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Argentina y el Desarrollismo

Hacia 1955-1956, Arturo Frondizi, presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y ex diputado nacional, es el hombre más respetado en el país como político opositor y como estadista. La Convención radical de Tucumán lo consagra en la fórmula presidencial junto al doctor Alejandro Gómez.

El país se movía entre dos disyuntivas, que dividieron a las fuerzas insurrectas antiperonistas y los mismos partidos convocados al poder por los militares: regresar a la economía tradicional exportadora o mejorar el impulso industrial peronista. El realismo de Frondizi, partidario de integrar a obreros peronistas, empresarios de la industria y del agro y la clase media para la reconciliación nacional, fue el motivo de la división de la Unión Cívica Radical.

Nace la Unión Cívica Radical Intransigente y el “movimiento frondicista”, que se enfrentará a la “Revolución Libertadora” y a la "Unión Cívica Radical del Pueblo liderada por Ricardo Balbín y apoyada por unionistas y sabatinistas(1).

(1) Héctor Sauret. “El Marco Histórico de 1958”, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo IV, p. 193. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Frondizi, fiel a sus ideas y a la Declaración de Avellaneda de 1947, ratifica la variabilidad de los medios para que se cumplan los fines inalterables del radicalismo de libertad y democracia e insiste en la “... necesidad de asegurar las bases materiales para el desarrollo del país y de sus habitantes(2).

(2) Héctor Sauret. “El Marco Histórico de 1958”, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo IV, p. 192. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Posteriormente, en la Declaración de Chascomús de 1960, afianza la posición desarrollista asumida por el partido y establece la piedra angular de la doctrina del movimiento nacional.

Frondizi llega a la presidencia en las elecciones de 1958 con el voto del peronismo proscripto y, después de un acuerdo con Juan Domingo Perón y de una gran polémica sobre el mismo. Al respecto dice Frigerio:

Cuando se dan pasos en la dirección de unir a las fuerzas nacionales al movimiento nacional, surge todo un tipo de acción psicológica, todo tipo de deformación. Pero cuando se hacen acuerdos de dirigentes, que niegan la esencia de ese movimiento y la unidad nacional, todo parece como normal y encomiable(3).

(3) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 73. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Recibió el país en una situación económica difícil. La política ortodoxa y liberal del régimen militar llevó a un déficit en la Balanza Comercial y a una casi cesación de pagos de la deuda externa en 1958. Argentina había exportado por 975 millones de dólares e importado 1.130 millones de dólares, de los cuales 367 millones se dedicaron a combustibles, 162 millones al hierro, 95 millones a productos químicos, 35 millones a papel y 27 millones al caucho y, por otro lado, el déficit fiscal llegaba a 33 millones de dólares.

Además existía un déficit energético, siderúrgico, una descapitalización de la ganadería en 3 millones de cabezas en menos de dos años, estancamiento de la industria con insuficiente capitalización, un intenso contrabando de automóviles, créditos que se habían frenado mientras el Banco Central usaba un préstamo de 25 millones para mantener artificialmente la cotización del peso(4). El PBI del 5 %, en 1953, descendió al 3,4 % en 1957(5). La inflación, en este último año, era del 24 % y los salarios se redujeron en el 1 7,9 %.

(4) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), pp. 78 - 79. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.
(5) Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 546. Ed. Macchi, Buenos Aires.
// Todo citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Por otro lado, en la década del 50, la población en aumento y la introducción de tecnología provocaban la desocupación y la caída del salario, principalmente entre 1956 y 1959 (31,3 %), hasta 1961 en que la situación se revierte.

La mayoría de las tierras pertenerán a la oligarquía terrateniente y eran sostenidas por el ingreso de las exportaciones pero, después del ’30, disminuyen los arrendatarios por la menor tecnificación y productividad, lo que a su vez produce un éxodo rural. La población accede a los bienes de consumo durable, pero alrededor de Buenos Aires -centro de producción y consumo- crecen las villas miserias donde los correntinos representan el 11,3 % y los chaqueños el 10 %, entre 1956 y 1963(6).

