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Las fuerzas militares entran en acción y toman la Casa de Gobierno

Las unidades del regimiento 9 de infantería habían sido armadas y municionadas en las cuadras. Entre las 11:00 y 11:15 las subunidades a pie eran conducidas a la calle y arengadas por el teniente Jaime L. Bartrons y el teniente coronel Pomar, quien terminó exigiendo a las tropas el juramento de seguirlo hasta perder la vida.

Luego se ponen en marcha hacia la ciudad, en medio de vítores, incorporándose también las unidades montadas. Se enviaron columnas adelantadas para ocupar la cárcel y las distintas comisarías de policía, como asimismo esperar en la plaza “25 de Mayo” -frente a la Casa de Gobierno- la llegada del regimiento.

Quedó a cargo del cuartel el mayor Alfredo García Peñaloza, con parte de las tropas reforzadas por los músicos de la banda que citó el teniente primero ayudante Vicente Seara, que fueron armados al presentarse.

Llegado el regimiento a la plaza “25 de Mayo” emplaza artillería y ametralladoras contra la Casa de Gobierno y la Jefatura de Policía, adelantándose el mayor Ronsard Marot Martínez a la Jefatura de Policía para requerir su entrega y, luego, el teniente coronel Pomar a la Casa de Gobierno para exigir al interventor la delegación del mando(1).

(1) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 153. Ed. Imprenta López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En su informe al juez militar, Pomar dice que luego el regimiento salió formado y en orden marchando hacia la plaza “25 de Mayo”, posesionándose de la Casa de Gobierno, donde las autoridades de la Intervención -sin ofrecer resistencia alguna y sin pronunciar palabra- hicieron entrega del Gobierno.

Según el informe proporcionado en una entrevista concedida al diario “La Nación” sobre la que ya hemos hecho referencia, el interventor supo la noticia de la sublevación a las 11:25 estando en su despacho y que las tropas se dirigían a la Casa de Gobierno, luego de haber tomado la comisaría tercera, ubicada precisamente en la Avenida Tres de Abril, esquina Santa Fe.

Expresa el funcionario que la noticia había corrido en la ciudad y que algunos civiles se le apersonaron pidiéndole armas para defender la Intervención, pero se negó a dárselas. En ese momento tomó la decisión de comunicar la novedad al Ministerio del Interior, ordenando al operador del telégrafo, Juan Héctor Pérego, que se pusiera en contacto. Y dice que eso fue oportuno, pues en forma más o menos inmediata era cortada la línea por los sediciosos.

La noticia provocó estupor en la Ciudad de Buenos Aires. No teniendo otra alternativa, ordenó al Jefe de Policía permanecer en su despacho y él lo hizo en el suyo.

El diario “La Nación”(2) relata que el interventor ganó tiempo en momentos difíciles, cuando tuvo noticias del alzamiento, conferenció con sus superiores tomando medidas para entretener en su despacho a los jefes insurrectos; dio detalles y recibió las seguridades sobre las disposiciones a tomarse, incluso el bombardeo de no rendirse de los insurrectos, como así también de que todo el país estaba tranquilo.

La entrevista fue prolongada hasta las 12:15.

(2) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 24 de Julio de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Toman la Casa de Gobierno

A las 11:30 entró el teniente Jaime L. Bartrons al frente de tropas del regimiento 9 y un grupo de civiles, y luego lo hizo Pomar, señalando que venía a tomar la Casa de Gobierno.

Dice el interventor que los jefes del motín lo trataron con especial consideración. En la conversación entablada, a estar al informe del interventor, Pomar le hizo saber de que estaba seguro de que se estaba produciendo una sublevación militar en todo el país y que él no iba a jugar, así por que sí, su carrera.

Aseguró que su movimiento estaba destinado a sofocar el comunismo y que esa noche iba a arder Buenos Aires. El teniente Bartrons fue el que asumió actitudes más enérgicas -sigue diciendo el interventor- haciendo referencia a su reciente boda y que no se metería en una cosa así de no estar seguro de su resultado.

