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EN BUSCA DE LA INTERVENCION FEDERAL

- El advenimiento yrigoyenista

Hipólito Yrigoyen llegaba por segunda vez a la presidencia de la Nación.

Los dados estaban echados; el pueblo ha vuelto a ungir como su Primer Mandatario al caudillo del silencio. Un anciano, nacido a mediados del siglo XIX se apresta a empuñar las riendas del Estado en circunstancias muy particulares de la coyuntura en que son cada vez más intrincadas e interrelacionados los lazos entre los países del mundo y que una crisis de tremendas consecuencias se abatirá sobre las débiles defensas de los Estados dependientes.
Sin embargo, en esos momentos febriles, nadie parece tener conciencia de que la Argentina del progreso infinito y de la democracia liberal está llegando a su término”, dice Etchepareborda(1).

(1) Roberto Etchepareborda. “Yrigoyen” (1983), p. 228. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

No dejaba de ser un factor de inquietud -aún entre sus mismos partidarios- la edad avanzada del presidente que se suponía pudiese haber debilitado sus facultades mentales o su capacidad de acción”, dice Palacio(2).

(2) Ernesto Palacio. “Historia de la Argentina” (1954), p. 228. Ed. Alpe, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El entusiasmo del radicalismo fue clamoroso -dice el mismo autor-. Obtenía, ¡y en qué forma! una ratificación terminante de la confianza pública”... “parecía que los caminos del porvenir quedaban allanados y que podían cumplirse ya sin obstáculos la obra de la ‘Reparación Nacional’ proclamada por Yrigoyen, realizándose todas las aspiraciones postergadas; sus voceros más entusiastas proclamaban en las Cámaras la doctrina del ‘plebiscito’ según la cual el voto producido significaba una delegación expresa de la soberanía popular en la persona del ungido”.

Luego de prestar el juramento de ley ante el Congreso, Yrigoyen recibió los atributos del mando del doctor Marcelo Torcuato de Alvear y se recuerda la anécdota de que en ese momento, recibiendo el aplauso enfervorizado del pueblo, le habría manifestado a su antecesor: “Y pensar que toda esta gente que me aplaude, muy pronto me odiará...(3).

(3) Guillermo Gallardo. “Presidencia Alvear”, citado por Fernando L. Sabsay y Roberto Etchepareborda, en: “El Estado Liberal Democrático” (1987), p. 287. Ed. Eudeba Macchi, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Puso luego en posesión de sus cargos a los ministros, “integrado por dirigentes representativos del país”, dice Alen Lezcano(4), entre los que se encontraba el correntino,doctor Juan B. Fleitas, en la cartera de Agricultura.

(4) Luis C. Alen Lezcano. “La Argentina Ilusionada” (1975), p. 250. Ed. La Bastilla Editorial Astrea, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Predominan los provincianos en esa representación de todas las regiones argentinas, cosa que el espíritu portuario no perdona; y, salvo excepciones, hay capacidad sacrificada en esos hombres leales durante todas las vicisitudes a la causa radical, cosa que tampoco perdona la oligarquía” dice el autor citado y confirmando aquella afirmación dice Palacio(5) que “Yrigoyen nombró enseguida su Ministerio constituido por personalidades de escaso relieve aunque de probada fidelidad” y, Azaretto(6), que “conforma un gabinete que no satisface las expectativas; podemos decir objetivamente que los integrante del mismo eran de menor jerarquía que los de su primera presidencia”.

(5) Ernesto Palacio. “Historia de la Argentina” (1954), p. 614. Ed. Alpe, Buenos Aires.
(6) Roberto Azaretto. “Historia de las Fuerzas Conservadoras” (1983), p. 71. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La expectativa por la actuación del nuevo Gobierno era intensa y dramática, colmada de esperanzas por una parte y por la otra de sombríos augurios. El pueblo, que acababa de ratificarle su confianza, esperaba oscuramente(7) la revolución anunciada por sus voceros”, dice el historiador Palacio.

(7) Ernesto Palacio. “Historia de la Argentina” (1954), p. 614. Ed. Alpe, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Pero había que dejarse engañar -como afirma Alain Rouquié(8)- ya que “entre los radicales y sus adversarios sólo los separaban algunos matices sociales. El propio Yrigoyen era un estanciero acomodado de la provincia de Buenos Aires, que descendía de una familia honorable y relativamente antigua, y la dirigencia radical de menor importancia no difería fundamentalmente de los miembros del grupo dominante ni por su educación ni por su situación económica.
Fueron entonces, en general, grandes propietarios, a quienes les faltó muy poco para ser aceptados por la aristocracia”.

(8) Alain Rouquié. “Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina’’ (1981), pp. 129/130. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Podía afirmarse que en Corrientes no existían, siquiera, esas diferencias tan sutiles.

- Nuevas esperanzas de Intervención Federal

En la provincia se apostaba fuerte a la jugada de la “Intervención Federal”, recurso al que ya se había echado mano en el primer mandato de Yrigoyen sin lograr el objetivo buscado con su envío, pese a que entonces -como en las actuales circunstancias- existían fuertes enfrentamientos entre liberales y autonomistas.