(6) Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, pp. 574 - 581. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Socialmente existían numerosos presos políticos, proscripciones, una CGT intervenida y presiones de peronistas y antiperonistas.

A partir de la coexistencia pacífica, que permitía a los países subdesarrollados captar capital extranjero para impulsar el propio desarrollo nacional y la certeza del deterioro constante de los términos del intercambio, que convierte a los países pobres en cada vez más pobres y ricos cada vez más “súper” civilizados, el desarrollismo se lanzó al análisis económico en la Argentina.

El desarrollismo se inició con la aceptación de que Argentina era subdesarrollada, porque “tiene en cuenta un concepto dinámico: el de desigual desarrollo de las naciones. El criterio de subdesarrollo -por lo tanto- no se basa en datos estáticos sino en relaciones.
Lo que define el atraso de ciertas naciones, las naciones pobres, es la relación entre el desenvolvimiento de las economías primarias y el de las economías industriales de las grandes potencias; es un proceso que conduce a la pauperización creciente de los primeros y al enriquecimiento de los segundos(7), a pesar de los índices de desarrollo: ingreso per cápita y tasa de analfabetismo típica de países industrializados.

(7) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 17. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Acuña sostiene que es claro el contenido positivista del desarrollismo, porque presenta al progreso como el resultado del desarrollo inexorable de las fuerzas de producción, independientemente de la voluntad de los hombres, aunque los desarrollistas hablan de “evolución social(8).

(8) Marcelo Acuña. “De Frondizi a Alfonsín (la Tradición Política del Radicalismo)” 1983, tomo I, pp. 109 - 110. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Argentina, con una estructura de producción primaria (alimentos y materias primas), ya no provee a la comunidad de los recursos necesarios para un crecimiento sostenido de la economía nacional en la época de concentración de capital y tecnología y de monopolios que regulan el mercado a su conveniencia.

La población se había triplicado y concentrado en las ciudades, existía un alto consumo de productos del agro sin saldos exportables, el nivel de vida aumentaba y provocaba la demanda de bienes durables que produce una suave expansión de la industria liviana. Esta evolución del mercado interno, a su vez, produce la demanda de materias primas industriales: energía, combustibles, máquinas y productos químicos.

El agro no progresa por la falta de tecnología y capitales. Los precios de los productos que se importan (acero, combustibles, etc.) aumentan por la regulación monopólica y bajan los precios de productos primarios que se exportaban y cuyos mercados también estaban en manos de los monopolios.

Frondizi, decidido a transitar el camino del subdesarrollo al desarrollo -el de la autodeterminación nacional- se aferró a dos principios: el primero, la unión nacional, sobre la base de un estado de derecho y paz social, reforzando las instituciones democráticas y reestableciendo la moral y la libertad sindical, política, económica, religiosa y de prensa; y, el segundo, una política exterior abierta, aprovechando la coexistencia pacífica de los sistemas capitalista y socialista y las transformaciones en las relaciones económicas y científicas que permitieran inversiones extranjeras que aporten trabajo y riqueza, para que la Argentina pueda financiar su crecimiento económico en forma sostenida, con el producto de su comercio exterior(9).

(9) Héctor Sauret. “El Marco Histórico de 1958”, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo IV, p. 213. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

El aporte ideológico fundamental del desarrollismo lo hizo un ex militante de izquierda, Rogelio Frigerio, que ocupara el cargo de Secretario de Relaciones Económicas y Sociales y quien, en su revista “Que”, difunde la industria pesada y la explotación de los minerales, especialmente el petróleo, como el medio para el desarrollo del país, atacando al imperialismo británico y a la oligarquía que lo sostenía.

Petróleo + carne = acero, era la fórmula fundamental para la industria pero, para alcanzarla, se necesitaba ahorrar divisas, autoabasteciéndose de petróleo y, paralelamente, producir divisas multiplicando la producción y exportación de carne(10).

