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Las juventudes liberales y autonomistas reclaman la ruptura del Pacto

Nuevamente será la juventud la que insistirá en la necesidad de la ruptura del Pacto, pero esta vez las voces no tendrán el tinte liberal, sino que fueron los jóvenes autonomistas los que llevaron la carga en ese sentido. El argumento fundamental que los movía es la oposición que había comenzado a intensificarse en las Cámaras por acción de los legisladores del partido aliado.

Las demoras y dilaciones que impedían tratar el proyecto autorizando un empréstito a la provincia para atender la deuda externa impaga desde varios Gobiernos posteriores al del doctor Juan Ramón Vidal de 1909 a 1913, la inminencia de una ejecución judicial, la actitud de los liberales frente a los comicios complementarios de San Luis del Palmar, la no conformación de las autoridades del Senado, etc. eran -entre otros- los argumentos expuestos en una asamblea juvenil, en la que hablaron los doctores Hernán Félix Gómez, Julio Solano, Juan Ramón Díaz Colodrero y otros, quienes fustigaron la conducta del partido liberal en sus relaciones con el partido autonomista y con el Gobierno, aprobándose por unanimidad una resolución en la que se expresaban los anhelos de ruptura del Pacto al que consideraban de hecho inexistente, pues no llenaba desde hacía más de un año la misión que se tuviera en miras al conformarlo.

La juventud autonomista entendía, sin dejar de reconocer los grandes beneficios que se debían a la coalición, que no era posible continuar con ese estado de cosas que constituía una mistificación de la verdad, pues había dejado de ser política de acuerdo aquélla en la que uno de sus miembros componentes ocupaba la situación, no de un partido de control indispensable para una vida democrática, sino de sistemática oposición al Gobierno para condenar todos sus actos.

El manifiesto que explicaba la decisión fue profusamente distribuido en la Capital e Interior de la provincia generando una corriente de simpatía en favor de la ruptura de la coalición política. Uno de aquellos comités, el de la primera sección de esta capital -que así se manifestaba- estaba presidido por Elías Abad que, con el tiempo, llegará a ser presidente de su partido.

Por su parte, los jóvenes del liberalismo aprobaban una comunicación dirigida a los comités departamentales instándolos para que interpusieran su influencia a efectos de que se convocara a la Convención General para tratar la situación interna y las relaciones con el Gobierno y, lo que era aún más significativo, para discutir las condiciones en que el partido concurriría a la asamblea conservadora a reunirse en Córdoba.

El doctor Justo Alvarez Hayes (h), que fundamentó el proyecto, bosquejó las características de las dos fracciones radicales que se disputaban el predominio en el país y expuso el peligro que -a su juicio- lo importaría para el partido una incondicional adhesión a cualquiera de ellas.

En la comunicación decían “que no era una cosa baladí el problema presidencial que se avecinaba”, por lo que “sólo la convención podría embarcar al partido, marcándole sus derroteros, indicando la actitud que se debía asumir en la reunión conservadora” que iba a reunirse en Córdoba los primeros días de Agosto.

Otra forma de actuar es una ignominia para nuestro partido y la juventud afirma que esto es inaceptable(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 20 de Julio de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Se ponía así en tela de juicio los compromisos asumidos por el presidente de la Junta Ejecutiva, senador Pérez Virasoro, en la reunión preliminar celebrada en aquella ciudad mediterránea en el pasado mes de Abril.

Resultaba así que la juventud liberal deseaba mantener una actitud de independencia con relación a las dos fórmulas radicales que irían a confrontar con esperanzas de éxito el anhelado sillón presidencial. Lo que no estaba claro para la opinión pública es cuál era el objetivo que se proponían: si no querían estar con las fuerzas conservadoras que apoyaban al radicalismo antipersonalista, entre las cuales el binomio pactista se había comprometido en principio a votar, parecía que concurrir al comicio en forma independiente no habría tenido ninguna significación en el panorama nacional.

Presentarse aliados al socialismo o al comunismo parecía incompatible con sus propias bases programáticas. Muchos se preguntaban si el propósito oculto no era otro que el de volcar sus votos en favor del radicalismo personalista, o bien, en favor de la democracia progresista, nueva fuerza política que despertaba simpatías en la juventud del liberalismo(2).