La situación oficial se mantenía sólo con el apoyo del autonomismo dirigido por Juan Ramón Vidal que, como uno de los líderes del Frente Unico, había jugado todas sus fichas en la postura antipersonalisla y había perdido; y, por un pequeño sector del liberalismo pactista que día a día veía reducirse sus adherentes. El gobernador, doctor Benjamín Solano González, había perdido el control del Senado y, en Diputados, tenía una muy escasa mayoría.

Del lado opositor se alineaban las fuerzas del radicalismo triunfante en el país, que esperaban muy pronto posesionarse del poder que las urnas sistemáticamente le negaban en esta provincia. A su lado -aunque manteniendo independencia en sus manejos- se hallaba el partido liberal rupturista, enfrentado al Gobierno desde 1927, insistiendo con su pedido de Intervención ya formulado ante el presidente Alvear con resultado negativo.

Y, finalmente, estaba el antipersonalismo que, terminada la alianza transitoria acordada con el autonomismo para la elección presidencial, había vuelto a convertirse en el partido opositor al Gobierno en su tradicional postura. En última instancia, no dejaba de ser “uno de los magros antipersonalismos provincianos, incubados al calor de los presupuestos, que no se llamaban a engaño y sus dirigentes colmaban las antesalas del caudillo nuevamente triunfante para obtener el indulto de sus errores y volver al redil común(9).

(9) Ernesto Palacio. “Historia de la Argentina” (1954), p. 614. Ed. Alpe, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Ejemplo de ello lo dieron varios legisladores de la provincia, aunque con distinta actitud ética en un caso u otro en la forma escogida para formalizar el cambio de posiciones.

Tan pronto asumió el Gobierno Nacional el doctor Hipólito Yrigoyen, se agilizaron las acciones tendientes a concretar la Intervención Federal en el más breve plazo, recurriendo -si era necesario- al “ukase” presidencial por decreto, dado que se descontaba que el proyecto con media sanción de Diputados no conseguiría ser aprobado en el Senado, donde el personalismo no tenía la mayoría necesaria.

Los radicales correntinos contaban con la presencia -en el gabinete nacional- del doctor Juan B. Fleitas y otros distinguidos correligionarios que colaboraban en el Gobierno en posiciones de menor jerarquía, mientras que, por su lado, los liberales, aunque no participaban del Gobierno, disponían de interesantes contactos con el nuevo presidente, especialmente a través de su médico de cabecera y permanente acompañante, el doctor Osvaldo Meabe(10).

(10) Luis C. Alen Lezcano. “La Argentina Ilusionada” (1975), pp. 299 y 329. Ed. La Bastilla Editorial Astrea, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Ese accionar, encaminado a lograr la aprobación del “remedio federal” se manifestó no sólo en la actividad legislativa provincial y nacional o en las impugnaciones a la forma de constituirse los cuerpos judiciales, sino que se exteriorizó en manifestaciones partidarias y en la encendida crítica de la prensa opositora. Ejemplo de ello es el editorial del semanario “El Trabajo” -de Mercedes (Corrientes)- órgano periodístico de neto corte “personalista”:

Si alguna vez la vida política administrativa -decía- reclamó con razón la Intervención Federal para asegurar la forma republicana de gobierno y garantizar el funcionamiento de sus instituciones es, tal vez, el momento actual, en que uno de sus poderes, el Judicial, no cumple con su cometido ya que se halla perturbado al extremo de que algunos de sus miembros ejercitan sus funciones al margen de la Constitución, desde que no cuentan con el acuerdo del Senado”.

Seguía diciendo que “aquellos funcionarios estaban al servicio de la ‘aparcería’ y que así se explicaba que los criminales se pasearan tranquilamente, los derechos se discutan ante la Justicia a tiros de revólver y a punta de puñal como ocurriera antes en Santo Tomé, o se atentara contra las autoridades del orden público legalmente constituidas como ocurrió en Curuzú Cuatiá en vísperas electorales, o los atentados contra la vida de los vecinos por asaltantes agazapados como ocurrió en Mercedes(11).

(11) Semanario “El Trabajo”, (Mercedes), edición del 23 de Octubre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En realidad, se trataba de simples hechos policiales de mayor o menor importancia en los que oportunamente se habían adoptado las medidas del caso con intervención judicial pero que, magnificados, bastaban para mantener agitada a la opinión pública, de lo que se hacía eco la prensa nacional como “La Epoca” -de neto corte “yrigoyenista”- proyectándose sobre los centros con poder de decisión(12).

(12) Periódico “La Epoca”, (Buenos Aires), edición del 27 de Diciembre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Cunde el desaliento entre los intervencionistas

Al transcurrir dos meses de gestión presidencial, sin lograrse los resultados buscados, el desaliento comenzó a cundir entre los más precipitados augures del cambio a producirse en la provincia y las manifestaciones para mantener aquel estado de agitación entre la población decayeron en su concurrencia en proporción inversa al tono de los discursos de sus organizadores(13).

