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Renuncia del gabinete del gobernador Castillo

Según testimonio oral brindado al doctor Orlando Raúl Aguirre por quien, en aquel entonces, fuera ministro de Gobierno de la provincia, el doctor Saturnino Erro, al finalizar el acto del presidente en el puerto local el 1 de Octubre de 1953, éste concurrió a la residencia oficial del gobernador, y allí encontró al doctor Raúl Benito Castillo sumido en un desconsolado llanto, mientras le decía que no entendía por qué había sucedido eso justo frente al General, y que podría ser causa de intervención federal(1).

(1) El autor del material es el doctor Orlando Raúl Aguirre. En ocasión del V Congreso de Historia de Corrientes, que se realizó a fines de Junio de 2005, el doctor Aguirre presentó este trabajo haciendo referencia a este caso que tuvo como protagonistas al presidente Juan D. Perón y al mecánico Mario Moreno. La nota fue publicada en el diario “época”, de la ciudad de Corrientes, el 10 de Julio de 2005.

Erro lo consoló, diciéndole que sus funcionarios -en todo caso-, habían sido los responsables por la falta de seguridad y por no haber previsto y evitado lo ocurrido.

También le manifestó que él personalmente presentaba la renuncia a su cargo, al igual que la de todos sus colaboradores, y le aconsejó que la pidiera también al resto del gabinete provincial.

El gobernador aceptó la renuncia de todos, solicitándoles que, por unos días -hasta que nombrara a sus reemplazantes-, prosiguieran en sus funciones.

Erro contó a Aguirre que en ese momento él ya se sentía espiritualmente renunciado, por lo que en esos días no tomó decisiones relevantes ni tuvo injerencia en las designaciones del Primer Mandatario provincial relativas al tema de la Policía de Corrientes.

El diario “Democracia”, de Buenos Aires, el 4 de Octubre de 1953, informó sobre la presentación de las renuncias de los ministros y funcionarios del Gobierno de Corrientes, y citó los nombres de los doctores Saturnino Erro, Juan de la Cruz Pavón, Raúl Richeni, del contador Italo Esquerro; del profesor Ercilio Castillo; y de los señores Justo F. Castillo, Oscar Nelly y Juan Pablo Flores. Dijo, además, que había asumido la Jefatura de Policía de la provincia, Raúl Pedemonte(2).

(2) Diario “Democracia” (Buenos Aires), edición del 4 de Octubre de 1953, obrante en la Biblioteca Nacional. // Citado por el doctor Orlando Raúl Aguirre, en el diario “época” (Corrientes), edición del domingo 10 de Julio de 2005.

Según Erro, en esos días circuló la versión que la idea de inventar la existencia de un complot habría sido del nombrado Pedemonte.

También afirmó que el diputado nacional Carlos “Locho” Goitía, visiblemente alterado, concurrió en esos días a su despacho para informarle que en la Jefatura de Policía habrían sometido a castigos corporales a Santiago Ballejos. De inmediato, él se comunicó con el gobernador Castillo, expresándole que, de ser ciertos los dichos de Goitía, deslindaba toda responsabilidad suya en el accionar de la fuerza policial, dado su carácter de ministro renunciante, advirtiendo al Primer Mandatario que tal situación acarrearía problemas legales, notificándole que abandonaba su despacho en la Casa de Gobierno por estar en desacuerdo con el mencionado procedimiento(3).

(3) Testimonio oral del doctor Saturnino Erro, en Enero de 2003. // Citado por el doctor Orlando Raúl Aguirre, en el diario “época” (Corrientes), edición del domingo 10 de Julio de 2005.

- Detención de Santiago Ballejos

En diálogo con el doctor Orlando Raúl Aguirre y en base al testimonio oral efectuado en el año 1983 por el ex diputado nacional peronista, profesor Carlos “Locho” Goitía, aquel 1 de Octubre de 1953, él estuvo en el palco oficial, mientras que su amigo Santiago Ballejos (ex ministro de Gobierno de Corrientes durante la intervención federal del general Juan Filomeno Velazco) había presenciado el acto -para el cual había venido desde Goya, donde residía-, desde el balcón de la casa particular de Goitía, situada por calle La Rioja, entre Plácido Martínez y Quintana. Siempre que Ballejos venía a la capital provincial, se alojaba allí.

