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Atilio Dell’Oro Maini, interventor federal

Para reemplazar al doctor Carlos F. Gómez, fue designado el doctor Atilio Dell’Oro Maini, abogado y funcionario que se había desempeñado hasta no hacía mucho tiempo en la Secretaría de Fomento e Instrucción Pública de la misión federal en Santa Fe, presidida por el doctor Diego Saavedra(1) y reconocido profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires y La Plata.

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 8 de Febrero de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

A su llegada, por vía fluvial, el 21 de Febrero de 1931, fue recibido en el puerto por el presidente de la junta ejecutiva liberal, doctor Leopoldo Sosa y el ex senador nacional del mismo partido, Evaristo Pérez Virasoro. En la oportunidad, el ex diputado nacional, doctor Raymundo Meabe -que lo acompañó en su viaje- dijo en el discurro de bienvenida que “sabía muy bien que el pueblo ya estaba harto de politiquería electoralista y artificiosa y que quería en verdad la representación de sus intereses”.

Ya en el despacho gubernativo, el doctor Leopoldo Sosa pronunció un nuevo discurso y el doctor Raymundo Meabe procedió luego a hacer las presentaciones de los altos funcionarios y personalidades del mundo político y social que allí se habían congregado. Posteriormente, el doctor Leopoldo Sosa acompañó al interventor a su domicilio.

Por su parte, el autonomismo, que había solicitado una audiencia, fue recibido por el doctor Dell’Oro Maini, hablando en nombre de la delegación el doctor Pedro Díaz Colodrero quien ofreció la colaboración del partido, recibiendo las expresiones de agradecimiento del comisionado federal(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 23 de Febrero de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Fueron designados sus ministros, el doctor Tomás D. Casares, en la cartera de Gobierno, hombre de inspiración nacionalista y católica, ligado por reconocidos vínculos al doctor Carlos Ibarguren y, en el área de Hacienda al doctor Enrique Sandoz.

- Se convoca a elecciones en Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes

Poco después se convocaba a elecciones en Buenos Aires para el 5 de Abril y, en Corrientes se recibía el decreto autorizando a convocar a elecciones para dos semanas después, a fin de elegir gobernador y legisladores provinciales, cosa que así se hizo, haciéndose constar en el respectivo decreto, que el período gubernativo debía ser considerado como iniciado el 25 de Diciembre del año anterior, para adecuarlo -de esta manera- a las disposiciones constitucionales de la provincia que establecen fecha fija de inicio de la gestión gubernativa.

El padrón de la provincia contaba con 96.475 ciudadanos que debían sufragar en 477 mesas.

La provincia de Santa Fe fue convocada para el mismo día, o sea, el 19 de Abril. En todas estas provincias se levantó el estado de sitio, a fin de asegurar la libertad electoral. Dio así comienzo de ejecución el plan político del Gobierno Nacional(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1, 11, 13, 14, 17 de Marzo y 8 de Abril de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En esos días llegaba al país el príncipe de Gales y su hermano Jorge, luego rey de Inglaterra, quienes hicieron una brevísima excursión a la provincia, visitando establecimientos ganaderos de su propiedad en Mercedes.

Consecuentes con la convocatoria a elecciones, los partidos de la provincia procedieron a llamar sus respectivas convenciones a los efectos de proclamar los candidatos que habrían de sostener en la consulta popular.

Versiones de todo tipo se dieron a circular, entre ellas las de un posible entendimiento entre los autonomistas de Vidal con el partido radical yrigoyenista para los comicios de Abril, lo cual tenía asidero en la circunstancia de que necesariamente -antes o después de las elecciones- dos o más partidos deberían acordar alguna forma de arreglo, pues era muy difícil, por no decir imposible, que uno solo de los actuantes en la provincia pudiese lograr por si solo los 14 electores necesarios para consagrar gobernador en el Colegio Electoral, llegando estos rumores hasta los propios funcionarios de la Intervención, determinando al doctor Vidal a expresar que “su partido tenía bien definida su posición desde antes de la caída de Yrigoyen”, lo que era de paso un tiro por elevación para sus ex aliados liberales(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Abril de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El partido liberal “rupturista” ya tenía consagrado desde antes su candidato a gobernador, al doctor Leopoldo Sosa, a quien acompañaba como vicegobernador el doctor F. Benigno Martínez, de manera que en la convención se limitó a proclamar sus candidatos a legisladores provinciales.

