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Las elecciones de gobernador y vicegobernador de 1925

Las elecciones estaban fijadas para el día 20 de Septiembre. Se calculaba que desde el Chaco arribarían alrededor de 5.000 votantes. Eran, en su mayoría, “cosecheros” que se trasladaban transitoriamente a ese Territorio Nacional para intervenir en la cosecha de algodón. Todas las fuerzas políticas ponían especial empeño y se ocupaban de traerlos para la “votación”.

El sistema electoral empleado era el que determinaba la Constitución Provincial de 1913 y la ley del 30 de Septiembre de 1915, elección indirecta y representación proporcional, en base a los padrones nacionales que arrojaban alrededor de 90.000 ciudadanos inscriptos.

Ya sobre la hora del comicio, los diputados nacionales conservadores -Meabe y Solari- denunciaron al P. E. Nacional la injerencia de las autoridades del Territorio Nacional del Chaco en el proceso electoral; los radicales, por su parte, enviaban un telegrama al presidente de la Nación donde, “al finalizar el proceso electoral, manifestamos que el partido radical ... en atención al retroceso que representaba la continuación de los Gobiernos conservadores, ha resuelto presentarse unido animado de un solo pensamiento patriótico para disputar el triunfo en los comicios...”, haciendo un análisis de las dificultades que había sufrido, de la maquinaria electoral y del fraude organizado por la situación provincial(1).

(1) Periódico “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 20 de Septiembre de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Finalmente se realizaron las elecciones con toda normalidad. El triunfo se dio en favor de los partidos conservadores. Los diarios locales apreciaban de distinta manera los resultados. “Tribuna Radical” mencionaba los guarismos obtenidos y reafirmaba el triunfo moral de su causa, recibiendo con firmeza y serenidad el resultado electoral, con la convicción más profunda de que palmo a palmo iría conquistando el triunfo definitivo.

“Tribuna Popular” y “El Liberal” (autonomistas) anunciaban el triunfo y mencionaban todos los recursos empleados por el radicalismo para lograr el apoyo de votos foráneos y otros métodos utilizados. La influencia radical se había volcado desde el Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe(2), todos ellos gobernados por hombres del partido radical, todo lo cual era también fuertemente condenado por “El Día”, órgano de tendencia liberal.

(2) Periódico “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 15 de Mayo de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Los resultados electorales no variaron demasiado de los obtenidos en los últimos comicios. Según datos proporcionados por el diario “La Prensa’’(3), los radicales aumentaron poco más de 1.000 votos, mientras los conservadores sufrieron una merma del orden de los 500 votos.

(3) Periódico “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 19 y 30 de Septiembre de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Computados como radicales a los sectores yrigoyenistas, antipersonalistas y lomonaquistas, estos lograron en la elección anterios 15.549 votos y en la última 16.596; mientras que los conservadores -englobando en esta denominación a liberales y autonomistas- obtuvieron en la anterior elección 25.833 y en la última 25.297.

Los radicales aumentaron sus votos en las tres secciones electorales, mientras los conservadores perdieron votos en la primera y segunda sección y tuvieron un repunte en la tercera sección electoral.

Terminado el escrutinio definitivo y de acuerdo con el resultado, los partidos conservadores obtuvieron una cómoda mayoría de 17 electores (9 liberales y 8 autonomistas), cuando sólo necesitaban contar con 14 para consagrar su fórmula en el Colegio Electoral, mientras los radicalismos unidos lograban sólo 9 electores.

La Comisión Escrutadora se expidió con despacho de mayoría aconsejando aprobar las elecciones; por su parte, la minoría pidió que se la declare nula y sin ningún valor, dando como fundamento lo expresado en la nota presentada por la Junta Electoral radical a la Asamblea Legislativa y conforme a las distintas protestas efectuadas por los fiscales de esa agrupación al realizarse el escrutinio.

Llevado el tema al alto cuerpo legislativo, coincidieron todos los sectores en que la única función de la Asamblea era la de realizar la operación mecánica de practicar el escrutinio, pero no de expedirse sobre la validez del acto eleccionario. Así, entonces, se aprobó por unanimidad y se procedió al sorteo de los electores(4).

