El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Perón en Corrientes en 1953 (el Caso Mario Moreno)

Con motivo de la visita presidencial a la República del Paraguay, se tomaba conocimiento de que el presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, arribaría a la Ciudad de Corrientes viajando en el yate oficial “Tecuara”, en cuya oportunidad estaba previsto que presidiera una gran concentración de trabajadores, hablarían varios oradores y, luego, se escucharía la palabra del Primer Magistrado.

Con tal motivo, el Gobierno dictó el decreto de práctica, declarándolo huésped de honor y decretando feriados los días 1 y 2 de Octubre de 1953, para toda la provincia, invitando al pueblo de la ciudad a concurrir a recibirlo. En la Casa de Gobierno se formaron las diversas comisiones, que tendrían a su cargo diversos aspectos del acontecimiento.

Poco antes de las 16:00, llegaron el presidente y su comitiva, recibidos por el gobernador Raúl Benito Castillo y los mandatarios de Chaco y Misiones, militares, funcionarios y una enorme concurrencia, que llenaba prácticamente la explanada del puerto, una gran extensión de la Avenida Costanera y calles de acceso.

El público lo ovacionó entusiastamente, iniciándose el acto con el Himno Nacional, seguido por la marcha “Los muchachos peronistas”. Las primeras palabras estuvieron a cargo del delegado regional de la C. G. T., Antonio Kelm y, posteriormente, lo hizo el gobernador de la provincia, doctor Castillo. Luego de la entrega de sendos obsequios, habló el general Perón.

Dio la sensación de no estar muy satisfecho por el lugar en que se había organizado el acto, al expresar:

Yo lamento extraordinariamente que, por razones de tiempo, según me dice el señor gobernador, no haya sido posible realizar una reunión en algún lugar más adecuado en la Ciudad de Corrientes, donde hubiese ido con todo mi corazón”.

En rigor de verdad, hubiese resultado fácil y accesible en la plaza “25 de Mayo” o en el teatro al aire libre, donde en 1946 se proclamó su candidatura.

El general Perón desarrolló su discurso, basado en las realizaciones del "Segundo Plan Quinquenal", “a través del cual hemos de consolidar las conquistas del trabajo y afianzar nuestra independencia económica, consolidándola por todos los tiempos”.

En un determinado momento, un obrero del gremio de Mecánicos, de nombre Mario Moreno, que se hallaba ubicado muy cerca del palco oficial, interrumpió el discurso presidencial, haciéndole reclamos de carácter sindical que, aparentemente, no fueron escuchados por el presidente, quien continuó con su discurso. Pero, cuando se refirió al trabajo rural, nuevamente el mismo obrero volvió a interrumpirlo a los gritos, expresándole:

Perdone mi general; éso que Ud. dice seguramente ocurre en otros lugares del país, pero aquí, en Corrientes, nosotros tratamos de organizar a los trabajadores rurales, y el Gobierno y la Policía brava detienen y apalean a nuestros compañeros; y la prueba de lo que le estoy diciendo, es que aquí está Nemesio Medina, quien fue detenido y apaleado por la Policía”.

Frente a ello, el presidente interrumpió su discurso, y puso atención en los dichos de Moreno, mientras tapaba el micrófono, dado que estaba transmitiéndose el acto a todo el país, por L. R. A. Radio del Estado. En la oportunidad, le contestó que ésa era una cuestión que debía plantear en tiempo y forma al gobernador que se hallaba presente, señalando a Castillo, según se advierte en las fotos del acto.

Moreno, le dice entonces:

Ya hicimos todas esas denuncias al gobernador y a la C. G. T., pero no hemos conseguido ninguna solución. Y perdone, mi general que lo haga de esta forma, porque no voy a tener otra ocasión de hablar con Ud., y por eso aprovecho este momento”.

Visiblemente molesto, Perón le contesta:

Parece que el planteo de su problema es desviado como su mirada”.

