El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

La Reforma de la Ley Electoral Provincial en 1915

En base a los principios establecidos en la Constitución Provincial se inició el proceso de reforma de la ley electoral. El recorrido comenzó en Febrero de 1914 cuando se sancionó una ley que buscó llevar a la práctica los nuevos preceptos constitucionales.

Esta ley no traía modificaciones sustanciales a las anteriores, salvo el caso de incorporar la labor de la Junta Electoral Permanente en la organización y fiscalización de los comicios y la realización del escrutinio público, además de agregar el uso de un sobre para guardar la boleta antes de colocarla en la urna(1).

(1) Esta ley no fue discutida en las Cámaras Legislativas, aprobándose sin mayores inconvenientes el 10 de Febrero de 1914. Puede consultarse en: “Corrientes. Legislación Provincial (Colección Completa de Leyes Provinciales sancionadas por la Honorable Legislatura durante los años 1910 a 1949. Recopilados y Coordinados por la Biblioteca de la H. Legislatura)” (1950), tomo I: 1910- 1919, pp. 290 - 292, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Mariano Indalecio Loza (liberal), sucesor de Juan Ramón Vidal, era quien ocupaba el cargo de gobernador de la provincia en 1914, y encargó a su ministro de Hacienda e Instrucción Pública, Manuel Bermúdez (también liberal), la elaboración del proyecto de ley electoral luego de conseguir la conformidad de los dirigentes de los dos partidos que gobernaban la provincia por medio del Acuerdo.

El Proyecto del Ejecutivo ingresó a la Cámara de Diputados el 25 de Septiembre de 1914, acompañado de una nota del gobernador donde explicaba la necesidad de la reforma manteniendo el régimen de representación proporcional pero ajustándose, “en lo posible, a los preceptos de la ley nacional, pues el éxito alcanzado con esta ley está fuera de toda discusión(2).

(2) “Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Legislatura de la provincia de Corrientes” (1919), p. 369. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

El espíritu de la ley -según palabras del mismo gobernador- pretendía proteger, por todos los medios posibles, la libertad y seguridad en la emisión del voto, establecer como obligatorio el padrón militar de la nación, disponer la descentralización relativa de los comicios y sancionar la obligatoriedad del voto, como medidas propicias para la organización democrática de los poderes del Estado.

La ley fue promulgada por el Poder Ejecutivo Provincial el 30 de Diciembre de 1915 y constaba de 16 capítulos que incluían un total de 116 artículos(3).

(3) El Capítulo I trata sobre el sistema electoral (Arts. 1-5); el Capítulo II trata sobre los electores (Arts. 6 al 12); el III, de las secciones electorales (Arts. 13 al 17); el Capítulo IV, sobre el Padrón Electoral (Arts. 18 al 21); el Capítulo V, sobre la formación de los comicios (Arts. 22 al 28); el Capítulo VI, de las mesas receptoras de votos (Arts. 29 al 39); el Capítulo VII, del sufragio (Arts. 40-59); el Capítulo VIII, del escrutinio (Arts. 60 al 69); el Capítulo IX, sobre la Junta Electoral Permanente (Art. 70-76); el Capítulo X, sobre los candidatos (Arts. 77 al 78); el Capítulo XI, de la convocatoria (Arts. 79 al 81); el Capítulo XII, de la elección de gobernador y vicegobernador y de convencionales (Arts. 82 al 87); el Capítulo XIII, sobre el juicio de la elección (Arts. 88 al 95); el Capítulo XIV, sobre las disposiciones penales (Arts. 96 al 106); Capítulo XV, de los juicios en materia electoral (Arts. 107 a 112); Capítulo XVI, disposiciones generales y transitorias (Arts. 113 al 116). “Ley Electoral de 1915”, en: “Corrientes. Recopilación de Códigos, Leyes, Decretos y Acordadas Usuales” (1935), tomo II, pp. 367-400. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Entre los puntos fundamentales que trataba, pueden mencionarse el sistema electoral, la forma de poner en práctica el sistema de representación proporcional por cuociente, el establecimiento del padrón nacional para todas las elecciones provinciales, la división de la provincia en secciones electorales, la forma de organización y realización de los comicios y el escrutinio público con el objeto de garantizar el ejercicio libre del sufragio y de respetar su carácter secreto e individual.

Determinaba, a su vez, la obligatoriedad del mismo imponiendo penas para quienes no cumplieran con ese deber o impidieran a otros hacerlo.