(4) Resultaron sorteados: AUTONOMISTAS: Telmo Decotto, Felipe Solari, Manuel Esquivel, Pedro Acosta, Arcaino Núñez, José Pereyra Rego, Manuel V. Molinas y Dardo Solari. LIBERALES: Juan J. Ortiz, Félix Aceval, Francisco Laphitz, Daniel C. Speroni, Adolfo Contte (h), Julián Acuña, Marcelino C. Pérez, Enrique Maróttoli y Marcelino E. Marín. RADICALES: Justo Díaz de Vivar, Virgilio Cafferata, Blas B. de la Vega, Miguel Angel Amadey, Edmundo A. Binotti, Vicente Aromí, Francisco Manzi y Aristóbulo I. Gómez. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- El radicalismo reclama Intervención Federal

Antes de que se reuniera el Colegio Electoral que debía elegir al gobernador y vicegobernador de la provincia, se tuvo conocimiento de que la Junta Electoral del partido radical se había dirigido por nota al Ministerio del Interior solicitando la Intervención Federal a la provincia, basado en la existencia de presuntas irregularidades que se decía habían ocurrido en las últimas elecciones y, principalmente, “por la presión que ejerció la policía de la provincia sobre el electorado”.

Después de señalar que “desde los más altos mandatarios hasta el último comisario de campaña han puesto en juego todos los medios de presión oficial para impedir el sufragio de los ciudadanos radicales”, cuestionaba el padrón electoral, los procedimientos relativos a la elección y escrutinio y se terminaba con un amplio informe crítico respecto a la falta de independencia del Poder Judicial, la desastrosa situación financiera por el incumplimiento de la deuda externa, la emisión de bonos contrariando la Constitución, la situación de las escuelas públicas, etc., etc.

Terminaba la nota con una exhortación al P. E. Nacional que, “surgido de comicios libres y al amparo del calor popular, no podrá demorar el auspicio de su honestidad y acción progresista acudiendo al restablecimiento moral y a la libertad de Corrientes(5).

(5) Periódico “La Prensa”, edición del 9 de Octubre de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La réplica del ministro de Gobierno Bermúdez no se hizo esperar y en declaraciones periodísticas refutó los cargos uno a uno, señalando su extrañeza porque estos cargos no hubieran sido hechos si conocieran la provincia, donde todos sabían cuál era la verdad.

Le desconocía autoridad al partido radical para imputar errores, fallas o desaciertos imaginarios, bajo el influjo de la falta de éxito político, si nunca los habían promovido ante las Cámaras Legislativas donde tenían una prestigiosa representación.

Los partidos del Pacto promovieron inmediatamente un pedido de interpelación a dicho ministro para que informara sobre los graves cargos formulados por el radicalismo, sesión que se llevó a cabo sin la presencia de esta última representación por descontar ésta -según expresaban- de que se aprobaría el informe ministerial dada la mayoría de que disponía el Gobierno. Se autoprivaban así de una muy buena oportunidad para intentar demostrar sus afirmaciones.

- El Colegio Electoral

El terreno elegido por los radicales para sostener la nulidad del acto eleccionario fue el seno del Colegio Electoral, como último juez de ese proceso. Se destacó en la oposición un joven dirigente radical personalista, el doctor Blas Benjamín de la Vega, con su fogosa oratoria que llevó el debate al campo político más que al acto electoral propiamente dicho(6).

(6) Periódico “La Prensa”, edición del 15 de Octubre de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Se rechazó la impugnación y finalmente el cuerpo cumplió su cometido eligiendo la fórmula triunfante del doctor Benjamín Solano González y Erasmo Martínez, por el voto unánime de los 16 electores presentes (un elector conservador se había justificado de no asitir por razones de salud), con la ausencia de la bancada radical.

Restaban dos meses para la asunción de los nuevos gobernantes. Mientras tanto, el pedido de Intervención no tuvo acogida en el Gobierno del doctor Alvear, ratificándose así su política, muy distinta por cierto a la de su antecesor, el doctor Yrigoyen, que durante su gestión había enviado innumerables intervenciones “reparadoras”.

Los partidos políticos, concluido el proceso de elección del Poder Ejecutivo, comenzaron a prepararse para los próximos comicios de renovación legislativa, tanto en el orden nacional como en el provincial.

- Radicales que se acercan y liberales que se enfrentan

Las fracciones radicales comenzaron a movilizarse en forma independiente. Los personalistas recibieron a una delegación de Buenos Aires que trató de integrar al sector a grupos políticos que militaban en el “alvearismo” y que habían resuelto orientarse hacia el “yrigoyenismo” mientras, por su parte, los antipersonalistas presididos por el doctor J. Bernardino Acosta se dispusieron a reavivar el entusiasmo para marchar acodados con el oficialismo nacional.

El tercer sector, del doctor Héctor Lomónaco, seguía captando voluntades en la provincia, siempre firme en sus propósitos fusionistas que parecían diluirse en los más altos centros del poder de la República.