(2) Por entonces, los demócrata progresistas discutían sobre concurrir a las elecciones con candidatos propios o volcar sus votos al radicalismo personalista. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Esta sospecha alimentaba aún más los resentimientos que animaban a ambos partidos y que en forma denodada trataban de calmar sus más conspicuos y experimentados dirigentes.

Así, no es de extrañar que todos los actos del Poder Ejecutivo Provincial parecieran disminuir al partido aliado y lo mostraran como animado de una malquerencia hacia ellos, a la que no resultaba extraña -en ese sentir- la presencia y acción del ministro de Gobierno, doctor Felipe C. Solari, que comenzará a ser cuestionado por los liberales.

- Dificultades con el Gobierno

Muchos son los desencuentros que hacían animar los comentarios y nerviosas las tratativas que realizaban las comisiones de ambas agrupaciones intentando resolverlos; desde la molestia de la autoridad legislativa por haberse violentado la puerta de un archivo por parte de los encargados de la refacción de su edificio, el despojo de algunos puestos que le correspondían en subcomisarías rurales o designaciones y destituciones hechas en su desmedro o el descuento de haberes a jefes de reparticiones públicas -en su mayoría liberales- por no haber concurrido al solemne tedeum del 9 de Julio, como también la secuela de las intervenciones a las municipalidades, hacían que todo ello repercutiera en la labor del Poder Legislativo que hasta tanto se resolvieran los problemas políticos no estaba dispuesto a elegir sus autoridades y consecuentemente iniciar su labor específica.

De acuerdo a las cláusulas del pacto político autonomista-liberal, cuando el gobernador pertenecía a uno de los partidos, correspondía al mismo sector la presidencia provisional del Senado y la de la Cámara de Diputados y, al otro partido, los demás cargos de las mesas directivas. Pero el paso de elegir las autoridades no quería darse porque, en opinión de muchos, la ruptura podría sobrevenir en cualquier momento.

La Legislatura, sin poder sesionar más que para lo imprescindible, perdía en esos días a dos de sus miembros: el senador José Arbo y Blanco -del radicalismo personalista- y el diputado Daniel Lubary, del autonomismo, los que fueron reemplazados por el doctor Ricardo Andreau y el señor Dardo Solari, respectivamente.

El diario “La Prensa”, de la Ciudad de Buenos Aires(3), en su editorial, llamaba la atención de los partidos culpables del retardo que sufría la constitución de las autoridades de ese poder, sobre las consecuencias de su actitud y la interpretación a que se prestaba, a fin de que no hicieran víctimas de sus recíprocos agravios a las instituciones, a cuyo servicio debían consagrarse todas las entidades políticas que aspiraran a representar la voluntad popular y especialmente aquéllas que habían celebrado un acuerdo político para dar plena satisfacción desde el Gobierno a los intereses generales.

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 4 de Agosto de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Irónicamente se terminaban en esos días las tareas de refacción del edificio de la Legislatura y el gobernador disponía que el mismo permaneciera iluminado, “para que el pueblo y las familias (sic) pudieran visitarlo antes de ser entregado a las autoridades”.

Mientras tanto, el gobernador enviaba el proyecto de Presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos para el año entrante y se ausentaba -por vía fluvial- a la Ciudad de Goya para inaugurar el monumento al general José de San Martín y ordenaba a la Policía realizar una batida general de maleantes refugiados en zonas inhóspitas del Interior provincial.

La Ciudad de Corrientes, entre tanto, se veía conmovida por la resolución del Gobierno Nacional de instalar un leprosario en la Isla del Cerrito, ubicada a pocos kilómetros aguas arriba de la ciudad, generándose un movimiento de opinión contrario a ese designio, liderado en el Senado por el doctor Juan Ramón Vidal y con la unánime adhesión de todos los sectores provinciales.

- Se reúnen los partidos de la derecha nacional

El centro del meridiano político se traslada en Agosto a la Ciudad de Córdoba donde se hallan convocados los partidos de la derecha que ya habían realizado una reunión preliminar en el mes de Abril y a los que se habían agregado otros nuevos, como los recién formados en Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja, anotándose en cambio la ausencia de la Concentración de Entre Ríos y el Provincialista de Buenos Aires, que respondía a Marcelino Ugarte.

