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Se eligen diputados nacionales en 1930

Se iba a elecciones en toda la provincia para elegir diputados nacionales. El padrón oficial consignaba 90.164 inscriptos, contra 81.802 que había arrojado en las elecciones de 1928. Durante toda la jornada permaneció en su despacho el interventor federal, doctor Míguez, a quien acompañaron sus colaboradores más inmediatos, recibiéndose escasas protestas de los partidos los que, salvo el autonomismo, ponderaron el acto electoral(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 2 al 4 de Marzo de 1930. Lo acompañaron el secretario de Gobierno, doctor Alfredo N. Morrone; el de Hacienda, doctor A. Pallejá; el secretario privado, Carlos Ferro; el subsecretario de Gobierno, José I. Guibelalde; mientras que en la Jefatura de Policía se encontraban su Jefe, el mayor Pizarro; el secretario, doctor Andreau; el Jefe de Investigaciones, señor Corrales; el comisario de órdenes, señor Alzogaray; y el coronel Varona, bajo órdenes directas del interventor. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Los resultados favorecieron al radicalismo personalista, que obtuvo los tres diputados nacionales por la mayoría por abultadas cifras, consagrando al doctor Pedro Díaz de Vivar, por 29.652 votos; al doctor Raúl F. Arballo, por 29.608; y al doctor Julio Guastavino, por 29.576 sufragios, mientras que el legislador de la minoría era adjudicado a los liberales rupturistas en la persona del doctor Armando Meabe, con 19.465 votos.

Obtuvieron resultados muy parecidos los candidatos liberales rupturistas, doctor José Contte (19.296) y Manuel Bermúdez (19.270), mientras que en la coalición autonomista-radical antipersonalista obtenía el doctor Justo Díaz de Vivar 17.135; Joaquín Raggio, 16.853; y el doctor Juan Francisco Torrent, 16.798 sufragios. Se emitieron 66.609 votos, lo que importaba un total aproximado al 75 % del padrón electoral.

El análisis de los resultados nos sugiere que el principal perdedor, el partido autonomista, disminuyó cerca de 8.000 votos, pasando de un 40 % del total a un modesto 25 %, mientras que los liberales de un 24 % ascienden a un 29 % y, el gran vencedor, el radicalismo, pasa del 34 % al 44 %, permitiéndonos concluir en que una parte de las fuerzas de los perdedores fue a engrosar al liberalismo rupturista y, muy especialmente, una proporción significativa del sector antipersonalista retornó al tronco originario del radicalismo, siendo muy pocos los que siguieron al candidato de su tendencia incluido en la lista autonomista.

Edmundo Serpa, en su obra “Historia de los Cuatro Siglos de Corrientes” (p. 263), dice que el doctor Míguez convocó a elecciones para la renovación de diputados nacionales a comienzos de 1930, triunfando la Unión Cívica Radical, aunque en esta elección disminuyó su caudal electoral (en rigor de verdad, la disminución fue con relación a la elección presidencial en la que recibieron votos “prestados” del liberalismo rupturista. Pero en relación a la de diputados nacionales, el crecimiento fue significativo).

- Clara mayoría radical

Estos resultados determinaban para la provincia de Corrientes una clara mayoría en la representación parlamentaria en favor del radicalismo yrigoyenista, ya que los que cesaban el 30 de Abril eran dos diputados liberales rupturistas (Manuel A. Bermúdez y José A. Contte), un radical antipersonalista (Justo Díaz de Vivar) y un autonomista (Juan Francisco Torrent), entrando en su reemplazo los tres radicales por mayoría y un liberal rupturista por la minoría.

Quedaba así integrada la representación de Corrientes en la Cámara de Diputados de la Nación por Raúl F. Arballo, Pedro Díaz de Vivar, Julio G. Guastavino y Alfredo Tressens (radicales personalistas); Felipe C. Solari (autonomista); Adolfo B. Sánchez (liberal pactista); y Armando Meabe (liberal rupturista).

En el Senado continuaban el doctor Juan Ramón Vidal y Evaristo Pérez Virasoro. Claro que, lamentablemente para el ejercicio de las instituciones democráticas, sus días estaban contados.

Pero este triunfo en Corrientes, repetido en otras provincias, no fue como dos años antes “un acto plebiscitario” -al decir de los radicales de aquel tiempo- pues el desgaste de los dos años de Gobierno repercutió negativamente en muchos otros distritos y muy especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el oficialismo sufrió un rudo golpe electoral, aunque no tan grave como para privarlo de su cómoda mayoría en la Cámara Baja.

Así, los escaños de ésta quedaron distribuidos de la siguiente manera: 100 radicales personalistas, 26 de la derecha, 16 socialistas independientes, 11 radicales antipersonalistas, 3 demócratas progresistas, 1 socialista y 1 liberal rupturista de la provincia de Corrientes.