La Comisión de Legislación y Negocios Constitucionales compuesta por José Antonio González (liberal), Luciano Romero (autonomista) y Axel Fernández (radical), se encargó de estudiar la ley y su despacho, presentado el 10 de Septiembre de 1915, que fue aprobado por dos votos contra uno (el diputado Fernández votó en disidencia), recomendó la aprobación del proyecto del Poder Ejecutivo con algunas leves modificaciones en los artículos 97, 100 y 101 relativos a las penas impuestas a quienes impidieran la realización de los comicios y quienes no cumplieran con la obligación de votar.

En la fundamentación, el miembro informante, José Antonio González, explicó que la ley en sí misma no establecía ninguna novedad porque lo único que se había hecho era reproducir los preceptos que figuraban en la Constitución Provincial y en la Ley Nacional de Elecciones.

Afirmó que las opiniones acerca de las ventajas del voto secreto y obligatorio estaban uniformadas y que, como éstos preceptos formaban parte de la Constitución Provincial, debían establecerse en la ley. Las modificaciones en el articulado relativo a las penas se fundamentaron en el hecho de que las leyes provinciales no podían legislar en materia penal porque eso correspondía exclusivamente al Congreso Nacional.

El informe de la Comisión terminaba con cierto pesimismo acerca de los resultados que esta ley pudiera ofrecer en las prácticas políticas de la provincia, a la que calificaba como una “democracia deficiente”, pues consideraba que la eficacia de la ley estaba más vinculada con la actitud de los hombres, “el respeto que los partidos políticos produzcan del derecho electoral en las luchas cívicas trabadas con toda lealtad, en la imparcialidad y en a prescindencia del P. E., en el cumplimiento fiel de los deberes que la moral política imponga a todos los ciudadanos” y no tanto en la letra de la legislación.

El debate se inició inmediatamente y se extendió, en la Cámara de Diputados, durante cinco sesiones hasta el 22 de Noviembre de 1915(4).

(4) En el período legislativo de 1915, la Cámara se componía de los siguientes diputados: H. Araujo Vásquez, Albino Arbo, Ricardo Andreau, J. J. Borda, Castor Córdova, Desiderio Dante, José Antonio González, Manuel Molina, Juan Payba, Poisson, Francisco Pescié, Luciano Romero, Pedro Vidal, Luis Zerviño, Juan Ayala, Edelmiro Fava, Portillo, Gustavo Gómez, C. Abadie Acuña, Axel Fernández, Manuel Gómez, Astrolabio Godoy, Mariano Loza y Resoagli y la presidencia la ocupaba Leandro Caussat. Entre ellos había un total de 10 pactistas (liberales y autonomistas unidos), 8 vidalistas y 8 radicales. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Sin expresarse ninguna objeción, se aprobó la ley en general, iniciándose luego la votación en particular. El diputado Luis Zerviño, representante de la Unión Cívica Radical, fue uno de los más activos partícipes en el debate, proponiendo una serie de reformas en el Proyecto de la Comisión, algunos de los cuales fueron aceptados.

Todos los agregados propuestos por este diputado, según él mismo lo expresara, tendían a rodear de la mayor garantía posible al acto electoral y, fundándose en esa idea, propuso que las urnas y las bolillas de cristal o marfil con las cuales se realizaba el sorteo de los electos, fueran examinadas por una comisión de tres miembros nombrada por la Cámara antes del mismo sorteo.

El agregado no fue aceptado por la comisión por considerarlo una cuestión de carácter reglamentario que no hacía falta que figurara en la ley. También fue rechazada la propuesta vinculada con la “implantación definitiva del voto secreto(5), que consistía en agregar en el artículo 21 que ninguna otra persona pudiera exhibir la libreta de enrolamiento del elector en el acto de sufragar; la Comisión de Legislación creyó innecesario este agregado al considerar que en el texto de la ley ya dejaba sobrentendida esa cuestión.

(5) “Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Legislatura de la provincia de Corrientes - Período Legislativo 1915”, p. 338. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

En cuanto a la instalación de las mesas receptoras de votos, Zerviño propuso que se dejara constancia de que podían funcionar en la municipalidad, los juzgados de paz, las escuelas, los edificios públicos “siempre que no funcione en el mismo local de la policía”.

Fundó su idea en experiencias pasadas en las que los ciudadanos no participaban de las elecciones por cierto temor de acercarse a las mesas que estaban instaladas en los lugares donde funcionaba la policía. De esta manera, consideraba que se respetaba la libertad de conciencia del elector y en base a esos fundamentos, la comisión aceptó el agregado.

Con relación al mismo tema, propuso que no funcionaran más de cinco mesas en un mismo local para evitar las aglomeraciones y sus consecuentes disturbios; la comisión no aceptó esta idea por considerar que en algunos lugares podía resultar de imposible aplicación.

