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La economía correntina a principios del siglo XX

Desde mediados del siglo XIX hasta 1914, la economía argentina experimentó cambios muy importantes y un espectacular crecimiento, que se produjo fundamentalmente en la región pampeana y que luego repercutieron en las zonas marginales o periféricas del país.

Corrientes, tanto por su ubicación geográfica como por las dificultades en las comunicaciones, no participó de ese crecimiento, y siguió siendo proveedora de animales a la industria del saladero que -a principios del siglo XX- estaba en franca decadencia(1).

(1) Eduardo Míguez. “La Gran Expansión Agraria (1880 - 1914)”, en: Academia Nacional de la Historia - “Nueva Historia de la Nación Argentina”, tomo VI, p. 114. Ed. Planeta, Buenos Aires; y Osvaldo Barsky y Jorge Gelman. “Historia del Agro Argentino (Desde la Conquista hasta Fines del siglo XX)” (2001). Ed. Grijalbo, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

La ganadería fue la principal actividad económica en Corrientes desde los tiempos coloniales. A lo largo del siglo XIX, ésta se vio afectada por las constantes guerras y luchas armadas que se desarrollaron en el territorio provincial pero, hacia fines de ese mismo siglo, con la desaparición de estos conflictos, consiguió un impulso significativo. Se desarrolló preferentemente en el centro y sur, mientras que la agricultura -aunque a muy baja escala- tuvo mayor importancia en la zona norte de la provincia.

El proceso de refinamiento del ganado correntino no sólo fue menor que en la región pampeana sino también más tardío. Monte Caseros fue el primer Departamento provincial que incorporó la mestización, hecho que se vincula con la más temprana llegada del ferrocarril a esa región (1875). A su vez, este refinamiento se dio más en el ganado ovino que en el vacuno, donde siguió predominando el criollo.

Entre 1888 y 1908, Corrientes experimentó un acelerado crecimientoganadero, en particular ovino, que se había visto desplazado de la región pampeana por el vacuno. La cría de ganado ovino se afianzó en el Sur y Este de la provincia, área que se caracterizaría a lo largo del siglo XX por una ganadería mixta(2).

(2) Ursula Neddermann. “El Proceso Ganadero y el Poblamiento en la provincia de Corrientes. 1854 - 1914)” (1983), en: “Cuadernos de Estudios Regionales”, Nro. 4, pp. 30-31. Ed. Instituto de Investigaciones Científico-Culturales, Concordia, Entre Ríos. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Entre los factores que afectaron al proceso de refinamiento del ganado vacuno pueden señalarse que, en al mayoría de los campos de Corrientes predominaban los pastos duros poco nutritivos y el clima cálido favorecía el desarrollo de parásitos y enfermedades que afectaban al ganado.

Entre los factores culturales, además de los conflictos armados, la ineptitud de quienes intentaban mejorar sus rodeos, el temor a no tener éxito, el desconocimiento de las ventajas de la hacienda mestiza, el hábito de usar técnicas usadas en la región pampeana sin previa adaptación a las condiciones locales. Además, desalentaba a la mestización la necesidad de utilizar forrajeras, las que obligaban a una inversión que no se justificaba por los precios que luego eran ofrecidos por esos animales. También influyó la falta de capitales para la adquisición de animales reproductores(3).

(3) Ursula Neddermann. “El Proceso Ganadero y el Poblamiento en la provincia de Corrientes. 1854 - 1914)” (1983), en: “Cuadernos de Estudios Regionales”, Nro. 4, pp. 36-37. Ed. Instituto de Investigaciones Científico-Culturales, Concordia, Entre Ríos. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Sin embargo, tenían a su favor la abundante disponibilidad de agua, que reducía el problema de las sequías. En ese sentido, la mejor zona para la explotación ganadera era la planicie del Paiubre, de características similares a las de la provincia de Entre Ríos con pastos de mejor calidad aptos para el engorde de vacunos y ovinos y temperaturas más suaves(4).

