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Accionar desestabilizante de la oposición

Mientras se cernían en el horizonte las nubes oscuras de próximos días tormentosos para la provincia, en la Legislatura y especialmente en el Senado, donde el Gobierno había perdido su control, se centraba todo el accionar desestabilizante de la oposición provincial.

La mayoría legislativa en su propósito de obstaculizar la marcha administrativa del Gobierno aprobaba a tambor batiente la ley por la cual se ampliaba hasta fin de año el pago de impuestos y se dejaban sin efecto las multas por el retardo en que incurrieran los contribuyentes. Esto traería como consecuencia una lógica paralización en el flujo de los recursos previstos para la marcha normal de la Administración(1).

(1) Semanario “El Trabajo”, (Mercedes), edición del 7 de Agosto de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La demora en autorizar el empréstito externo para atender la deuda proveniente del incumplimiento de Gobiernos anteriores hacía que la provincia fuese condenada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación “como vulgar tramposo(2) al pago de una suma cercana a las 40.000 libras esterlinas, creando una situación muy delicada, no tanto por la suma que debía abonarse como por el concepto que la condena representaba para el crédito de la provincia.

(2) Semanario “El Trabajo”, (Mercedes), edición del 14 de Agosto de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Respondiendo a intereses políticos, las fuerzas opositoras al Gobierno negaban su apoyo en la Legislatura al proyecto de ley de empréstito reclamado por el Ejecutivo y, cuando al fin se resolvían a acordarlo en presencia de las consecuencias de aquella demanda, le establecía condiciones que el Gobierno no podía decorosamente aceptar, tales como la creación de una comisión administradora del empréstito, por el atropello que significaba a las facultades inherentes al poder administrador.

La deuda de la provincia ascendía en ese momento a la suma de $ 6.640.965 y su situación se empeoraba con la sentencia del más alto tribunal de la Nación que ordenaba seguir adelante la ejecución en los juicios promovidos por los tenedores de títulos de la ley Nro. 11 del año 1910.

El Senado Provincial, baluarte de la oposición, en otra de las muchas decisiones de enfrentamiento, devuelve al Poder Ejecutivo las medallas que aquél les había enviado “conmemorativas de la fundación de la biblioteca de la Legislatura”, en razón de que tal hecho no se había producido -según decían- y que en el caso de haberse producido, habría importado usurpación de facultades de la Legislatura Provincial.

Se buscaba ironizar así la actitud del gobernador que, “pródigo en iniciativas, obras e inauguraciones, subrayaba éstas, en cada caso, por la acuñación de medallas” como lo expresa Federico Palma(3).

(3) Federico Palma. “Gobierno de Benjamín S. González”. “Historia de las Provincias y sus Pueblos - Corrientes. 1862 - 1930” (1967), p. 300, en: “Historia Argentina Contemporánea”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El mismo cuerpo, a iniciativa de los senadores Andreau y Monzón propiciaba la necesidad de la reforma total de la Constitución Provincial y en sesión secreta rechazaba los pedidos de acuerdo solicitados por el Gobierno de destacadas personalidades propuestas para ocupar diversas funciones oficiales(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 21 y 27 de Julio de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Una tensa situación

Como una consecuencia de la tensa situación que vivía la provincia, no fue de extrañar que se produjeran incidentes de mayor o menor gravedad que sacudieron la tranquilidad pública y presagiaron días más difíciles. Uno de estos incidentes se produjo entre liberales, uno “acuerdista”, el coronel de Guardias Provinciales Jorge Macfarquhar y, otro, “rupturista” el diputado Fernando M. Valenzuela.

Parece ser que al encontrarse ambos en una esquina céntrica, se produjo un incidente verbal, al que puso fin el primero, aplicándole un fuerte “paraguazo” al segundo. El incidente fue derivado al cuerpo de que formaba parte el agredido, como una cuestión de violación de los fueros parlamentarios y entendiendo que la Cámara estaba facultada para imponer arrestos a los ciudadanos, en opinión dividida de sus miembros, se ordenó al Jefe de Policía que así procediera respecto del agresor.

Recibida la información de que el coronel Macfarquhar estaba en la Jefatura de Policía, la Cámara dio por compurgada la sanción quedando éste en libertad(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 18 de Septiembre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Fue comentario generalizado de que en realidad el coronel Macfarquhar, que tenía un carácter muy fuerte, había concurrido a la Jefatura de Policía invitado personalmente para conversar con el jefe en su despacho, pero que en realidad no llegó a enterarse de su condición de detenido sino mucho después de haber sido “liberado”.

