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Trascendencia de la ruptura del Pacto

La ruptura del pacto político que había unido a los partidos autonomista y liberal desde 1909, trajo cambios profundos en el espectro político de la provincia que repercutieron en el escenario nacional, sobre todo frente al inminente proceso electoral del que debía resultar la futura presidencia de la Nación por un nuevo período de seis años.

Como no podía ser de otra manera, toda la prensa local y gran parte de la nacional se hizo eco de este suceso que resultó sorpresivo para todos, ya que hasta último momento se esperaba que las cosas no llegarían a mayores, como había ocurrido en crisis anteriores.

“El Día”, órgano periodístico que respondía a las inspiraciones liberales rupturistas de la provincia, se manifestó partidario de la política de “concordancia que en nuestra provincia se había iniciado en 1885 y que con algunas intermitencias se había venido sucediendo hasta ese momento, con acción efectiva de progreso, bienestar y prestigio, pero ello no significaba una solidaridad absoluta cuando se producía el desvío de la función formal del buen gobierno para caer en el caos y el desorden”.

“El Liberal”, de tendencia autonomista, se refería a las apreciaciones hechas por el ex ministro Manuel Cabral (h) en la convención, sobre la magnitud de la situación a que sería arrastrado el partido liberal como consecuencia de la ruptura y, el diario “La Tarde” -órgano independiente- se refería concretamente al compromiso contraído por el partido liberal en la Conferencia de la Derecha y reflexionaba sobre la difícil situación en que quedarían colocados sus dirigentes por la falta de ratificación de ese acuerdo por parte de la convención partidaria.

Los diarios porteños “La Nación” y “La Prensa” daban cuenta -en sucesivas ediciones- de los pormenores de la ruptura, recogiendo las opiniones de sus principales protagonistas, entrevistando a los senadores nacionales Evaristo Pérez Virasoro y Juan Ramón Vidal, y a los diputados nacionales Raymundo Meabe, José A. Contte y Manuel Bermúdez. Este ultimo dirá “hemos llegado a donde nunca hubiéramos querido llegar”. Tal vez esta frase sintetice el pensamiento común a ambas fuerzas después de haberse tomado tan drástica decisión.

Otras publicaciones metropolitanas como “La Razón”, “Crítica”, “El Plata” (dirigida por el autonomista Sienrra Carranza), “La Argentina” (órgano antipersonalista), “La Fronda” (el diario de los Uriburu), el “Deutsches La Plata Zeitung” (de la colectividad alemana), entre otras, se expidieron lamentando también la decisión rupturista adoptada en la provincia de Corrientes.

Las declaraciones políticas que se fueron formulando eran demostrativas de la existencia de una fírme línea de conducción por parte de los autonomistas y discrepantes cuando no encontradas opiniones dentro de los sectores liberales.

- La opinión de Vidal

El líder autonomista, doctor Juan Ramón Vidal, dijo que no se habían puntualizado las causas de la ruptura y que las generalidades del documento dado por el partido liberal no podían considerarse tales. El incidente que había motivado la renuncia del ex ministro Manuel Cabral (h) fue resuelto en forma tan satisfactoria que había convertido a éste en el principal defensor del Pacto.

Señalaba Vidal que la decisión liberal no interrumpiría la política de colaboración -que era la finalidad superior del Pacto- y que lo que quería convertirse en un Gobierno de comité se transformaba en un Gobierno de colaboración, como lo entendió siempre su partido cuando gobernaban los hombres del partido liberal; y agregaba -además- su convicción de ser ésta la política que debía seguirse en la provincia dado su régimen institucional y electoral, pues mientras hubiera más de dos partidos no se resolvería ninguna cuestión política sin un acuerdo de coincidencia formativa de la mayoría necesaria para gobernar.

Preveía Vidal la necesidad de unirse a otra fuerza que le resultara afín, como lo hará años después con el antipersonalismo, aunque estaba convencido -como lo afirmaba en declaraciones al diario “La Nación”- de que “tarde o temprano los liberales volverán a convenir un nuevo pacto” (¡!)