El partido Conservador de la provincia de Buenos Aires envió un grupo selecto de delegados, entre los que se destacaban los doctores Rodolfo Moreno (h), José Arce, Manuel A. Fresco (h), Ángel Sánchez Elía, Marco Aurelio Avellaneda, Antonio Santamarina y el doctor Oscar Ivanisevich que, con el correr de los años, llegará a tener trascendente participación en el peronismo.

Representaban al autonomismo de Corrientes su presidente, el senador nacional doctor Juan Ramón Vidal y los diputados nacionales, doctores Juan Francisco Torrent y Luciano Romero; y al partido liberal el senador nacional Evaristo Pérez Virasoro y el diputado nacional doctor Raymundo Meabe.

El primer inconveniente surgido se originó en la actitud que asumieron los partidos conservadores de las provincias de San Juan y Mendoza, haciendo saber que no prestarían su colaboración a ninguna combinación política que busque el triunfo de la fórmula presidencial antipersonalista mientras ésta y el partido que directamente la sustenta mantenga su solidaridad con el situacionismo de aquellas provincias, o sea el cantonismo y el lencinismo.

Reconocían que, si bien el objeto de la asamblea era el de constituir una fuerza nacional de partidos afínes, el propósito inmediato era el de proclamar la fórmula presidencial del partido radical antipersonalista, fórmula que era sostenida en aquel momento por el oficialismo de las provincias cuyanas, cuyo desconcepto era notorio en el país, como lo eran los esfuerzos y sacrificios hechos por los conservadores para abatirlos.

Recalcaba también el empeño con que los integrantes de la fórmula Melo-Gallo venían realizando la defensa de los diplomas de los legisladores Lencina, Cantoni y Porto -de aquellas provincias- que habían sido impugnados por el partido liberal por razones de inhabilidad moral.

Para los mendocinos era una repudiable solidaridad la que mantenían los que se llamaban antipersonalistas con dos de los más incorregibles personalismos. De alguna manera coincidía este pensamiento con el de la juventud liberal de Corrientes.

Esta decisión impresionó fuertemente a los círculos conservadores pues venía a romper la uniformidad que se mantenía con la iniciativa de la primera asamblea, cuya trascendencia política se basaba precisamente en el vigor de la unificación de sus fuerzas.

El delegado por Corrientes, doctor Raymundo Meabe, propuso de que se apoyara la propuesta de San Juan en el sentido de solidarizarse con el pedido de Intervención a esa provincia, en trámite ante la Cámara de Diputados de la Nación, concretando su moción en estos términos:

La convención de los partidos de la derecha, ratificando las declaraciones de la Conferencia de Córdoba, que se refiere a las fuerzas afines actuantes frente a situaciones de gobierno condenadas por la opinión, expresa su solidaridad con el partido liberal de San Juan en su lucha por restituir a la provincia a la normalidad de sus instituciones”. No se proponía un voto imperativo sino un voto que reflejara el anhelo institucional que movía a los partidos de la derecha.

De las diversas exposiciones que se hicieron en aquella reunión, tuvo destacada significación la del doctor José Arce -de la provincia de Buenos Aires- quien ponderó las calidades de los candidatos antipersonalistas cuya actuación en la vida pública argentina era bien conocida; y en relación a las perspectivas, no dudaba del triunfo, teniendo en cuenta para ello los resultados de la renovación electoral de 1926, que daba un cuadro ampliamente favorable de lo que sería el Colegio Electoral, ya que los electores que podía lograr el antipersonalismo unidos a los de los conservadores, excedían con holgura los 189 necesarios para consagrar al presidente de la Nación.

La asamblea votó por unanimidad el apoyo a la fórmula de los doctores Melo y Gallo. El presidente de la nueva Confederación de la Derecha, doctor Julio Argentino Roca (h) envió un telegrama a los candidatos, haciéndoles saber lo resuelto, y la respuesta expresaba que “para un hombre de definida actuación dentro de su partido no puede haber democráticamente honor más alto que el de merecer la confianza cívica de otras agrupaciones políticas”.

No se haría esperar la definición respecto a los diplomas de los senadores sanjuaninos, pues muy pronto se votó el rechazo de los mismos, originándose un áspero debate en el que asumió la defensa de Cantoni y Porto el doctor Leopoldo Melo, restándole esa actitud las simpatías de una gran parte de la opinión.