Otro incidente más grave, con heridas de bala, pero sin mayores consecuencias, protagonizaron el director del periódico “La Semana”, Oscar Dalurzo, y Alejandro Solari, y estuvo originado en publicaciones efectuadas en aquel órgano informativo(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 5 de Septiembre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Algunos cambios se fueron produciendo en la Legislatura. Por razones de incompatibilidad con sus funciones de Director del Hospital “Juana Francisca Cabral”, se aceptó la renuncia como diputado al presidente de la Cámara, doctor Juan Ramón Díaz Colodrero (autonomista), siendo elegido para reemplazarlo el vicepresidente 1ro., Marcelo Maciel y, como vicepresidente 2do. Miguel D. Domínguez, ambos de filiación autonomista.

Poco tiempo después fallecía el diputado autonomista y miembro de la Junta de Gobierno, Santiago Esquivel y Paniagua. Fue sorteado -para reemplazar a Díaz Colodrero- José Sánchez Negrette y, en reemplazo de Esquivel y Paniagua, Marciano Núñez. También se produjo la renuncia del diputado liberal “rupturista”, Leandro Caussat.

Sin que se produjera su renuncia a la Cámara, el comité central del radicalismo antipersonalista separaba de sus filas al diputado Justo Erro por discrepancia con actitudes asumidas por éste y, en el Senado, renunciaba a su banca Manuel Farizano Gómez, fundando su dimisión en la circunstancia de que, habiéndose separado de las filas del antipersonalismo, necesitaba conservar su libertad de acción política en las nuevas orientaciones que tuviera que seguir en el futuro, considerando lógico desprenderse de esa investidura que ya no le correspondía, pues en realidad pertenecía a la agrupación política de cuyas filas se había apartado.

Sin duda, un gesto de alta moral política no muy habitual que, más allá del valor del gesto, era demostrativo de una tendencia disolvente en las filas del antipersonalismo que se manifestaba cada vez con mayor intensidad.

Corrientes seguía la vigilia expectante de los acontecimientos por venir y, especialmente, con el accionar del nuevo Gobierno Nacional, la posibilidad de hacerse efectiva y en forma inmediata por decreto la Intervención Federal, como muchos la pedían.

- La provincia en espera de la nueva conducción nacional

En esos mismos meses, vivía la provincia también algunos momentos de satisfacción con la designación del doctor Miguel Sussini como embajador extraordinario ante el Gobierno del Paraguay con motivo de la transmisión del mando presidencial en aquel país; y se colocaba la piedra fundamental de la Escuela Salesiana de Artes y Oficios que llevaría el nombre de “Gobernador Dr. Juan Ramón Vidal”, en agradecimiento para quien tanto había hecho en favor de la radicación de esta Orden religiosa en la provincia.

Con tal motivo se recibía la visita del Nuncio Apostólico, monseñor Cortesi y, el 5 de Octubre, se inauguraba el monumento al general Carlos María de Alvear emplazado en el comienzo de la Avenida Tres de Abril, sobre el río Paraná, contándose con la presencia del ministro de Marina, almirante Domecq García, y altas autoridades nacionales y provinciales, excusándose de hacerlo el presidente de la Nación, doctor Marcelo Torcuato de Alvear por los ineludibles compromisos relativos a la entrega del mando gubernativo que se realizaría en la Asamblea Legislativa prevista para el día 12 de Octubre.

El doctor Hipólito Yrigoyen debía asumir ese día. Había sido elegido junto a su compañero de fórmula, el doctor Francisco Beiró pero, a los pocos días, la salud de éste hacía crisis produciéndose su fallecimiento y desencadenándose una complicada situación institucional.

Para algunos, el Colegio Electoral ya había cumplido su misión al elegir la fórmula presidencial y estaba disuelto. En consecuencia, era al Congreso a quien correspondía la elección del vicepresidente.

Para otros, como una consecuencia de la disolución del Colegio, debía elegirse uno nuevo, convocándose al pueblo a nuevas elecciones para tal fin(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 23 y 24 de Julio de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El jefe del partido radical personalista y la convención nacional de la misma agrupación resolvieron que debía convocarse a los mismos Colegios Electorales para elegir el vicepresidente, lo que así se hizo, dando cumplimiento a su cometido proclamando en tal carácter al doctor Enrique Martínez, recientemente elegido gobernador de la provincia de Córdoba.

