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Los desencuentros liberales

No las tenía todas consigo el partido liberal, pues mientras sus principales directivos se aprestaban a participar del inminente camino de la Intervención, una parte de sus fuerzas conocida como “comité de la juventud” se manifestaba en términos que, si bien valiente. no eran precisamente los que el Gobierno quería oír.

Expresaban en un documento crítico, la urgente necesidad del levantamiento del estado de sitio y de la ley marcial, como de toda otra medida que restringiera las libertades constitucionales, considerando injustificada e inútil la detención de obreros, estudiantes y ciudadanos que ejercitaban su legítimo derecho de juzgar los actos gubernamentales. El momento en que se expresaba esta crítica no era precisamente el más cómodo para el orden sedicioso vigente(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 24 de Enero de 1931. La situación se había vuelto difícil para el Gobierno. Rosendo Fraga, en su obra citada “El General Justo”, p. 222 y sgtes., se refiere a los intentos de contrainsurgencia radical, mencionando el primer intento serio en Córdoba, a fines de 1930, donde un grupo de suboficiales del regimiento de infantería 13ro., influenciados por políticos de aquella tendencia, intentaron un alzamiento; o el intento conspirativo del general Severo Toranzo, con epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, en el verano del 31, a lo que debe agregarse la propaganda marxista que se infiltraba en las unidades militares; o como reflejan los diarios de la época, un intento de huelga subversiva, denunciada en Entre Ríos, con ramificaciones en Corrientes, donde fueron detenidos conocidos dirigentes ácratas. En la provincia fueron detenidos, además, numerosos dirigentes personalistas, en procura de determinar de dónde provenía el periódico clandestino “La Voz de Pago Largo”, con propaganda “subversiva” contra el Gobierno de facto. Las detenciones y posterior fusilamiento de los anarquistas Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó generaron un clima caliente que se proyectaba internacionalmente, a la par de las duras medidas económicas que el Gobierno que se veía compelido a adoptar frente a la crisis que asolaba no sólo al país, sino al mundo entero. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La reacción dentro del propio partido no se hizo esperar y, por medio del periódico “La Razón”, de la Ciudad de Mercedes, se expresaba en duro editorial llamando la atención de la junta ejecutiva por el manifiesto de la juventud liberal, al que calificaba de “ácrata”. Decía allí que el partido debía imponer racionalmente la disciplina en sus filas, disciplina real de las ideas, ya que hieren las de marcado sabor ácrata, que se difunden en nombre del partido, que no puede a su juicio continuar indiferente sin resolver el grave problema ideológico sobre la base de una amplia discusión doctrinaria y en todo caso para que aquéllos dejen un nombre que no les corresponde.

También el diario “El Pueblo” decía que era el primer eslabón de la nueva división en el partido entre “viejos” y “jóvenes”. “Hasta ahora -decía “La Prensa”- este órgano periodístico más viejo de la provincia que defendió siempre al partido liberal, estaba de acuerdo con su juventud hasta este último manifiesto y solamente censuraba a este escrito”(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 14 de Febrero de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En medio de las encontradas corrientes liberales, el sector “pactista” -desvinculado de aquéllos- se apresuraba a aceptar la invitación del partido Conservador de Buenos Aires para constituir un partido nacional y designaba sus representantes a los doctores Ercilio Rodríguez y Adolfo Benito Sánchez(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 17 de Febrero de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Luego de largos cabildeos y ya en vísperas de asumir el nuevo interventor a la provincia, el sector “rupturista” se decidió a aceptar en principio la idea de formar un partido nacional, recordando haber sido el primer partido que, después del 6 de Septiembre, por medio de su convención general, propugnó la constitución de un partido nacional organizado al par que rechazaba las aproximaciones circunstanciales.

Expresaba que el partido Conservador de Buenos Aires había disfrutado siempre de poca simpatía en el liberalismo y que desde hacía un cuarto de siglo no había podido lograrse una verdadera concordancia con las respectivas tendencias y, en cambio, aquella agrupación había mantenido siempre buenas relaciones con sus adversarios, los autonomistas.

No obstante, creyendo en la necesidad de la constitución de un gran partido nacional, bien merecía el sacrificio de pasados agravios y recíprocas incomprensiones y desvíos, reclamando se condensara y concretaran los principios éticos que no son evaluados de igual manera por los partidos, compartiendo en ese sentido las reservas formuladas por el partido Demócrata de Córdoba(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Febrero de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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