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Se funda el Partido Demócrata Nacional

Luego de las elecciones del 5 de Abril de 1931, se efectuó el reagrupamiento de las fuerzas conservadoras del país con la fundación del Partido Demócrata Nacional. El 10 de Abril se reunieron en Córdoba -bajo la presidencia del ingeniero Emilio F. Olmos- y designaron una junta provisional presidida por Antonio Santamarina, el dirigente conservador bonaerense, y se nombró una comisión encargada de redactar la Carta Orgánica y plataforma del nuevo partido.

La presencia correntina se manifestó al concurrir los tres partidos de reconocida inclinación hacía la nueva fuerza, esto es, los autonomistas, los liberales “acuerdistas” y los liberales “rupturistas”(1), por más que dentro de éstos últimos -a través de las declaraciones de su comité de la juventud(2)- manifestaban en absoluto su disconformidad con tal decisión.

(1) En la reunión preliminar, el partido autonomista estuvo representado por el doctor Felipe C. Solari; el liberal “pactista” por el doctor Ercilio Rodríguez; y el liberal “rupturista” por el doctor Leopoldo Sosa. En la reunión constitutiva, el autonomismo fue representado por Cornelio Candia; los liberales “pactistas” por el doctor Adolfo B. Sánchez; y los “rupturistas” por los doctores Raymundo Meabe y Eduardo Brouchou. Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 5 y 6 de Marzo y 12 de Abril de1931.
(2) El influyente comité de la juventud de la capital estaba formado por Ulises Alvarez Hayes (h) como secretario general; Pablo Belcastro, secretario de actas; Eduardo J. Azula, tesorero; y vocales: Eulogio C. Cabral (h), Justo Alvarez Hayes (h), Ricardo Leconte, Vicente D. Ibarra, Pedro Borjas, Martín Solís, Diego Balbastro, Adolfo Samela, Benito Belcastro y Gerardo Polo (h). Cesáreo Navajas Centeno presidía el comité de la juventud de Santo Tomé.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Si bien habían declarado su propósito de trabajar para que el liberalismo concurriera a formar un partido orgánico de carácter nacional con vida y actividad permanente, gobierno democrático y definición y programas doctrinarios, expresaban ser contrarios al envío de delegados a las reuniones constitutivas del partido Demócrata Nacional en la que participaban también los representantes del “vidalismo” de Corrientes. La cúpula partidaria, sin embargo, consideraba necesario participar de las conversaciones preliminares con el objeto de informar a la convención(3).

(3) “Norte” - Semanario de Corrientes, edición del 3 de Mayo de 1931. Expresaba que el partido liberal no podría formar parte de un organismo nacional del que participaran los “personalismos” de San Juan, Mendoza y Corrientes. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Las delegaciones de Corrientes, como también la de Jujuy, decidieron no proponer candidatos para integrar la junta hasta más adelante. Al término de la reunión constitutiva, el nuevo organismo declaró su solidaridad con los ideales de la insurrección del 6 de Septiembre y su firme decisión de contribuir a la reconstrucción nacional y “reformas que ella reclama”, devolviendo al país el alto rango entre las naciones del mundo. Se citaba para más adelante a la convención general, que sería el más alto organismo partidario y en el que cada provincia podría enviar hasta ocho delegados.

La organización definitiva del nuevo partido Demócrata Nacional continuaba su marcha, pero en la provincia no era bien recibida por los elementos del comité de la juventud, que a través del semanario “Norte”(4) se manifiestan contrarios a la presencia liberal entre sus componentes.

(4) “Norte” - Semanario de Corrientes, ediciones del 3, 17, 24 y 31 de Mayo 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Para estos jóvenes, el escenario cívico nacional contiene sólo dos dimensiones: una derechista y reaccionaria “el régimen”; y, otra, populista y demagógica, el radicalismo. Fuera de estas dos grandes masas de opinión, no hay sino otros dos intentos serios de organismos políticos, que son el socialismo y la democracia progresista y considera que en la esencia renovadora y en la doctrina de izquierda de ambas fracciones recibía el aliento de la tercera dimensión que el porvenir argentino exigía.

Consideraba que la derecha habían sido repudiada por los comicios de Buenos Aires y que en la izquierda estaba el camino del partido, por lo que rechazaba todo tipo de combinación electoral con la derecha y, obviamente, su integración en el nuevo partido, que no era sino -decían- una nueva reedición de la Federación Nacional Democrática. Por ello, señalaban como posibilidad los trabajos que venían realizando los demócrata progresistas en pro de la unión de las fuerzas liberales y renovadoras, con una posición irreductiblemente anticonservadora y antiradical.

Estos habían manifestado -por medio de su comité nacional reunido en Rosario- que estaban dispuestos a cooperar con otras fuerzas políticas del país con principios coincidentes y bien definidos, después de criticar aspectos de la orientación del Gobierno de facto(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 28 de Mayo de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- El doctor Alvear intenta reorganizar un radicalismo unificado

Por su parte, el radicalismo, revitalizado por el reciente éxito en la provincia de Buenos Aires y aprovechando la circunstancia del regreso al país del ex presidente de la Nación, doctor Marcelo Torcuato de Alvear, buscaban obtener su reorganización partidaria unificada, para convertirse nuevamente en la gran fuerza nacional que pudiera encaminar otra vez al país, como en los mejores tiempos.