Luis C. Alen Lascano, autor de reconocida filiación radical, refiriéndose a esta época, expresa que “el radicalismo triunfante en Diciembre del 29 en la gobernación de Buenos Aires, con su candidato el doctor Nereo Crovetto, perdió en otros distritos los comicios parlamentarios de Marzo de 1930. En la Ciudad de Buenos Aires ganaron los socialistas independientes; en Córdoba, los conservadores; y en Entre Ríos, el antipersonalismo. Los yrigoyenistas lograron 623.765 votos en todo el país, contra 614.336 de la oposición unida. Era todo un índice alarmante, un descalabro político, que Yrigoyen se negó a reconocer en sus verdaderas dimensiones(2).

(2) Luis C. Alen Lezcano. “La Argentina Ilusionada” (1975), p. 305. Ed. La Bastilla Editorial Astrea, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Se busca destruir los últimos baluartes provinciales de la oposición

Potash, autor norteamericano que encara el tema de las relaciones del Ejército y la política en la Argentina, dice -refiriéndose a este tiempo- que “la decisión de Yrigoyen de utilizar las atribuciones de su cargo para destruir los últimos baluartes provinciales de la oposición, abriendo de ese modo el camino al control del Senado por los radicales, suscitó la firme resistencia de la oposición.
Se acusó a Yrigoyen de dictador porque envió la Intervención Federal, apoyado en algunos casos por tropas federales, para obtener el control de los procesos políticos en cuatro provincias: Mendoza, San Juan, Santa Fe y Corrientes. En realidad, Yrigoyen se ajustaba a las tradiciones de la política argentina y seguía los precedentes de su primer mandato.
Sin embargo, la táctica aplicada por los interventores yrigoyenistas en la preparación de las elecciones de Marzo de 1930 para diputados y senadores, y el desarrollo concreto de dichas elecciones en Mendoza y San Juan, incluyeron episodios de fraude generalizado, contradiciendo así los ideales que Yrigoyen había representado. Los resultados generales de la elección hubieran debido representar una advertencia al Gobierno, induciéndolo a modificar su actitud.
Por primera vez en catorce años, los yrigoyenistas perdieron la mayoría en la Ciudad de Buenos Aires y las grandes mayorías provinciales obtenidas dos años antes se convirtieron en minorías, como en Córdoba y Entre Ríos, o disminuyeron mucho, como en Buenos Aires y Santa Fe.
Pero aunque algunas voces del partido del presidente reclamaron una política de reconciliación, sus partidarios en la Cámara de Diputados utilizaron su mayoría para aprobar los diplomas, obtenidos en elecciones dudosas, de los correligionarios de Mendoza y San Juan, después de haber rechazado a tres opositores. Más aún; las acciones dilatorias de la mayoría radical impidieron que la Cámara joven se reuniese en sesión regular hasta que casi había expirado el período fijado por la Constitución. De hecho, el Congreso había dejado de funcionar como cuerpo legislativo(3).

(3) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (De Yrigoyen a Perón)” (1985), pp. 69/70. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Estos resultados electorales produjeron efectos diversos, según fueran analizados en el contexto nacional o en el provincial. Desde la visión nacional, el radicalismo había sufrido un rudo golpe, pese a no existir un partido opositor organizado en el país y ello fue suficiente para alentar -una vez más- los propósitos de constituirlo.

En tal sentido, el bloque de legisladores nacionales de la derecha comenzó a gestionar su formación, para oponerse a la política del radicalismo, sobre la base de los representantes de los partidos provinciales de esa inclinación, de los que se exceptuaba a los demócratas progresistas de Santa Fe y a los liberales de Corrientes.

Se buscaba, por este medio, la transformación en un solo organismo político de estructura federal, así como se produjeron en 1922 y en 1928 la Concentración Nacional y la Confederación de las Derechas, respectivamente. La comisión encargada estaba integrada por los diputados nacionales Miguel Angel Cárcano, de Córdoba; Rodolfo Moreno, de Buenos Aires; y Laureano Landaburu, de San Luis(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 25 de Abril de 1930; y “Norte”, Semanario de Corrientes, edición del 27 de Abril de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Una cena de homenaje al diputado nacional electo, doctor Daniel Videla Dorna, sirvió de base para las conversaciones en tal sentido. Allí estuvieron presentes, junto al homenajeado, el presidente del Partido Conservador de Buenos Aires, Antonio Santamarina; el doctor Rodolfo Moreno; el doctor Matías Sánchez Sorondo; el doctor José Heriberto Martínez; y, por Corrientes, el senador nacional, doctor Juan Ramón Vidal; el diputado nacional, doctor Felipe C. Solari; los ex diputados nacionales, Juan Francisco Torrent y Justo Díaz de Vivar; y el ex mandatario correntino, doctor Benjamín Solano González.

A ese banquete no concurrió el diputado nacional, doctor Armando Meabe, y se interpretó dicha ausencia como una consecuencia de las últimas decisiones de la Junta Ejecutiva del partido liberal.

