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Arriola, José Nicolás

Nació en Corrientes en 1793. En 1810 servía ya como Alférez de las “Milicias Patrióticas”, organizadas en esa provincia por Angel Fernández Blanco. Su madre lo había presentado a la Primera Junta para el servicio de la patria “sin haber alguno”(1).

(1) Citado por el capitán de fragata Jacinto R. Yabén. “Biografías Argentinas y Sudamericanas”.

Formó parte en la expedición del general Manuel Belgrano al Paraguay en calidad de segundo del teniente Genaro Perugorría -de la compañía correntina- y se halló en todas las acciones de guerra de aquella campaña hasta la rendición de Tacuarí, el 9 de Marzo de 1811.

Asistió al primer sitio de Montevideo aquel mismo año, en el que se le había reconocido el empleo de Subteniente de Infantería con fecha 28 de Febrero.

Tomó parte en el segundo asedio de Montevideo incorporado con su jerarquía al Regimiento Nro. 8, 4ta. compañía, desde el 2 de Marzo de 1814, sitio en el que se halla hasta la rendición de la plaza, el 23 de Junio de 1814.

Por sus merecimientos en esta campaña mereció ser promovido a Teniente de la Compañía de Granaderos del Nro. 8, el 4 de Febrero de 1815, y el 23 de Marzo recibía el empleo de Teniente Primero.

El 1 de Junio de 1815 el Gobierno de las Provincias Unidas resolvió destinarlo al Ejército de los Andes, incorporándose al mismo el 3 de Octubre a la 1ra. compañía del Batallón Nro. 11, cuerpo en el cual fue hecho Capitán de la Compañía de Granaderos, el 27 de Abril de 1816.

Al iniciarse el paso de la Cordillera de los Andes, el capitán Arriola forma parte de las fuerzas del coronel Las Heras y bajo el mando del sargento mayor Enrique Martínez sostiene, el 25 de Enero de 1817, una fuerte guerrilla en Punta de Las Vacas, con su compañía compuesta de 84 plazas, contra más de 200 realistas, logrando sus objetivos tácticos.

Se halló en la acción de Hornillos, en la jornada del 4 de Febrero y en la batalla de Chacabuco, siendo uno de los que más se distinguieron en aquella gloriosa acción, recibiendo la medalla de plata discernida por el Gobierno de las Provincias Unidas.

El 2 de Noviembre del mismo año se le otorgó la “Legión del Mérito” de Chile.

Participó en la campaña del Sur de Chile bajo las órdenes del coronel Las Heras, asistiendo al combate de Curapaligüe el 4 de Abril, y del Cerrito del Gavilán, el 5 de Mayo de 1817, mereciendo por su comportamiento -en este último encuentro- figurar en el Parte del general vencedor.

La Compañía de Arriola, unida a las fuerzas del comandante Freire, repelieron un ataque de los españoles en el ala derecha patriota, recurriendo a la bayoneta. Asistió a todos los encuentros que tuvieron lugar en los alrededores de Talcahuano.

El 21 de Julio fue destacado por el general O’Higgins ante el coronel Ordóñez, defensor de aquella plaza, para intimarle rendición, a lo que el jefe español contestó que atacasen cuando gustasen pues estaba dispuesto a defender la fortaleza hasta morir. Al siguiente día prosiguió el fuego de artillería pero sin mayores efectos sobre la defensa.

Formó parte de la columna del coronel Las Heras encargada de apoderarse del reducto del Morro, en el sector izquierdo de las obras defensivas de Talcahuano, en el violento asalto llevado en la madrugada del 6 de Diciembre de 1817, reducto aquél que se consideraba la llave de todo el sistema defensivo. No obstante el heroico valor de los atacantes, estos fueron rechazados con pesadas pérdidas.

Posteriormente incorporado al Ejército Unido, el capitán Arriola figuró entre los hombres de valor sereno que le ayudaron a sacar completamente salva su división del confuso campo de batalla de Cancha Rayada, en la acción sorpresiva de la noche del 19 de Marzo de 1818.

Por su comportamiento, en la gloriosa batalla de Maipú, mereció el cordón de honor otorgado por el Gobierno de las Provincias Unidas y el dictado de “Heroico Defensor de la Nación”, discernidos el 16 de Enero de 1819, además de una medalla de plata discernida por el de Chile.

Prestó juramento de fidelidad a la Constitución de las Provincias Unidas el 18 de Julio de 1819.

El 20 de Junio de 1820 se le concedió el grado de Sargento Mayor del 11 de Infantería y, en Agosto de aquel año, se embarcaba en la escuadra que debía transportar a las costas peruanas al Ejército Unido que iba a conquistar la independencia de aquel país.

Desembarcado en Pisco, el 9 de Septiembre de 1820, formó parte de las fuerzas que, a las órdenes del general Alvarez de Arenales, realizaron la primera campaña a la Sierra.