Moreno le contesta, entonces, que su defecto físico -era bizco- no puede hacerlo escapar por la tangente, ya que le estaba haciendo una denuncia concreta, y pedía que se le conteste. La respuesta de Perón no se hizo esperar, y dijo entonces:

Yo no he venido a Corrientes a contestar las palabras fuera de lugar que me está diciendo este hombre. Por lo tanto, doy por terminado este acto. Buenas tardes”.

Perón se dirigió inmediatamente al yate “Tecuara”, al que no pudo embarcar en forma inmediata, ya que estaba cargando combustible. Se notaba al general visiblemente molesto y, a pesar de acercarse a Perón el gobernador y el Jefe de la Guarnición General, Solís, se advertía que únicamente conversaba con el obispo de Corrientes, monseñor Francisco Vicentín.

"Un enjundioso trabajo sobre este hecho y sus consecuencias políticas fue realizado por el doctor Raúl Orlando Aguirre, (presidente de la Junta de Historia de Corrientes en esos momentos) y fue presentado en el V Congreso de Historia de la Provincia, realizado los días 23 y 24 de Junio de 2005", comenta el doctor Ricardo Harvey(1).

(1) Raúl Orlando Aguirre. “Perón en Corrientes en 1953 (el Caso Mario Moreno)”. Ponencia presentada en el V Congreso de Historia de Corrientes, realizado en la Ciudad de Corrientes, en el mes de Junio de 2005. Trabajos recopilados por Moglia Ediciones, Corrientes, Octubre de 2005. Además, puede consultarse el trabajo, del mismo autor, en el diario “El Litoral”, (Corrientes), edición del 10 de Julio de 2005. También puede consultarse “El Litoral” de fecha 24 de Marzo de 2004, que transcribe un artículo publicado en el diario “La Calle”, del 1 y 2 de Octubre de 1953. Los diarios “La Nación” y “Democracia”, (ambos de Buenos Aires); “La Mañana” y “Rutas”, (de Corrientes), dan sus versiones de este episodio. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Lo trascendente de este hecho, que pudo haberse minimizado, fue su repercusión en el ámbito del Gobierno, donde quedaron de manifiesto las diferencias existentes en el Partido gobernante, y el escándalo provocado por la detención del causante del incidente, que habría sido sometido a tormentos por la autoridad policial en miras a descubrir la existencia de un supuesto complot, que nunca pudo comprobarse.

El presidente fue calurosamente recibido en Asunción y, tras la serie de agasajos brindados a su persona, regresó por la misma vía. El Gobierno nuevamente convocó al pueblo de la Ciudad de Corrientes a expresarle su adhesión, concurriendo a la Avenida Costanera y poder saludar desde la costa al presidente. Pero el navío se desplazó por el canal más alejado de la ribera correntina del río Paraná, y aunque el pueblo agitaba banderas y pañuelos, no se advirtió señal alguna de que el viajero correspondiese a tales demostraciones de aprecio.

El presidente Perón visitó la vecina Ciudad de Resistencia, donde fue entusiastamente recibido y, posteriormente, a su paso por la correntina Ciudad de Esquina, fue objeto de cálidas demostraciones de solidaridad por pueblo y Gobierno.

A su regreso a la capital provincial, el gobernador convocó a una concentración popular, en la que hizo conocer la magnitud del homenaje que le brindó aquella ciudad, expresando que "traía un abrazo del general Perón para todo el pueblo correntino”. Cabe señalar que, en la oportunidad, el presidente, al hacer uso de la palabra, reivindicó la figura y la gestión del general Juan Filomeno Velazco, en su carácter de ex gobernador e hijo de Esquina.

Como consecuencia de los hechos producidos, presentó su renuncia la totalidad de los ministros del Poder Ejecutivo, además de otros funcionarios de menor jerarquía. Cabe señalar que fue aceptada la renuncia presentada por el ministro de Gobierno, doctor Saturnino Erro, designándose en su reemplazo al doctor Fernando Irastorza, quien había sido vicegobernador en la gestión del general Velazco(2).