Al abandonar el interventor la Casa de Gobierno para ir, a pie, al hotel donde se alojaba, se despidió de los que lo acompañaban desde la escalinata y le dirigió unas palabras que irritaron al teniente Bartrons, por lo que se ordenó su traslado desde el hotel a la sede del gobierno donde quedó detenido por espacio de unas horas.

Recordaba Dell’Oro Maini que Pomar aparentaba no temer en ese momento por el envío de fuerzas nacionales:

La plebe está harta de dictadura, decía. Al llegar aquí, los suboficiales y los soldados se van a dar vuelta”. Luego se dispuso hacerle entrega de pasajes para embarcarse en la motonave “Berna” junto a sus familiares, quedando en libertad. Terminaba diciendo que el día martes 21 -en pleno régimen subversivo- pudo salir con rumbo a Asunción del Paraguay el oficial mayor de la Intervención, Mario Mendioroz, quien llevaba órdenes suyas para transmitir telegráficamente al Gobierno de facto un relato de lo que aquí ocurría(3).

(3) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 27 de Julio de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El teniente coronel Pomar hizo ocupar luego las comisarías y municipalidad, haciéndose cargo de todos los organismos gubernativos. Ordenó asimismo intervenir y ocupar con tropas la oficina de Correos y Telégrafos, la Central Telefónica, las dependencias del Ministerio de Obras Públicas y su estación radiotelegráfica, el Ferrocarril Económico Correntino y los periódicos “El Liberal”, “El Día” y “La Semana”, y la requisición de víveres diversos.

A las 15:30 ordenaba la concurrencia de los suboficiales a la Jefatura de Policía, donde Pomar les agradeció su colaboración, les prometió mejoras en su situación y los abrazó a cada uno. Asimismo, se impartieron ordenes a las comisarías de los Departamentos que procedieran a hacer entrega de armas a los civiles adeptos que en cada caso se presentarían.

La escuela provincial “Del Centenario” fue constituida en campamento de un núcleo de civiles de la ciudad y alrededores, puestos bajo la autoridad de un dirigente personalista de nombre Secundino Ponce de León y de un destacamento de tropas regulares del Ejército. Allí se les proveyó de armamento y municiones provenientes del arsenal del regimiento 9 de infantería.

- Las primeras noticias recibidas fuera de la provincia

Según Orona(4), las primeras noticias del levantamiento las obtuvo el comando de la tercera división de Ejército, el mismo día 20 a las 12:00, a través de comunicaciones interceptadas por el correo de la Ciudad de Paraná. Sin pérdida de tiempo, el comandante, general Luis Bruce, ordenó a varias unidades estar listas para marchar sobre Corrientes con equipo de guerra, manteniendo luego comunicaciones con el ministro de Guerra Francisco Medina quien, informado de la jefatura del movimiento en manos de Pomar, requirió informes de las razones que determinaron la presencia de ese militar en Corrientes, cuando su destino era Paraná, informándole el comandante que había solicitado licencia el día 16 para trasladarse a esa ciudad por tener el suegro muy grave.

(4) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), pp. 139 y sigtes. Ed. Imprenta López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Las comunicaciones que Pomar envía a las comisarías son todas interceptadas, como la remitida a José Martínez Rolón, dirigente personalista de Goya, haciéndole saber que la capital había sido tomada; o el remitido al teniente coronel Claver -también en Goya- al que hace saber que el regimiento de infantería 9 derrocó a las autoridades de la Intervención y que no depondría las armas hasta tanto asumiera el Gobierno de la Nación el presidente de la Suprema Corte, doctor José Figueroa Alcorta y le reclamaba al dirigente goyano su colaboración. Se ordenó la inmediata detención de ambas personas por parte del comando de división III.

El mismo autor transcribe otro telegrama interceptado, supuestamente del doctor Delio J. Martínez, dirigente socialista de Corrientes al comiité ejecutivo de su partido en Buenos Aires, haciéndole saber de la sublevación y que el teniente coronel Pomar le pide comunique que los fines de la insurrección son dar el Gobierno al presidente de la Corte, levantar el estado de sitio, devolver libertades políticas y obreras y llamar a elecciones en 60 días.

