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Sin definición en la convocatoria a elecciones en 1930

El regreso del interventor federal de la capital hizo presumir la posibilidad de una convocatoria a próximas elecciones pero, pese a transcurrir los días, no hubo definiciones oficiales en tal sentido. La juventud liberal acicateaba para que las autoridades superiores del partido exigieran del interventor la determinación de una fecha, pues consideraban que la provincia ya estaba en condiciones de elegir sus autoridades, habiendo cumplido el objetivo intervencionista con la deposición del Gobierno del doctor Benjamín S. González.

Finalmente, una comisión de ese partido se entrevistó con el gobernante, requiriéndole en forma expresa una determinación acerca de la fecha en que se llamaría a comicios, y éste solicitó un plazo de 15 días para dar una respuesta, previa consulta al Ministerio del Interior.

La autoridad liberal comisionó a los legisladores nacionales, doctor Armando Meabe y Pérez Virasoro para que, si transcurrido ese plazo no hubiere novedades, entrevistaran al presidente de la Nación, para exponerle la conveniencia de normalizar la situación en la provincia(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3, 6 y 12 de Agosto de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El diario “La Prensa”, haciendo referencia a esa presentación en que se solicitaba la pronta convocatoria a elecciones, porque las condiciones en que se hallaba el territorio permitían realizar comicios serios, decía “que la agrupación que auspició calurosamente el golpe de mano de que ha sido víctima la provincia, la agrupación que cediendo al interés puramente electoral rompió un pacto y se entregó a la propaganda para que fuese allanada la autonomía defendida por sus ex colaboradores, no tiene más remedio que requerir de las autoridades nacionales el cese de una situación que a nada conduce.
La esterilidad de la Intervención en Corrientes es manifiesta. Se ha limitado a la remoción de empleados y a la sustitución de algunos jueces y a realizar excursiones denominadas de estudio por el Interior ... Nada se ha hecho que no se dirija a destruir el predominio de la oposición en la provincia, fomentando disensiones entre liberales y autonomistas, todo dentro de un tinte puramente político.
Se han producido atropellos contra la libertad de prensa, se han denunciado gastos de dinero en viáticos, y regalías para los funcionarios viajeros ... Ni un solo paso se ha dado para que Corrientes se halle en condiciones superiores a las que existían ... y, en consecuencia, frente al petitorio liberal, cabe reconocer que si la provincia está hoy capacitada para ir a los comicios es porque también lo estaba cuando el Poder Ejecutivo Nacional lo calificó de campo de delincuencia y de impunidad para el bandolerismo político ... y a tal extremo llegan las cosas, es tan hondo el convencimiento de que sólo se está frente a un abuso, que los mismos gestores de la Intervención, los mismos que la auspiciaron calurosamente, tienen que volverse contra ella”.

Y en un nuevo editorial, al día siguiente, bajo el titulo de “La Primera Finalidad de los Partidos Políticos” expresaba:

Los partidos políticos deben tender al perfeccionamiento de las instituciones y a la mayor cultura popular y no contemporizar nunca con las intervenciones ilegales, a las que se debe combatir para arraigar el imperio de la Constitución por sobre los intereses políticos. El liberal de Corrientes no debe olvidarlo”.

Seguía el editorial criticando que sólo se hubiera pedido una manifestación sobre la fecha de los comicios y no que se haya protestado por los abusos del poder, como lo habían hecho los demás partidos opositores al radicalismo en el país, que es la actitud que cuadraba a un partido opositor no embanderado en el oficialismo de mal temple y que no aspiraba al apoyo gubernativo para aumentar sus filas con soldados obtenidos a costa de renunciaciones.

El partido liberal de Corrientes no debe olvidar su tradición a este respecto y, en recuerdo de su acción batalladora de otras épocas, debe orientar su conducta en el presente, ante la intervención de hecho que allana la autonomía de su provincia(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 7 y 8 de Agosto de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- La juventud liberal pone distancias de la conducción central del partido

Esta misma juventud se había encargado ya de poner una clara linea de diferenciación entre su accionar y el del partido liberal, sintiéndose solidaria con éste, pero sin complicarse en todo aquéllo que reputó erróneo o incongruente y, cuando a su juicio hubo error, puso su empeño para desvanecerlo y, si el error prevaleció, se sintió más liberal que nunca para corregirlo.

Y se encargaba también de poner distancias con la Intervención Federal, expresando que si bien era cierto que el partido no había efectuado un pronunciamiento oficial acerca del desempeño de aquélla, consideraba indiscutible que el pensamiento de la entidad, traducido a través de los órganos de opinión, se hallaba irreductiblemente formada en el repudio categórico de la misión federal.

Recordaba que ésta fue decretada con el propósito de poner fin a las transgresiones que caracterizaron al Gobierno autonomista y, luego de señalar la serie de irregularidades cometidas ahora por la Intervención, terminaba diciendo que si bien el Gobierno autonomista reiteró sus extralimitaciones, al menos tuvo cierta entereza para sostener su actuación afrontando en la medida de sus posibilidades el contralor legislativo y encontrando razones como para ensayar su justificación, “mientras que la Intervención Nacional cumple sus designios en la sombra y maneja la renta a su libre albedrío”, sin hacer caso de las graves denuncias que se le formulaban a diario(3).