Algunos rumores hacían renunciante al doctor Sosa, por desinteligencias surgidas en relación a la juventud liberal, pero fueron totalmente desmentidas por el candidato expresando que “en la convención había asumido el compromiso de honor de no declinarla en ninguna circunstancia” y que consideraba que "éste era el momento más propicio en que lo acompañaba todo el partido y la opinión independiente de la provincia, por lo que no cambiaría tanto honor por ninguna ventaja, y eso nadie se atrevería a proponérselo(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 16 de Marzo de 1931. Fueron designados candidatos a senadores provinciales -por la primera sección- Ernesto R. Meabe, Augusto Millán, José Agustín Pérez, Dardo Ortiz Serrano y, suplentes, Héctor Desimone y Pedro D. Masó. Por la segunda sección: Juan J. Ortiz, Oreste Fratini, Alfredo Serantes, Teófilo Moreyra y Fernando Erro y, suplentes, Alfredo Robas y Julián Montiel. Por la tercera sección, Eliseo A.Paiba, Eudoro Pérez, José F. Brouchou, Adolfo Contte (h) y, suplentes, Eugenio Barberán y Gervasio Blanco (h). Para diputados provinciales fueron consagrados, en la primera sección, los doctores M. Lorenzo Martínez, Ulises Alvarez Hayes, Telmo Faraone, Emiliano P. Leyes, Roberto Soto, Vicente Thomas, Orestes Vilas y otros. En la segunda sección: Juan C. Mendiondo, Isidro J. Odena, Vicente D. Ibarra, Eduardo Azula, José E. Aguirre, Juan Aquino, Víctor Navajas Centeno, Juan Ortiz Pereyra y F. Benigno Garay. En la tercera sección: Roberto Gigliani, Eduardo Balbastro, Juan A. Sitjá, Pastor Marín, Leandro Godoy, Eliseo Verón, Luis Sotomayor, Camilo Córdoba y Juan P. Echevarría. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El autonomismo, al igual que el liberalismo “pactista”, no consagró candidatos a gobernador y vicegobernador, haciéndolo sólo de electores y demás legisladores provinciales. Dejaban de esta manera abierta la puerta para eventuales soluciones postelectorales en el Colegio respectivo(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 6 de Abril de 1931. Los “pactistas” eligieron candidatos a electores a Adolfo Benito Sánchez, Ercilio Rodríguez, Arturo Achinelli, Luis Barberán, Manuel I. Ortiz, Manuel L. Díaz Colodrero y otros. Para senadores, a Manuel I. Ortiz, Luis Barberán, Arturo Achinelli, Julio Domínguez Ortiz y Agustín Solari; y para diputados a Manuel L. Díaz Colodrero, E. Antonio Tortorella, Gregorio Urturi, Hilario Maison, Eufronio Barrios, Nicanor Miño, Juan Cristiani, José Sánchez, Audilio Avalos Ramírez. Los mismos candidatos estaban nominados en las tres secciones electorales. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El radicalismo “antipersonalista” proclamaba la formula doctor Pedro Numa Soto y doctor J. Bernardino Acosta pero, no habiendo aceptado éste último, le fue ofrecida al doctor Ismael Llano que, pocos días después, aceptaba. La convención estuvo presidida por el doctor Pedro Amadey(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Abril de 1931. Fueron elegidos candidatos a senadores provinciales -por la primera sección electoral- el doctor Pedro Amadey, el profesor Pedro Telmo Grabre, Alcibíades Devoto Acosta y Juan Ramón Soto. En la segunda sección: el doctor Marcelino B. Marín, Arístides Olivieri, ingeniero Renato Pérez González, Juan P. Ruiz, Antonio Speroni Quiroz. En la tercera sección: Vicente Aromí, Urbano Mora y Araujo, Martín Foutel y Alberto Almeida. Para diputados, figuran en la primera sección: el doctor Joaquín Díaz de Vivar, Pedro A. Cremonte, Eleodoro Chaz Grosso, Juan Bautista Bellando, Rogelio Chiappe, Ramón Branchi, Santiago Bestoso y Juan Cancio Soto. En la segunda sección: Aurelio Barboza, Castor Azambulla, J. Sampaio, Leonardo Gómez, Mario Rey, José Mora y Araujo, Juan C. Andino Ygarzábal, Fidencio Esquivel y Diocles Ferreyra. En la tercera sección: Joel R. Portillo, Oreste Romero, Francisco J. Rivellini, Laurindo F. Rocha, Edgardo Méndez Camogli, Arturo E. Meza, Indalecio Bustinduy, Florencio Goitia, Ulderico Pucciariello. Entre los candidatos a electores de gobernador y vicegobernador, figuran los siguientes: doctor Miguel Sussini, Juan Carlos Amadey, José M. Delfíno, Pedro Pablo Galfrascoli, Justo Díaz de Vivar, José Antonio González, Miguel Angel Amadey, Lázaro Chiappe, Marcial Goitia, Manuel Mora y Araujo, Eduardo Mohando Soto, Félix Delfino, Arturo Bonpland y Fernando Miranda Gallino, entre otros. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Mientras que por su lado los “personalistas” se reunían en convención bajo la presidencia del doctor Raúl Arballo, con las secretarías del ingeniero Emilio Lorenzo y el doctor Cialzetta, proclamando la fórmula encabezada por el doctor Héctor Lomónaco y, como vicegobernador, José Martínez Rolón. Obtuvieron también algunos sufragios los doctores Eudoro Vargas Gómez, Blas Benjamín de la Vega y Antonio Garín(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Abril de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Alguna prensa, no radical, sin dejar de reconocer el prestigio indudable del doctor Lomónaco, lamentaba que el radicalismo no hubiera elegido a otro candidato de que conservara intacta la romántica postura del radicalismo inicial, haciendo hincapié en la figura de un prestigioso abogado correntino(9).