En cuanto al tema de la designación de las autoridades de mesas, Zerviño propuso que sean los partidos políticos, que hubiesen proclamado candidatos, quienes presenten una lista a la Junta Electoral Permanente para que -entre esos nombres- sean sorteadas las autoridades. Este agregado tampoco lo aceptó la comisión que, sin embargo, accedió a una propuesta del diputado Albino Arbo (liberal), por el cual la Junta Electoral podía pedir información de los antecedentes de los propuestos para constituir las mesas a las autoridades respectivas y a los partidos políticos.

En relación al acto electoral en sí mismo, el diputado Zerviño propuso que el presidente de la mesa, al entregar el sobre al elector, debía firmarlo de su puño y letra en el mismo momento de entregarlo y en presencia del elector y de los fiscales. El objeto principal del agregado era evitar el fraude en la emisión del voto a través de la sustitución de sobres; por esta razón, la comisión lo aceptó y la Cámara lo aprobó.

También propuso que el tiempo estipulado para sufragar se extendiera hasta las 18:00 y no hasta las 16:00, como decía el proyecto, con el objeto de armonizarlo con la ley nacional. José A. González, de la comisión, aceptó la moción, no así Luciano Romero, otro de sus miembros, quien estaba a favor de una posición intermedia en las 17:00; finalmente la Cámara decidió no modificar ese artículo y lo aprobó tal como estaba, finalizando el tiempo estipulado para la elección provincial a las cuatro de la tarde.

Con el propósito de dar la mayor seguridad posible a la legalidad del sufragio, propuso que los apoderados de los candidatos y de los partidos pudieran acompañar las urnas y toda la documentación relativa al comicio desde el momento de su clausura hasta el momento del escrutinio, para garantizar que no se produjera fraude después de la elección. La comisión solicitó tiempo para estudiar el agregado después del cual fue aceptado y aprobado.

En cuanto al escrutinio, el diputado Zerviño propuso que la Junta Electoral tuviera la potestad de anular aquellos comicios donde existieran indicios de haberse violentado las urnas o se encontrara algún tipo de irregularidad grave.

La Comisión de Legislación no aceptó el agregado y en su lugar propuso que la Junta debía resolver esos casos oyendo en primer lugar a los apoderados de los candidatos o de los partidos. Así fue como quedó redactado el artículo finalmente, a pesar de la férrea oposición que presentaron tanto el diputado Zerviño como Ricardo Andreau (también radical).

Otro de los temas que se discutió en el recinto fue la cuestión relacionada con los términos distrito, sección y comicio, pues eran utilizados en el texto de la ley, a veces como sinónimos y otras con significados diferentes. En este sentido, el diputado Axel Fernández propuso clarificar los términos y armonizarlos con la Constitución Provincial, los cuales fueron aceptados por la comisión y aprobados por la Cámara.

Se acordó que las secciones serían la mayor división electoral de la provincia para realizar los comicios; el distrito serían los departamentos o ciudades donde se reunía una cantidad determinada de mesas; y el comicio sería la mesa constituida.

Otro tema que suscitó cierto debate fue el relativo a los apoderados de los partidos que participaban en los comicios, pues en el proyecto original se hacía mención de los apoderados de los candidatos y no de los partidos y el diputado Mario Herrera (radical) hizo notar que el sistema electoral de la provincia establecía la concurrencia de partidos a las elecciones y por lo tanto los apoderados debían ser de los partidos y no de los candidatos. El miembro informante de la comisión, aceptó la observación:

según la ley de elecciones de la provincia, la personalidad jurídica que actúa en los comicios es el partido, y es así cómo se conoce las listas de los partidos hasta el punto que la ley propenderá a la no modificación de ellas.
Vale decir -entonces- que la personalidad jurídica que actúa en las elecciones son los partidos y no los candidatos, como acontece en el régimen de las elecciones nacionales que no da personalidad a los partidos políticos(6).

(6) “Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Legislatura de la provincia de Corrientes”, p. 350. Sesión del 10 de Noviembre de 1915. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Debido a esto, reconoció que este artículo se había tomado de la ley nacional y por eso se había incurrido en ese error. El diputado Ricardo Andreau propuso que el artículo quedara tal cual estaba porque los candidatos eran los más directamente interesados en las elecciones y por lo tanto era preferible que sean ellos los que designaran sus propios apoderados. Finalmente, el artículo se aprobó reconociendo ese derecho a los candidatos y no a los partidos tal como figuraba en el proyecto original.