(2) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 28 de Octubre de 1953. En la oportunidad, les fue aceptada la renuncia de Oscar Nelly, como Secretario General de la Gobernación; la de Justo Castillo, subsecretario de Información Pública; del doctor Raúl Richeni, Jefe de Policía, asumiendo en su reemplazo Raúl Pedemonte. Por haber sido trasladado a Curuzú Cuatiá, en razón de haber entendido en las denuncias producidas, renunció el Fiscal en lo Criminal y Correccional, doctor Rubén Lipper Quijano. El nuevo ministro de Gobierno designó subsecretario al escribano Luis Martínez (h). // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Esta designación hacía suponer que nuevos factores habían entrado en juego para que tal acontecimiento pudiera haber ocurrido, y provocó en el mundo oficial numerosos comentarios, y ya se empezaban a manejar los nombres de correligionarios que ocuparían altas funciones.

El diario “La Mañana”, haciéndose eco de los recientes sucesos, al margen de considerar grata la presencia del mandatario nacional, señalaba las deficiencias relativas a la organización, ya que no se respetaron indicaciones ni medidas de seguridad.

Luego de describir los pasajes del acto, señalaba que estas manifestaciones en nada favorecían a las autoridades, y por reflejo sirven, incluso, para quienes no conocen la verdadera idiosincrasia de nuestro pueblo y se formen un concepto equivocado de su cultura. Terminaba expresando que lo ocurrido en el puerto, era una típica expresión de la descomposición que imperaba en las esferas que deben ser, precisamente, las que señalen el derrotero de la cultura y el orden(3).

(3) Diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 3 de Octubre de 1953. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Como se suponía, no fueron los únicos cambios en el elenco gubernativo, produciéndose, en los meses siguientes, una serie de renuncias y nuevas designaciones, que mostraban la existencia de enfrentamientos partidarios dentro de la provincia, motivando el envío -por parte del Gobierno Nacional- de un veedor político, en la persona del doctor Eduardo L. Carballeda, quien viajó en compañía de un alto funcionario de la Secretaría de Asuntos Políticos de la Nación.

El Gobierno vivía instantes de verdadera inquietud, con motivo de los sucesos que venían perturbando su marcha(4).

(4) Diario “La Mañana”, (Corrientes), ediciones del 20 y 21 de Noviembre de 1953. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Ya en Agostode 1953, se había cambiado al ministro de Hacienda, designándose a un técnico, el doctor Italo Esquerro, y un nuevo ministro del Superior Tribunal de Justicia, el doctor Eduardo Leonel Castelli, renovándose el Directorio del Banco de la Provincia(5).

(5) Diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 13 de Agosto de 1953. Se designó presidente del Directorio del Banco de la Provincia a Salvador Pujol Ricci; y vocales, a Bernardo Callejas, Rafael Alejandro Mora y Araujo y Raúl Merello. Síndico, al contador público Francisco Valle Arrieta. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Al mes siguiente fue nombrado Fiscal del Superior Tribunal de Justicia, el doctor Alberto Perdriel, y Contador de la Caja de Previsión Social, al señor José Aguirre; y para el juzgado del Crimen de Curuzú Cuatiá, al doctor Ernesto Antonio Canguro Escalada.

Sin dudas, novedad de importancia la constituyó la desafiliación del ex ministro de Gobierno y Justicia del Gobierno de Velazco, resuelta por el órgano directivo del partido Peronista, en una resolución de extensos considerandos. A ello se agregaba, la instrucción de un sumario -por parte del Comando Peronista de la provincia, investigando los procedimientos de su gestión- al ex ministro de Gobierno y Justicia recientemente renunciado, doctor Saturnino S. Erro(6).

(6) Diario “La Mañana”, (Corrientes), ediciones del 24 y 25 de Diciembre de 1953. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

En el mes de Noviembre de 1953 se completaba el gabinete de ministros con la designación de Nicandro Aguirre, como ministro de Educación y Cultura(7) pero, sorpresivamente, pocos días después, renunciaba el recientemente nombrado como ministro de Gobierno y Justicia, doctor Fernando Irastorza, sin darse a conocer las razones de su actitud, aunque se presumía consecuencias del aún no resuelto problema de política intestina.