Activa presencia tuvo en esos debates el representante correntino, doctor Juan Ramón Vidal, quien era partidario del rechazo de los diplomas y que mantuvo en el recinto una actitud digna ante imputaciones que les eran formuladas por los senadores electos. Vidal recordaba en esa oportunidad que cuando cuarenta años atrás gobernaba la provincia, integraban el Superior Tribunal de Justicia eminentes jurisconsultos como los doctores José Miguel Guastavino, Lisandro Segovia y Juan Esteban Martínez, cumpliendo así el precepto constitucional de asegurar el buen funcionamiento de la Administración de Justicia, no como los que integraban en ese momento la Justicia de San Juan -decía- donde en su mayoría eran procesados ante Tribunales de la capital y eran prófugos de la justicia. Les recordaba que cuando él se incorporó a la Cámara de Senadores, donde se sentaban hombres de gran prestigio, que no eran de su filiación política, no encontraron objeción alguna a su elección.

Refiriéndose a que en Corrientes se pasaba a cuchillo a los gobernadores después de invitarlos a un banquete, les expresaba que se necesitaría una ignorancia absoluta de la vida política correntina para poder creer que en esta tierra se hayan cometido atentados políticos contra ningún gobernador, como los ocurridos en San Juan. Si en Corrientes han muerto gobernadores y ciudadanos ejemplares en el campo de batalla de las luchas políticas, ello es cierto, pero nunca se habían producido tentativas de asesinato como el ocurrido en “Los Pocitos”.

Afirmaba que ningún partido político había acudido a ese medio para escalar al Gobierno y, si lo hubiese hecho, habría quedado muerto moralmente. Terminaba su intervención defendiendo la política de la coalición que llevaban a cabo en Corrientes dos partidos tradicionales, como lo hacían también en la provincia de San Luis, para concluir condenando con palabras de Avellaneda y Sarmiento, ante hechos similares, los acontecimientos ocurridos en San Juan.

- Encuentros y desencuentros entre los partidos del Pacto

En la provincia parecían comenzar nuevamente a normalizarse las relaciones entre los partidos integrantes del Pacto, a lo que no era entraño el eficaz accionar del nuevo ministro de Hacienda, Manuel Cabral (h) y, en los primeros días de Septiembre se elegían las mesas directivas de ambas Cámaras(4); el Senado prestaba acuerdos para las respectivas designaciones en el Poder Judicial con hombres expectables de ambas agrupaciones(5) y era convocada la Asamblea Legislativa en la que el gobernador debía dar lectura a su Mensaje, lo que constitucionalmente correspondía hacer el día 1 de Mayo de cada año.

(4) En el Senado se nombró: vicepresidente 1ro. al doctor Diomedes C. Rojas, autonomista; y vicepresidente 2do. al doctor Carlos L. Abadie Acuña, liberal, mientras que en Diputados ocupó la presidencia el doctor Antonio M. Ruiz, autonomista; la vicepresidencia 1ra. el doctor Fernando Valenzuela, liberal; la vicepresidencia 2da. Marcelo Maciel, autonomista.
(5) Presidía el Superior Tribunal de Justicia el doctor José Eudoro Robert, anterior gobernador de la provincia y, lo completaba, el doctor Augusto Millán, liberal. Fueron designados Jueces en lo Civil y Comercial de la Capital los doctores Diego Meana Colodrero, autonomista; y Juan A. Chapo, liberal. Juez de Instrucción en Goya, el doctor Gregorio Loza, liberal; Juez del Crimen en la Capital, doctor Nicandro Paiva, autonomista; y Fiscal de la ciudad capital, el doctor Guzmán Castillo Odena, liberal.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Con relación a la orientación del Gobierno -decía el mensaje- preservaría la política de la coalición que es en la provincia la de la razón pública, lo que está demostrado por los sufragios que año a año aumentan en las urnas; y luego de historiar sus aspectos más salientes, señalaba que ella había defendido nuestra autonomía del “aluvión demagógico” que había asolado al país y nos había mantenido al abrigo de todas sus asechanzas.

