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Los intentos de Intervenir la provincia de Buenos Aires

Desde las postrimerías del año 1924 se venía hablando con insistencia de la posibilidad de Intervenir a Buenos Aires. La división del radicalismo, primero, y el retiro de los asuntos sometidos al Congreso en sesiones extraordinarias por el presidente Alvear en Enero de 1925 por la inacción legislativa- hizo suponer que se habían derribado las vallas que hasta ese momento venían impidiendo ese propósito.

Los partidos Conservador y Antipersonalista de la provincia de Buenos Aires -que se movilizaban en tal sentido- habían dado a publicidad sendos manifiestos en los que se denunciaban supuestas comprobaciones de una subversión institucional.

En los acuerdos de ministros del gabinete nacional se hablaba con insistencia de Intervenir la provincia de Buenos Aires. Sus más empinados propulsores eran los ministros, doctores Vicente C. Gallo (Interior), Tomás Le Breton (Agricultura) y Roberto Marcelino Ortiz (Obras Públicas). Sin embargo, para el presidente de la Nación los elementos de prueba que le acompañaban no resultaban suficientes para acreditar tantas denuncias como se formulaban y “no aparecía el aspecto imperioso que obligara a la decisión extrema(1) y, en consecuencia, el ministro del Interior seguía acumulando nuevos antecedentes.

(1) Raúl A. Molina. “Presidencia de Marcelo T. de Alvear”, capítulo XVI de “Historia Argentina Contemporánea” - tomo I de “Historia de las Presidencias. 1898-1930” (1963), p. 298. Ed. El Ateneo, Buenos Aires . // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Una nueva reunión del gabinete en el mes de Marzo tampoco logra modificar la opinión del presidente Alvear, quien sólo transa en la decisión de enviar una declaración al Congreso, expresando que el P. E. considera institucionalmente anormal la situación de Buenos Aires y, en consecuencia, procedente la Intervención Federal pero que, por no mediar en ese momento los motivos de urgencia que pueden facultar al presidente para Intervenir una provincia en el receso parlamentario, estando además próxima la apertura del Congreso, resuelve someterlo a su consideración y expresar que remitirá oportunamente los antecedentes e informes que fundamenten el proyecto de ley(2).

(2) Raúl A. Molina. “Presidencia de Marcelo T. de Alvear”, capítulo XVI de “Historia Argentina Contemporánea” - tomo I de “Historia de las Presidencias. 1898-1930” (1963), pp. 299-300. Ed. El Ateneo, Buenos Aires . // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Puede afirmarse que para el mes de Junio había quedado descartada por el presidente la idea de Intervenir y esta decisión traería aparejada poco después la renuncia del doctor Gallo como ministro de la cartera política.

No estaría errado afirmar que en el ánimo del doctor Alvear obraron con fuerza las tramitaciones que en esa época se realizaban para obtener la unidad partidaria, como luego quedará evidenciado en las gestiones del nuevo ministro del Interior, doctor José P. Tamborini.

Y quedó también demostrado que Alvear, más que inspirador del antipersonalismo -por mucha simpatía que tuviera a los hombres de ese sector- era un político de sólidas convicciones democráticas y un leal y consecuente radical, enemigo de las desavenencias internas, que él de ninguna manera había fomentado y que la fusión del radicalismo era una de sus más fervientes aspiraciones.

El antipersonalismo creyó que contaría incondicionalmente con Alvear, pero este presidente supo ponerse por encima de los partidos y gobernar para el país.

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