La preocupación por esa eventual fusión radical y la necesidad de presentar una fuerza de carácter nacional que pudiera oponérseles, hizo que los conservadores de la provincia de Buenos Aires y los liberales de Mendoza iniciaran gestiones para concretarla. Descontaban el apoyo de las situaciones provinciales conservadoras de Córdoba, Salta, San Luis y, naturalmente, de Corrientes.

Precisamente, en la provincia de Corrientes los partidos del Pacto Autonomista-Liberal, con el reciente triunfo electoral, daban una imagen de solidez y confianza al resto de la República. Sin embargo, uno de ellos, el liberal, comenzaba a exhibir en forma cada vez más acentuada disidencias internas producto de una disímil valoración de los acontecimientos que se iban produciendo en el país.

El sector que podríamos llamar “tradicional”, contaba con la fuerza de la conducción y de la estructura partidaria de vieja data, que en las actuales circunstancias estaba abroquelada en la figura del ministro Manuel Bermúdez; y, el otro sector, al que llamaremos “renovador” tenía como exponentes a la sangre joven de un grupo de políticos que habían hecho del diario “El Día” su trinchera de combate. Entre ellos se destacaban los diputados provinciales, doctores Mariano Gómez, Fernando Valenzuela y Carlos Abadie Acuña.

Los acontecimientos ocurridos en la localidad de La Cruz, de esta provincia, donde fue relevado el comisario por una serie de irregularidades denunciadas, provocó la airada reacción del sector joven, que vinculaba esa decisión del P. E. a los manejos políticos del ministro Bermúdez, quien estaba tratando de asegurar -decían- su candidatura a diputado nacional para la próxima renovación legislativa.

Se llegó al extremo de pedir su interpelación por medio del diputado Valenzuela, con el apoyo de algunos compañeros de bancada y de ambos radicalismos, pero la moción fue rechazada por el voto de la mayoría oficialista. El ministro Bermúdez presentó su dimisión, pero le fue ratificada la confianza por el gobernador, doctor José Robert.

La renovación de autoridades partidarias dentro del liberalismo fue un nuevo factor de enfrentamiento y, aunque el grupo tradicional se impuso, no dejó de significar un toque de atención el importante apoyo obtenido por los renovadores.

No se trataba aquí de simples confrontaciones para el logro de posiciones directivas que hacen bien a la democracia partidaria; el trasfondo de esos enfrentamientos reflejaba diferencias más profundas que habrían de manifestarse muy pronto, cuando al iniciarse la gobernación González poco después, comenzaron a cuestionar las designaciones de los funcionarios que correspondían al partido liberal.

- Asume el doctor Benjamín Solano González

Más allá de estas diferencias que por ahora sólo eran nubecillas en el horizonte, el gobernador González asumía el día 25 de Diciembre, tal como lo mandaba la Constitución Provincial. Expresaba en su mensaje que pondría todas sus energías y entusiasmo en el cumplimiento del mandato político de los dos grandes y tradicionales partidos que lo había llevado al poder.

Que llegaba al alto cargo sin haberlo ambicionado ni solicitado, con espíritu sereno y libre de toda pasión subalterna y dispuesto a servir fielmente los altos intereses de la política conciliadora en que estaban empeñados los partidos de la coalición.

Rechazaba la crítica que se hacía por la oposición a esta coalición, como que ella sólo tendía al reparto de puestos públicos, insistiendo en que tal política era el resultado práctico del sistema vigente que sólo hace posible el Gobierno mediante la concordancia de fuerzas afines. Recalcaba que esa política había dado fin a las revueltas de movimientos armados y a la anarquía y que al engendrar Gobiernos ejemplares había brindado los frutos de la paz, de la tolerancia y del trabajo.

Aseguró que seguiría con tal política aunque sin tomar injerencia en los asuntos de la vida interna partidaria ,estableciendo una línea de separación entre el Gobierno y los comités políticos.

Seguramente preveía González los graves enfrentamientos que iba a soportar su Gobierno, producto de las disidencias internas de sus aliados, los liberales.

El gobernador saliente, doctor Robert, que había comenzado a soportar ese tipo de presiones, no pudo dejar de señalarlo al hacer entrega del mando en un somero análisis de lo realizado y, especialmente de lo que no pudo cumplir, expresando que -no obstante su propósito de no hacer reproches- “lamentaba que hubiese faltado la unidad de ideales y de cooperación que siempre necesitaba el P. E. porque sin ella la acción pública es fatalmente negativa para el beneficio social(7).

(7) Periódico “La Prensa”, edición del 26 de Diciembre de 1925. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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