Y seguidamente ratificaba la firmeza de sus convicciones al decir que esa política no podía tener por objetivos el reparto de posiciones, sino la concurrencia de fuerzas para crear y sostener una situación regular de orden y de progreso, que satisfaga las aspiraciones generales y salvaguarde lo que en toda sociedad bien constituida es la base del bienestar y tranquilidad públicas.

Haciendo referencia a estos conceptos del mensaje gubernativo, “La Prensa”(6) los consideraba muy oportunos, porque en Corrientes había habido tropiezos motivados especialmente porque no todos los componentes de los partidos aliados habían entendido el objetivo que una combinación de fuerzas políticas debía perseguir al aunar esfuerzos.

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 13 de Septiembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La imputación de que no se cumplían los compromisos y las dificultades administrativas llegaron a adquirir contornos de gravedad en ciertas circunstancias, lo que fue superado, triunfando el buen sentido, al menos en apariencia.

Continuaba el editorial diciendo que deben sobreponerse a las aspiraciones materiales del reparto de posiciones, de la obtención de puestos y del uso de influencias, ya que por encima de esas mezquinas utilidades se hallaban los altos intereses de la provincia, cuyo crédito se hallaba alterado al suprimirse los servicios de amortización e intereses del empréstito externo, cuyo Presupuesto vigente era el de tres años atrás y, además, insuficiente, cuva situación económica apenas comenzaba a resurgir después de un largo período de estancamiento, y que no era posible admitir que a las exigencias públicas se las abandonase para dedicar energías a plantear conflictos porque se había nombrado a un comisario de filiación “tal”, cuando para el criterio del comité “cual” era obligatorio proveer el cargo con un adherente al mismo.

Terminaba diciendo que debía tenderse a crear y sostener una situación regular de orden y progreso, considerando como secundarias y sin importancia las rencillas de caudillos más o menos influyentes o las exigencias y reclamaciones de electores que ponen un precio a su voto evaluándolo en la consecución de algún empleo o alguna prerrogativa.

Pese a estos atinados consejos desde uno de los más altos órganos de prensa metropolitana, la juventud liberal no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente y volvía a la carga reclamando de los legisladores de su sector -al iniciarse el período legislativo- que se promoviera una amplia investigación sobre la administración de los Ferrocarriles Económicos, la inversión de fondos para caminos, los invertidos en la refacción del Palacio Legislativo, sobre el régimen administrativo y sobre el destino de los frutos de las colonias penales.

Por su parte, los jóvenes autonomistas salían a la palestra apoyando la idea de sus -hasta ese momento- aliados políticos y de idéntica manera pedían a la Junta de Gobierno de su partido que se reclamara de los legisladores del sector la realización de las investigaciones tendientes al total esclarecimiento de la verdad, pero exigiéndose que esas investigaciones se ampliaran hasta llegar a la demostración de cómo se habían manejado los caudales públicos durante los periodos gubernativos de los doctores Loza, Contte y Robert -todos ellos liberales- especialmente las partidas relativas a edificios fiscales, escolares, etc. y las que proveían de vestuario a la Policía y los gastos efectuados fuera de presupuesto en esos períodos, investigaciones que eran necesarias -decían- porque en aquellas gestiones no se había dado cumplimiento a las disposiciones constitucionales que imponían al Poder Ejecutivo el envío de una memoria anual a la Legislatura.

Como la cosa parecía tomar carriles de imprevisibles consecuencias, el doctor Justino Solari -Procurador General de la provincia y ex ministro del gobernador Loza- negó en una carta pública que la juventud autonomista hubiese tomado esa resolución, lo que también fue confirmado por las autoridades partidarias(7) y que se trataba tan solo del proyecto de algunos jóvenes de esa tendencia. Sin embargo, estos hechos no dejaron de ser comentario obligado en los círculos políticos.

(7) Diarios “La Prensa”, (Buenos Aires), y “El Liberal”,Corrientes), ediciones del 19 y 29 de Septiembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Confirmando las excelentes relaciones que vinculaban al gobernador de la provincia con el presidente de la nación, aquél invitaba a éste y a su esposa, Regina Paccini, a visitar la Ciudad de Corrientes, donde sería declarado huésped oficial con motivo de la próxima inauguración del monumento en homenaje al general Carlos María de Alvear, prócer que había representado a Corrientes y presidido la Asamblea del año 1813 y que era antepasado directo del Primer Magistrado del país.

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