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El presidente Yrigoyen interviene Corrientes

- Intervención Federal Goitia - Agüero Vera - Giuffra

La Intervención Federal a Corrientes fue decretada el 23 de Noviembre de 1917, designándose al doctor Daniel Goitia para el alto cargo de su ejecución, trayendo como Ministro General a César Carrizo y a los doctores Alfredo Labougle, Miguel Cogorno y Juan Z. Agüero Vera, de Gobierno, Hacienda e Instrucción Pública y Obras Públicas, respectivamente.

La división del radicalismo correntino y las exigencias de aquél presidido por el coronel Angel Saturnino Blanco, obligaron al doctor Goitia a renunciar casi de inmediato, desde que su temperamento de viejo funcionario judicial no estaba hecho al juego de las influencias encontradas.

El doctor Agüero Vera, sin el decreto de ley, y por instrucciones desde Buenos Aires, se hizo cargo interinamente de la misión federal, produciendo una serie de actos encaminados a quebrar los intereses en pie de la Concentración Cívica, que había apoyado al doctor Loza. Su ofensiva fue tan sistemática que llegó a la anulación de los títulos provisorios expedidos en las colonias oficiales al elemento agricultor, y a la renovación general del personal administrativo, sustituyéndolo con elementos militantes en los comités del radicalismo del coronel Blanco.

Las protestas fueron como un río a la Casa Rosada, y el presidente Yrigoyen designó interventor al doctor José M. Giuffra, quien tuvo la asistencia -como ministros- en las carteras de Gobierno, Hacienda y Obras Públicas, de los doctores Alberto Benavídez, Florencio Villegas Basabilvaso e ingeniero Juan Carlos de Ortúzar.

La Intervención, de un evidente carácter político, tenía dos problemas: el partidario, de perseguir la unidad del radicalismo provincial y de obtener -dentro de preferencias lógicas- la exaltación al Gobierno de los amigos del presidente Yrigoyen. Por ello su gestión fue prolongada, esperándose más del tiempo que de la obra de los hombres.

- Elecciones nacionales. Definiciones políticas

El 3 de Marzo de 1918, a los pocos meses de gestión, presidió las elecciones de diputados nacionales. De los cinco partidos en que estaba polarizada la opinión correntina, la Concentración Cívica, el liberal de Tradición, el autonomista, el radical disidente y el radical del coronel Blanco, se presentaron el primero y los dos últimos, obteniendo la mayoría la Concentración Cívica y la minoría el doctor José Antonio González, candidato del radicalismo blanquista.

Los comicios habían servido para demostrar que quedaba mucho para hacer al radicalismo, para reunir por esfuerzo propio la mayoría necesaria para el triunfo de una fórmula gubernativa. Con el tiempo por delante, se tendió a acercar a los hombres del partido autonomista, cuya prensa continuaba la violenta campaña contra la Concentración Cívica, alentando la disidencia que establecía el partido liberal de Tradición. Sosteníase que la definición de esta fuerza histórica posibilitaría el pacto, cuya política de concordia encerraba la clave de mejores días.

- Se busca hacer mayoría al radicalismo. El liberalismo de Tradición. Partidos y fórmulas que debaten el triunfo

Ni el radicalismo, ni el alto personal de la Intervención creyeron un instante en ese minuto providencial que apea a los hombres de las actividades extremas y los hace coincidir en una obra patriótica. Todo se puso al servicio del propósito de restablecer la unidad radical.

El Comité Nacional de ese partido produjo un acto de solemne condenación a la disidencia, declarando que la fórmula Blanco - Madariaga era la única que debía votar el radicalismo, y que los actos de los correligionarios que tendieran a desvirtuarla constituían actos de indisciplina cuya corrección estaba a cargo de las autoridades partidarias provinciales.

Luego, para precipitar el arrastre de disidentes hacia la fórmula aludida, destacó una delegación para que asistiera al acto oficial de su proclamación, celebrado en Septiembre de 1918.

Se abrió la campaña electoral. A la fórmula Blanco - Madariaga, opuso el radicalismo disidente la de Sussini - Quijano, y la Concentración Cívica la que integraban los doctores Leopoldo Sosa y Ramón Díaz de Vivar, ambos de filiación liberal.

En cuanto a los autonomistas y liberales de tradición, se aprestaron a concurrir a los comicios con candidatos a electores, dejando la cuestión de fórmula para último momento, actitud legal desde que la elección del P. E. era de segundo grado.

El 6 de Abril de 1919 se realizaron en toda la provincia los comicios de electores de gobernador y vicegobernador y de renovación general de la Legislatura, concurriendo las cinco fuerzas políticas de referencia y, hecho el escrutinio por las autoridades de la Intervención, hubo necesidad de comicios complementarios.

Aún cuando el número de mesas en que estos últimos se produjeron fue reducido, rigiendo en la provincia el régimen de la representación proporcional, los datos del primer escrutinio indicaron a los partidos afines la conveniencia de entregarse sus elementos para completar cocientes o saldos con derecho a representación. Así se procedió por los autonomistas en Mercedes y Bella Vista, afirmándose las posiciones de la Concentración Cívica.