Cuando se trataron los artículos referidos a las secciones electorales, hubo una corta discusión iniciada por los diputados Albino Arbo y Luis Zerviño, quienes hicieron notar que en el listado no figuraban los Departamentos de Sauce ni Goya. A este requerimiento se contestó que se trataba de un error de impresión y que éstos figuraban igual que en la ley anterior, por este motivo el presidente no permitió la reconsideración y el artículo fue aprobado tal como estaba.

En realidad, el caso de Sauce sí correspondió a un error de impresión, no así el de Goya, que en las secciones para la elección de diputados provinciales que coincidían para la elección de electores de gobernador y vicegobernador pasó de la segunda a la primera sección electoral.

Este tema de las secciones electorales merece un análisis mayor por su relevancia en la definición de los resultados de una elección. En el caso de Corrientes, su división no tuvo en cuenta los aspectos geográficos, económicos o demográficos de la provincia(7), pareciendo estar más vinculada con intereses políticos coyunturales.

(7) La primera sección electoral que, según el censo de 1914 reunía a un total de 153.209 habitantes, elegía a 8 electores de gobernador, mientras que las secciones segunda y tercera con 85.574 y 102.905 habitantes respectivamente, elegían a 9 electores cada una. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Sin embargo, hasta 1915, ningún partido intentó reformar esta cuestión y lo que ocurrió ese año en el recinto de la Cámara de Diputados pasó inadvertido hasta las siguientes elecciones en la segunda sección electoral cuando se notó que Goya había pasado a la primera.

La cuestión quedó confusa porque ninguno de los que intervinieron en la redacción del proyecto aclaró lo ocurrido. Pero el problema no quedó allí porque, una vez notada la cuestión, tampoco ninguno de los partidos políticos intervinientes intentó reformarla para enmendar el error sino hasta un proyecto de ley presentado, recién, en 1935, generándose un completo desequilibrio entre las secciones electorales(8).

(8) Hernán Félix Gómez. “El Régimen Electoral y la Reforma de 1935” (1936). Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Todos los demás artículos fueron aprobados sin observación, pasándose al Senado donde la ley no fue discutida y se aprobó tal como había llegado de Diputados, en la sesión del 23 de Diciembre de 1915(9).

(9) La Cámara de Senadores del período legislativo de 1915 se componía de los siguientes miembros: Antonio Arballo, Bernardino Acosta, Justo Álvarez Hayes, Antonio Mouzo, Manuel Cabral (h), Pedro G. De la Fuente, Vicente Flores, José Eudoro Robert, Emiliano Montiel, Juan Molinas, Edmundo Resoagli, Pedro Bonastre, César Olguín. Entre ellos había: 6 pactistas (liberales y autonomistas unidos), 5 vidalistas y 2 radicales. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

En síntesis, el sistema de representación proporcional establecido para todas las elecciones provinciales -vigente desde 1889- fue confirmado en la Constitución de 1913. A esa disposición básica se agregó la obligatoriedad del ejercicio del sufragio y la creación de una Junta Electoral Permanente, compuesta por los miembros del Superior Tribunal de Justicia(10), con atribuciones para organizar los comicios, velar su funcionamiento, efectuar los escrutinios y juzgar su validez.

(10) Los seis miembros del Superior Tribunal de Justicia eran nombrados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado por un período de seis años y podían ser reelectos con un nuevo acuerdo; sin embargo, debía renovarse por terceras partes cada dos años, debiendo designarse por sorteo los salientes al fin del primero y segundo bienio. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

También dispuso el número de integrantes de cada una de las Cámaras (26 diputados y 13 senadores), el tiempo de duración de sus mandatos (tres años los diputados y seis los senadores) y la periodicidad en su renovación por terceras partes (anualmente los diputados y cada dos años los senadores) pudiendo, en ambos casos, ser reelectos.

Las normativas constitucionales se reglamentaron con la ley electoral de 1915, donde se dispuso el método de conversión de votos en escaños a través de la fórmula del cuociente electoral. Este se obtenía dividiendo la cifra total de votos de cada sección por el número de bancas a cubrir.

Una vez obtenido el cuociente, la suma total de votos de cada una de las listas se dividía por el mismo cuociente electoral para determinar el número de bancas que correspondía a cada una mientras que, las bancas sobrantes, se repartían entre la/s lista/s que hubieran obtenido el mayor residuo.

Luego de este procedimiento, la designación de los electos se hacía por sorteo entre todos los integrantes de la lista. El sorteo se realizaba depositando en una urna vacía tantas bolillas como candidatos debían entrar en él.