(7) Nicandro Aguirre, al asumir en Noviembre de 1953, será titular del Ministerio de Educación y Cultura. Con su renuncia, en Septiembre de 1954, desaparecerá el Ministerio. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

Irastorza fue reemplazado inmediatamente por el doctor Amalio David Ruiz (asume en Noviembre de 1953), joven abogado, que se había venido desempeñando como magistrado en la Justicia. Varios otros cambios se produjeron en forma más menos simultánea(8).

(8) Diario “La Mañana”, (Corrientes), ediciones del 9 de Octubre de 1953; 5; 11; 24 y 26 de Noviembre de 1953; y 16 de Diciembre de 1953. Otras designaciones: doctor José Virgilio Acosta, como Fiscal; Fernando Cóppola Amadeo -de larga actuación en la provincia de Buenos Aires- como Jefe de Policía; y José P. Gómez, como Secretario, también ex funcionario de la misma provincia; Jaime Viudes, como Director de Industria y Comercio; Luis Ramírez, Director General de Transportes; Lázaro Segovia, presidente de la Caja de Previsión Social; y Félix Acosta, director de la misma; Pedro Alejo Escobar, vicepresidente de la Dirección Provincial de Vialidad; Ramón Lucero, secretario de la misma; Hércules Gerardi, subsecretario de la Oficina de Prensa; Bernardo Callejas, Intendente Municipal de la Capital; el doctor Juan Dimas Soloaga, subsecretario del Ministerio de Salud Pública; el doctor Raúl R. Tasada, médico de Policía; subsecretario de Gobierno y Justicia, el escribano público José E. Gómez; Ramón Morales fue designado Director del Banco de la Provincia, en reemplazo de Bernardo Callejas. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

También dio lugar a comentarios, la paralización en que se encontraba la Administración de Justicia, habida cuenta de la renuncia de varios de sus miembros. Finalmente, se procedió a la esperada reorganización, con la designación del doctor Antonio M. Ruiz, en calidad de presidente, y demás integrantes nombrados en comisión(9).

(9) Diario “La Mañana”, (Corrientes), ediciones del 2 y 5 de Diciembre de 1953. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea (1949 - 1955). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

- El testimonio de Gustavo Horacio Rey

Tras abrirme las puertas de su casa tuve la fortuna de dialogar varias veces -en largos intervalos de tiempo- con el ya fallecido -en 2013- licenciado en Relaciones Exteriores Gustavo Horacio Rey. Nos unía Corrientes y su historia. Rey me relató muchos hechos que se registraron a lo largo de su vida pública, tanto a nivel provincial como nacional(10).

(10) Estas entrevistas se sucedieron en la casa particular del licenciado Rey, ubicada por calle San Lorenzo casi Moreno de la Ciudad de Corrientes. Las entrevistas a la que se hace alusión aquí se sucedieron en 2008. No sólo se tomó registro de lo relatado sino que, incluso, tuve acceso a numerosas fotografías del período en que le tocó actuar políticamente a Rey, donde se lo ve junto a funcionarios civiles, militares y eclesiásticos del momento. // Citado por Gabriel Enrique del Valle.

Gustavo Horario era hermano del brigadier Carlos Alberto Rey, quien integrara la Junta de Comandantes que gobernaba el país entre los años 1970 y 1973. Este, ya Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea desde Marzo de 1970, concretó -junto con el general Alejandro Agustín Lanusse y el almirante Pedro A. J. Gnavi-, el 8 de Junio de 1970, la destitución del presidente de facto de la Nación, general Juan Carlos Onganía y la designación en su lugar del general Roberto Marcelo Levingston, quien asumió el 18 de Junio de 1970.

Posteriomente, el general Lanusse reemplazará -el 26 de Marzo de 1971- al general Levingston y se hará cargo de la presidencia de la Nación. Carlos A. Rey permanecerá al frente de la F.A.A. -y por ende integrará la Junta de Comandantes- hasta la asunción del presidente Héctor José Cámpora, el 25 de Mayo de 1973.