(9) “Norte” - Semanario liberal de Corrientes, edición del 26 de Abril de 1931; y diario “El Autonomista”, de Paso de los Libres, edición del 1 de Abril de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Dificultades en la marcha del plan político

Pero el plan político de Matías Sánchez Sorondo debía luchar contra la manera poco hábil o excesivamente sincera con que el jefe del movimiento se manifestaba cada vez que las circunstancias se lo permitían. El 23 de Marzo, en pleno proceso preelectoral, se dirigía a los oficiales de la Base Aérea Militar de El Palomar, con palabras de manifiesta animadversión contra los partidos políticos y la necesidad de cambiar los sistemas corrompidos que aquéllos parecían defender son su reclamo de la “vuelta a la normalidad” eligiendo a sus legítimos representantes.

Para José Félix Uriburu, con esto sólo no bastaba, sino que era necesario modificar muchas cosas antes de entregar el Gobierno. Pero los partidos no lo veían así y tampoco gran parte de la opinión del país, reclamando el ejercicio del sufragio popular para restablecer los poderes constitucionales y, luego, promover las reformas que se considerasen necesarias.

Dice Orona(10) que resultaba verdaderamente extraño que la actividad de esos partidos políticos, a los que se unía ahora la Unión Cívica Radical, preocupara tanto al general Uriburu y a su ministro del Interior. “Para los maliciosos, no era ésa la madre del borrego”, señala. “Los preocupaba otra actividad, la sigilosa e inteligente del hombre que se había desligado astutamente del Gobierno y aspiraba a la futura presidencia. Y ese hombre era el general Agustín P. Justo”.

(10) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 122. Ed. López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En la provincia de Buenos Aires, primer escenario elegido para poner en marcha el plan político, los radicales elegían la formula gubernativa de los doctores Honorio Pueyrredón y Mario M. Guido, a quienes los directivos le ratifican su propósito de enfrentamiento contra la dictadura hasta sus últimas consecuencias.

De un día para otro -dice Orona- milagrosamente se consigue dinero, se improvisan dirigentes, se trazan itinerarios, se programan actos y la fórmula recorre la provincia en medio de delirantes manifestaciones(11).

(11) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 124. Ed. López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Por supuesto, no es de creer que haya habido tanto milagro, ya que la estructura comiteril y electoralista del yrigoyenismo no había sido desmontada, precisamente en la provincia de Buenos Aires, que era considerado el fuerte del radicalismo y en la que contaba con poderosos recursos de una clase media fuerte y ganadera en ascenso, además de vinculaciones con expresiones del viejo patriciado nacional.

El conservadorismo bonaerense proclamaba al doctor Antonio Santamarina y a Celedonio Pereda, un político y un productor agropecuario sin arrastre político. El partido socialista, el tercero en la disputa, elegía como candidatos al doctor Nicolás Repetto -prestigiosa figura parlamentaria- y a Teodoro Bronzini, de ascendiente en la zona de Mar del Plata.

Y ya a menos de una semana de los comicios, el general Uriburu nuevamente se dirigía al pueblo en un extenso manifiesto en el que, luego de señalar que el país, impulsado al vacío por las fuerzas de la orgía radical, se detuvo al borde del abismo gracias a una reacción cívica del pueblo que sintiendo hondamente el peligro evitado acompañó unánime y jubiloso la instalación del Gobierno de facto.