(4) Enrique Schaller. “La Distribución de la Tierra y el Poblamiento en la provincia de Corrientes. 1821 - 1860” (1995), p. 219, en: “Cuadernos de Geohistoria Regional”, Nro. 31. Ed. Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - Universidad Nacional del Nordeste - CONICET, Resistencia. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

El proceso de desmirinización de la región pampera favoreció al desarrollo de la ganadería ovina en Corrientes, particularmente en el sur. El refinamiento del ovino fue mucho más veloz que el vacuno, quizás porque tanto la carne como la lana del ovino criollo tenían un escaso valor. El avance de la mestización del ovino que se inicia en los Departamentos de Paso de los Libres y Monte Caseros avanzó hacia el centro en Curuzú Cuatiá y Mercedes, y luego a Esquina -sobre el Paraná- y a Santo Tome y La Cruz sobre el Uruguay, siguiendo el avance de las líneas ferroviarias. La raza empleada, la Rambouillet, era productora de lana y carne al mismo tiempo.

Debido a los problemas de comunicación que tenía la provincia, no se instalaron saladeros en Corrientes sino hasta muy avanzado el siglo XIX y cuando lo hicieron se ubicaron en el sur, muy próximos a Entre Ríos (Monte Caseros) pero ya en esa fecha la actividad de los saladeros había entrado en declive por la competencia de los frigoríficos (en 1896 se instaló también un frigorífico en Esquina).

De acuerdo con los datos del censo de 1914, en esa fecha la provincia había llegado a un gran desarrollo ganadero, medido por el número de cabezas: 3.543.395 vacunos y 2.348.584 ovinos. Sin embargo, Corrientes contrasta con su evolución dentro de la región ganadera tradicional porque no gira hacia la agricultura y no alcanza, salvo con los ovinos, un desarrollo importante de la mestización.

A mediados del siglo XIX empieza también a adquirir relevancia la agricultura, en particular en la región noroeste, pero no alcanza la misma importancia en la economía provincial en relación con la ganadería. Para su desarrollo tuvo mucho que ver el proceso de distribución de las tierras, que se caracterizó por una fuerte concentración dimensional y de dominio y el escaso desarrollo de la colonización.

De acuerdo con los datos del censo de 1914, las explotaciones de menos de 25 hectáreas constituían el 48 % del total de la provincia (8.698 sobre el total de 18.054 censadas), pero cubrían solo el 1,2 % de la superficie aprovechada. En el otro extremo de la escala, las explotaciones mayores de 5.000 hectáreas -apenas el 2 % del total (328 de las 18.054 censadas)- controlaban el 48,2 % de los campos utilizados(5).

(5) Enrique Schaller. “La Adjudicación de Tierras Fiscales”, en: Todo es Historia. “Corrientes y la Economía Argentina” (1986), capítulo 5, pp. 10-17, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Esta concentración de la tierra fomentó el desarraigo rural, el éxodo de la población hacia otras provincias y alimentó el crecimiento del minifundio, trabando toda labor de fomento por parte del Gobierno.

El impulso colonizador que se despertó recién a fines del siglo XIX entró en una etapa de estancamiento en la primera década del siglo XX y recién se reanudarán las concesiones durante el segundo mandato de Juan Ramón Vidal (1909 - 1913). La política colonizadora de Vidal fue continuada por Mariano Indalecio Loza, su sucesor (1913 - 1917) y al concluir su Administración existían en la provincia 75.600 hectáreas, subdivididas por el Gobierno a las que debían agregarse los fraccionamientos realizados por particulares.

Recién allí y por primera vez se pudieron notar adelantos significativos en la actividad agrícola, ya que el área cultivada aumentó de 83.706 hectáreas en 1895 a 294.560 en 1914(6).