De orientación nacionalista, Carlos Alberto Rey tuvo estrecha relación (a través de diversos emisarios, entre ellos Jorge M. Osinde, un coronel expulsado del Ejército en 1955 que representaba una tendencia nacionalista del peronismo), con el general Juan Domingo Perón, entonces exiliado en Madrid.

Según expresiones de Gustavo Horacio, el brigadier Rey era de tal confianza de Perón que, Cámpora, tras ser electo presidente de la Nación, “llegó una noche al departamento de mi hermano en Buenos Aires y se entrevistó con él, ya que había sido aconsejado por Perón que lo visitara y escuchara la opinión del Jefe de la F. A.A. sobre quiénes debían dirigir los destinos de las Fuerzas Armadas”.

Si bien el brigadier Rey se excusó, “los elegidos y señalados por él fueron los designados por el nuevo presidente de la Nación (Ejército: Jorge Raúl Carcagno; Fuerza Aérea: Héctor Luis Fautario; y Armada: Carlos Alvarez)”, señaló Gustavo Horacio, quien relató que “mientras preparaba café", alcanzaba a escuchar “desde la cocina, subrepticiamente” la conversación sostenida por su hermano y Cámpora.

En tanto, Gustavo Horacio Rey fue ministro de Educación y Salud Pública de la provincia en la gestión del gobernador de facto Hugo Arnaldo Garay Sánchez (1967 - 1969). En los primeros días de Septiembre de 1969 -enterado de la designación de Adolfo Felipe Navajas Artaza como su sucesor- Garay Sánchez delegó el mando en Gustavo Horacio Rey, solicitanto a éste que haga entrega del Poder Ejecutivo al hombre que -desde la Nación- se designe y se alejó de Corrientes, pegando un portazo.

El gobernador de facto aceptó la renuncia de los otros ministros, que dimitieron en sus funciones y Rey quedó a cargo -en soledad- del Poder Ejecutivo Provincial por espacio de varios días.

El 17 de Septiembre de 1969, el presidente (de facto) Juan Carlos Onganía, aceptó la renuncia de Garay Sánchez y nombró en su reemplazo a Adolfo F. Navajas Artaza.

Traigo a colación estos datos para ilustrar el contexto y dar una acabada idea de quién era mi interlocutor, un hombre que vivía los últimos años de su vida en tranquilidad y cuyo único objetivo era relatar sucesos históricos en los cuales había participado.

- El Caso Moreno

En una de las entrevistas, Gustavo Horacio Rey recordó los hechos del Caso Moreno:

En la tarde previa a la llegada del presidente a Corrientes, alrededor de las 18:00, se presentaron en mi casa Mario Moreno -líder del gremio de Mecánicos, que trabajaba en el Automóvil Club Argentino- y Nemesio Medina, un hombre de campo, amigo de aquél, que había sido detenido por la policía en los últimos días y quien denunciaba haber sido detenido injustamente y hasta torturado.
Los dos hombres estaban vestidos con sus habituales prendas de trabajo; Moreno, incluso, llevaba puesto ropa y accesorios propios de su actividad cuando se hicieron presentes ante mi”, señaló.

El testimonio de Rey es importante porque da razón del por qué Medina era perseguido por la policía y cómo ambos hombres, muy humildes, pudieron estar casi cara a cara con el presidente de la Nación a la mañana siguiente.

Medina eran oriundo de San Luis del Palmar. Vivía en una quinta junto a su mujer e hijos, en una propiedad que su familia habitaba desde hacía ya muchos años. La finca estaba situada a pocos metros del Riachuelo.
Lógicamente, ellos como muchas otras familias rurales correntinas, no tenían en su poder papel alguno que certificara la propiedad del inmueble; simplemente estaban asentados allí desde hacía ya varias generaciones, pero nunca registraron en Organismo estatal alguno la situación patrimonial.
Siempre había personas más ilustradas o cercanas al poder que conocían este tipo de situaciones; estos, una vez que entraban en conocimiento que había terrenos del Estado, terminaban registrando a su nombre esos ‘terrenos fiscales’, para luego reclamarlas en la Justicia por si se hacía necesario el desalojo de algún ocupante. Una de estas personas era el senador provincial Julio Romero”, afirmó Rey.

