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Las elecciones como base para la estabilidad del régimen político

A nivel nacional, todas las líneas se tensaban en pos de los comicios que eran visualizados como la única respuesta válida para estabilizar el sistema político y en tal sentido la carta que el prestigioso dirigente radical entrerriano, doctor Eduardo Laurencena, le dirigió al general José Félix Uriburu refleja el pensamiento de la dirigencia política en general.

En esa misiva analizaba la forma de implementar el proceso electoral y la íntima relación que existía entre la estabilidad del régimen político y la concreción de las elecciones, terminando en aconsejarle que modificara el “ambiente” que el propio Gobierno de facto había creado, de tal manera que les permitiera consolidarse frente al yrigoyenismo.

También lo hicieron las “fuerzas vivas” en un manifiesto que reclamaban de los políticos procuraran la conciliación y tranquilidad de los espíritus proclamando una fórmula presidencial que garantizace la calidad de sus componentes, el restablecimiento del orden político, social y económico, que permitiera poner en inmediata actividad las fuerzas sociales y valores que estuvieron y están retraídos por una natural desconfianza(1).

(1) María Dolores Béjar. “Uriburu y Justo (el Auge Conservador. 1930 - 1935)” (1983), pp. 37/38. Ed. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

No dejaba de preocupar la posición del presidente de facto. Sus discursos mostraban una gran ambivalencia, que generaba inquietud en los sectores políticos de uno y otro signo. Así lo evidenciaba en su discurso en oportunidad de la visita a la Ciudad de Santa Fe, como también ante el monumento de los cadetes del Colegio Militar caídos en las jomadas de Septiembre, o en la base militar de El Palomar, en el que atribuyó al sufragio universal la responsabilidad de los malos gobiernos.

- La creación de la “Legión Cívica Argentina”

La convocatoria a elecciones, que satisfacía parcialmente las aspiraciones de la dirigencia política, que pareció encaminarlo hacia la salida democrática, se encontraba contradicha en otro orden por la creación de la “Legión Cívica Argentina”. Esta organización paramilitar tenía su antecedente en la Legión de Mayo, creada en Agosto de 1930, y que tuvo participación en los sucesos septembrinos y reconocía como núcleo generador a la Liga Republicana fundada por Rodolfo Irazusta y Roberto de Laferrere en el año 1929.

Tanto una como otra fueron agrupaciones de agitación insurreccional, decididas y arrojadas, predominando en ellas la juventud de tendencia nacionalista. La Legión de Mayo había sido disuelta en 1930 y el nucleamiento que la sucedía -integrada por ex legionarios de la anterior- recibió reconocimiento por decreto del Poder Ejecutivo Nacional en Mayo de 1931, “en su carácter de asociación de hombres patriotas que, moral y materialmente, están dispuestos a cooperar en la reconstrucción institucional del país”, pudiendo sus adherentes concurrir a los cuarteles y establecimientos militares a recibir instrucción en las prácticas militares y de tiro.

Fue recibida el 25 de Mayo por el presidente de facto, general José Félix Uriburu como “la fuerza cívica que condensa y expresa con fervor el espíritu genuino de la revolución de Septiembre”. En su exhortación, les expresaba que como jefe de la revolución era el jefe de la Legión y les aseguraba que a pesar de las asechanzas de todo orden con que sordamente se intentaba contrariar el movimiento septembrino, éste, sostenido por la acción patriótica y valiente de los legionarios, seguiría su marcha vencedora hasta la plena realización de su programa.

Dice Orona(2) -a quien venimos siguiendo en esta parte- que verdaderamente se trataba de una “milicia ciudadana” puesta al servicio del movimiento insurgente, para que se cumplan sus objetivos. Si había que pelear, tendrían que hacer uso de sus armas; y si había que votar, tendrían que hacer rebasar las urnas. Es decir, era una fuerza cívica y una fuerza militar a la vez, que si bien no respondía a “intereses menguados de politiquería”, era al final de cuentas una agrupación política con derecho a concurrir a los cuarteles.