Y tal era la podredumbre del régimen entonces imperante -continuaba diciendo- que cayó ante la simple noticia de haber las tropas de mi mando ocupado la Casa de Gobierno, sin que un solo gesto digno realzara la figura de los que hasta entonces se decían depositarios del mandato popular”.

Siguió luego exponiendo los males a que había conducido -el Gobierno depuesto- a la República y afirmaba que el partido radical personalista fue el instrumento de que esos hombres se valieron para azotar al país, que la insurrección septembrina los depuso y enjuició a esos hombres y correspondía ahora a la opinión pública juzgar a ese partido.

Luego de criticar que el radicalismo hubiera insistido en llevar como candidatos a personas que habían contribuido a los males que señalaba, expresaba que el triunfo de esos hombres los retrotraería a la época prerevolucionaria y habría hecho inútil y estéril la propia sublevación.

Terminaba diciendo que “el partido radical personalista no debe ir a las urnas en solidaridad explícita o tácita con el régimen depuesto, para retornar a los delitos del pasado. La República no puede vivir entre el desencanto de las elecciones y la violencia de las sublevaciones. Necesita una definición categórica. Necesita la seguridad completa de que dentro de aquel núcleo, nada ni nadie perturbará la marcha y el programa del movimiento de Septiembre. Mientras ello no ocurra, él carece de títulos para hacer un llamado a la opinión”.

Sin duda, sus palabras habrían de resultar proféticas en lo mediato y en lo inmediato(12).

(12) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 216. Ed. López, Buenos Aires. Como Anexo Letra “K”, transcribe -en extenso- el manifiesto de fecha 30 de Marzo de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La advertencia del general José Félix Uriburu era clara y no dejaba lugar a dudas: el yrigoyenismo, por de pronto, no debía volver con sus hombres al poder en la primera provincia argentina, dice Orona.

A estas manifestaciones del Jefe del Estado de facto en los tramos finales de la campaña, se agregaban las de los interventores en la provincia de Buenos Aires, doctor Meyer Pellegrini, en favor de los conservadores y, en la provincia de Santa Fe, Guillermo Rothe, en favor de los demócrata progresistas de esa provincia; el objetivo era buscar la concurrencia del radicalismo a las urnas para derrotarlo y así anularlo(13).

(13) Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), p. 225. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Mientras, en la provincia de Corrientes su interventor reiteraba anteriores resoluciones sobre prescindencia electoral. Sin embargo, los trabajos del Gobierno demostraban una clara inclinación hacia el partido liberal. Uno de esos factores lo constituía la designación como gobernador del Territorio Nacional del Chaco del ex diputado nacional de ese partido, el doctor Armando Meabe.

Era sabido que quien tuviera el mando en aquel Territorio, tenía la llave para posibilitar -o impedir- el viaje de los contingentes de correntinos que trabajaban en el Chaco que, para las cifras que se manejaban en los padrones de la época, eran lo suficientemente importantes como para definir elecciones, especialmente en la capital y departamentos del Norte de la provincia.

Frente a la notoria parcialidad por parte de las autoridades del Chaco, el principal perjudicado, el partido autonomista, elevó denuncia al Ministerio del Interior por la intensa actividad de los empleados públicos de ese Territorio en favor de determinado partido y solicitaron la designación de un delegado federal para comprobar esas denuncias. El diario “La Prensa”, en un enérgico editorial, denunciaba como “una verdadera agencia electoral del liberalismo” al Gobierno del Chaco(14).

(14) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 7, 8, 13 y 14 de Abril de 1931; y “El Autonomista”, (Paso de los Libres), edición del 11 de Abril de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Mientras tanto, se cumplía el primero de los tramos del plan político del Gobierno: las elecciones en la provincia de Buenos Aires el día 5 de Abril de 1931. Los diarios informaban de que los comicios se habían desarrollado, en general, sin mayores inconvenientes en todo el territorio provincial. Se confiaba en el triunfo del partido Conservador y en el desprestigio radical.

Los números de los comicios anteriores, cuando aún el radicalismo gobernaba en esa provincia, ya eran demostrativos de su declinación. Así, en las elecciones de diputados nacionales en 1928, habían obtenido 216.432 sufragios, que se reducen en la elección de gobernador de 1929 a 178.515 y en las de diputados nacionales de 1930 a 172.884 votos.

Por el contrario, su adversario conservador, que había reunido en 1928 sólo 73.506 votos, pasaba en 1929 a tener 125.216 y en la de 1930 un total de 154.261. ¡Cómo no tener la seguridad de que con el apoyo oficial se llegaría a triunfar cómodamente!

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