- Las opiniones liberales

El doctor Raymundo Meabe expresaba que los liberales “no hemos hecho cuestión de posiciones, que hoy abandonamos, recobrando nuestra libertad, dejando al Gobierno en idéntica situación respecto a los compromisos con el partido liberal” y terminaba su declaración diciendo que “su partido obtendrá como siempre mayoría respecto a los demás partidos y aún aumentará, como ocurrió siempre que estuvo en la oposición y máxime cuando se aleja de la coalición con los autonomistas”.

Por su parte, el presidente del partido, senador nacional Pérez Virasoro, respondiendo a declaraciones del doctor Vidal que aseguraba existían en el liberalismo dos tendencias -una rupturista y otra acuerdista- la primera de las cuales trabajaba desde tiempo atrás y se expresó mayoritariamente en la reciente convención, le contestó en un reportaje del diario “La Nación”(1) negando la existencia de tales tendencias rupturistas y atribuyendo pura y exclusivamente la responsabilidad -por la ruptura del Pacto- al mal manejo del Gobierno Provincial a cargo del autonomismo.

(1) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 24 de Noviembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Sorpresivamente para él y, seguramente para muchos, se vio desautorizado en sus declaraciones por la resolución que tomó el Comité de la Juventud que presidía el doctor Justo Alvarez Hayes (h), en la que se afirmaba que la tendencia “rupturista” existía francamente en el partido antes de la convención última, encarnada -por lo menos- en ese comité “que no se compone de dos o tres jóvenes”, como había expresado Pérez Virasoro, sino de cerca de doscientos adherentes, además del apoyo de los comités de Mercedes, Monte Caseros y Empedrado y la acción desarrollada por los universitarios liberales, además de las reiteradas expresiones de los anhelos partidarios en toda la provincia.

La actitud “rupturista” de la juventud -señalaba- obedece al anhelo de que el partido se organice democráticamente separándose de toda política personalista y oportunista y que “cuando se impusiere una coincidencia legislativa o gubernativa se debía consultar la afinidad ideológica entre el partido y los demás núcleos de opinión”.

Si bien los liberales “rupturistas” eran coincidentes en atribuir al gobernador González la responsabilidad de la disolución del Pacto, no eran tan coincidentes en la actitud a asumir con relación a la posición del partido frente a los próximos comicios presidenciales. El partido liberal -representado por el senador Pérez Virasoro y el diputado Raymundo Meabe- había adherido a la Confederación de los Partidos de la Derecha en la reunión de Córdoba, lo cual importaba su adhesión a la fórmula del Frente Unico de los antipersonalistas, doctores Leopoldo Melo y Vicente C. Gallo.

Pero la ruptura del Pacto había puesto en evidencia por lo menos cuatro corrientes internas, las que de una forma u otra tenían posición tomada a ese respecto. La tendencia “acuerdista” era partidaria de seguir colaborando con el Gobierno Provincial y apoyar la fórmula antipersonalista en el orden nacional; otra tendencia “independiente”, quería apartar al partido de todo compromiso nacional o provincial.

Una tercera -marcadamente antipactista- además de combatir al Gobierno Provincial no estaba muy definida con relación al orden nacional; y, finalmente, otra decididamente antipactista y contraria a la fórmula nacional del Frente Unico, propiciaba un acercamiento o unión con otros sectores, especialmente con el radicalismo personalista o bien con la democracia progresista de Santa Fe. Estos dos partidos, con el tiempo, arrastrarán a varios de los jóvenes dirigentes liberales.

- La candidatura presidencial

Precisamente, es el tema de la candidatura presidencial el detonante que descubre y pone en evidencia para la opinión pública en general las profundas discrepancias que venían trabajando la unidad liberal. Frente a las precisas declaraciones del autonomismo, ratificando su posición junto a la Confederación de la Derecha y sosteniendo la formula Melo-Gallo(2), quedaba la inquietante incógnita liberal, pues la última convención no se había expedido sobre el tema, limitándose a una superficial aprobación de la conducta de sus representantes en la reunión de Córdoba -para no dejarlos mal parados- y soslayando la decisión final para una próxima convención.

