos y uruguayos, donde fue dado de alta Alvarez en carácter de Al­férez de caballería y el 27 de Diciembre de 1850 se le promovió a Teniente, dándosele el mando de una compañía.

El 20 de Noviembre de 1851, el ge­neral Madariaga lo ascendía a Capitán, con el cargo de instructor de la Le­gión, destino que desempeñó hasta que el regimiento recibió orden de incorporarse al ejército del general Urquiza, quien el 8 de Octubre había hecho capitular al ejército sitiador de Montevideo que mandaba Oribe.

Alvarez participó del célebre pasaje del río Paraná por el Ejército Libertador, actuando en el combate en los campos de Alvarez, y peleó con denuedo al frente de su escuadrón en la batalla de Caseros, donde las fuerzas rosistas finalmente fueron derrotadas, pudiendo regresar a su hogar después de tantos años de cruel separación.

Entonces el capitán Donato Alvarez pensó dedicarse a la vida tranquila del comerciante pero ni sus jefes ni sus compañeros de armas le permitieron separarse del Ejército, con el cual continuó revistiendo en su jerarquía, sin destino ni obligaciones, en el regimiento de caballería correntina que mandaba el comandante Ocampo.

Pero pronto sus ensueños se esfumaron, porque el general Madariaga fue a sacarlo de su flamante casa de comercio, incitándolo a acompañarlo en la insurrección que estalló el 11 de Septiembre de 1852.

En estas circunstancias, Donato Alvarez, con 17 compañeros, dio un golpe audaz, apoderándose de la caballada de la tropa que acampaba en el Riachuelo. Formó parte de los defensores de Buenos Aires en los sitios que sostuvo contra las fuerzas de la Confederación y al quedar levantado el asedio, el general Paz le incorporó al Detall General de donde en breve pasó al puesto de Ayudante del inspector y Comandante General de Armas, cargo para el que fue nombrado el 7 de Mayo de 1853 desempeñándolo sucesivamente con los inspectores coronel Manuel Rojas y generales Bartolomé Mitre, Julián y Enrique Martínez, Paunero y Nazar.

Perteneció después al regimiento 10 de Guardias Nacionales de la provincia de Buenos Aires desde el 7 de Diciembre de 1863 al 11 de Abril del año siguiente, y luego se le encargó de la mayoría del regimiento de caballería San Martín en Abril de 1865, mandado por el coronel Esteban García, en cuyo puesto le sorprendió la Guerra del Paraguay.

Donato Alvarez había sido ascendido a Sargento Mayor graduado el 7 de Diciembre de 1863. Participó de aquella cruenta campaña desempeñando las funciones de segundo jefe del precitado regimiento hasta que -a la muerte del coronel García- pasó a ocupar la je­fatura del mismo.

Se halló en la batalla de Jata’i; en el sitio y ocupación de Uruguayana; en la batalla de Tuyuty, el 24 de Mayo de 1866, con el grado de Mayor efec­tivo, al que había sido promovido el 8 de Marzo del mismo año.

En Tuyuty, Alvarez destacó heroico comportamiento. Destinado al servicio de vanguardias y descubiertas en Tuyuty, diariamente sostuvo choques con el enemigo.

Ascendió a Teniente Coronel graduado el 20 de Noviembre de 1866.

Posteriormente tuvo participación en el combate del Rincón de las Ga­llinas, donde fue herido y se encontró en las victorias del 3 y 21 de Octubre. El 3 de Noviembre de 1867, Alvarez con una brigada de caballería, tomó parte en la acción de Tuyuty.

El 15 de Enero de 1868 era promovido a Te­niente Coronel y el 15 de Septiembre del mismo año, a Coronel graduado.

Se batió con su acostumbrada bizarría en la batalla de Lomas Valentinas y el 28 de Diciembre de 1868, al frente de 70 hombres del regimiento "San Martín" que comandaba, llevó un impetuoso ataque a la extrema derecha de la lí­nea paraguaya, en el combate de Angostura, tomando una batería pesada, in­utilizándola y dejando fuera de combate a los artilleros.

El 7 de Agosto de 1869, al frente de su regimiento, de un escuadrón uruguayo, y dos compañías de infantería, se posesionó por asalto de un reducto, en las trincheras de Azcurra, eliminando a sus defensores, y retirándose luego en buen orden, bajo el fuego de los cañones enemigos.

Todas estas acciones permitieron al ejér­cito aliado quedar dueño del río Paraguay y de Asunción, pudiéndose desde ese momento afirmarse que la guerra estaba terminada, pues Solano Ló­pez se replegaba derrotado, no obstante lo cual, debían aún producirse re­ñidos y sangrientos encuentros, en todos los cuales Alvarez debía aquilatar en forma inconfundible sus magníficas condiciones de soldado, destacándose siempre por su bizarría.

El 26 de Enero de 1869, Alvarez fue reconocido co­mo Coronel efectivo de caballería.

Terminada la contienda del Paraguay, el coronel Donato Alvarez re­gresó a Buenos Aires, pero a los 15 días estaba nuevamente en campaña: asesinado el general Urquiza el 11 de Abril de 1870, Alvarez fue enviado por el presidente Sarmiento al frente de tres regimientos de caballería, para sofocar la rebelión del general Ricardo López Jordán, que se había levantado en salva­guardia de la autonomía provincial.