(10) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 33. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Colaboraban en sus páginas, políticos como Juan José Real, comunista; Arturo Martín Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, de FORJA; Merchensky y Strobino, socialistas; Isidro Odena y Prieto, peronistas; y Musich y Camilión, del nacionalismo católico.

El liderazgo de Frondizi le valió el apoyo de figuras del Interior del país, sobresalientes por su calidad humana y política, como Uranga, de Entre Ríos; Silvestre Begnis de Santa Fe; Oscar Eduardo Alende(11), de Buenos Aires; Zanichelli, de Córdoba; Guzmán, de Jujuy; Gelsi, de Tucumán; Torres Brizuela, de La Rioja; y Fernando Piragine Niveyro(12), de Corrientes, que luego serían electos gobernadores de distintas provincias durante su gestión de gobierno.

(11) Julio Oyahanarte, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo I, p. XVII. Ed. Depalma, Buenos Aires.
(12) En el Acta de Matrimonio de sus padres, Nro. 20 del 29 de Julio de 1899 y en el sello de gobernador, su apellido materno figura “Niveiro”, aunque -en otras fuentes- aparece indistintamente “Niveiro” y “Niveyro”.
// Todo citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Sáenz Quesada recuerda: “Los gobernadores, por lo general competentes, dejaron buena memoria y obtuvieron un capital político propio(13).

(13) María Sáenz Quesada. “La Argentina (Historia del País y de su Gente)” (2004), p. 589. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Los desarrollistas criticaban al liberalismo económico, porque bloqueaba la acumulación de capital y sostenían que era necesaria la intervención del Estado para controlar los sectores a desarrollar, fijar un conjunto de estímulos y conciliar con la iniciativa privada, a un ritmo acelerado y a marcha forzada, para una mayor acumulación y menor sufrimiento de las clases sumergidas y recurriendo al capital privado extranjero para independizar la economía de los resultados del intercambio con el exterior.

Es decir, un nacionalismo económico con inversión del ahorro nacional, complementado con inversiones extranjeras, con interés nacional de liberación y nacionalización de la economía. Dice Nosiglia: “Lo que determina el signo positivo o negativo de un capital no es su origen sino su destino(14).

(14) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 23. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Al decir de Rapoport:

Un nacionalismo de medios, como función liberadora del capital extranjero cuando era aplicado a los sectores prioritarios para el desarrollo, así como la necesidad de restringirlo cuando se orientaba hacia los sectores que desarrollan las estructuras subdesarrolladas(15).

(15) Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 550. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Este proceso implicaba:

- Estimular el ingreso de capital extranjero público y privado por integración con el factor tecnológico.
- Sustituir importaciones mediante la explotación de recursos locales, fomentando exportaciones no tradicionales.
- Subordinar la política fiscal y monetaria al desarrollo.
- Recurrir a nuevos mercados para colocar nuestros productos(16).

(16) Héctor Sauret. “El Marco Histórico de 1958”, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo IV, p. 203. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Para ello Frondizi impulsó:

- El autoabastecimiento energético, con la explotación intensiva del petróleo, del carbón y del gas natural, promoviendo la construcción de usinas térmicas, hidroeléctricas (como Salto Grande y Yacyretá Apipé) y la energía nuclear.
- El autoabastecimiento siderúrgico, apoyando los proyectos privados siderúrgicos.
- La firma de contratos petroleros, con empresas rusas y norteamericanas para extraer petróleo, a cambio del pago en dinero y no en crudo y la exención de impuestos a las compañías.
- La creación de la industria petroquímica.
- El desarrollo de la infraestructura vial, del transporte automotor y ferroviario, promoción de flotas fluviales, marítimas y aéreas.
- Promoción y tecnificación del desarrollo agropecuario.
- La promoción industrial del Interior del país con una política tributaria favorable y el aporte crediticio necesario(17).