La Junta Electoral Permanente era la encargada de realizar el escrutinio, pero la aprobación de las elecciones y el sorteo de los electos correspondía a la corporación para cuya integración se hubiera practicado la elección.

En cuanto a la distribución en circunscripciones electorales, la ley estableció la división en tres secciones. Tanto la categoría de diputados como la de gobernador y vicegobernador se elegían por un mismo distrito electoral, que difería para el caso de los senadores. La magnitud o tamaño de estas circunscripciones electorales, es decir, la cantidad de bancas que debían elegirse en cada una de ellas, no era uniforme.

En el caso de la Cámara de Diputados, ocho miembros correspondían a la primera sección y nueve a la segunda y tercera; y, para Senadores, se estableció un número de cuatro para la primera y tercera y cinco para la segunda. De acuerdo a la escala conceptualizada por Nohlen, la magnitud de las circunscripciones de diputados era mediana y, pequeña, en el caso de los senadores(11).

(11) Según esta escala, una circunscripción pequeña, mediana y grande se establece entre un rango de 2-5, 6-10 y más de 10 respectivamente. Véase: Dieter Nohlen. “Sistemas Electorales y Partidos Políticos” (1995), pp. 52 - 53. Ed. Universidad Nacional Autónoma de México - Fondo de Cultura Económica, México. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

El sistema electoral se completaba a través del sufragio obligatorio, secreto, individual y directo y el establecimiento de boletas cerradas.

La obligatoriedad del sufragio alcanzaba a todos los ciudadanos mayores de 18 años inscriptos en el padrón electoral de la Nación, aunque se exceptuaba a los mayores de sesenta años; a los enfermos; a los funcionarios y empleados que, por la naturaleza de sus servicios no pudieran concurrir al comicio y a aquéllos que el día de la elección se encontraran a más de 20 kilómetros del lugar donde debían emitir su voto.

Se adoptó el padrón nacional para todas las elecciones provinciales y, al igual que en las elecciones nacionales, se estableció que la libreta de enrolamiento era el documento habilitante para el ejercicio del sufragio.

El carácter secreto del voto se mantenía a través de la implementación del cuarto oscuro, como el lugar en el que el sufragante debía ingresar sólo para guardar la boleta con los nombres de sus candidatos en un sobre entregado por el presidente de la mesa y que luego debía depositar dentro de la urna.

Se prohibió expresamente, la votación grupal y se estableció el carácter directo del sufragio para el caso de las elecciones a diputados y senadores provinciales e, indirecto, para las elecciones ejecutivas.

En general, todas estas disposiciones habían sido tomadas de la ley electoral de la nación con la única diferencia de que el comicio provincial cerraba a las 16:00 mientras que las elecciones nacionales se extendían hasta las 18:00.

Otra cuestión que se reformó fue la relativa al escrutinio, pues en esta nueva ley se suprimió el escrutinio primario que se realizaba en las mesas, ocupándose directamente del escrutinio general la Junta Electoral Permanente de la provincia.

Este, debía realizarse en sesión pública en el recinto de la Legislatura desde el día siguiente al acto electoral y, en el caso de que no se hubiese practicado la elección en alguna o varias mesas, o si éstas se hubieran anulado, se podía llamar a complementarias si el número de ciudadanos que debían votar -según las mesas anuladas- podía modificar el resultado general del escrutinio.

Esta cuestión fue una novedad, que había sido impuesta ya en la ley nacional y que la provincia lo adoptó.

En 1922 se hizo una pequeña reforma a la ley de 1915, en la que se arregló la redacción de algunos artículos, haciéndolos un poco más específicos, aunque no modificó el contenido de la ley(12).

(12) Esta ley se sancionó en Diciembre de 1922 y modificó la redacción de los artículos 11, 23 y 26 de la ley de elecciones sancionada en 1915. En: “Corrientes. Recopilación de Códigos, Leyes, Decretos y Acordadas Usuales” (1935), tomo II, pp. 401 - 402. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

En 1924, la Junta Electoral Permanente -a pesar de lo que establecía la legislación- resolvió habilitar para el ejercicio del voto a ciudadanos que, por causa de fuerza mayor, no contaban con la libreta de enrolamiento pero que figuraran en el padrón y pudieran acreditar su identidad con otro tipo de documentación(13).

(13) Resolución de la Junta Electoral Permanente de la provincia de Corrientes del 24 de Febrero de 1924, en: Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 1 de Marzo de 1924. p. 6. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “La Cultura Política en Corrientes (Partidos, Elecciones y Prácticas Electorales. 1909 - 1930)”. Tesis Doctoral.

Información adicional