El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Nuevamente se agita el fantasma de la Intervención

A medida que se conocían los resultados electorales, cobraba fuerza la sensación que vibraba en el ambiente político de que “el Gobierno de la Nación Intervendría muy pronto esta provincia en forma amplia para devolver al pueblo el libre uso y ejercicio de sus instituciones”.

Para muchos radicales fue una sorpresa obtener 31.603 votos en las elecciones presidenciales, aunque concordaban en que por lo menos 10.000 de esos votos eran prestados, considerando que los 21.040 votos logrados por sus candidatos a diputados nacionales eran votos “netos” del partido, opinión quizás excesivamente optimista por las razones que ya se han expresado en el análisis de los números.

No debía olvidarse que tan sólo dos años atrás habían obtenido sólo 7.281 votos y ahora pasaban de 20.000, haciéndoles acariciar la idea de que la próxima gobernación podría llegar a ser radical sin ayuda de nadie, lo que parecía muy difícil, si se consideraba el sistema electoral que la Constitución Provincial tenía consagrado.

De cualquier manera, los radicales especulaban con el envío de una de aquellas “Intervenciones reparadoras” dispuestas en la primera presidencia de Yrigoyen, que aún estaban frescas en la memoria de los correntinos.

Los liberales rupturistas, pese al mal trago, habían logrado más de 15.000 votos y si a ello se agregaban los 4.000 que atribuían al liberalismo pactista, que esperaban tarde o temprano volverían al redil, redondeaban también un caudal de alrededor de 20.000 votos. Claro que su porvenir resultaba incierto frente a la actitud principista e intransigente del radicalismo que no estaba dispuesto a entrar en ningún tipo de componendas y menos ahora con la natural soberbia del amplio triunfo logrado en todo el país.

Si los liberales quieren ingresar en el radicalismo (como alguna vez había ocurrido) deberán hacerlo como soldados”, se decía frente a la situación en que no habían quedado bien parados al desertar del Frente Unico al que habían contribuido a formar el año anterior y haber posibilitado que sus afiliados votaran al adversario personalista. No obstante ello, sus dirigentes confiaban en que el partido se afirmaría y continuaría vigoroso hacia el futuro(1).

(1) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 14 de Abril de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El autonomismo, finalmente, con su triunfo en la tercera sección electoral de la provincia y la obtención de la mayoría en diputados nacionales -con el apoyo liberal pactista en este último caso, y con el manejo del Gobierno- podía mirar con optimismo su futuro aunque se cernía amenazante el fantasma del “remedio federal”.

El antipersonalismo, por su parte, resolvió convocar a una convención general para definir la actitud a asumir por el partido.

- Nuevos intentos de unir al conservadorismo

Mientras tanto, en el orden nacional se comenzaba a hablar de la necesidad de unir las fuerzas constituyendo un solo partido con todas las entidades políticas que integraron el Frente Unico para que, mediante una acción conjunta de acuerdo a un programa de propósitos y finalidades, pudieran llenar la acción controladora de las funciones legislativas y de la Administración General de la república.

Con tal propósito, se reunían en Buenos Aires los senadores correntinos Vidal y Pérez Virasoro junto a otros legisladores de la derecha y del antipersonalismo.

Una sensible pérdida para la provincia se produjo en esos días con el fallecimiento del doctor Ramón Díaz de Vivar, vastamente conocido en los círculos sociales, profesionales y políticos. Ligado desde su juventud al partido liberal, escaló las más altas posiciones llegando a ser diputado nacional y candidato a vicegobernador en momentos muy difíciles. Despidieron sus restos el doctor Justo Alvarez Hayes, el doctor Martín Goitia y el doctor Mariano Gómez, en nombre del partido liberal, del Colegio de Abogados y del Club del Progreso, respectivamente.

- Impugnación a los comicios provinciales

La anunciada impugnación liberal a los comicios provinciales -al no prosperar en la Justicia Electoral- fue llevada al seno de la Cámara de Diputados, juez final de la elección de sus miembros, lo que dio lugar a animados debates de neto corte político, en los cuales liberales y antipersonalistas tuvieron a su cargo fundar el pedido de anulación y los autonomistas y liberales pactistas defender su legitimidad, íntercambiándose duras expresiones de uno a otro sector.

Los comicios fueron aprobados por la fuerza numérica superior del Pacto, la que también permitió consagrar las autoridades del cuerpo, resultando elegido presidente el doctor Juan Ramón Díaz Colodrero y vicepresidente 1ro. Marcelo Maciel (ambos autonomistas) y, como vicepresidente 2do., Enrique Maróttoli (liberal acuerdista).

En el Senado Provincial -reunido con quorum estricto de 7 legisladores y con la ausencia de los autonomistas- se votó una mesa opositora, en la que se desempeñaba como vicepresidente 1ro. el doctor Carlos Abadie Acuña y, vicepresidente 2do. el doctor Ernesto R. Meabe, ambos liberales rupturistas, contando para ese fin con los votos de los senadores liberales y del ex antipersonalista y ahora yrigoyenista, Emilio Monzón.

Información adicional