(17) Héctor Sauret. “El Marco Histórico de 1958”, en Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo IV, p. 215. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

En sus relaciones con Latinoamérica, Frondizi firmó acuerdos con el Brasil -como el de Uruguayana- para el desarrollo y comercio de la región y contribuyó a la creación del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y la ALALC o libre comercio con Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, México, Perú, Colombia y Ecuador. También apoyó a Cuba, aunque luego, presionado por los militares, rompió las relaciones con la Isla.

Como consecuencia del “pacto” entre Frondizi y Perón, se anularon medidas y procesos de la dictadura militar por persecución política, se restituyeron los bienes a sus dueños y se normalizaron los sindicatos. Así, se aprobó la Ley de Amnistía y la Ley de Asociaciones Profesionales de Trabajadores, que estableció el sindicato único por rama y por industria y las elecciones sindicales.

Las “62 Organizaciones” consolidaron así su posición y recibieron el 60 % de aumento salarial:

Las bases del peronismo -dice Alan Rouquié- lograron desembarazarse de su complejo de replegamiento y persecución(18).

(18) Alan Rouquié. “Radicales y Desarrollistas”, p. 96, en: Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 502. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Sin embargo, a partir de 1959, las relaciones con el movimiento obrero se endurecen, quizás porque el Estado esperaba la respuesta popular a cada plan de racionalización de empresas estatales. A pesar de que Perón decía: “El peronismo no tiene ningún botín que reclamar por la victoria(19), los sindicatos presionan con huelgas hasta que Frondizi entrega la CGT a la Comisión de los 20 (independientes y 62 Organizaciones) y termina la intervención a los mismos iniciada por Pedro Eugenio Aramburu.

(19) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 74. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Frondizi deseaba un país integrado y de altos niveles sociales, para lo cual era necesario inversión pública en infraestructura social (salud, educación, viviendas) e integración geográfica.

Para ello, se aprobó la Ley de Enseñanza Libre, anulando el monopolio estatal sobre la enseñanza superior y se sancionó el Estatuto del Docente, por ley Nro. 14.773, que permitió la jerarquización docente a través de un régimen normativo, estabilidad, conducción de los docentes, sistema jubilatorio y remuneraciones.

Por ley Nro. 14.492 se otorgaron créditos a las provincias para la equiparación de la docencia privada y provincial con la nacional. Por ley Nro. 14.557 se consagró definitivamente la libertad de enseñanza universitaria, que aseguró el financiamiento autónomo y con el solo fin de respeto a las libertades y al pluralismo espiritual e ideológico de la sociedad, fiel a los principios de la cultura libre de la plataforma electoral radical de 1951.

En 1958 y 1959 se reglamentó la libertad de enseñanza para el nivel medio. Este último año se creó la Dirección General de Enseñanza Privada y, en 1960, el Servicio Nacional de Enseñanza Privada (SNEP).

En el nivel primario, el Consejo Nacional de Educación tenía a su cargo las escuelas primarias nacionales de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias. La política educativa descentralizadora impulsó la firma de convenios escolares con once provincias -en 1960- y se logró un acuerdo para la aplicación de un currículo básico común para todo el país.

Además se llamó a concursos docentes y se atendió la escuela diferencial. El Consejo Nacional de Educación tenía el 40 % de las escuelas ubicadas en las provincias, de las cuales el 70 % eran de Corrientes, Santiago del Estero, Catamarca, Salta y La Rioja(20).

(20) Ernesto Maeder, en: Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), tomo V, p. 244. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

La federalización de la enseñanza se concretó a fines del ’60, cuando firmaron los convenios de transferencia de las escuelas nacionales primarias a las provincias. La provincia de Corrientes lo hizo en 1961.

En apoyo a la industrialización, se dio gran impulso a la enseñanza técnica. En 1959 se creó la Universidad Tecnológica Nacional y el Consejo Nacional de Enseñanza Técnica con representantes de industrias, docentes y gremios. Se realizaron seminarios sobre educación media, donde las provincias concurrían con sus diferentes problemas.

