El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Las elecciones municipales de 1926

La cercanía de las elecciones municipales motorizaba la actividad de los partidos políticos y aunque ellas se realizaban con el sistema de voto calificado y por lo mismo el número de sufragantes era muy reducido, aquéllos se esmeraban en llevar hombres prestigiosos como candidatos a las funciones concejiles(1).

(1) Candidatos a concejales del Municipio Capital: PARTIDO LIBERAL: M. Lorenzo Martínez, Wenceslao Cabral, Manuel Cabral (h), Arturo N. Artigas. PARTIDO AUTONOMISTA: Guillermo Rojas, Elías Abad, Manuel Lechuga, doctor Diego Meana Colodrero. PARTIDO RADICAL ANTIPERSONALISTA: doctor J. Bemardino Acosta, doctor Clemente Benítez, doctor Pedro Amadey y Edelmiro Fava. PARTIDO RADICAL PERSONALISTA: Samuel J. Fernández, doctor Víctor G. Benítez, Mario A. Iglesia y José F. Barreiro. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El triunfo correspondió -en la capital de la provincia- a los autonomistas y en el Interior se distribuyó entre partidos oficialistas y opositores. El autonomismo se adjudicó dos bancas en las que resultaron sorteados el doctor Diego Meana Colodrero y Elías Abad; los liberales una banca adjudicada a Wenceslao Cabral y una a la Asociación Comercial para José M. Morel.

Un nuevo motivo de fricción surgió cuando los concejales liberales reclamaron para su sector la presidencia del Concejo Deliberante, lo que no les fue acordado, motivando su retiro del recinto y determinando que se eligiera presidente al doctor Félix María Gómez (autonomista) y vicepresidente 1ro. al radical personalista, doctor Ricardo Andreau, con los votos de los concejales autonomistas y los del sector al que pertenecía el elegido.

El acontecimiento con que se despide el año 1926 es la visita que realiza el presidente de la Nación a la Ciudad de La Plata, donde es recibido por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, doctor Valentín Vergara, que había sido elegido por el radicalismo personalista merced a la oportuna sugestión del doctor Alvear. Esta visita no dejó de llamar la atención de los círculos políticos y hubo quien la vinculó a los trabajos relativos a la cercana renovación presidencial.

El propio presidente se encargó de desvirtuar la especie relativa al presunto significado político de su visita a la capital del primer Estado argentino, expresando que “si quiero hacer política lo haré desde la Casa Rosada. Voy a La Plata como si fuese a cualquier otra ciudad. En la Casa Rosada, sin moverse, puedo encontrar todos los resortes necesarios para hacer política” enfatizó(2).

(2) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 18 de Noviembre de 1926. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Otro motivo de comentarios fueron los comicios municipales realizados en la Ciudad de Buenos Aires en los que el radicalismo yrigoyenista obtuvo un triunfo sorpresivo, ya que se descontaba que los claros ganadores serían los socialistas. Este es el primero de una serie de triunfos del radicalismo que seguirán produciéndose en comicios provinciales previos a las elecciones generales de 1928.

También lo fue la presencia en tales comicios de una serie de entidades no políticas, en el sentido tradicional de la expresión, que se disputaron las bancas concejiles de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellas la del “Sindicato de Médicos”, en la que se postulaban dos galenos de origen correntino, los doctores Antonio Ricardo Peluffo y Pedro Cremonte; la “Unión de Fomento Edilicio”, el partido “feminista”; y el más importante de ellos, el llamado “Gente de Teatro” que logró conquistar una banca que fue adjudicada al genial bufo Florencio Parravicini.

En la opinión pública comenzaba a manifestarse una actitud de descrédito hacia los hombres políticos y de allí aquella tendencia a buscar ser representada por figuras surgidas de entidades corporativas. Resultaba sin embargo evidente que los partidos políticos como órganos de expresión de la ciudadanía continuaban manteniendo la primacía, como se desprende de los guarismos alcanzados por cada uno de ellos: radicales personalistas, 70.532 votos y 7 bancas; socialistas, 42.883 y 4 bancas; antipersonalistas, 31.665 y 3 bancas; le siguen después “Gente de Teatro”, con 9.455 votos y 1 banca; comunistas con 6.835 y 1 banca; partido nacionalista, con 5.064 y 1 banca; y “Sindicato de Médicos” con 1.349; “Unión de Fomento Edilicio” con 1.302; “Feministas” 300, sin lograr ningún escaño los tres últimos.

Los ejemplos europeos impactaban en la Argentina y muchos hombres empezaban a creer que era llegada “la hora de la espada” -al decir de Leopoldo Lugones- buscando en las Fuerzas Armadas del país el reservorio moral que permitiera superar las situaciones negativas que muchas veces los políticos toleraban en un mal entendido proselitismo electoral.

Información adicional