(13) Periódicos “La Prensa”, (Buenos Aires), y “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 3 de Diciembre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

No dejó de llamar la atención -por este mismo motivo- la visita que en esos días hizo a la Ciudad de Corrientes el diputado nacional,doctor Martín J. Yrigoyen, hermano del presidente de la Nación, quien recibió el agasajo del gobernador, doctor González, al que lo unían lazos de amistad, en un banquete llevado a cabo en los salones del Hotel Buenos Aires, al que asistieron altas autoridades provinciales y amigos del legislador. En esa oportunidad, el gobernador habría recibido de su huésped ciertas garantías acerca de su permanencia al frente del Gobierno mientras durase su mandato(14).

(14) Periódicos “El Liberal”, (Corrientes), edición del 28 de Diciembre de 1928, y “La Prensa”, (Buenos Aires), del 23 de Diciembre de 1928. Se hallaron presentes, entre otros, el ministro de Gobierno, Rafael M. Lubary; el juez federal, doctor Amado Sosa; el presidente del Superior Tribunal de Justicia, doctor Gregorio G. de la Fuente; el intendente municipal de la Ciudad de Corrientes, doctor Antonio M. Ruiz; el secretario de la Gobernación, Eduardo Lujambio Torrent; J. Capozzi, Administrador de Aduanas; Jorge Sagastizábal, J. Incháusti, el escribano de Gobierno, Víctor Claver; el secretario de Policía, Héctor Rodríguez; y el ingeniero J. Emery. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Muchos dirigentes pactistas no descartaban la posibilidad de arribar a un arreglo entre las fuerzas conservadoras de la provincia, pero tal expectativa fue desvirtuada por una terminante declaración de la Junta Ejecutiva del partido liberal rupturista ante rumores circulantes en tal sentido, que generaban un estado de incertidumbre entre sus correligionarios, señalando que las causas determinantes de la ruptura del pacto subsistían en su integridad, agravadas por hechos posteriores del oficialismo provincial, al que repudiaba franca y abiertamente.

Ratificaba la posición del partido de completa independencia, sin compromisos de ninguna naturaleza con otras fuerzas o agrupaciones políticas nacionales o provinciales, manteniendo su enérgica oposición al Gobierno de la provincia y el reclamo de la Intervención Federal como medio ineludible para restablecer la legalidad dentro de las instituciones, la corrección administrativa y el amparo de todos los derechos(15).

(15) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 11 de Noviembre de 1928, y Semanario “El Trabajo”, (Mercedes), edición del 13 de Noviembre de 1928. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En la opinión, a medida que transcurrían los días, se consideraba que la disposición del Primer Magistrado de la Nación no coincidía con las pretensiones intervencionistas de sus correligionarios correntinos y esta medida cada vez se mostraba más esquiva frente a la desorganización y anarquía que minaba las filas del radicalismo personalista en la provincia, que después del triunfo electoral en el país había desatado las varias y encontradas corrientes que se enfrentaban en su seno y que perturbaban también en otras provincias como Santa Fe y Córdoba.

Los primeros días del año 1929 transcurrieron sin novedades respecto al envío de la Intervención. Un diario del oficialismo local ironizaba acerca de personas del medio que, aprovechando las vacaciones de Enero, iban a hacer antesalas a la Casa Rosada a pedir la Intervención, sin ser recibidos, pese a transcurrir varios días en las salas de espera a la que se dio en llamar “la amansadora”(16).

(16) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 2 de Febrero de 1929. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Las autoridades del partido liberal nuevamente fueron las encargadas de insistir con el pedido de Intervención, presentando al ministro del Interior, doctor Elpidio González, un extenso memorial fundamentando las razones que -a su juicio- la hacían procedente.

Reiteraban los conocidos argumentos de subversión institucional oportunamente denunciados y ahora agravados -decían- que colocaban al Estado fuera de las normas del Gobierno democrático regular, señalando la situación del Poder Judicial desintegrado, el Poder Legislativo desnaturalizado en sus funciones “por los repetidos avances del Poder Ejecutivo que son verdaderas tropelías” y los actos de gobierno que, por simples acuerdos de ministros, creaba empleos, abultaba el Presupuesto, prescindía de la Legislatura en la designación de funcionarios, se adueñaba del régimen interno de los municipios y realizando una acción desquiciante y deshonesta dentro del desorden más completo de la Administración Pública.

Terminaba señalando que el partido liberal siempre había luchado por los derechos cívicos y que había afianzado en los hechos las libertades electorales en las oportunidades en que manejó los destinos de la provincia, confiaba en que el Poder Ejecutivo Nacional enviaría a Corrientes una Intervención que fuera un modelo de rectitud e imparcialidad para que bajo la égida de la autoridad federal se efectuara en la provincia la renovación de sus poderes y la normalización institucional del Estado(17).

(17) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 12 de Marzo de 1929. Suscribieron la nota el presidente de la Mesa Directiva, profesor Manuel R. Bermúdez, y los secretarios, doctores Ernesto R. Meabe y Carlos Abadie Acuña. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

A su vez, el grupo de autonomistas disidentes dirigió un memorial al presidente de la Nación apoyando el pedido de Intervención hecho por radicales y liberales(18).

(18) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 1 de Marzo de 1929. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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