(6) Enrique Schaller. “La Adjudicación de Tierras Fiscales”, en: Todo es Historia. “Corrientes y la Economía Argentina” (1986), capítulo 5, pp. 14-17, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

La acción colonizadora oficial, sin embargo, adolecía hasta ese momento de serias falencias. Constreñidas a las escasas áreas fiscales que el Gobierno podía aún disponer, las colonias eran insuficientes para albergar a los numerosos pobladores de la campaña. Por otra parte, las chacras adjudicadas en muchos casos no alcanzaban para el desenvolvimiento de los concesionarios (rara vez los lotes de las colonias superaban las 25 hectáreas); además, algunos establecimientos se implantaron en lugares poco aptos para el cultivo.

Por otra parte, la concesión de parcelas -cuando no se retrasó por décadas como en Perugorría o Apipé- se ejecutó con total irregularidad. La Dirección de Fomento Agrícola, creada en 1914, realizó una ardua y positiva labor que permitió solucionar muchos de estos inconvenientes pero, de todas formas, hacia 1914 la agricultura en Corrientes apenas ocupaba el 3,5 % de la superficie total de la provincia.

Mientras en otras regiones del país se disminuía el terreno dedicado a la ganadería en beneficio de la agricultura, en Corrientes aumentaron las hectáreas dedicadas a la producción ganadera, llegando a representar más del 80 % de la superficie total. Los cultivos eran fundamentalmente destinados al autoconsumo y en los rubros comercializables se destacaron el tabaco, el citrus, el algodón y la caña dulce, que tenía dificultades para salir por los problemas de transporte.

- El problema del aislamiento. Puertos, caminos y líneas férreas(7)

Para iniciar esta parte se creyó conveniente, en primer lugar, transcribir una reveladora descripción de las vías de comunicación en Corrientes realizada por Henry Husseir en 1895:

Actualmente se necesita por lo menos cinco días para hacer el trayecto entre Buenos Aires y Corrientes, es decir casi tanto tiempo como para ir de Francia o Inglaterra a New York.
De Corrientes a los principales pueblos de la provincia, las distancias son igualmente considerables, y el viaje muy molesto. Por ejemplo, para Bella Vista se emplea un día entero: de las 6 de la mañana a las 11 horas, en ferrocarril hasta Saladas, y de las 12 am a la noche en galera para Bella Vista.
Los vapores necesitan aproximadamente el mismo tiempo. De Bella Vista a Goya otro día de galera, o igual tiempo en vapor. Es cierto que el viaje por los vapores es mucho más agradable pero hay que considerar los muy elevados precios del pasaje por la vía fluvial y, después, las dificultades de embarque y desembarque a más de una legua del puerto de Goya cuando el Paraná está bajo, las malas horas que son siempre de noche, etc.
Ahora, si se trata de ir desde Corrientes a Mercedes y Curuzú Cuatiá (...) es todo un viaje serio y casi peligroso. El peligro no existe solamente por el mal camino, sino también por el bandolerismo (...).
Hace dos años había un servicio semanal de galera entre Curuzú Cuatiá y Goya, pasando por Colonia Vidal. Las treinta leguas del trayecto se hacían en dos días pero, la galera volcaba de vez en cuando, hoy en el monte, mañana en algún arroyo crecido, y se ha suprimido la empresa por causa de los malos caminos.
De Mercedes a Saladas hay exactamente una distancia de 150 kilómetros. El paraje es bastante pintoresco (...). A mitad de camino se encuentra el río Corriente, navegable hasta estos parajes, y se les atraviesa con una balsa.
En toda su extensión del camino se ven los terraplenes del ferrocarril, abandonado por causa de la quiebra de Clark Hnos. y Cía. Estos terraplenes están casi terminados y los materiales para la construcción de los puentes sobre el río Corriente y el río Santa Lucía, están a la intemperie desde hace cuatro años (...).
Los pueblos de la orilla del Uruguay, Libres, La Cruz y Santo Tomé, son más favorecidos teniendo entre ellos fácil comunicación por los vapores que hacen la carrera dos veces por semana. Pero vuelve a repetirse la falta de comunicación fácil y rápida entre Santo Tomé y Posadas. Se emplean dos días de galera entre estos dos pueblos tan comerciales y de tanto porvenir(8).