Se impulsó la formación académica de economistas y en 1958 se crearon: la Licenciatura en Economía (Universidad Nacional del Sur), la Facultad de Ciencias Sociales y Economía (Universidad Católica Argentina) y la Licenciatura en Economía Política (Universidad de Ciencias Económicas de Buenos Aires).

Para la investigación se crearon centros dirigidos por prestigiosos economistas como el Instituto Torcuato Di Tella, el Consejo Federal de Inversiones y el CONADE (Consejo Nacional de Desarrollo), que intercambiaron experiencias y proyectos(21).

(21) Manuel Fernández López. “El pensamiento económico” (2001), en: “Nueva Historia de la Nación Argentina (la Argentina del siglo XX)”, publicado por la Academia Nacional de la Historia, tomo VIII, p. 517. Ed. Planeta, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Frondizi fue responsable de una racionalización de los problemas políticos argentinos a partir de un programa economicista que, en realidad, no se adecuaba a una sociedad cargada de fuerzas sociales masivas que amenazaban la estabilidad del Estado(22).

(22) Marcelo Acuña. “De Frondizi a Alfonsín (la Tradición Política del Radicalismo)” 1983, tomo I, p. 108. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Desde este ángulo economicista, Arnaldo Musich(23) divide el proceso desarrollista en cuatro etapas:

La primera, propone las condiciones fundamentales para el desarrollo económico y saneamiento financiero, desde Mayo del ’58 a Junio del ’59. Es la época de apertura al capital extranjero y de la “batalla del petróleo”, pero también del hierro, del acero, del gas y el carbón, de recuperación de caminos, transporte y comunicaciones para unir los centros de producción, consumo y exportación.

(23) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 165. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Se establece el Plan de Estabilización y Desarrollo, el dólar se estabiliza, el FMI da créditos y se racionaliza la Administración Pública. Se establece la ley Nro. 14.780 sobre “Radicación de Capitales” y la Nro. 14.781 de “Promoción Industrial”, con los mismos derechos para capitales extranjeros y argentinos.

Para la expansión de los sectores productivos y en pos de su proyecto político, se creó un sistema único de transporte y le dio prioridad a las inversiones viales, por su alta rentabilidad. Complementó la Ley Nacional de Vialidad de 1932, Nro. 11.658, con leyes-convenios con las provincias para solucionar problemas de construcción vial e integrar la circulación del país.

Por ello, la obra vial se financiaba con impuestos al usuario. Las provincias no podían crear impuestos a los combustibles y lubricantes, ya que las mismas debían acordar con la Dirección Nacional de Vialidad el trazado y la construcción de carreteras, a cambio de una participación de recaudación de combustibles y lubricantes que se llamó “Ayuda Federal”, modificándola por “Coparticipación Federal”.

Estimuló a las reparticiones viales del país estableciendo el fondo coparticipable del impuesto a las cubiertas e integrando el Fondo Nacional de Vialidad y normas legales para las redes vecinales y caminos de fomento agrícola.

La segunda etapa va desde el ’59 al ’61. Su lema fue la “estabilización monetaria y saneamiento financiero”, el que fue desvirtuado por el nombramiento de Alvaro Alsogaray como ministro de Economía -a pesar de ser para el Gobierno una garantía contra la inflación- porque no atacó las causas de la depredación de la moneda y el descenso del poder adquisitivo de la población: el desequilibrio del Presupuesto Nacional.

El descenso del déficit fiscal se hizo sobre la reducción del consumo, afectando principalmente a los sectores populares. O’Donnell opina que la inestabilidad de los precios y el efecto recesivo no se tradujeron en mayores saldos exportables, como esperaban los desarrollistas, sino que esto favoreció la formación de alianzas entre la débil burguesía urbana y los sectores populares que iniciaron movilizaciones en defensa del nivel de ingreso y consumo interno(24).

