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El gobernador González da su versión de la ruptura con liberales

En respuesta a las sugestiones que se hacían en un editorial del diario “La Nación” de Buenos Aires sobre las causas que determinaron la ruptura del Pacto, el gobernador de la provincia dirigió una carta política al director de ese matutino haciéndose eco del pedido que se le formulaba en el sentido de que el Gobierno estaba obligado a presentar su descargo ante la opinión pública.

Comenzaba el gobernador recordando la subsistencia virtual del pacto ya que, pese a la ruptura formal, el partido liberal continuaba colaborando en el Gobierno y compartiendo la responsabilidad administrativa en partes iguales con el partido autonomista por intermedio de sus hombres más calificados, tanto en la capital como en los departamentos, en los cuales ocupaban ellos desde las más encumbradas magistraturas hasta los más modestos empleos, desde presidente del Superior Tribunal de Justicia hasta el de juez pedáneo; desde vicegobernador de la provincia al agente del orden público; del presidente del Consejo Superior de Educación al auxiliar de la Escuela Rural; del Contador General de la provincia al auxiliar adscripto a las Receptorías de Rentas; y de los intendentes municipales nombrados por el Poder Ejecutivo hasta los agentes del servicio comunal.

Refutaba la afirmación de haber recibido -al asumir el Gobierno- un fuerte saldo de dinero en Caja, haciendo mención de que tales fondos no eran sino los que correspondían al pago de sueldos de la Administración del mes en que terminaba de asumir (25 de Diciembre de 1925) y el resto eran saldos afectados a leyes especiales de los que el Gobierno no podía disponer sino para esos fines.

Afirmaba no estar atrasado en los pagos de su gestión de gobierno y contraatacaba afirmando que desde 1913, fecha en que feneció el segundo mandato del doctor Vidal que tuvo al día todos los pagos y compromisos de la Administración, éste era el primer Gobierno que pagaba puntualmente a fin de cada mes al personal de la Administración, detallando las inversiones realizadas en lo que iba de su gestión en la conservación y construcción de caminos, en la adquisición de edificios públicos y reparación de otros existentes, adquisición de tierras destinadas a colonias, sin alterarse para esto la ley de impuestos de la provincia.

Luego entraba a analizar la deuda interna y externa, originada en la circunstancia de que a partir de 1916 los Gobiernos liberales suspendieron el pago de los servicios correspondientes -pesada herencia que había recibido- y para atender la misma había presentado a la Legislatura un proyecto de ley autorizando la contratación de un empréstito por seis millones de pesos oro con el fin de aplicar esas sumas a extinguir el endeudamiento y restablecer el crédito de la provincia y, con el saldo resultante, un vasto plan de obras, entre las cuales se contaba la prolongación de las vías férreas existentes, aumentar las colonias para arraigar a los nativos y fomentar la inmigración, ampliar la red de caminos, facilitar recursos a la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes para la pavimentación del casco urbano y pagar los compromisos contraídos por sus antecesores para el Consejo Superior de Educación y Caja de Jubilaciones y Pensiones, asegurando que los recursos con que contaba para hacer frente al empréstito serían los usuales del Presupuesto sin aumentar sensiblemente sus gravámenes fundado en el aumento del poder económico de la provincia que se manifiesta favorablemente en una mayor recaudación impositiva.

Se lamentaba el doctor González de la ruptura del Pacto, ya que se considcraba por temperamento, educación y experiencia, un espíritu de armonía y conciliación y afirmaba que al partido liberal le había concedido todo lo que le había pedido, salvo autorizar que los comités políticos asienten sus reales en la dirección del Gobierno, defendiendo así la alta investidura que le fuera concedida por el pueblo.

Recordaba los pormenores de las dificultades creadas a sus dos ministros de Hacienda y la pretensión final de descalificar a su ministro de Gobierno -de filiación autonomista- exigiéndole su retiro y que al no aceptar esa imposición determinó como causa real de la ruptura, aunque esto no lo haya confesado la convención liberal.

Se quejaba más adelante de la falta de colaboración de los legisladores del partido aliado que se habían opuesto a muchas de sus iniciativas y tan siquiera le habían dado las leyes de impuesto y presupuesto y que ahora trababan la ley del empréstito.

Respecto a sus actos administrativos, había contado siempre con la más perseverante contradicción del partido liberal, pero todos ellos estaban debidamente instruidos y documentados, llegando la sistemática oposición a quejarse de los exiguos gastos de viáticos empleados en sus frecuentes giras por todo el Interior de la provincia para interiorizarse de sus necesidades y para inaugurar obras de progreso realizadas por su Gobierno y el de la nación.

Terminaba su carta expresando que todos su actos de gobernante estaban perfectamente consignados en las memorias que se habían publicado, advirtiendo que no creía haber sido infalible en todo, admitiendo que puede equivocarse como se equivocan todos los que hacen obra constructiva, afirmando sin embargo que balanceando sus actos y su conciencia podía asegurar que todo lo hecho fue inspirado en la más absoluta sinceridad de propósitos y en la más completa pureza de intención.

El diario “La Nación” publicó la carta del doctor González y en un párrafo final de la publicación sintetiza su pensamiento al respecto diciendo que “debe entenderse que en esta nota del gobernador de Corrientes -relativa al comentario de “La Nación”- se contestan en realidad los cargos que le fueran formulados por la declaración oficial del partido liberal y las imputaciones que se expusieron en nuestro suelto como referencia a la gravedad del conflicto”.

La drástica decisión liberal tuvo también connotaciones de otro orden, lindante con lo jocoso, ya que una conocida firma comercial publicó con diagramación de suelto periodístico un aviso cuyo título decía: “La Ruptura del Pacto - Causas Recientemente Conocidas”, en el que luego de una serie de consideraciones que parecen encarar con seriedad la información, arriba a la conclusión de que la decisión liberal fue una consecuencia del calor sofocante por la alta temperatura reinante durante el desarrollo de la convención, “la que no pudo ser combatida porque no había existencia de los deliciosos jugos de naranja, moscato y limón de la conocida marca SEDT, porque aún no había llegado(1).

(1) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 22 de Noviembre de 1927 y siguientes. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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