Alvarez tomó parte en diversas acciones, derrotando a uno de los subalternos de López Jordán, el comandante Ezequiel Leiva, en el combate de Punta del Monte, el 6 de Marzo de 1871, siendo finalmente sofocada la rebelión en los campos de Millán, felicitando a Alvarez por su actuación allí, por el presidente Sarmiento y el ministro de Guerra, general Martín de Gainza.

Revistó en la P. M. A. desde el 19 de Octu­bre de aquel año al 19 de Enero de 1872.

Al regresar a Buenos Aires, Alvarez fue designado Jefe del regimiento 8 de caballería y de la frontera Sur de Santa Fe, continuamente hostilizada por los salvajes, cargo que ejerció desde el 2 de Enero de 1872 hasta el 12 de Febrero de 1873 y fue nombrado Comandante Militar de Concordia a raíz de la segunda rebelión jordanista, el 23 de Junio del mismo año, después de haber revistado hasta entonces en la P. M. A. y el 1 de Noviembre de 1874 jefe de la G. N. de Gualeguaychú.

Al producirse la insurrección de 1880, organizó las fuerzas nacionales con que marchó a Corrientes a sofocar el movimiento subversivo allí producido y al regreso, el 28 de Septiembre de 1880 era pro­movido a General de Brigada (Coronel Mayor).

Desde el 24 de Julio de 1875 hasta el 28 de Enero de 1878 permaneció en Tucumán, a cargo de la 8va. In­tendencia del Ejército y desde esta última fecha desempeñó la jefatura de la Isla Martín García, cargo que recibió de manos del coronel Maximino Matoso, el 19 de Abril de 1878, quedando este último como 2do. jefe.

Desempeñó interinamente la Inspección del Arma de Caballería desde Enero de 1881, siendo confirmado en este puesto el 3 de Marzo de 1882. Promovido a General de División el 3 de Noviembre de este último año, con­tinuó desempeñando la Inspección de referencia desde el 1ro. de Enero de 1884, cuando la Comandancia General de Armas pasó a denominarse Estado Ma­yor General.

En Febrero de 1886 presidía la Comisión Inspectora de Cons­trucción de Cuarteles de Caballería. El 1ro. de Enero de 1888 fue nombrado Inspector de Milicias de la Nación, y en Enero del año siguiente desempeñó, interinamente, la jefatura del E. M. G.

El 2 de Junio de 1890 volvió a ser nom­brado para este puesto con carácter interino y por su intervención en los sucesos del mes siguiente fue promovido a la jerarquía de Teniente General el 27 de Julio de aquel año(3).

(3) En un sitio de Internet, denominado masonpedia.com se dice que Donato Alvarez había sido" Iniciado en la Logia Obediencia a la Ley Nro. 13 el 6/8/1860; dejó de pertenecer a ella por un tiempo, reincorporándose el 14/4/1874", citando como fuente bibliográfica la obra de Alcibíades Lappas. "La Masonería Argentina a través de sus Hombres" (1958).

A causa de una grave enfermedad debió renun­ciar a la jefatura de E. M. G., la que le fue aceptada el 17 de Octubre de 1890, pasando a revistar en la P. M. A. y el 1ro. de Enero de 1893 pasó a la “Lista de Oficiales Generales".

Figurando en esta situación, pasó a retiro militar el 16 de Octubre de 1895, con 30 años y meses de guarnición; y 28 años, 1 mes y 28 días de campaña; lo que hacen un total, computados dobles los últimos de: 86 años, 8 meses y 26 días de servicios aprobados.

En su brillante foja de servicios, el general Alvarez no registró ni una amonestación en su conducta, ejemplo sobresaliente de soldado en el cumplimiento de su deber.

El general Alvarez falleció en Buenos Aires el 23 de Septiembre de 1913. Sobre su pecho lució las condecoraciones siguientes: medalla de co­bre por el combate de Tapalqué; medalla de oro por la batalla del Jata’i; ídem de bronce por la rendición de Uruguayana; cordones de oro por la ba­talla de Tuyuty; estrella de oro de la provincia de Buenos Aires a los jefes de su G. N. que tomaron parte en la guerra del Paraguay; medalla de oro por la terminación de la misma; y las cruces de cobre, brasileña y uruguaya, por igual motivo.

En 1882, hallándose interinamente a cargo de la Capitanía del Puerto de Corrientes, fue destacado a expedicionar al Interior del Chaco Austral con una pequeña fuerza del II de Infantería; y en 1884, desempe­ñando igual cargo, le fue encomendada una segunda expedición al mismo te­rritorio, por el general Francisco B. Bosch; por esta causa se le concedió la medalla de la campaña al Chaco y el 31 de Diciembre de 1904 la medalla por la expedición al Río Negro y Patagonia.

El trompa de Obligado, por sus importantes y dilatados servicios merece la gratitud de los argentinos, cuyo suelo regó varias veces con su sangre generosa.

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