(2) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), pp. 133/134. Ed. López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Una especie de calco de la “milizia volontaria per la sicurezza nazionále” de Benito Mussolini. La vida de la Legión Cívica fue más bien efímera. Rosendo Fraga dice que para Uriburu la creación de esta Legión era un modo de favorecer al Ejército, ya que permitiría a los oficiales relacionarse con civiles que apoyaban el programa insurreccional, pero opina que el efecto era contrario, ya que la mayoría de ellos veía con recelo la creación de esta fuerza armada paralela que le quitaba el monopolio del uso de las armas y tampoco fue bien visto que la Legión desfilara el 25 de Mayo(3).

(3) Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), pp. 230/231. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En Corrientes, como en el resto del país, también fue organizada esta fuerza cívico-militar. En ese sentido, el periódico “El Autonomista”, de Paso de los Libres, refiriéndose en un editorial sobre el tema, expresaba que esta entidad era similar a las que se organizaron en otras naciones en horas de zozobra,en que el bienestar común y la tranquilidad pública peligraba, y venía a llenar su cometido en momentos en que la demagogia intentaba destruir el andamiaje de la nacionalidad argentina.

Y en una edición posterior, comentando el mismo tema, decía que la postguerra había traído muchas enseñanzas muy saludables, citando el caso de Alemania que, en virtud del tratado de Versalles, no podía mantener una fuerza armada, lo que dio lugar a la creación de asociaciones patrióticas, militarizándolas, señalando además otros casos en Francia y otras naciones europeas, los Estados Unidos y algunos Estados sudamericanos como el Brasil, Perú y Chile.

Daba cuenta además de la creación de la filial de la Liga en Paso de los Libres, y que había realizado reuniones en un campo cercano en el que el teniente del Ejército, Ernesto C. Castañeda, había explicado con precisión el sistema de organización, quedando constituidos varios grupos de legionarios(4).

(4) Periódico “El Autonomista”, (Paso de los Libres), ediciones del 12 y 26 de Junio y 2 de Julio de 1931. El acto constituyente de la Legión Cívica en Paso de los Libres contó con la presencia del capitán del Ejército José A. Zone, y firman el teniente coronel Aníbal Luzuriaga, José Pérego, el doctor Antonio Basualdo, el doctor Ismael Llano, Nohain Ortigoza, Rafael C. González, Eleuterio Ancill, Amaro Carbonell, Leopoldo Medrano, Ricardo Tellechea, Constantino Condado, Ismael Condado, Fernando Cáceres, José Melogno, Martín Silva, Francisco Rivellini, Juan Antonio D’Agostini, Celedonio López, Daniel Pereyra, Ramón Benítez, Rafael Ortiz, Ireneo Cendoya, Rodolfo E. Hors, José Faraldo, José Carvalho, Antonio Omar Moreyra, Dionisio Sánchez, Ernesto C. Castañeda, Juan A. Sitjá y otros. En realidad, pertenecían a varios partidos. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Por su parte, el órgano de la juventud liberal destacaba con orgullo que en la Ciudad de Corrientes ningún a afiliado del partido había respondido a la formación de la Legión Cívica, mientras atribuía esa actitud a figuras representativas del autonomismo(5).

(5) “Norte” - Semanario de Corrientes, edición del 7 y 28 de Junio y 12 de Julio de 1931. El diario atribuía al doctor Vidal haber participado en una marcha de esta Legión y al doctor Hernán Félix Gómez, profesor del Colegio Nacional, intentar organizarla en ese establecimiento. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Opinión que parece confirmarse a través de una información relativa al movimiento insurreccional de Pomar, de que “han visto cuadrarse frente a él, al jefe de la Legión Cívica, doctor Hernán Félix Gómez”(6).

(6) Periódico “El Autonomista”, (Paso de los Libres), edición del 31 de Julio de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

La amenaza de un intento neofascista en ciernes, aumentaba la preocupación entre políticos, intelectuales, universitarios y sectores sociales medios y, el diario “La Prensa”, refiriéndose al reconocimiento de la Legión, decía que para colaborar con el orden establecido cuando se pretenda atentar en su contra, las asociaciones de ciudadanos no necesitaban de reconocimientos oficiales como el que se enunciaba. Contribuían más bien a fomentar el desconcierto porque sugerían la idea de la solidaridad política(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 19 de Mayo de 1931; y Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), p. 224. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Cabildeos para una salida electoral

Corrientes, como todo el país, participaba de los cabildeos que apuntaban a una salida electoral ya convocada para el 8 de Noviembre, pero esperaba que en esa oportunidad también se eligiera al presidente de la Nación, como lo había prometido el Gobierno de facto, siempre que las agrupaciones políticas convinieran en una fórmula que fuera garantía de no caer en el sistema depuesto el 6 de Septiembre.