Goitía relató que, al terminar el acto, fue a la Casa de Gobierno a reunirse con algunos funcionarios, y comentar lo sucedido. Allí escuchó la versión sobre la existencia de un supuesto complot.

Regresó a su domicilio y le informó de esto a Ballejos, aconsejándole que no regresara inmediatamente a Goya como era su propósito, penque creía que podría tener problemas, y que era mejor que siguiera alojado en su casa, para mayor protección. A esto, Ballejos le contestó que, como él no tenía nada que ver con el hecho, le agradecía el gesto pero que volvería a Goya porque tenía que atender su campo(4).

(4) Testimonio oral del profesor Carlos “Locho” Goitía, en el año 1983. // Citado por el doctor Orlando Raúl Aguirre, en el diario “época” (Corrientes), edición del domingo 10 de Julio de 2005.

Al día siguiente, aparecieron -sugestivamente- en las paredes de las inmediaciones del puerto de Goya, algunas consignas contrarias al Gobierno de Corrientes.

“Creado” el problema, y sin haberse individualizado a su/s autor/es, “sugestivamente” fueron detenidos en esa ciudad: Santiago Ballejos, Domingo Córdoba y un señor de apellido Acevedo, entre otros, siendo trasladados a la ciudad de Corrientes y alojados en la sede de la Brigada de Investigaciones.

- Testimonio del fiscal, doctor Rubén Liper Quijano

Rubén Liper Quijano se desempeñaba como Agente Fiscal en lo Criminal y Correccional Nro. 2 en Corrientes en Octubre de 1953. En diálogo con el doctor Aguirre testimonió que presenció el acto del 1 de Octubre de ese año desde la cubierta de la balsa-automóvil que hacía el viaje Corrientes-Barranqueras-Corrientes, anclada en el puerto, y escuchó las interrupciones efectuadas por una persona al discurso presidencial.

Dijo que esa misma noche, estando de turno como fiscal, concurrió a la Jefatura de Policía de la provincia solicitando hablar con el encargado del sumario para interiorizarse del mismo y averiguar si había detenciones. Le informaron que se hallaban detenidos -por ese motivo- Mario Moreno y otras personas. Su intervención llevaba como finalidad la preservación de la integridad física de los mismos.

A los pocos días, tomó conocimiento de la detención -en la Jefatura de Policía- de Santiago Ballejos, a quien conocía por ser goyano como él.

Nuevamente se constituyó en el local policial, donde le informaron que Ballejos se hallaba detenido en el hospital “José Ramón Vidal”, al que concurrió para entrevistarlo.

Quijano contó que encontró a Ballejos abatido, decaído y sin ánimo pero, no obstante, a partir de su visita, le pareció que aquel recuperaba cierta alegría al encontrarse con una persona conocida y que además se desempeñaba como funcionario judicial.

Le preguntó al detenido si había sufrido castigos corporales en la Jefatura, a lo que inicialmente Ballejos se mostró reticente de contestar pero, ante la insistencia, y expresándole que el motivo de su visita era constatar la existencia o no de apremios ilegales, dándole seguridad de su protección, consiguió que Ballejos levantara la sábana que lo cubría y pudom observar que tenía un vendaje en la parte superior del cuerpo, admitiendo que había recibido castigos que le produjeron fractura de varias costillas, responsabilizando por ello al propio gobernador de la provincia, doctor Raúl Benito Castillo.

Quijano recordó que denunció al entonces Jefe de Policía, ante el Juez del Crimen Nro. 1, doctor Gino Romagnoli, por abuso de autoridad y apremios ilegales, a raíz de las torturas inflingidas a Ballejos.