El doctor Alvear fue recibido en el puerto por el general Agustín Pedro Justo, quien se había desempeñado como su ministro de Guerra, y lo acompañó hasta su domicilio, además de continuar visitándolo con frecuencia en sus oficinas operativas que había establecido en un hotel céntrico de la Ciudad de Buenos Aires. Entre las muchas entrevistas que celebró Alvear, fue motivo de comentarios la que tuvo en un almuerzo con el doctor Juan Ramón Vidal.

El general José Félix Uriburu estaba un poco cansado y, aquejado ya por su enfermedad, se mostraba partidario de hallar una salida por el lado radical y, en función de ello, se reúne con el doctor Alvear. Las referencias indican que se posibilitaría una salida electoral, sobre la base de que el partido radical hiciera pública manifestación de su repudio a los métodos y resultados del Gobierno depuesto del doctor Hipólito Yrigoyen y que se propusiera una fórmula que resultara una garantía de seriedad y responsabilidad para regir los destinos del país.

Un testimonio del doctor Juan E. Carulla, dirigente nacionalista muy allegado a Uriburu, expresa que si bien el presidente de facto hubiera querido llevar al doctor Lisandro de la Torre como presidente; ante la actitud evasiva de éste, habría expresado que las elecciones del 5 de Abril mostraban que el país quería radicalismo y, si era así, estaba dispuesto a entregárselos, para lo cual se puso al habla con dirigentes radicales de primera línea, a los que les había propuesto un entendimiento político sobre la base del doctor Vicente Carmelo Gallo, que reputaba lo más convincente en todo sentido(6).

(6) Juan E. Carulla. “Entretelones de la Revolución de 1930” (1958), en “Revista de Historia”, Nro. 3, p. 121, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Sobre tales bases, Alvear se dio a la tarea de lograr la unificación del partido, dándose un manifiesto de fecha 16 de Mayo en el que se trataba de.contemplar las más disímiles situaciones que agitaban las filas radicales. En tal sentido, se destacan las expresiones del doctor Laurencena, del comité antipersonalista de Entre Ríos, y la carta enviada por el doctor Abraham Molina, en el sentido de que no se podía tolerar el resurgimiento de los hombres que traicionaron los postulados del radicalismo al apoyar con su acción o con su silencio los actos del Gobierno depuesto.

El manifiesto invitaba a la reorganización del partido -conforme a su carta orgánica- y a construir su unidad y la superior y más difícil misión de dirigir los destinos del país, ejercido por los mejores en el doble aspecto de la probidad y de la competencia, recogiendo la severa enseñanza de los acontecimientos recientes para afirmar la voluntad de evitar la reproducción de sus causas.

Un documento “ambiguo”, lo califica “La Prensa”, que era necesario para que pudieran suscribirlo -sin hacerse violencia- los que se solidarizaron con el Gobierno depuesto hacía ocho meses y no cumplieron con el deber de oponerse a sus desbordes de inmoralidad política y administrativa, y los que combatieron todo eso y ahora aparecen unidos con los primeros, debido a la común conveniencia de sumar sus fuerzas para volver al poder(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3, 4, 10,12, 17 y 18 de Mayo de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Era evidente que la fórmula no servía, pues aún estaban muy recientes los acontecimientos y actuación de quienes, absoluta y diametralmente opuestos en sus posiciones, ahora se buscaba unificar bajo un denominador común que no satisfacía a unos ni a otros.

Ambos sectores -personalistas y antipersonalistas- propiciaban sus respectivas reorganizaciones en miras a los comicios ya convocados, sin perjuicio de las conversaciones que nerviosamente realizaban los radicales del “City” y los del “Castelar”, como se los denominaban, teniendo en cuenta los nombres de los hoteles donde cada uno de ellos se reunía.

En Corrientes, los personalistas se agrupaban, haciendo conocer su opinión contraria a expresar su repudio al Gobierno depuesto por la insurrección septembrina y, antes que eso, reclamaban del antipersonalismo una expresión de repudio al Gobierno de facto con el que habían colaborado y seguían colaborando en la Intervención a la provincia, recordándoles además la solidaridad demostrada por éstos con los tradicionales adversarios del radicalismo como eran los autonomistas y liberales.

Designaban además una comisión para proyectar la carta orgánica que serviría para la reorganización del distrito y así estar en condiciones de enviar delegados al comité y convención nacional(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 5 y 17 de Mayo de 1931. La comisión estaba integrada por los doctores Raúl F. Arballo, Blas Benjamín de la Vega, Guillermo A. Rojas y Julio E. Acosta. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El antipersonalismo encontraba en el doctor Pedro Numa Soto, la expresión de oposición hacia los que pretendían lograr una fusión sin ambages con los personalistas, compartiendo en tal sentido el documento dado a conocer por los correligionarios de Entre Ríos(9).

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 18 de Mayo de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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