El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Los intentos de unidad radical en Corrientes

Las noticias resultaban alentadoras para el radicalismo personalista que, a mediados del año 1925, iniciaba activamente su reorganización. Por su parte, el grupo unionista que presidía el doctor Lomónaco, se dirigió a los presidentes de los otros dos sectores, doctores Ricardo Andreau y J. Bernardino Acosta, haciéndoles llegar sus anhelos de unidad e invitándolos a llevarlos a la práctica.

En esa nota se habla de “los acontecimientos nacionales que son del dominio público” y también de los de índole local, concretados por el momento en la renovación del binomio gubernativo cuya campaña electoral se avecinaba, lo que hacía que la gestión de unidad adquiriera gran actualidad y relevancia.

Es evidente que las inspiraciones presidenciales hallaban eco en Corrientes, favorecidos por la necesidad de agruparse tras un candidato común de todos los sectores radicales, que les permitiera luchar con alguna esperanza frente al sólido bloque político del Pacto Autonomista-Liberal.

Los términos de la nota señalaban:

La unidad de la familia radical, que constituye una exigencia requerida por más de un concepto, hace imperiosa la necesidad de afrontar semejante problema con criterio sereno y patriótico.
Bastaría para hacerla imprescindible, pensar que sin esta unión sería imposible luchar con ventaja contra el enemigo común, que se apresta nuevamente a seguir detentando en sus manos el Gobierno de la provincia. Esta sola consideración hace que por un imperativo categórico estemos en el ineludible deber de efectuar una unión sagrada, superior a todo interés partidario, para conseguir que el Gobierno pase a manos que reputamos más aptas para su desempeño y mejor capacitadas para hacer obras de progreso”.

Las convenciones de ambas fracciones radicales fueron convocadas para mediados de Junio y la primera en reunirse fue la “personalista”; a su vez la “antipersonalista” no pudo sesionar por falta de número.

Existía, sin embargo, en el ánimo de las fracciones, la decisión de consagrar un candidato único para aspirar a la gobernación de la provincia, base sobre la cual se iría con lista común de electores, sin que esto importara por ahora la fusión definitiva, asunto que dejaba para después de los comicios.

Información adicional