Mientras tanto, el interventor Atilio Dell’Oro Maini viajaba a la Ciudad de Buenos Aires para interiorizarse personalmente acerca de la política que proyectaba el Gobierno y, antes de viajar, producía alguna designaciones en la Justicia(8), manifestando que se sentía satisfecho de su gestión, creyendo contar con la opinión independiente y la de los partidos, con cuyos dirigentes había tenido oportunidad de conversar últimamente, entre otros, con los doctores Juan Ramón Vidal, Raymundo Meabe, Justo Díaz de Vivar, Julio Amadey, Ercilio Rodríguez, etc.

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 30 de Mayo de 1931. Fueron designados el doctor Franck E. Chevallier Boutell, abogado del foro porteño, en reemplazo del doctor Julio Vanasco -que renunció- y el doctor Axel Fernández Almirón, abogado de Corrientes, en reemplazo del doctor Fernando Valenzuela, también dimitente, como miembros de la Cámara de Apelaciones. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El panorama político de la provincia quedaba circunscripto a los cuatro partidos con alguna significación electoral: por un lado los dos radicalismos, intentando sin éxito fusionarse y, por el otro, los sectores conservadores -autonomistas y liberales- divididos estos últimos en “pactistas” y “rupturistas”.

En el radicalismo, se reunían ambas convenciones en Corrientes: el “personalismo” lo hacía en el local de la Sociedad Italiana y designaba presidente -por gran mayoría- al doctor Héctor Lomónaco, quien tratará por todos los medios y logrará más adelante, la incorporación a esa fuerza de cuatros caracterizados dirigentes antipersonalistas, partidarios de la fusión propiciada por Marcelo T. de Alvear: los doctores J. Bernardino Acosta, Justo y Joaquín Díaz de Vivar y José Antonio González, aunque para ello debiera soportar la oposición del grupo del doctor Arballo.

Los “antipersonalistas”, a su vez, se reunían en el Hotel Buenos Aires, donde se pensaba tratar las ideas fusionistas de aquellos dirigentes y la de permanecer alejados de ese intento, siguiendo la posición del gobernador entrerriano, doctor Laurencena, actitud ésta sostenida por el doctor Pedro Numa Soto, que a la larga habrá de triunfar.

Algunos anuncios que hacían aparecer al “antipersonalismo” de Corrientes como embanderado con los reorganizadores del “City” (Alvear), fueron desmentidas por una comunicación de la convención que, presidida por José B. de la Vega, ratificaba los propósitos impersonales de la agrupación.

El doctor Numa Soto hizo una aclaración a los medios, expresando que no era exacto que una fracción del antipersonalismo haya adherido a aquéllos, ya que la convención se había pronunciado por unanimidad contra la fusión proyectada por el doctor Alvear:

Los muy pocos convencionales fusionistas, viéndose derrotados de antemano, no concurrieron a la reunión”, decía. "Los pocos afiliados que desertaron, encabezados por el doctor José Antonio González, no concurrieron a afrontar el debate(9).

(9) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 5 y 8 de Julio de 1931; y “Norte” - Semanario de Corrientes, ediciones del 5 y 12 de Julio de 1931. Los secretarios de la convención antipersonalista fueron Pedro A. Cremonte y Francisco Rivellini. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Por el lado autonomista y liberal “acuerdista”, silenciosamente hacían sus contactos con las personalidades que -en el orden nacional- se vislumbraban como posibles candidatos. Vidal se entrevistaba con el doctor Gallo, al que Uriburu consideraba “un buen candidato radical” y, a través del ingeniero Pico, ministro del Interior, orientaba sus pasos hacia la posible postulación del general Agustín Pedro Justo y lograba hacer nombrar como gobernador de Formosa al ex gobemador de Corrientes, doctor Benjamín Solano González.

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