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La renovación legislativa de 1925

Los partidos políticos de la provincia se preparaban, pues, para esta nueva confrontación. Existía seguridad y optimismo en las fuerzas conservadoras gobernantes. Había esperanzas de un futuro mejor para los radicales de ambas tendencias que aspiraban a conservar y aún aumentar sus bancas en la Legislatura.

Los altos dirigentes se aprestaban a la realización de los trabajos proselitistas y muchos de ellos, legisladores nacionales, favorecidos por la circunstancia de haber retirado el presidente Alvear los asuntos que puso a su consideración en sesiones extraordinarias, iban regresando a su terruño. Eran ellos los senadores nacionales, doctor Juan Ramón Vidal, jefe de los autonomistas; y el doctor Pedro Numa Soto, del antipersonalismo, como lo eran también del mismo partido los diputados nacionales, doctores Miguel Sussini y José Antonio González, del liberalismo; los doctores Raymundo Meabe y Justo Alvarez Hayes; y, entre los autonomistas, los doctores Felipe C. Solari y Eugenio E. Breard.

El día 30 de Abril cesaban los mandatos de los senadores provinciales, doctor Adolfo Ageret (liberal), Hernán Benítez (liberal), coronel Juan Ramón Molinas (autonomista) y doctor Francisco Benítez (radical yrigoyenista), todos ellos por la Tercera Sección Electoral.

Esta sección estaba integrada por los departamentos de San Cosme, Itatí, Berón de Astrada, General Paz, Mburucuyá, Santo Tomé, San Martín y Mercedes.

Para la renovación de diputados provinciales correspondía votar también a la Tercera Sección Electoral pero, curiosamente, para elegir a éstos, la integración de los departamentos era otra: aparecen los mismos San Cosme, Itatí, Mburucuyá, pero se completa la sección con otros distintos: Saladas, Lavalle, Paso de los Libres, San Luis del Palmar y San Miguel. ¡Cosas de la alquimia electoral de esos tiempos..!

Los nueve diputados que cesaban en la Legislatura Provincial eran los señores Crescendo Gómez, Eugenio Barberán y Bernardo Balestra (partido liberal); Rafael M. Lubary, Manuel M. Lechuga y Francisco C. Velazco (partido autonomista); Pedro F. Grabre y Emilio R. Oliver (radicales antipersonalistas); y Cayetano Ojeda (radical personalista).

En el mes de Enero comenzaron las convenciones, en las que los partidos proclaman sus candidatos, siendo la primera de ellas la de los autonomistas, que consagró para la candidatura de senador provincial al coronel Juan R. Molinas, Pedro Resoagli, doctor Nicandro M. Paiva y doctor Diomedes C. Rojas; y para diputados a Rafael M. Lubary, Manuel M. Esquivel, doctor Antonio M. Ruiz, Joaquín Raggio, Francisco Velazco, Carlos E. Moreno, Vicente Escalante, Feliciano Delgado y Jacinto Rolón Cossio.

Por su parte, los radicales yrigoyenistas se reunían el último día de Enero y elegían como candidatos a senadores a José Barreiro, Vicente Aguirre, doctor Miguel Andreau y Guillermo Vallejos y, para diputados, a Altogracio Spagnolo, doctor José Domingo Pisarello, Juan B. Alegre, Julián González, Exequiel Varela Quintana, Ricardo Zaráchaga, Carlos Guastavino, Manuel F. Rey y Mario Iglesia.

Los radicales antipersonalistas, en convención realizada en el mes de Febrero, designaban candidatos a senadores a los doctores J. Hortensio Quijano que, con el correr de los años llegaría a vicepresidente de la Nación, y Pedro M. Amadey; Edmundo Binotti -designado poco tiempo después gobernador del Territorio Nacional de Formosa- y Astrolabio Godoy.

Como candidatos a diputados los señores Pericles Gómez, Raúl Goitia, Francisco Rivellini, Facundo Canevaro, Ismael Ferreyra, Joel Portillo, Luis Romero, José León Guerrero y Agustín Soto Correa.