(24) Guillermo O’Donnell. “Estado y Alianzas en la Argentina. 1956-1976” (1977), en: “Desarrollo Económico”, pp. 533 - 534. Revista de Ciencias Sociales, volumen 16, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

La empresa privada fracasó porque no era productiva. Exteriormente no se aplicó la política de ISI y se redujeron las barreras aduaneras, se liberaron las importaciones y se anularon los planes de energía que quería el Poder Ejecutivo.

La tercera etapa es la del reestablecimiento del ritmo y extensión del desarrollo, desde Abril del ’61 hasta Enero del ’62. Al cambiarse el equipo económico, se lanza la “batalla del transporte” o de reestructuración ferroviaria:, se privatizaron algunos servicios, se reformaron reglamentos, se indemnizaron a empleados, etc.

Disminuyó la inflación, hubo mayor acceso al crédito, mayor recaudación fiscal, mayor productividad e ingresos de empresas petroquímicas y automotrices. Esto llevó a un aumento de los salarios, al acceso a los bienes de consumo e industriales y a la descompresión social.

El transporte automotor fue privatizado a través de transferencias de las líneas a cooperativas con el mismo personal. El transporte fluvial fue incentivado mejorando los puertos y creando expertos en ingeniería portuaria. Las obras públicas estuvieron -además- orientadas a la salubridad de la población, al problema habitacional y a la especialización de recursos humanos.

Se impulsaron zonas industriales en la Patagonia y el Noroeste, de petroquímicas, siderúrgicas, soda solvay y gasoductos entre Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia. Se redujo la burocracia y se transfirieron a las provincias los servicios nacionales y las empresas estatales a la actividad privada.

En la última etapa, desde Enero del ’62 y hasta el derrocamiento de Frondizi, aumentaron las presiones políticas y económicas de todo tipo, aunque el Gobierno tenía objetivos tales como mejorar las industrias: petroquímica, del carbón, del papel, hidroeléctrica, soda solvay y celulosa, suprimir 300 mil agentes públicos y 45 mil de ferrocarriles, y promover exportaciones.

La oposición dijo que fue una etapa de devaluación, fracaso estabilizador, endeudamiento exterior, congelamiento de sueldos, aunque hubo aumento de productividad. La intervención militar torció este proceso. Pero, como dice Rapoport: “Desarrollo no era sinónimo de autarquía”(25).

(25) Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 560. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

No había mucha confianza en que las exportaciones tradicionales y la industrialización sustituyeran a las importaciones. Eran imprescindibles las inversiones extranjeras y los préstamos a largo plazo. Frondizi anuló la intervención a la CGE (aliada de las 62 Organizaciones) que representaba a la burguesía industrial nacional y fomentó la protección aduanera a la industria nacional, en defensa del mercado interno y del equilibrio de la Balanza Comercial, apoyando el gremialismo.

Por eso, la burguesía agraria liberal apoyó sólo algunas de sus medidas económicas liberales.

La alta conflictividad política (agravada con la llegada de Ernesto Guevara) y social (a causa del desempleo causado por la racionalización estatal) redujo la entrada de capitales extranjeros y produjo una fuerte devaluación, con un saldo negativo en la Balanza Comercial. Los industriales nacionales se vieron afectados en los créditos y los insumos importados y la disminución de la demanda los llevó a la quiebra. Al decir de Oyahanarte, el de Frondizi fue un Gobierno “magnánimo” porque, a pesar de su dudosa legitimidad de origen, es indudable su legitimidad por los hechos(26).

(26) Ernesto Oyahnarte, en: Roberto Gustavo Pisarello Virasoro - Emilia Edda Menotti: “Arturo Frondizi (Historia y Problemática de un Estadista)” (1983), pp. XI y XII. Ed. Depalma, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Frondizi invitaba, con la astucia del zorro y a través del desarrollo y de esta etapa progresista, a cambiar viejas estructuras y salir del estancamiento histórico que existía en la Argentina.

