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Se convoca a elecciones para la renovación gubernativa provincial de 1929

No obstante el decreto de Intervención pendiente de ejecución, el Gobierno Provincial convoca en los primeros días del mes de Agosto a elección de gobernador y vicegobernador, las que debían realizarse el 15 de Septiembre y reunirse el Colegio Electoral el mes siguiente. Serviría de base para estos comicios, el padrón nacional que registraba alrededor de 80.000 inscriptos en toda la provincia.

Pese a la convocatoria, no se advertía en los partidos políticos mayor entusiasmo ya que “la espada de Damocles” de la decisión presidencial desalentaba el fervor cívico, pues se estimaba que la Intervención se haría efectiva en el mes de Octubre, una vez clausuradas las sesiones del Congreso(1).

(1) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 17, 21 y 27 de Agosto de 1929. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Los rumores estaban a la orden del día; unos, anunciando la inminencia de la llegada de los comisionados y, otros, afirmando que la Intervención estaba muerta. Hasta se llegó a hablar de la reanudación del pacto, para lo cual se estaba reservando a los liberales un lugar vacante en el Superior Tribunal de Justicia y, obviamente, el primer término en el futuro Gobierno de la provincia, según la alternancia que se venía cumpliendo entre las dos agrupaciones.

La situación de la provincia era a todas luces singular. El presidente de la Nación había resuelto Intervenirla hacía más de tres meses, pero el decreto no se cumplimentaba, pese a que según sus términos eran grandes y graves los males políticos que la azotaban, los que reclamaban urgentes remedios.

Luego de afirmarse -por el Poder Ejecutivo Nacional- su derecho a enviar la Intervención cuando lo estimara conveniente, aunque el Congreso estuviera sesionando, inesperadamente había desaparecido la urgencia invocada en términos tan estruendosos, ignorándose las razones. De este modo, el Gobierno correntino continuaba amenazado con una Intervención que nunca llegaba y de la que oficialmente nada se había comunicado y veía llegar la finalización de su período con toda normalidad.

El diario “La Prensa”, que editorializaba en ese sentido(2), continuaba su análisis expresando que el Poder Ejecutivo Provincial había convocado a elecciones y que seguramente esos comicios que se realizarían -frente a un Gobierno Nacional hostil y amenazador- iban a estar rodeados de garantías tan amplias como aquéllas que permitieron al actual presidente contar con la mayoría de los electores correntinos en el Colegio que consagró su triunfo.

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 11 de Agosto de 1929. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Sin embargo, el radicalismo oficialista no ignoraba que era en Corrientes una minoría y que sólo a favor de concursos extraños y de la circunstancial división de liberales y autonomistas pudo triunfar en los comicios presidenciales de 1928.

Por su sistema electoral, que impedía el predominio absoluto de ningún partido, Corrientes escaparía en condiciones normales a la conquista del personalismo, lo que demandaría a cualquier precio una Intervención demoledora para destruir al adversario con procedimientos violentos de intimidación; pero aún con ese despliegue, no habría seguridad de vencer a las fuerzas tradicionales de la provincia.

- Se postergan los comicios

La situación de incertidumbre expectante y la coacción moral que significaba el decreto interventorio, movió a la Junta Ejecutiva del partido liberal acuerdista a pedir la postergación de los comicios por darse las circunstancias previstas en el artículo 47 de la Constitución Provincial de 1913, a lo que el Gobierno accedió, fijándose entonces como fecha definitiva el día 1 de Diciembre, motivando fuertes críticas del periodismo porteño que consideraba este aplazamiento como una abdicación de los principios constitucionales que “van palideciendo tanto por las violaciones de los gobernantes sin rectitud como por las declinaciones de los partidos sin vigor(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 9 y 10 de Septiembre de 1929. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Sin embargo, este respiro habría de permitir al gobernante correntino cumplir gran parte de su plan de gobierno y, así, los diarios de la época reflejaban su actividad, que era una verdadera maratón de inauguraciones de obras públicas provinciales y nacionales realizadas merced a sus gestiones, como también en muchos casos obras privadas que se hicieron en base al respaldo e impulso oficial, todo lo cual generaba la crítica irónica e hiriente de sus adversarios.

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