Por su parte, el partido radical, luego del revés que significaron las últimas elecciones, inició rápidamente su reorganización(5).

(5) Diario “La Razón”, (Buenos Aires), edición del 17 de Mayo de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El socialismo tradicional se mantenía en actitud pasiva frente al radicalismo y dirigía sus ataques contra sus ex compañeros, los socialistas independientes.

- Nuevas orientaciones liberales

Los demócratas progresistas se apartan del frente opositor y luchan por sus propios fueros en Santa Fe(6). Sus hombres piensan en la posibilidad de llegar a constituir una gran fuerza nacional pero, por el momento, sólo era una expectativa, a la que se mostraban complacidos en alentar los liberales de Corrientes.

(6) Roberto Etchepareborda. “La Segunda Presidencia de Hipólito Yrigoyen y la Crisis de 1930” (1963), en: capítulo XVII de “Historia Argentina Contemporánea”, tomo I, p. 362. Ed. El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Así lo expresaban, en sucesivas entrevistas, destacados dirigentes de dicho partido, como el doctor Mariano Gómez, quien creía en la necesidad de intentar la formación de un partido nacional, excluyéndose las llamadas confederaciones con finalidad transitoria de lograr la conquista del poder, o la posibilidad de participar en un partido en los que no se pueda garantizar la no implantación de métodos políticos que constituyan la negación de la democracia y que en ese sentido los demócratas progresistas son los que más afinidad tenían con los liberales de Corrientes, y que la afinidad ideológica constituiría una bella esperanza para el porvenir.

O el doctor Leopoldo Sosa, quien luego de expresar que la situación política era muy similar a la que desencadenó los sucesos de 1890, por lo que existía la posibilidad de una inminente liquidación que esperaba no fuera tan catastrófica como el 90, añadía que los partidos que le resultaban más afínes por sus principios y por su conducta eran el socialista tradicional y el demócrata progresista, a los que reputaba como una izquierda y una derecha de la misma ideología social.

O el diputado nacional, doctor Armando Meabe, quien luego de afirmar que los representantes liberales en el Congreso no formaban parte del bloque parlamentario de la derecha ni de ningún otro, sostenía que el partido de mayor afinidad con el liberalismo era el demócrata progresista y el doctor F. Benigno Martínez, respondiendo que el partido de mayores afinidades con el liberal era la democracia progresista, de orientación eminentemente liberal, alejada de las exageraciones de la extrema izquierda como de la reacción ultraconservadora(7). Y de la misma manera, se manifestaba el doctor Juan J. Ortiz.

(7) “Norte” - Semanario de Corrientes, ediciones del 27 de Abril; 18 de Mayo; y 4 de Noviembre de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Constituían un grupo de jóvenes intelectuales del partido liberal que, desde el año 1920, venían bregando por una transformación profunda de las ideas y métodos políticos con que se había venido manejando la vieja dirección partidaria.

Por ello no sorprendió que en un banquete ofrecido en Santa Fe a los diputados demócratas progresistas, doctores Mario Antelo, Francisco Correa y Luciano Molinas, se hallaran ocupando lugares en la cabecera de la mesa, el presidente del comité de la juventud liberal, Roberto Gigliani, y los afiliados Isidro Odena y Justo Alvarez Hayes (h).

- “Norte” periódico de la juventud liberal

En los primeros días de Abril aparece el semanario “Norte”, que refleja sus inquietudes y ataca, a ambos por igual, al autonomismo -que hasta 1927 había sido aliado del liberalismo- y a los radicales entronizados mediante la Intervención Federal en el Gobierno de la provincia, que cometen lo que a su juicio son iguales o mayores tropelías que las realizadas por el anterior gobernante del pacto.

Sus redactores surgen del Comité de la Juventud(8), cuyo programa partidario es el antipactismo, la institución del impuesto al mayor valor del suelo y a la tierra libre de mejoras, la jornada laboral de ocho horas, la creación de la Oficina del Trabajo y la reglamentación de la ley de accidentes, posición que lograron hacer aprobar en las convenciones partidarias en 1925.

(8) La comisión directiva de la juventud estaba integrada por Roberto Gigliani, como presidente; Ulises Alvarez Hayes (h), como vicepresidente 1ro.; Ernesto Esquer Zelaya, vicepresidente 2do.; J. Oscar Dalurzo, como secretario; Eduardo J. Azula, como tesorero; Benito Belcastro, protesorero; y, como vocales, Justo Alvarez Hayes (h), ingeniero Raúl A. Ortiz, Edgardo Castillo Odena, Genaro Manchiamello, Diego Balbastro, Justo F. Díaz de Vivar, Eliseo A. Payva (h) y Eulogio C. Cabial. Conf. “Norte” - Semanario de Corrientes, Nro. 1, edición del 6de Abril de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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