Pero, la política de represión obrera -por el rechazo a la firma de contratos petroleros y los acuerdos con el FMI- debilitó el apoyo social y político del presidente. La oposición logró la renuncia del vicepresidente Alejandro Gómez y de Rogelio Frigerio. La sospecha de conspiración del vicepresidente contra el Poder Ejecutivo, generó graves conflictos internos a pesar de la mediación “impulsada por Arturo Zanicchelli, Fernando Piragine Niveyro y Raúl Damonte Taborda(27).

(27) Julio E. Nosiglia. “El desarrollismo” (1983), p. 110. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

El nombramiento de Alvaro Alsogaray como ministro de Economía y el “Plan Conintes” sobre conmoción interna, amparado por la guerra fría, muestra que el presidente “cedió espacios de poder a los militares”, según Alan Rouquié(28).

(28) Alan Rouquié. “Radicales y Desarrollistas”, p. 171, en: Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 502. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

La política pendular con las potencias y su crítica a la Alianza para el Progreso y la recepción del “Che” Guevara, así como el triunfo peronista en Buenos Aires, prepararon el camino del derrocamiento de Arturo Frondizi por las Fuerzas Armadas, apoyadas por la UCR del Pueblo y la asunción del presidente del Senado, doctor José María Guido como presidente de la Nación(*), en Marzo de 1962, con un gabinete antiperonista y antifrondizista, que profundizó los conflictos cívico-militares y que culminaron nuevamente con la proscripción del peronismo y el débil triunfo eleccionario de la UCR del Pueblo, con Arturo lllia como presidente en 1963.

(*) Al doctor José María Guido es un “presidente de facto”. El 28 de Marzo de 1962, los tres comandantes de las Fuerzas Armadas se reúnen con Guido (quien era titular provisional del Senado) y le ofrecen ocupar la presidencia. A primera hora del 29 de Marzo de 1962, Frondizi es conducido a Martín García tras ser destituido por las Fuerzas Armadas. Detenido el presidente, se busca una salida por medio de la Ley de Acefalía. Luego de varias indefiniciones, el 30 de Marzo de 1962 Guido jura ante la Corte Suprema de Justicia.
* Se registra la disolución del Poder Legislativo.
* Es la quinta suspensión parcial de la CN de 1853 - 1860.
* Guido asume como presidente provisorio con funciones del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo.
* La estructura de poder está bajo control de las Fuerzas Armadas.
Se incluye a José María Guido como presidente de facto ya que gobernó con el título de “presidente” luego de que fuera derrocado por la fuerza y encarcelado el presidente constitucional Arturo Frondizi, bajo supervisión de las Fuerzas Armadas, procediendo a disolver el Congreso Nacional e intervenir todas las provincias, concentrando en su persona los poderes Ejecutivo y Legislativo nacional y los poderes Ejecutivo y Legislativo provinciales.

Rapoport opina:

Renegando de su pasado socializante, antiimperialista, Frondizi se convirtió a libre empresa, librepensador y laicicista, declaró su fe católica y apoyó la enseñanza libre.
Severo antiperonista, resultó electo por los votos peronistas. Sus equívocos no tardaron en enajenarle el apoyo de sus electores y en enardecer a sus opositores(29).

(29) Mario Rapoport. “Historia Económica, Política y Social de la Argentina. 1880 - 2000” (2003), tercera edición, p. 503. Ed. Macchi, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

Sin embargo, Celia Szusterman dice que el Gobierno de Frondizi “... intentó un replanteo global de los problemas nacionales y consideró indispensable una apertura de la economía argentina al mundo”.

Que “vio en muchos aspectos lo que otros no habían querido ver. Pero que en materia política arrastró algo así como el pecado original de no haber explicado claramente a la sociedad cuál era su proyecto(30).

(30) Celia Szusterman. “Frondizi (la Política del Desconcierto)” (1998). Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por María Alejandra Lovatto de Cocchia. “Fernando Piragine Niveyro (el desarrollista correntino)” (2005). Ed. Al Margen, La Plata.

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