Consideró que, como consecuencia de ese procedimiento, fue ordenado el traslado del funcionario policial a los Tribunales de Curuzú Cuatiá, ante lo cual decidió renunciar a su cargo(5).

(5) Testimonio oral del doctor Rubén Liper Quijano al doctor Orlando Aguirre, en Julio de 2003. // Citado por el doctor Orlando Raúl Aguirre, en el diario “época” (Corrientes), edición del domingo 10 de Julio de 2005.

Aguirre investigó en el Archivo de la Policía Provincial y en el Archivo del Juzgado del Crimen Nro. 1 de Corrientes, no encontrando antecedentes de la detención de Santiago Ballejos, estimando que, por alguna razón, no fue registrado o desapareció la documentación respectiva.

- Posición del radicalismo correntino

El diario “La Mañana”, en su edición del 8 de Noviembre, en su tapa y con el título de “Unión Cívica Radical, Resolución del Comité Central”, publicó el apoyo de ese partido al Bloque de Diputados provincial que había solicitado -a través de un proyecto-, la apertura de sesiones extraordinarias tendientes a la pertinente y amplia investigación de supuestos tormentos de que fueran víctimas algunos ciudadanos, con los siguientes fundamentos:

“Que es de conocimiento público que, en fecha 1 de Octubre, inmediatamente después de retirarse del puerto de Corrientes el presidente de la Nación, evidentemente incomodado por cierto episodio que no es del caso detallar, se procedió a la búsqueda y detención de algunas personas, hecho que comenzó preocupando a nuestro medio social, por la trascendencia que pudiera tener, provocando una situación de expectativa general;
“Que el estado espiritual del presidente quedó perfectamente medido y calificado, al extremo de que él mismo dio por terminado el acto retirándose, embarcándose y ausentándose de inmediato del territorio de la provincia, sin que se cumpliera ningún otro acto de los que se decían programados;
“Que realizadas las detenciones, se tejieron variados comentarios, vinculados con la suerte de los detenidos, hasta que, concretamente, se llegó a que algunos fueron sometidos a tormentos físicos y morales, por lo que aquella expectativa y alarma se convirtieron en repudio general, porque Corrientes, en sus valores auténticos, que los hay sobrados, tanto entre los intelectuales como entre los humildes, fustigan acerbamente las iniquidades que torturan la carne y el espíritu de seres humanos...”(6).

(6) Diario “La Mañana” (Corrientes), edición del 8 de Noviembre de 1953, obrante en el Archivo General de la Provincia de Corrientes. // Citado por el doctor Orlando Raúl Aguirre, en el diario “época” (Corrientes), edición del domingo 10 de Julio de 2005.

- Conclusiones

Un problema político, gremial y policial mal resuelto por el Gobierno del doctor Raúl B. Castillo, produjo las consecuencias referidas en la crónica.

La acción de Mario Moreno, al interrumpir el discurso presidencial, no fue correcta, pero, como atenuantes, podemos señalar su buena fe y su bronca ante una injusticia que no encontraba reparación.

La reacción del Primer Magistrado de la Nación fue, en primera instancia, lógica, al tratar de encauzar la queja ante la máxima autoridad provincial pero, al hacer referencia al defecto físico de Moreno, incurrió en un error censurable. La manera en que finalizó su discurso es comprensible, al sentir que la autoridad presidencial era vulnerada.

En cambio, al recibir personalmente la nota de la esposa de Moreno, y encarar la resolución del caso, posibilitando su libertad, muestra el humanismo característico del general Perón.

La respuesta del ex senador provincial Julio Romero, se presenta como un escapismo subjetivo. El accionar policial con Mario Moreno y Santiago Ballejos merece una severa crítica. Más aún la responsabilidad político-institucional del Gobierno Provincial, al intentar instalar la idea de un complot inexistente.

Como consecuencia de la denuncia de Moreno, se produjeron cambios en el gabinete provincial, y una modificación de las políticas públicas, con mayor participación social.

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