Dice que hay gran entusiasmo popular y el triunfo logrado sin resistencia, y pide urgentes noticias sobre la situación del país. Posteriormente, Pomar se comunica con el comando de la tercera división y expresa los fines del movimiento sedicioso, motivando un nuevo intercambio de comunicaciones con las autoridades del Ministerio de Guerra y la movilización de tropas para iniciar la represión, máxime que se atribuía al jefe rebelde el disponer de alrededor de 1.500 hombres, engrosados con el aporte de civiles que se habían unido al regimiento.

- No se producen otros movimientos esperados en el país

Pasada la medianoche del día 20, se tuvo muy claro el panorama y especialmente la falta de movimientos militares en otros lugares del país, excepto los puramente civiles o policiales en el Chaco y en algunos departamentos del interior de la provincia, por lo que se dispusieron las inmediatas medidas tendientes a reprimir el intento subversivo, desplazando -en dirección a Corrientes- efectivos del Ejército y de la Armada, y aeronaves pertenecientes a ambas fuerzas.

El día 21 se inició bajo las mismas medidas de fuerza que el día anterior. Alrededor de las 11:00 llegó un contingente de aproximadamente 150 civiles procedentes del Chaco, que son transportados de inmediato en camiones a la Escuela Regional, donde quedaron concentrados, repartiéndoseles armas y municiones y dándoseles instrucción de tiro. Según el informe del Consejo de Guerra, comandaba esta agrupación el mayor Raúl E. Hermitte y lo secundaba el sargento ayudante Juan M. G. Traverso.

Con el fin de impedir el avance de tropas de las guarniciones enviadas por el comando de la tercera división, Pomar ordenó la salida de un tren con tropas y civiles, con elementos destinados a efectuar voladuras de vías férreas, a las órdenes del teniente Daniel G. Cardozo, que llega hasta Empedrado.

Ante el anuncio de un probable bombardeo, se habían tomado medidas contra aviones, colocando artillería y ametralladoras en proximidades del cuartel y Plaza de la Cruz. Por la tarde se efectuó en la Jefatura de Policía una reunión de la que participaron dirigentes civiles y militares, para establecer el plan de defensa a seguir ante el avance de las tropas que concurrían a sofocar el movimiento.

A esa reunión asistieron los mayores Alfredo García Peñaloza, Ronsard Marot Martínez y Raúl E. Hermitte. Hasta las 17:00 los rebeldes tienen la sensación del éxito, convencidos de que el asunto ha terminado en todas partes en igual forma que en Corrientes. Hasta aquí el informe producido ante el Consejo de Guerra Especial(5).

(5) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 154. Ed. Imprenta López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- La información oficial

La información periodística daba cuenta de otros hechos, que escapaban a lo puramente militar que había sido motivo de tratamiento por parte de aquel organismo. El día 21 aparecían los órganos de información con la noticia del movimiento y un comunicado del Ministerio del Interior que expresaba:

El Gobierno provisional comunica que el teniente coronel Gregorio Pomar ha producido un levantamiento con tropa del regimiento 9 de infantería destacado en la Ciudad de Corrientes.
El movimiento, absolutamente aislado, no ha comprometido la tranquilidad de la provincia ni la del resto del país. Estos sucesos han obligado al Gobierno provisional a tomar las medidas pertinentes”.

Decía también que los “personalistas” se habían plegado jubilosos a la fuerza rebelde y difundieron la especie de una insurrección triunfante en todo el país, haciéndose presentes en la Casa de Gobierno y en el regimiento 9, donde se proveyó de armas a los civiles.

Daban cuenta, asimismo, de un presunto saqueo al Banco de la Nación Argentina(6) circunstancia que posteriormente fue desmentida, aunque se intentó retirar fondos de dicha entidad bancaria(7).

(6) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 21 y 22 de Julio de 1931.
(7) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 23 de Julio de 1931.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Pomar, por su parte, en la declaración jurada de que ya hemos hecho mención, expresaba que era una infamia la imputación que se le hacía por los diarios de haberse apoderado de dinero de dicho Banco y que, por el contrario, había tomado medidas para asegurar sus caudales como también los de la tesorería de la intendencia municipal.

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