Por su valor acreditado en la batalla del Cerro de Pasco, el 6 de Diciembre de aquel año, se le otorgó la efectividad de Sargento Mayor el 17 del mismo mes y la medalla de oro conmemorativa discernida por el general San Martín a los vencedores.

Perteneció a las fuerzas patriotas que entraron en Lima el 9 de Julio de 1821 e intervino en el sitio de la fortaleza del Callao tomando parte en el asalto del 14 de Agosto del mismo año, bajo el superior comando del general Las Heras.

Se halló en la salida que hizo el ejército independiente de la Ciudad de Lima ante la aproximación de Canterac, el 3 de Septiembre de 1821, hasta el 25 del mismo mes, en que a raíz de la rendición del Callao, se retiraron los enemigos.

Por todos estos hechos de armas, por intermedio del general Tomás Guido, el Protector le hizo entrega de una medalla de oro de brillantes, discernida a los jefes del Ejército Libertador, otorgada por decreto del Protector del 15 de Agosto de 1821 y, a Arriola, el 27 de Diciembre, por San Martín, y que se le otorgó el 12 de Diciembre de 1821.

Al año siguiente era ya Teniente Coronel graduado con 500 pesos de renta vitalicia; desde el 22 de Diciembre de 1821, hizo la campaña en la provincia de Mainas, mandando en Jefe.

En el pueblo de La Rioja, el 13 de Septiembre de 1822, con 50 hombres, derrotó una partida realista compuesta por 300 soldados; el 23 del mismo mes, en La Habana, con 54 valientes atacó una división compuesta de 600 a 700 enemigos de toda arma, a la que puso en la más completa derrota (la división realista contaba también con un cañón).

La provincia de Mainas se había rebelado contra la autoridad de los independientes, rebelión que terminó Arriola ocupando la Ciudad de Moyabamba.

Cuando el ejército enemigo se aproximó a Lima, el 3 de Junio de 1823, Arriola, que acababa de recibir la efectividad de Teniente Coronel el 6 de Mayo del mismo año, salió con las fuerzas independientes del campo de San Borja y se dirigió al Callao, donde permaneció hasta el 17 de Julio, día en que los españoles levantaron el asedio de la fortaleza, tomando parte el teniente coronel Arriola en la persecución de los enemigos durante la retirada, bajo el superior comando del general Enrique Martínez.

Al producirse la sublevación del Callao el 5 de Febrero de 1824, se retiró de Lima a Trujillo el 27 de aquel mes, como ayudante de campo del general Cirilo Correa.

Tomó parte en la última campaña sobre la Sierra, desde el 24 de Mayo del mismo año hasta el 27 de Noviembre, día en que fue herido y cayó prisionero en circunstancias en que el precitado general Correa salió a efectuar un reconocimiento de vanguardia.

Permaneció prisionero hasta el 9 de Diciembre, fecha en que se libró la batalla de Ayacucho, en cuya jornada, antes de iniciarse aquella acción, Arriola rindió al oficial comandante de la “mitad” de caballería que le custodiaba en el mismo campo de los enemigos en el cual empezó a hacer prisioneros, llegando a reunir hasta setenta y tantos soldados realistas, que entregó en la línea independiente.

Pero después de la victoria de Ayacucho, en Marzo de 1825, solicitó pasaporte para Buenos Aires, a cuyo Gobierno se presentó el 27 de Julio de aquel año. Aquel mismo día fue dado de alta en el Ejército argentino pasando a la Inspección y Comandancia General de Armas.

Estallada la guerra del Brasil, Arriola fue destinado por el general Alvear -a la sazón Ministro de Guerra y Marina- por orden del presidente Rivadavia, el 7 de Junio de 1826, para que poniéndose bajo la dependencia del gobernador de Corrientes

“preste en ella los servicios que en su clase le sean exigidos por el referido Gobierno, sin perjuicio de conservar su dependencia del Gobierno Nacional y P. E. de la República, a cuyo efecto, en esta fecha se avisa lo conveniente al Sr. Gobernador de la referida provincia, con prevención que desde el mismo día se le considera con el sueldo íntegro de su clase en la P. M. y como en comisión al servicio que se le destina, y debiendo justificar su existencia mensualmente, para el percibo de los sueldos que le corresponden por esta Tesorería General. - C. M. ALVEAR” (la Nota de referencia se encabezaba así: “S. E. el Presidente de la República ha tenido a bien, en acuerdo de esta fecha, nombrar a Vd. para que poniéndose a la disposición del Sr. Gobernador de la Provincia de Corrientes, preste en ella los servicios que en su clase ...”).

El 7 de Septiembre de 1826 el presidente Rivadavia le extendió despachos revalidando en el Ejército argentino su jerarquía de Teniente Coronel de infantería.

Arriola en su provincia natal se hizo cargo de las fuerzas correntinas de las tres armas que se habían establecido en el campamento de Bella Vista. Organizada esta tropa, Arriola pasó con ella a situarse sobre la costa del Uruguay y aunque dependía del Gobierno de Corrientes, podía también recibir órdenes del general en jefe del Ejército Nacional para operaciones ofensivas, que no las alejasen de la frontera.