De aquí se infiere que la persecución policial tenía por origen el “atrevimiento” de Nemesio Medina de no someterse al desalojo de una propiedad en la que “habitaron sus bisabuelos, abuelos y padres”.

Fue Moreno quien se hizo portavoz del reclamo y ambos hombres no encontraron mejor solución que plantear al general Juan Domingo Perón, en persona, la dificil situación por la que uno de ellos estaba pasando.

Acudieron a mi porque conocían mi pensamiento político. Querían redactar una nota. Esta tendría que estar escrita con máquina de escribir y yo era quien tenía los medios para hacerlo”, señaló Rey.

Tras escucharlos y decirles que sí, le solicité que me esperasen un par de minutos. Mi señora madre iba a Misa y, como siempre lo hacía, la trasladaba hasta la Iglesia Jesús Nazareno. Les expliqué lo que tenía que hacer; les dije que me esperaran y lleve a mi madre a la iglesia.
Volví a los pocos minutos, pero ambos hombres se habían retirado. Ya no los encontré.
Al otro día supe que, estando en casa, habían decidido dirigirse a Perón en persona, verbalmente, cara a cara; por lo tanto, fueron hasta el puerto -donde estaba levantada la tarima y donde iba a hablar el presidente al otro día- y pasaron la noche a la intemperie. No se habían cambiado la ropa y, quizás, ni siquiera haber probado bocado. Lo cierto fue que el lugar elegido de espera fue ideal ya que -de esa manera- Perón iba a hablar a la provincia y al país a muy pocos metros de donde estaban, de lo que infirieron que el Primer Magistrado los podía escuchar”.

Una sola pregunta efectué a Rey mientras escuchaba el relato y fue el querer saber dónde estaba el senador Romero cuando Moreno se dirigió al presidente, y Rey contestó:

El estaba en la tarima junto a Perón y los otros funcionarios. Simplemente hizo silencio”.

Rey remató sus comentarios señalando que lo ocurrido “fue un golpe severo para el Gobierno Nacional, ya que el acto se transmitía a todo el país y Radio Colonia (Uruguay) era el portavoz de la oposición antiperonista, cuya cobertura abarcaba todo el Litoral argentino.
En las noches siguientes al episodio pude escuchar que desde Radio Colonia resaltaban lo sucedido en Corrientes y hasta lo comparaban con el alzamiento del gobernador Berón de Astrada contra Juan Manuel de Rosas en 1839”.

A este testimonio, es bueno reproducir parte de otra entrevista sostenida con Rey, en la que hace alusión a la práctica de apoderarse de terrenos del Estado.

Rey había relatado que era muy amigo del Secretario Técnico de la Gobernación en las Administraciones de Juan Filomeno Velazco y Raúl Benito Castillo: el doctor Carlos Darwin Sánchez Avalos. “Esta era un funcionario muy eficiente y tuvo una relevante actuación sobre todo en la gestión de Velazco”, afirmó Rey.

Todo pasaba por él y mucha documentación lo redactaba y luego el gobernador, casi sin leerlo, lo firmaba. Es que era un hombre valioso y honesto. Luego ocupará varias funciones en el exterior, incluso, en las Nacionaes Unidas.
En su afán de mejorar la Administración, Sánchez Avalos registró en una carpeta todos los campos y propiedades fiscales, cuya extensión en esos años era considerable. Tras terminar el estudio, lo entregó al gobernador.
Años después, Avalos me relató que una tarde, mientras cumplía su labor, ingresó al despacho del gobernador para que le firmara algunos papeles; éste estaba sentado junto a varias personas, alrededor de una mesa, entre las cuales estaba el senador Romero. En la mesa estaba depositado el trabajo efectuado poco tiempo atrás por Avalos.
Velazco se sintió incómodo y entonces atinó a invitar a Sánchez Avalos a que forme parte de la tertulia, al que éste no accedió”.

Traigo a colación este testimonio para fortalecer el concepto que tenía el licenciado Rey con respecto a cómo se desarrollaba en esos años un tema tan delicado como lo era la posesión de la tierra.

Información adicional