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 19 de Noviembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El doctor Meabe, entrevistado sobre el tema, expresaba que a su juicio no había cambiado la orientación trazada por la tradición partidaria y que consideraba que no habría variaciones. No era una definición demasiado firme(3); por su parte, el diputado nacional, doctor José A. Contte, entrevistado por “Crítica”, manifestaba que la adhesión del partido liberal a las candidaturas de Melo y Gallo aún no era definitiva y estaba supeditada a los acontecimientos que se irían a producir(4), mientras el senador Pérez Virasoro ratificaba -como presidente del Comité Ejecutivo- su adhesión a las filas de la derecha.

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 18 de Noviembre de 1927.
(4) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 19 de Noviembre de 1927.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Frente a la ruptura del Pacto, muchos eran los liberales que sostenían que el partido no podía continuar con la política de antes y que, por ello, no debían votar la fórmula que sostenía en el orden nacional su ex aliado(5) y, en el mismo sentido, la juventud liberal sostenía la necesidad de la independencia del partido ante la política nacional y provincial.

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 7 de Diciembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Para muchos, los argumentos usados para justificar la ruptura no eran sino pretextos empleados en una maniobra política alentada por el radicalismo personalista que de esta manera lograría evitar, por lo menos, que la fórmula Melo-Gallo lograra en Corrientes -como se esperaba- mayoría y minoría de electores presidenciales.

No faltaba quienes recordaban cómo se había instrumentado el acuerdo político Vidal - Martínez en 1909, con el que muchos liberales ya discrepaban entonces y que sólo la personalidad irresistible del doctor Juan Esteban Martínez pudo imponer; otros memoriosos recordaban que el nerviosismo político del liberalismo correntino ya se había manifestado durante el Gobierno del doctor Adolfo Contte, provocando incidencias legislativas que disonaban con el temperamento tranquilo del Gobierno, en las que se le atribuían incontinencia administrativa, no obstante sus empeños para regularizar el estado financiero de la Administración; y como también ocurriera en la gestión del doctor José Eudoro Robert, tomándose como blanco preferido al ministro, profesor Bermúdez, a través de interpelaciones y críticas que no justificaban la actitud con que eran formuladas, por lo que no era de extrañar que el Gobierno autonomista del doctor González no escapase a este exceso de celo partidario en algunos dirigentes liberales que hicieron objeto de serias críticas al ministro liberal Federico Fernández Serrano, obligándolo a dimitir al retirarle el apoyo del partido.

El diario “La Argentina” consignaba que el sucesor de aquél, Manuel Cabral (h), liberal de tradición, prometía una gestión capaz de mantener el difícil equilibrio de la coalición ya trabajada por aquellas incidencias y, acaso lo habría conseguido, a no haberse producido el desacuerdo que motivó su renuncia que afectó intensamente el sentimiento liberal y que hizo de ella la causa determinante de la grave decisión adoptada, aunque no debió tener la gravedad que se le atribuía cuando precisamente fue la voz de este ciudadano la que se hizo oír en la convención para oponerse a la ruptura del Pacto(6).

(6) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 25 de Noviembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Una decisión del Comité Ejecutivo del partido liberal -en el sentido de que los funcionarios y empleados de la Administración Pública de su filiación debían permanecer en sus puestos hasta tanto fueran exonerados por el Poder Ejecutivo- no dejó de provocar encontradas y aún maliciosas interpretaciones, máxime cuando los fundamentos de la decisión decían tener por finalidad “evitar en lo posible que se resientan los organismos administrativos trayendo grandes trastornos si los empleados liberales abandonaban en masa la Administración”; pero, pese a lo resuelto, fueron muchos los funcionarios liberales que presentaron sus renuncias fundamentándolas en motivaciones éticas.

A su vez, el Gobierno declaró cesantes a funcionarios de distinto nivel por su participación en la propaganda política. Los demás empleados permanecieron en sus puestos y no recibieron ninguna insinuación para abandonar los mismos(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 20 de Noviembre de 1927. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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