(3) “Norte” - Semanario de Corrientes, ediciones del 13 y 20 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Recrudece el bandolerismo en la provincia. Crítica de la situación

La prensa se hacía eco de la situación provincial, que no era mejor ni peor que la nacional, en la que el bandolerismo había recrudecido, circunstancia que se atribuía a la ineficacia de la policía de la Intervención o, como dice Serpa, “durante esa gestión, la provincia volvió a la época nefasta de la ley del más fuerte, porque en el Interior y en menor cuantía en la Capital, se cometían crímenes que quedaban impunes; investigar los mismos era tarea ímproba, porque no se disponía de medios para aclarar y actuar de forma rápida y eficaz; pero la razón fundamental era que se temía enemistarse con el caudillo que respondía a los intereses de la Intervención.
En rigor de verdad -continuaba- este mal del caudillo político correntino era tan viejo como las vacuas promesas comiteriles y no constituía una innovación del radicalismo; quizá podría ser revanchismo el actuar en forma violenta, con o sin consentimiento del caudillo(4).

(4) Edmundo F. Serpa. “Historia de los Cuatro Siglos de Corrientes” (1989), p. 264. Ed. Cicero, Corrientes. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Se criticaba la percepción de viáticos por funcionarios de la Intervención con cargo a rentas provinciales, la falta de pago a los maestros, a los que se adeudaba 15 meses, parte de la cual provenía del Gobierno anterior; se criticaba también la creación de nuevos puestos públicos en la provincia, recordando que casi todas las disposiciones adoptadas estaban fundadas en decretos de economía, existiendo en ese momento mayor número de empleados que en el Gobierno anterior; la continuación de las cesantías, con su respectivo nuevo nombramiento; los asaltos hechos en las barbas de la policía, arreando ganados y amenazando a quienes los delataran, haciendo caer toda la responsabilidad de estos hechos sobre el interventor federal que actuaba supeditado a la voluntad de los caudillos políticos y cumpliendo instrucciones de satisfacerlos, mientras la policía cumplía la función de “radicalizar” a Corrientes y no se preocupaba de su específico fin.

Como decía “La Razón”, de la Ciudad de Mercedes, el doctor Míguez “no era sino uno de los tantos interventores yrigoyenistas, sin la bravura de los de San Juan y Mendoza, pero capaz de hacer tanto daño como ellos, sin apearse de sus maneras afables y de su aparente bonhomía(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 11 al 18 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En Goya se produjo la detención del joven Juan Vicente Thomas Bard, redactor del diario “La Patria”, órgano de la juventud liberal, por un supuesto desacato a la policía al no concurrir a una citación que le fuera hecha a consecuencia de una publicación en la que se denunciaban irregularidades cometidas y la incompetencia policial, determinando un enérgico editorial del diario “La Prensa”, condenando el hecho como un atentado a la libertad de prensa y un reclamo por parte del comité juvenil de esa ciudad(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 2 y 3 de Julio de 1930. El telegrama al Ministerio del Interior estaba firmado por el presidente de la juventud liberal, Pedro Laprovitta, y los secretarios Antonio Decotto y Gerardo Speroni. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Sectores yrigoyenistas toman distancia respecto de la Intervención

Pero la oposición no se centra exclusivamente en los partidos liberal y autonomista, ya que la Intervención sufre también los ataques del radicalismo personalista, dividido en su afán de lograr mejores posiciones con miras a la futura gobernación.

Por ejemplo, las cesantías dispuestas por el secretario de la Intervención Federal, en ausencia del titular, de funcionarios públicos que no se prestaban a afiliarse al partido yrigoyenista, con lo que triunfaba el denominado Comité Tres de Febrero que orientaba el diputado nacional, doctor Raúl F. Arballo, que desde el inicio de la gestión interventora exigía la separación de los empleados del anterior Gobierno, en una violenta campaña sostenida por el periódico “Los Principios”, de filiación radical.

Pero como también atacaba a la Intervención, se oponían a esas medidas los secretarios Alfredo N. Morrone y A. Pallejá, aprovechándose su ausencia en la Ciudad de Buenos Aires para firmar el decreto. Por su lado, un comité radical denominado “Hipólito Yrigoyen”, resolvió pedir la reorganización partidaria del Comité Central, enviando un telegrama al presidente de la Nación, en el que se dice que los verdaderos radicales están desplazados de las esferas oficiales.

