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Conservadores coinciden lo que deriva a una política de pacto

- El Colegio Electoral de 1919

El 5 de Julio se reunió el Colegio Electoral. Comparecían los radicales con la nueva fórmula Madariaga - Abelenda; la Concentración Cívica, con la de Sosa - Díaz de Vivar; los radicales disidentes con la de los doctores Miguel Sussini y Hortensio Quijano; y los autonomistas y liberales de Tradición con candidatos reservados que harían público en el momento mismo de sufragar.

La natural impaciencia y las operaciones regulares de escrutinio y sorteo hechos por la Intervención abreviaron los trámites, quedando el Cuerpo constituido en las horas de la mañana con la presidencia del elector liberal de Tradición, Eulogio Cruz Cabral, y en condiciones de proceder a sus tareas.

Lo avanzado de la hora, como una impresión de incertidumbre, que amargaba a los representantes de todos los partidos, hizo mayoría en el sentido de pasarse a cuarto intermedio hasta las primeras horas de la tarde. Pero los instantes que mediaron entre ambos actos no corrieron estériles.

- Coincidencia de autonomistas, liberales de Tradición y Concentración Cívica, elige el binomio Contte - Resoagli

Como si las responsabilidades de que acusa la falta de iniciativa a quien algo puede hacer, por causas personalísimas o circunstanciales, hubieran movido la voluntad y los afectos, hombres de todos los partidos se empeñaron en inclinar las preferencias para las soluciones de sus simpatías.

El interés general, la paz pública, la salvación de la patria, cuanto está en latencia en el corazón de la ciudadanía, se invocó para encontrar la mayoría absoluta de la ley. En las filas radicales, donde la intransigencia era como un dogma, había actitudes airadas y de prepotencia; en el grupo disidente al que pudo atraerse a raíz de la muerte del coronel Blanco con una solución amistosa, y cuyas líneas se mantuvieron con la exaltación, al primer término de la fórmula, del señor Madariaga, latía el encono ante la evidencia de su desconsideración; en la Concentración Cívica, falta de antecedentes en su carácter de partido novísimo, despertaban los sentimientos tradicionales del liberalismo de su mayoría, que anhelaba seguir conservando a Corrientes en una política de evolución tranquila, temperada por los valores conservadores de la sociedad, que frente a ellos levantaba el único elector que, siéndoles fraterno, había recogido en los comicios la bandera vieja de sus prohombres.

En el autonomismo estaban los mismos sentimientos. No era el Gobierno ni los beneficios de la situación oficial los que estaban para dejarse a la vera del camino, en manos de una fuerza política nueva en la provincia, sin emoción colectiva, como su radicalismo.

Era la obra compleja e integral de las instituciones, de los organismos económicos, del progreso material y moral, de las iniciativas felices, de todo cuanto estaba hecho y en vías de lograrse, la obra, en una palabra, que constituía el solar correntino, en el que desde los abuelos lejanísimos a los hombres que actuaban iban acumulando afanosamente lo que creían conducente a la felicidad de la provincia.

Como los halos luminosos, sus periferias se tocaron, y un solo foco de luz, como un sol de esperanza, lució en el momento político. Sin regateos, sin especulaciones, sin pactos, con el único propósito de hacer más grande y feliz a Corrientes, bastó que una palabra sincera cruzara las líneas divisorias tendidas por la pasión para que ellas cayesen en minutos y los dirigentes de ambos partidos coincidieron en dos ciudadanos a quienes se veía capaces de pilotear el Estado: el doctor Adolfo Contte y Edmundo Resoagli, liberal el primero; autonomista el segundo.

Las últimas palabras creadoras de esta política de concordia pronunciáronse en las antesalas del Colegio Electoral, en cuyo seno, abierto el acto eleccionario, fue enorme la sorpresa cuando el nombre del doctor Contte obtuvo la mayoría absoluta de sufragios contra nueve por Madariaga y tres por Sussini.

- La Intervención dilata la entrega del Gobierno

La impresión de derrota de los electores radicales fue de montaña y se tradujo en la arenga que uno de ellos, interrumpiendo el acto, pronunciara, para retirarse, con todo el sector, del recinto del Colegio Electoral. La actitud insólita de quienes no estaban hechos a acatar la voz de las mayorías, y que eran los mismos que habían actuado en los ingratos sucesos de 1909 bajo el Gobierno del doctor Goitia -aunque con otra filiación política- no interrumpió ni el quorum ni la votación. Y fue así que se eligió vicegobernador a Resoagli.

Mientras estos sucesos ocurrían en el Palacio Legislativo en que funcionaba el Colegio Electoral, Resoagli -a quien el doctor Juan Ramón Vidal había comunicado la solución que se ejecutoriaba- visitaba al doctor Contte. Completamente ajeno a su elección de gobernador, el futuro mandatario trabajaba en su retiro.

La sorpresa por los informes recibidos fue seguida de la visita -terminado el acto eleccionario- de los dirigentes autonomistas, quienes hicieron presente al electo que su designación se había producido sin compromiso político alguno, declaración confirmada poco después por los hombres de la Concentración Cívica.

La Intervención Federal llevó la solución dada por las fuerzas conservadoras de la provincia, al presidente de la República, y durante más de un mes la incertidumbre pesó sobre los espíritus. Sosteníase por la prensa radical que se había usurpado la soberanía del pueblo; que la fórmula Contte - Resoagli no había sido votada por el electorado, y que no correspondía homologar la traición involucrada en ese acto.

Olvidaban los impugnantes que la elección del Poder Ejecutivo es de segundo grado; que el pueblo elige electores, sin darles mandato expreso, que no admite la ley, y que cuando la Constitución reglamenta los procedimientos del Colegio Electoral, para buscar mayorías absolutas a través de las elecciones supletorias necesarias, se pone en el caso de la libertad absoluta de los electores designados por el pueblo.

Olvidaba también que la propia fórmula Madariaga - Abelenda no fue la que se sufragó en los comicios por los radicales.

En cuanto al interventor federal recibió la orden de ejecutoriar lo resuelto por los electores correntinos, convocó a las Cámaras de Diputados y Senadores y se reunió la Asamblea Legislativa ante la que los electos prestaron el juramento de ley. El mismo día, 11 de Agosto de 1919, el doctor Giuffra entregaba el Poder Ejecutivo al doctor Adolfo Contte, por el resto del período constitucional, es decir hasta el 25 de Diciembre de 1921.

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