Y el partido liberal, finalmente, proclamará a los siguientes candidatos a senadores: doctores Ernesto R. Meabe, Juan Aguirre Contte, Emilio Massó y señor José Verón; y para diputados a Benigno Pérez, Eduardo Balbastro, Juan J. Silva, Juan Lacour, Gervasio Blanco, Adolfo Encina, Eduardo Díaz Colodrero y Carlos Aquino.

Las elecciones llevadas a cabo el 29 de Marzo se desarrollaron dentro de un clima de tranquilidad, sin que se presentaran mayores protestas u objeciones, imperando el orden, la corrección y un ambiente de libertad electoral. Se calcula que votó un total superior al 40 % del padrón respectivo. Los resultados electorales daban un claro triunfo a las fuerzas coligadas de liberales y autonomistas por sobre las de sus adversarios radicales. Los primeros logran aproximadamente un 70 % de los votos -en ambas elecciones- y los dos radicalismos -computados sus votos en común- alcanzan a un 30 %.

Resultados de la elección de Senadores: el partido liberal obtiene 3.500 votos con un 36,79 % y el autonomismo 3.220 votos con un 33,85 %. Por su parte, los yrigoyenistas -de la Unión Cívica Radical Nacionalista- obtienen 1.446 votos, lo que significa un 15,20 % y los radicales antipersonalistas 1.345 votos, o sea un 14,14 %.

En la de Diputados, los porcentajes guardan cierta similitud, pese a que se computan votos de algunos departamentos distintos, obteniendo el liberalismo 4.673 sufragios con un 38,17 %; los autonomistas 3.990 votos con 32,59 %; los antipersonalistas 1.888 votos con el 15,42 %; y los yrigoyenistas de la Unión Cívica Radical Nacional 1.689 votos con un 13,79 %.

De acuerdo con estos resultados -en Senadores- los cuatro partidos intervinientes obtenían una banca. Los dos primeros por cuociente y los dos últimos por mayor residuo, según la ley electoral vigente. En este caso, el desdoblamiento de sus partidos le convino a los radicales de distinto signo, ya que de haber ido unidos, sólo les habría correspondido un senador, mientras que -por su parte- los liberales habrían obtenido dos bancas en el Senado.

En Diputados, los liberales obtienen cuatro bancas, tres los autonomistas y uno cada uno, los sectores radicales. En este caso, los liberales ganan una banca en detrimento de los antipersonalistas.

Las elecciones de renovación legislativa son aprobadas en ambas Cámaras sin observaciones protestas u objeciones relativas a la limpidez del proceso electoral.

De acuerdo al sistema constitucional imperante -cuya reforma recién se va a hacer en 1960- la adjudicación de las bancas se realizaba por sorteo, en presencia del cuerpo respectivo y de los interesados que desearan concurrir. ¡Muchas anécdotas se contaban acerca de este pintoresco procedimiento!

En el sorteo practicado en la Cámara de Diputados, resultaron consagrados electos -por el autonomismo- los señores doctor Antonio M. Ruiz, Carlos E. Moreno y Joaquín Raggio; por el partido liberal, Eduardo Balbastro, Juan Lacour, Carlos Aquino y Eduardo Díaz Colodrero; por los radicales personalistas, E. Varela Quintana; y por los antipersonalistas, Luis C. Romero.

Ocurrió en esa oportunidad un hecho risueño: una de las bancas sorteadas para el partido liberal llevaba el número 7 y se proclamó a Juan Lacour quien, inmediatamente, se incorporó a la Cámara pero, este número correspondía a Adolfo Encina quien -advertido del error- reclamó su incorporación. Después de agitados debates, se resolvió favorablemente su pedido.

En el sorteo de Senadores correspondió al doctor Diomedes C. Rojas, la banca autonomista; al doctor Ernesto R. Meabe, la de los liberales; al doctor Miguel S. Andreau, la del radicalismo nacional o yrigoyenista; y al doctor Miguel Farizano Gómez, la de los antipersonalistas.

Ver:

Senadores de la Provincia de Corrientes desde 1921 hasta 1930

Diputados de la Provincia de Corrientes desde 1921 hasta 1930

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