En la oportunidad, se designaron sendas comisiones que tendrían por cometido auscultar el ambiente político de los Departamentos y trasladarse a Buenos Aires para pedir la reorganización del partido. La integraban: Marcelino Elizondo, José Lorenzo y Julio Storni, éste ultimo Director General de Tierras y Obras Públicas, considerado el orador oficial de las manifestaciones radicales(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 28 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La reunión fue violenta y se censuró la dirección del partido presidida por el diputado Guastavino, con la vicepresidencia del doctor Blas Benjamín de la Vega, y a la misma Intervención que daba preferencia a los radicales sin arraigo ni prestigio político o moral. En las esferas allegadas se aseguraba que el futuro candidato a gobernador por la agrupación, saldría de ese grupo, que era presidido por el doctor Héctor Lomónaco(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Agosto de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Por ello, el diario “La Prensa”, en su editorial “Radicalización o Cesantía”, expresaba que “con el regreso del interventor federal, recrudece la política de cesantías implementada en nombre del presidente de la República contra el personal administrativo no inscripto en los registros del personalismo.
Y puesto que esta vuelta al abuso ocurre a raíz de reasumir el interventor su cargo, tras varias visitas a los despachos del presidente de la Nación y Ministerio del Interior, explícase la creencia de que el rigor inexorable que hace víctimas en la Administración correntina responde a órdenes e instrucciones superiores.
La oficiosidad de los subalternos que reemplazan a los ministros ausentes se han apresurado a despejarles la situación, refrendando los decretos. Esto no plantea a los ausentes un caso de conciencia” terminaba ironizando el mencionado editorial(9), aunque debe reconocerse que pocos días después, el ministro A. Pallejá se ausentaba definitivamente de Corrientes presentando su renuncia.

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 5 y 6 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- La “langosta federal”

“Langosta Federal” llamaba el diario “La Prensa” a las Intervenciones Federales, pues no sólo llevaban por finalidad suplantar a las legítimas autoridades de una provincia con propósitos exclusivamente electorales para incorporarla, si es posible, al conjunto de situaciones que respondían a la política presidencial, sino que se aprovechaban como medio de distribuir entre la multitud de los postulantes de comités, verdaderas sinecuras, como todas ellas, con poco o ningún trabajo, pero con suculentas mesadas(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Agosto de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Y las graves denuncias sobre inscripciones falsas en los padrones cívicos de ciudadanos del vecino Territorio del Chaco para hacerlos votar por el yrigoyenismo, demostraban palmariamente el torpe accionar para imponer el partido oficial sin reparar en los medios para ello.

La Sociedad Rural de Corrientes hizo saber que publicaría un manifiesto para solicitar al Poder Ejecutivo y al Congreso que se trabaje para la República y para el pueblo, ocupándose de asuntos vitales del país y relegando al segundo término los asuntos políticos(11), y en el propio recinto del Poder Legislativo Nacional, se alzaban voces de los diputados de la mayoría sobre el retardo en que se encontraban las Cámaras, especialmente la de Diputados, para poder constituirse y habiendo transcurrido más de tres meses del período ordinario de sesiones.

(11) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 2 de Agosto de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Es que gran parte de esas agitadas sesiones fueron destinadas a estériles discusiones relativas a las calidades de los diputados o a impugnar los comicios en que ellos habían sido elegidos.

- Las impugnaciones en la Cámara de Diputados de la Nación

A este tema no podía ser ajeno el sector de diputados nacionales electos por la provincia de Corrientes y al tratamiento de las respectivas impugnaciones, llevado a cabo a fines de Julio de ese año. El semanario liberal “Norte” dedica su edición del 27 íntegramente a comentar las incidencias, algunas risueñas, que se suscitaron como consecuencia de los conceptos expuestos por ambas partes, pretendiendo descalificar a sus adversarios.

Señala entre la concurrencia, en los palcos, a “Mancho” Castillo, Mario Avalos, Rafael Pérez, Carlos Saling, Roberto Gigliani, “Luicho” Castillo y Raúl Balbastro Reguera. En otro sector, la apuesta figura de Eduardo Madariaga y, en el palco bandeja, los doctores Raymundo y Osvaldo Meabe, ambos en “vértices” opuestos, teniendo en cuenta la filiación liberal y radical respectivamente, de cada uno de ellos.

Hablaron los diputados correntinos Felipe Solari, Julio Guastavino, Raúl F. Arballo, Armando Meabe y Pedro Díaz de Vivar, teniendo algunos nuevas intervenciones en réplicas a expresiones de sus adversarios. El más criticado, desde la óptica de este periódico, resultó el doctor Guastavino, quien hizo una curiosa interpretación de la historia política corrcntina y de sus orígenes liberales. Finalmente, la Cámara no hizo lugar a las impugnaciones(12).

(12) “Norte” - Semanario de Corrientes, edición del 27 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Como consecuencia de las imputaciones personales hechas durante el debate sobre la elección de Corrientes, el diputado Solari atacó a puñetazos al colega Guastavino, deviniendo el incidente en una cuestión de honor, que no obstante el envío de padrinos, no llegó a formalizarse en duelo(13).

(13) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 25 y 26 de Julio de 1930. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

“La Prensa”, en un editorial condenó el hecho, explicando que ello sólo es posible porque los recintos parlamentarios se han transformado en escenarios para controversias personales y, reclamando que el Congreso debía volver por sus fueros eliminando en absoluto los factores de desprestigio. Los diarios de Corrientes dedicaron extensos comentarios a los incidentes en que participaron los legisladores correntinos, destacándose la actitud serena del doctor Armando Meabe.

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