(7) En esta parte seguimos a María Emilia Pérez. “El Desarrollo de las Comunicaciones y Transporte en Corrientes entre 1852 y 1980” (1986), en: Todo es Historia. “Corrientes y la Economía Argentina”, capítulo 5, pp. 18-27, Buenos Aires.
(8) Informe de Henry Huissier, en: periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 18 de Julio de 1895, p. 2.
// Todo citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Más allá de algunos avances, el aislamiento y las dificultades en las comunicaciones allí descriptas, permanecieron durante la primera mitad del siglo XX.

Con respecto a las comunicaciones, la navegación fue la principal vía de comunicación de Corrientes hasta fines del siglo XIX, gracias a la presencia de los ríos Paraná y Uruguay. El puerto de Corrientes -estratégicamente ubicado- era el más importante de la provincia seguido por el de Goya (que empezó a declinar a principios del siglo XX).

En general, la preponderancia de esta vía de comunicación empezó a declinar paulatinamente con la llegada del ferrocarril, a fines del siglo XIX. Sin embargo, a pesar de la competencia que el ferrocarril ejerció sobre el movimiento portuario, Corrientes operaba durante los primeros años del siglo XX cerca de 400.000 toneladas de carga y unos 9.000 pasajeros de cabotaje.

Este movimiento mantuvo su importancia y, al mismo tiempo, contribuyó con ello la ampliación del muelle (1907), la habilitación de nuevas instalaciones (1920) y la construcción del atracadero de balsa y automóviles (1929). El puerto de Goya, por el contrario, empezó a declinar a principios de siglo.

En el río Uruguay, la navegación regular se interrumpió con la habilitación del ferrocarril, ofreciendo servicios de tráfico local. Las obras emprendidas (embarcaderos flotantes, muelles y galpones de almacenamiento) respondieron a la importancia del intercambio comercial con Brasil y a los productos de tránsito que llegaban de Misiones y Brasil a Santo Tomé y Paso de los Libres, fundamentalmente.

Con respecto a la red vial de la provincia, ésta era muy deficiente, a pesar de que se habían realizado algunos trabajos como la construcción de puentes, alcantarillas y terraplenes, los mismos constituían obras aisladas que no lograban solucionar más que momentáneamente las deficiencias del tráfico vial. La ley de caminos públicos -dictada a fines de 1898- no se cumplió por falta de recursos. Las mayores dificultades fueron dos: la carencia de puentes sobre los ríos y el trazado de los caminos principales, inconvenientes que se agudizaron después de 1920 en que el tráfico automotor creció.

El primer problema trató de solucionarse mediante la construcción de puentes sobre los ríos Batel -en Paso Crucesitas- y sobre los arroyos Barrancas, Paiubre, Curuzú Cuatiá, Ayuí, Pirayuí, Itacuá, Zanjón de Loreto, obras emprendidas con fondos provinciales. Los puentes sobre los ríos Guayquiraró -en Paso Ocampo-, Batel, en Paso Cerrito, Mocoretá en Paso del Puente, Santa Lucía en Paso Rubio y la balsa instalada en el Paso Picada de la Laguna Iberá, fueron ejecutados con aportes nacionales.

La rectificación y trazado definitivo de los caminos generales, a pesar de las leyes y disposiciones dictadas, fue más difícil de ejecutar, ya que las obras a realizar eran de mucha magnitud frente a los recursos disponibles. Por esta causa, si bien se continuó con las tareas emprendidas, se hacía necesaria una mejor planificación vial tanto a nivel provincial como nacional.

