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Acosta, Juan Baltazar

Una nutrida foja de servicios en obsequio del bien público adornan la personalidad de Juan Baltazar Acosta.

Patriota probo, sus actos se caracterizaron por una austeridad que jamás experimentó alguna alteración en sus largos años de vida pública.

Ni la pasión ni el encono ni otro sentimiento subalterno tuvieron asilo en el espíritu de este ciudadano que, sin exageración, puede calificársele de eminente, injustamente olvidado como José Simón García de Cossio, Gregorio Valdés y Pedro Díaz Colodrero- por el pueblo a cuya salud consagrara sus desvelos cívicos; por ello está en el deber de repararlo bautizando con su preclaro nombre un pueblo, una plaza o siquiera una modesta calle.

El tío Balta, como lo llamaban cariñosamente sus sobrinos los generales Joaquín y Juan Madariaga, por su rectitud e ingénita bonhomía, inspiró siempre respetos y afectos en todas las clases sociales.

En el “Diccionario Biográfico” -obra inédita del doctor Hernán Félix Gómez- se cuenta que Acosta nació en Corrientes en 1806. Alberto Rivera, sin embargo, señala -en la revista “Historia de los Correntinos y sus Pueblos”-, que “había nacido en el año 1786”, mientras que Juan Cruz Jaime, en su obra “Corrientes, Poder y Aristocracia” señala el año 1782.

A ellos se agrega Antonio Emilio Castello que dice en su libro “Historia Ilustrada de la provincia de Corientes”, que “nació en Febrero de 1806 en la Ciudad de Corrientes, teniendo destacada actuación en las luchas entre unitarios y federales”.

Era del viejo molde español: honesto, de palabra fiel y obediente a los designios de sus compatriotas. Pertenecía a una antigua familia colonial cuyos padres -José Luis Acosta y Margarita Soto- eran de noble estirpe y poseedores de bienes de fortuna.

Un hermano suyo, el doctor José Francisco Acosta (padre del vicepresidente de la Nación, Mariano Acosta) descolló en el Congreso Constituyente que funcionó desde 1824 hasta la caída de Bernardino Rivadavia, sobre todo por ser el autor del proyecto que se denominó Ley Fundamental.

Angeles Acosta de Madariaga, también hermana, era madre de los generales del mismo apellido.

Juan Baltazar Acosta Actúa desde los albores del Gobierno patrio con fervor y eficiencia.

En 1814 ocupa una banca en el Congreso Provincial que delibera bajo las inspiraciones del doctor José Simón García de Cossio, representando al Departamento Caá Catí (hoy General Paz).

En el Congreso Constituyente de 1821 -que dictó el primer Estatuto Provisorio de la provincia- actuó como Secretario habiendo el Departamento de Empedrado elegídole diputado, representación que la retuvo hasta 1824.

En 1825 fue designado, por Pedro Ferré, Comisario Abastecedor del Ejército acantonado en Curuzú Cuatiá a las órdenes de López Chico. Ese puesto lo desempeñó hasta 1827.

Por un tiempo, desde el 23 de Octubre del mismo año, ocupó la Comandancia de los pueblos de San Miguel y Loreto incorporados voluntariamente el 16 del mismo mes al patrimonio provincial.

En 1839 vuelve al Congreso General -lo mismo que en el año 1834- electo por el extenso Departamento Curuzú Cuatiá.

Después de Pago Largo, el Congreso le designó -juntamente con otros ciudadanos- para negociar la paz con el general Pascual Echagüe. Fue un decidido opositor a Juan Manuel de Rosas, al que combatió desde todos los lugares en que le fue posible.

Presidente del Congreso en 1840, cedió tan elevado cargo al presbítero Juan Antonio Acevedo. Sus funciones legislativas no fueron óbice para que en ese mismo año aceptara una misión diplomática ante el presidente, general Fructuoso Rivera (quien tenía en sus manos el Gobierno de la Banda Oriental) celebrando una Alianza ofensiva contra Rosas quien, avisado, lo declaró “traidor a la patria”; la misión la continuó desempeñando después el doctor Gregorio Valdés.

Diputado por Saladas, en 1841, desempeñó la Secretaría del Cuerpo legislativo hasta su disolución. En esta misma época y juntamente con Angel Mariano Vedoya y Ramón de Galárraga, se constituye una Comisión con el propósito de allegar recursos y vigorizar el Ejército de Reserva.

Nuevamente diputado en 1843, como consecuencia del triunfo de Laguna Brava, el Congreso lo designó para ocupar la Presidencia. Ese honroso cargo lo desempeñó hasta el 2 de Abril de 1846, fecha en que el gobernador Joaquín Madariaga disolvió la Legislatura.

Durante la Administración de éste, don Baltazar actuó al frente del Gobierno en dos ocasiones: la primera desde el 27 de Octubre del 43, hasta el 27 de Febrero del 44, en cuyo término el general Madariaga realizó la expedición militar sobre Entre Ríos.

La segunda desde Diciembre del 45 hasta Abril del 46 como consecuencia de la invasión del general Urquiza (el gobernador Madariaga había salido en campaña para incorporarse al ejército del Director de la Guerra, general José María Paz).

En el mismo año 1846 fue designado Enviado Extraordinario en misión diplomática al Paraguay.

Emigrado en el Brasil después de Vences, volvió a Corrientes con la noticia del triunfo de Caseros.

El gobernador Juan Gregorio Pujol, su amigo de luchas y sacrificios y que hacía méritos de sus calidades ponderables, lo nombró gobernador delegado, funciones que estuvieron a su cargo desde el mes de Octubre de 1852 hasta Enero del 53.

Antonio Emilio Castello, al referirse a las fechas en que Juan Baltazar Acosta ocupó provisoriamente el P. E. provincial señala:

“Ocupó provisoriamente la gobernación de Corrientes desde el 13 de Abril de 1843 al 1 de Agosto del mismo año. El 27 de Octubre ocupó la Presidencia del Congreso Provincial y ocupó la gobernación en forma provisoria desde Diciembre de 1843 a Junio de 1844; en 1846; y desde el 14 de Octubre de 1852 hasta el 10 de Enero de 1853.
“En 1856 fue elegido Senador al Congreso de la Nación, pero no alcanzó a incorporarse pues falleció en Corrientes en el mes de Mayo de ese año”.

Llamado a desempeñar el mandato de Senador Nacional en 1856, la muerte lo sorprendió el 28 de Mayo de 1856 debido a una penosa enfermedad que hacía rato minaba su organismo. Era de estado soltero.

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