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El proyecto de empréstito

Nuevos incidentes van a enturbiar otra vez las relaciones de los partidos del Pacto, esta vez llevados al ámbito institucional por el gobernador y algunos legisladores. El primero de ellos se refería a la designación del intendente de la Ciudad de Curuzú Cuatiá, cargo para el cual el Poder Ejecutivo había propuesto a Mateo Bruno -de filiación liberal- enviando el pliego respectivo al Senado, aunque con posterioridad pidió la devolución de esa propuesta, la que dejaba sin efecto.

La suspicacia hizo pensar que la actitud obedecía a presuntas desinteligencias surgidas en las que se hacía aparecer a los diputados liberales actuando de consuno con sus pares radicales para oponerse al Gobierno; la ausencia de legisladores autonomistas a algunas sesiones de la interpelación daba pábulo a ellas y provocaban el fastidio del gobernador la oposición que hacían los diputados del partido aliado a prestar su asentimiento en el proyecto de empréstito que era demorado en la Comisión de Hacienda.

El miembro de aquella comisión, doctor Abadie Acuña, en un extenso informe expresaba que el probable déficit del Presupuesto no permitía una sanción apresurada del proyecto y consideraba necesario profundizar su estudio, máxime considerando los resultados de empréstitos anteriores y el punto de vista del sector liberal.

Terminaba diciendo que el ambiente del bloque liberal reflejaba todavía el estado de ánimo partidario que originara la última convención de ese sector: “La resistencia y la desconfianza está en todos los espíritus -decía- respecto al éxito de las gestiones de este Gobierno, debido a la poca serenidad que transmiten los distintos actos por él realizados en los últimos tiempos”.

Seguía diciendo después que “podría aventurarse que de estas resistencias y desconfianza participa un importante núcleo del partido autonomista, generando la incertidumbre que reina en la opinión general, que aumenta a medida que se conocen los proyectos que elabora el Poder Ejecutivo sin medir las erogaciones y sin contemplar el estado de las finanzas públicas.
En resumen, el empréstito en cuanto excede de las sumas necesarias para pagar la deuda demandada, se hace cada día más difícil e impropio, ya que es un axioma en materia de créditos públicos que el ejercicio de éste reclama ante todo una sensación de completa tranquilidad y seguridad en el orden político del Estado que se va a obligar, lo que está muy lejos de nuestra situación actual en que el Poder Ejecutivo ha levantado una bandera de represalia contra el Poder Legislalivo(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 21 de Julio de 1926. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Así, el tema que más preocupaba al Gobierno, la aprobación del empréstito indispensable para sanear la deuda externa e iniciar un plan de obras públicas, permanecía estancado.

El comité radical antipersonalista había resuelto que sus legisladores votaran en contra del proyecto por considerar inoportuna la contratación de un empréstito en atención a la difícil situación ecónomica y financiera que atravesaba la provincia, circunstancia que haría imposible el cumplimiento de la nueva obligación, salvo que se crearan nuevos impuestos o se aumentaran los existentes; que la necesidad de salvar el crédito de la provincia gravemente afectado por la falta de pago de la deuda externa que se hallaba demandada por ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consideraba que podía auspiciarse una renovación de la misma o un arreglo directo con los acreedores, lo que evitaría considerables quebrantos y grandes gastos del nuevo empréstito, criterio que compartía la Asociación Comercial de Corrientes.

Pese a esa resolución, el diputado de esa tendencia -Mora y Araujo- formulaba declaraciones expresando que no la acataría y que votaría afirmativamente el empréstito.

El bloque de legisladores liberales adoptaba una decisión intermedia, resolviendo no votar el empréstito por el monto proyectado de cinco millones de pesos oro, sino por la suma de seis millones de pesos moneda nacional.

El dictamen de la mayoría de la Comisión de Hacienda del Senado, con la firma de Antonio Solari (autonomista) y del doctor Miguel Andreau (radical personalista), aconsejaba sancionar el proyecto tal cual lo envió el Poder Ejecutivo, mientras que la minoría -con la firma del doctor Carlos Abadie Acuña (liberal)- lo limitaba hasta el monto indicado en pesos moneda nacional y, si bien su destino principal era pagar la deuda externa, se determinaba que el saldo resultante se destinara a amortizar la deuda del Fisco con el Consejo de Educación a fin de satisfacer los sueldos atrasados del magisterio.

Los meses de Agosto y Septiembre, en que termina el período ordinario de sesiones, fue de gran actividad legislativa. El Poder Ejecutivo envió una serie de proyectos de interés público, teniendo varios de ellos la correspondiente sanción. Entre otros, se aprobaba la exención impositiva de la firma “Baranda, Koch, Roldán y Cía.”, que instalaría una fábrica de tanino; se autorizaba a suscribir con el Gobierno de la Nación un convenio para la confección de una carta geográfica de la provincia y, por otro, un mapa geo-agrológico y minero con el ingeniero Guido Bonarelli; se disponían expropiaciones para ampliar el puerto de Corrientes, y se realizaba un amplio inventario de los bienes de la provincia.

Por su parte, el Senado prestaba acuerdo a un nuevo pedido para designar intendente de la Ciudad de Curuzú Cuatiá a Mateo Bruno, distencionándose de esta manera una de las situaciones conflictivas; posteriormente, confirmando las buenas relaciones existentes, autonomistas y liberales votaban juntos un candidato común: Bautista Abadie Acuña, para cubrir la vacante surgida por el fallecimiento de Claudio Saloj, elección de concejal municipal a la que los radicales no concurrieron.

La Cámara de Diputados perdía a uno de sus miembros, Carlos Aquino, dirigente liberal de San Cosme, y el cuerpo incorporaba en su reemplazo a Juan Lacour, del mismo partido.

Mientras tanto y merced a las activas gestiones que realizaba el senador nacional, doctor Juan Ramón Vidal, se lograba una transacción en la demanda promovida por el Banco Francés contra la provincia por cobro de la deuda externa vinculada a la adquisición del Ferrocarril Económico Correntino.

La próxima inauguración en Buenos Aires de un monumento al general Carlos María de Alvear -antepasado ilustre del presidente de la Nación- resultó una ocasión oportuna para que el Gobierno de la provincia ratificara los sólidos lazos de amistad que lo unían con el titular del Poder Ejecutivo, nombrando para que lo representen en esa ceremonia a los senadores nacionales Evaristo Pérez Virasoro y doctor Juan Ramón Vidal y al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, doctor Miguel Sussini, declarando adherida a la provincia al homenaje nacional que se tributaba.

No paso mucho tiempo sin que en Corrientes se elevara una réplica de esa ilustre figura en una de sus principales avenidas.

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