Personalidades del mundo jurídico se pronunciaron contra el intento de revivir el mandato de los ex electores, tales como el doctor José Bianco(8), el doctor Carlos Ibarguren que lo consideraba inconstitucional(9) y el doctor Juan A. González Calderón, que se expide en contra de la posibilidad de que los ex electores puedan reunirse y con mayor razón de que puedan ser convocados por el partido triunfante, “en un alarde gratuito de prepotencia que significa abrir un interrogante peligroso e inútil sobre la legitimidad de un Gobierno probable(10).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 28 de Julio de 1928.
(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 29 de Julio de 1928.
(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 30 de Julio de 1928.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Finalmente, los Colegios se reunieron sólo con la presencia de los electores personalistas y dieron cumplimiento a su cometido y, posteriormente, se proclamaba en la Asamblea Legislativa los nombres de Yrigoyen - Martínez como presidente y vicepresidente de la Nación, luego de agotarse un interesante debate de corte doctrinario y político.

Terminaba Marcelo Torcuato de Alvear su mandato. Y en su último mensaje, refiriéndose al proceso electoral recién terminado, decía no haber violentado la opinión ajena poniendo al servicio de sus designios la fuerza o el poder que le fueron entregados para que garantizara nuestras libertades: “Mi conducta ha contribuido a consagrar nuestras instituciones”.

Y era verdad. Como lo era también el reproche que con un dejo de amargura recordaba respecto de la oposición y la inopia del Congreso durante sus seis años de gobierno:

Lo que voy a pediros -decía- si lo dais, será para que otro pueda realizar en bien de la República lo que a mi no me fue posible ejecutar. Me refiero a tanta iniciativa fecunda que el Honorable Congreso tiene en sus carpetas: esfuerzos de investigación y construcción doctrinaria esterilizados por los legisladores que compartieron con mi Gobierno la misión de velar por el bien público, no hallaron oportuno o conveniente prestarle su atención.
Nadie nos aliviará del cargo y la tristeza con que hemos de recordar lo que pudo ser y no se hizo”.
Sin embargo, la gran obra del doctor Alvear estaba cumplida y no se encuentran motivos para el reproche(11).

(11) Raúl A. Molina. “Presidencia de Marcelo T. de Alvear”, capítulo XVI de “Historia Argentina Contemporánea” - tomo I de “Historia de las Presidencias. 1898-1930” (1963), p. 342. Ed. El Ateneo, Buenos Aires . // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En algunas referencias biográficas o en la crítica periodística, se han hecho comparaciones que lo desmerecen, olvidándose la trascendencia de su accionar gubernativo:

Se olvidó el estado de derecho, el libre juego de las libertades públicas; no se quiso ver la obra dinámica de caminos y ferrocarriles estampados en el mapa nacional; no se quiso leer la estadística de nuestras cosechas, volcadas en un mundo famélico, ni la obra de defensa nacional que llevaba el impulso patriótico a todas las fronteras; ni una palabra para su política de defensa petrolera y, menos aún, de su administración financiera, que colocó al país entre las naciones de crédito ilimitado(12).

(12) Raúl A. Molina. “Presidencia de Marcelo T. de Alvear”, capítulo XVI de “Historia Argentina Contemporánea” - tomo I de “Historia de las Presidencias. 1898-1930” (1963), p. 344. Ed. El Ateneo, Buenos Aires . // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Así concluye Raúl A. Molina su análisis del período gubernativo de Alvear y, haciendo una comparación con su sucesor y jefe del radicalismo, dice:

Si Yrigoyen fue el conductor indomable, el jefe tenaz, la roca inconmovible de una doctrina democrática, Alvear fue el hombre ejemplar de la ley y del progreso.
Si Yrigoyen logra el triunfo de la corriente espiritual que encerró en el radicalismo, Alvear supo engrandecerla en el Gobierno”.

Volvía el radicalismo personalista al poder en la Nación. En Corrientes, los radicales no conseguían -una vez más- lograr ese objetivo por el camino de las urnas. Esperaban lograrlo mediante la Intervención Federal. Y saboreando esa esperanza, sus adeptos se lanzaban a la calle a manifestar su júbilo. Lo hacían en todos los pueblos de la provincia, con caravanas, bailes y bombas de estruendo.

En la ciudad capital de la provincia se organizaba una manifestación que, partiendo de la céntrica plaza “Juan Bautista Cabral”, luego de desplazarse por varias calles, tomaba por la San Juan a fin de pasar frente a la casona señorial del doctor Juan Ramón Vidal. Pero el “Viejo Zorro” habla viajado el día anterior a su establecimiento de campo en San Luis del Palmar(13).

(13) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 14 de Octubre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Una nueva etapa se iniciaba y había que prepararse.

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