Con respecto a los servicios ferroviarios, éste intensificó su tendido y ofreció mejores servicios a principios del siglo XX. La empresa Nordeste Argentino siguió las obras entre Paso de los Libres y Santo Tomé -inauguradas en 1901-; posteriormente, las obras se detuvieron hasta 1907 en que, previa fusión del Ferrocarril Argentino del Este al Ferrocarril del Nordeste Argentino y de nuevos acuerdos con el Estado, las obras se retomaron.

Se alcanzaron Apóstoles (92 kilómetros) en 1910 y Posadas (72 kilómetros) en 1912. Además, en 1911, se terminó el ramal del puerto de Goya a la Estación San Diego. Al mismo tiempo y atendiendo razones económicas, la empresa realizó la conexión con el Ferrocarril Central del Paraguay mediante el cruce del río Paraná en ferry boat entre las ciudades de Posadas y Encarnación. Este servicio internacional se inauguró en 1913, haciendo posibles viajes directos entre Buenos Aires y Asunción en 45 horas.

Esta línea de trocha media, fue muy cuestionada en cuanto a la faz económica y legal de su construcción, pero permitió movilizar la producción correntina, de Misiones y sur del Paraguay hacia Buenos Aires. El tráfico de cargas estaba compuesto fundamentalmente de ganado vacuno y ovino, derivados de la ganadería, caña de azúcar, cereales, madera y leña. Otros rubros fueron: materiales de construcción, carbón, sal y minerales.

La provincia contó además con el Ferrocarril Económico Primer Correntino, línea de trocha angosta, que libró al servicio público su primera sección Ingenio Primer Correntino - San Luis del Palmar en 1892 y, la segunda, Ingenio - Ciudad de Corrientes en 1898, pero no sólo prestó deficientemente sus servicios sino que tuvo corta duración pues, en 1902, sus bienes fueron rematados públicamente.

En 1908 se otorgó una nueva concesión a Carlos Dodero, para construir y explotar una línea que, saliendo de Corrientes, pasara por Santa Ana - Ingenio, San Luis del Palmar y terminara en Caá Catí; al año siguiente se amplió la concesión hasta Mburcuyá. La empresa Dodero adquirió las instalaciones y material rodante existentes y luego de restaurar vías y terraplenes, lo puso en funcionamiento entre Corrientes y San Luis del Palmar a fines de 1908; luego se extendió a San Luis del Palmar y San Cosme y San Luis del Palmar y Caá Catí, ramales que se habilitaron en 1911 y, en 1913, se concluyó el trayecto hasta Mburucuyá.

La importancia de esta línea de 224 kilómetros de extensión, consistió en que atravesaba un área de difícil comunicación con el resto de la provincia, debido a la escasez de caminos y a las características del terreno. De manera tal, que sacó del aislamiento a su población y dio salida a la producción agrícola y forestal del noroeste argentino. La misma estaba compuesta por cítricos, tabaco, algodón, caña de azúcar, productos de granjas y maderas. También movió la producción de azúcar de caña y alcohol de caña elaborados en el ingenio.

Los servicios se cumplieron satisfactoriamente los primeros tiempos; debido a la escasez de material rodante y a la falta de mantenimiento de su infraestructura éstos decayeron. La provincia intervino la empresa y en 1926 se hizo cargo del ferrocarril, mejorando los servicios.

Los problemas de comunicaciones no sólo afectaron la economía provincial -debido a su aislamiento- sino que también afectaron su actividad política; el mal estado de los caminos era denunciado en cada una de las elecciones como una de las principales causas que impedía a los ciudadanos acercarse a las mesas electorales, que generalmente se encontraban en los centros urbanos.

Por ese motivo también era muy común que se hicieran algunas tareas de mantenimiento y promesas de arreglos importantes de los caminos en las etapas preelectorales. A su vez, el ferrocarril facilitó la realización de las giras políticas de los candidatos por el Interior de la provincia.

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