- Resultados de los comicios. Ninguno de los partidos logra mayoría para elegir el Poder Ejecutivo

Ambos comicios atribuyeron definitivamente nueve electores, ocho diputados y cuatro senadores, con 14.510 votos, al radicalismo del coronel Blanco; ocho electores, ocho diputados y cuatro senadores, con 13.534 votos a la Concentración Cívica; cinco electores, cinco diputados y tres senadores, con 8.931 votos al partido autonomista; tres electores, cuatro diputados y dos senadores a los radicales disidentes, con 6.065 votos; y un elector y un diputado, con 640 votos, al liberalismo de tradición.

Ninguno de los partidos llegaba a la mayoría de la ley, que era la mitad más uno del Colegio Electoral compuesto de 26 miembros. Reunidos los nueve votos del coronel Blanco, con los tres del radicalismo disidente, tampoco se llegaba a ese resultado, y menos cuando uno solo de esos electores disidentes -el doctor Pedro T. Sánchez- había declarado que apoyaría la fórmula radical en la segunda votación.

Según la Carta Orgánica de la provincia, el Colegio Electoral debía proceder a la elección de los mandatarios en una sola sesión, es decir que, iniciada la votación, debió seguirse hasta concluir el proceso con la proclamación de los electos. La designación debía ser hecha por mayoría absoluta y, para logrársela, repetir las votaciones limitándolas a los candidatos de mayoría. Pero estas disposiciones no tienen sanción expresa, fuera del alzamiento contra la Constitución.

Con estos procedimientos legales y la organización impresa por el escrutinio al Colegio Electoral, las situaciones a producirse variaban al infinito. Los dos partidos cuyas fórmulas podían quedar en pie en la última votación -la Concentración Cívica y el radicalismo del coronel Blanco- no tenían la seguridad de llegar a esa etapa del proceso; bastaba elegir presidente del Cuerpo a un radical para reducir a ocho sus sufragios, y bastaba la unión de las minorías para llegar también a ocho, que era el número de sufragios de la Concentración.

En ese dilema, los partidos buscaron entendimientos que compensasen el apoyo dentro del Colegio Electoral, para su fórmula, llegando el propio radicalismo a prometer los cargos de la magistratura a uno de las fuerzas conservadoras.

- El presidente Yrigoyen dispone entregar el Gobierno al partido con mayoría relativa, es decir, a sus amigos

Dentro de esa indeterminación, el doctor Giuffra reunió el Colegio Electoral. Lo hizo después de consultar con el presidente Yrigoyen la conducta a seguirse en cada uno de los casos que podían presentarse, incluso en aquél que no se lograse mayoría absoluta en el Cuerpo elector por ninguno de los candidatos. Las instrucciones fueron terminantes: en esa hipótesis debía reputar electos a los ciudadanos que tuviesen un mayor número de votos, vale decir, que la mayoría absoluta de la ley sería reemplazada por la mayoría relativa. Era la entrega del Gobierno al radicalismo del coronel Blanco con nueve votos en el Colegio Electoral, y con diez seguros en la segunda votación, desde que el doctor Sánchez -de la disidencia- había hecho público ese propósito.

La oposición de las minorías -a elegir, entre los dos candidatos de mayoría relativa, en la segunda votación- era, según voz corriente, un propósito firme, dejando en carácter de única solución la que el presidente Yrigoyen había dispuesto a su representante, el interventor.

- Fallecimiento del coronel Angel S. Blanco

Convocado el Colegio Electoral para el 5 de Julio de 1919, ocurrió un acontecimiento doloroso. El coronel Blanco, candidato a gobernador, que permanecía en Buenos Aires por asuntos políticos, fallecía en el Hotel Apolo, de esa ciudad, de angina pectoris.

El suceso, días antes de una victoria descontada, conmovió a todo el país. La prensa -sin distinción de matices políticos- elogió la personalidad gallarda que desaparecía, en la que unánimemente se distinguieron los dos aspectos que ofrecía el análisis, caracterizándose el de su vida pública, de beneficios indiscutibles para la democracia provincial. Pero, al mismo tiempo que se tributaban estos homenajes, el partido radical se vio trabajado por el problema de elegir sucesor en vísperas de los comicios de segundo grado.

En los círculos bonaerenses el nombre del doctor Manuel Mora y Araujo se abrió camino. Su personalidad sobresaliente y su larga actuación pública daban la seguridad de una gestión oficial patrióticamente inspirada; pero, por ello mismo, las primeras figuras del partido radical en la provincia se opusieron, reputándose en posesión de méritos equivalentes.

La solución práctica, para evitar el debate de las personas, era completar la fórmula y en ese concepto Mariano Madariaga pasó a ser candidato a gobernador, designándose para la vicegobernación al doctor Martín Abelenda.

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