En Abril de 1827 pasó al Estado Mayor del Ejército Republicano donde prestó servicios hasta el 25 de Mayo del mismo año, en que el general Alvear lo destacó nuevamente a Corrientes en comisión para buscar reclutas de aquella provincia, exponiendo aquél al gobernador Ferré, en una extensa Nota, la urgente necesidad del envío de unos 300 hombres, comprometiéndose Alvear a pagar los Gastos que originase el reclutamiento de los mismos hasta la suma de 4.000 pesos.

Cumplida esta comisión, Arriola regresó a incorporarse al Ejército Republicano en el cual permaneció hasta el 19 de Marzo de 1828, fecha en que fue dado de alta en la Inspección y Comandancia General de Armas en la lista de Tenientes Coroneles de infantería.

En Abril de 1830 pasó al Cuerpo de Inválidos, trasladándose a Corrientes, donde murió en medio de la mayor pobreza, el 3 de Junio de 1835, siendo enterrado al día siguiente en el cementerio de aquella ciudad.

El 12 de Marzo del mismo año hizo su testamento hallándose gravemente enfermo de “natural enfermedad”, según reza el documento, que fue firmado como testigo por el coronel Tiburcio Rolón, una de las glorias de Corrientes.

Por este testamento se deduce que la esposa del coronel Arriola, Luisa Portalea, ya había fallecido, razón por la cual resulta no ajustada a la verdad la referencia que hace el historiador Manuel Florencio Mantilla en la biografía de Arriola publicada en su libro “Páginas Históricas”, de que la viuda de este glorioso soldado tuvo que vender, para allegarse recursos para comer, la condecoración de brillantes que le otorgó a su esposo el general San Martín; piedras preciosas que, según aquella información, fueron destinadas a adornar la empuñadura de la espada de oro que el Congreso de Corrientes obsequió al general José María Paz por su espléndido triunfo de Caá Guazú.

El ilustrado historiador Juan José Biedma se hizo eco de esta información en la breve crónica biográfica de Arriola inserta en el Tomo II de los “Documentos referentes a la Guerra de la Independencia y Emancipación Política de la República Argentina”.

La madre del teniente coronel Arriola se llamaba Francisca Juanlindo. Según el historiador Mantilla, el guerrero:

“era bajo de estatura, de color trigueño y ojos negros, modesto de carácter y de trato correcto. Su entusiasmo revolucionario se manifestaba por su contracción a la carrera abrazada, por su escrupulosidad en el cumplimiento de sus deberes y por solemnes declaraciones que, en su hábito de poco hablar, eran promesas de valor, dada su firmeza. Su vida probó, después, que más bien fue parco en augurios”.

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A continuación, se brinda otra versión de la biografía de José Nicolás Arriola:

Nació en la Ciudad de Corrientes, en 1793. Cuando estalló la revolución de Mayo su madre, Francisca Jualindo lo presentó a la Junta, para que sirviera a la patria “sin haber alguno”(2).

(2) Antonio Emilio Castello.  “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Con el grado de Alférez formó parte del ejército de Manuel Belgrano, en la expedición al Paraguay; fue destinado, después, al sitio de Montevideo y, más tarde, al Ejército de los Andes, formando en el regimiento Nro. 11, al mando del general Las Heras, con el grado de Capitán.

Participó de las acciones de Las Vacas, Hornillos, Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, sitio de la fortaleza de Talcahuano, Cancha Rayada y Maipú, destacándose por su valeroso comportamiento, lo que le valió su ascenso a Sargento Mayor.

En la campaña del Perú participó en la primera campaña de la Sierra y en la batalla de Pasco ganó la medalla de oro establecida por el general San Martín para los valientes vencedores.

Entró con el ejército libertador a Lima; participó del asalto a la fortaleza del Callao; y, en otras acciones de guerra, por lo que le fue otorgada una medalla de oro con brillantes por el Libertador, en 1821.

Después del retiro de este último, continuó con los ejércitos que prosiguieron la lucha, hasta que en la última campaña de la Sierra fue herido y cayó prisionero.

Poco antes de comenzada la batalla de Ayacucho rindió al oficial que lo custodiaba y tomó prisioneros a varios de sus guardias.

Después regresó a Buenos Aires y cuando la guerra con el Brasil fue destinado a prestar servicios en Corrientes a las órdenes del gobernador, colaborando con el general Alvear.

Revistando luego en el Cuerpo de Inválidos, el coronel Arriola rindió su heroica vida, siendo todavía muy joven, el 3 de Junio de 1835.

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Guerrero de la Independencia que organizó en Bella Vista una División de tropas de las tres armas con las que ayudó al Gobierno de la Nación en la guerra contra el Brasil, en tiempos de la Administración de Pedro Ferré(3).

(3) Citado por Isabel de Asuad en el libro de su autoría: “Esto es Corrientes”.

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