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El teniente coronel Pomar abandona Corrientes

En la Ciudad de Corrientes, el día martes 21 -entre las 19:30 y las 20:00- se produjo un acontecimiento inesperado. El teniente coronel Pomar personalmente hace formar la tropa que tiene más a mano y ordena a la batería que había sido regresada al cuartel, traerla nuevamente a plaza “25 de Mayo”; el teniente Jaime L. Bartrons lleva a la tropa a la carrera hasta el embarcadero de la balsa automóvil, que se ha hecho ocupar con anticipación, y embarcan con un apresuramiento tal que los obliga a dejar una pieza de artillería en tierra y, a las 20:55 la balsa se pone en movimiento, según surge del informe del juez de Instrucción Militar ad-hoc a que ya hemos hecho referencia.

Mientras fuerzas de tierra, mar y aire convergían o se aprestaban a atacar al foco de la sublevación con asiento en Corrientes, circuló la versión de que una escuadrilla de aviones militares bombardearía la ciudad hasta reducir a los rebeldes. Estos mismos utilizaron ese rumor al hacer saber que lo resistirían, emplazando su artillería en la zona del puerto.

Ante la posibilidad de que esta zona fuera expuesta al combate, mucha gente huyó hacia el centro y otras se encerraron en sus casas. Se hicieron correr las baterías por la calle Plácido Martínez -que corre paralela al puerto- simulando tomar posiciones.

En esa soledad se facilitó la huida de los prófugos que se embarcaron al anochecer en la balsa automóvil, abastecida de combustible desde la tarde, y embarcaron unos 150 hombres. Muchos otros desertaron. La nave enfiló primero hacia Resistencia, pero rectificó luego su rumbo dirigiéndose hacia el Paraguay.

El movimiento sedicioso había terminado con un fracaso absoluto.

- Detenciones y procesos

Luego, vinieron las detenciones, los procesos -militar y civil- los grupos que lograron asilarse en territorio paraguayo y las consecuencias políticas del movimiento fallido.
El delegado federal detuvo a los mayores García Peñaloza y Marot Martínez. El primero asumió el mando del regimiento 9 enseguida de la muerte del teniente coronel Montiel y se puso a las órdenes de Pomar. El segundo fue nombrado interventor de la provincia, pero afirmó que no intentó ejercer autoridad.

En Buenos Aires se detuvo a Antonio Ortigoza y Laudino Silva quienes tuvieron participación activa y luego viajaron a la Ciudad de Buenos Aires. Un grupo como de 200 hombres, civiles, que escaparon de Corrientes y se dirigían a Paso de la Patria, con intenciones probables de cruzar al Paraguay atravesando el río Paraná, fueron apresados por una comisión al mando del teniente Lancelle a la altura de San Cosme.

Fueron detenidos en el Departamento Central de Policía los doctores Blas Benjamín de la Vega, Julio Guastavino, Víctor Benítez, Julio Storni, Guillermo Rojas, José Solitro, escribano Carlos Moreno, Teodosio D’Andrea, J. Aníbal Dávila y Amado Tripier, primeras figuras del radicalismo personalista. En la municipalidad se exoneró por presunta complicidad en el movimiento sedicioso, al médico agregado del consultorio de lactantes del hospital “Juana Francisca Cabral”, doctor Pedro D. Díaz Colodrero y al escribiente de secretaría, Gerónimo S. Yedro.

También se dispuso la detención de todos los tripulantes de los vapores “M. Vargas” y “Pago Largo” -desde capitán a marineros- por haberse puesto las embarcaciones a disposición de los insurrectos. Se detuvo, asimismo, por comprobarse activa participación a: Emiliano González, Delio Gómez, Rodolfo Vallejos y otros, en San Cosme; Abel López, Domingo González, Agustín Gutiérrez y Doroteo Díaz, en Santa Ana; Manuel R. Ramírez, Florencio Gauna, Aureliano Gallardo, Baldomero Aguirre Arbo y Justiniano Aguirre, en Chavarría. En la comisaría 6 de la capital (barrio Aldana), Pascual Saucedo y Miguel Rolón.

En Santiago del Estero fueron detenidos el comisario Albarracín, Montes de Oca y Pacovich, complicados en la toma de la localidad de Saenz Peña; en San Roque se detuvo a 29 personas, pero los cabecillas fugaron. El doctor Castor Flores Leyes, Angel Max Romero y Ernesto Zamudio fueron detenidos cuando intentaban cruzar al Paraguay a la altura de Las Palmas(1).

(1) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 22, 23, 26 y 28 de Julio de 1931; y diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Agosto de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El proceso militar estuvo a cargo de un Consejo de Guerra especial, presidido por el coronel José Morales Bustamante y los siguientes funcionarios: fiscal, el teniente coronel Justo Zalazar Collado; auditor de Ejército, doctor Alfredo Laigle, y secretarios los mayores Antonio Berardo y Miguel A Mascaró. Fue juez de Instrucción Militar ad-hoc el coronel Julio C. Costa. El sumario en sede penal ordinaria, estuvo a cargo del juez del Crimen, doctor Nicandro Paiva y, en los delitos de incumbencia federal, al juez federal de sección(2).

(2) Con fecha 31 de Diciembre de 1931, el Juzgado Federal dictó sobreseimiento sin que afectara su buen nombre y honor de los prevenidos en los procesos por rebelión de: Armando Pintos, Marcelino Romero, Espíritu Vargas, Pedro Gallino Hardoy, Roque Jacinto Quadri, C. F. Solitro, Roque Pintos, Angel Esteban Peluffo, Domingo Sánchez, Delio J. Martínez, Felipe Lima Páez, Ramón Roselló, Ambrosio Romero, José Velázquez, Agapito Vallejos, Rodolfo Prieto, Asunción Secundino Miérez, Gregorio Ponce, Pastor Oporto, Ramón Orué, José Dolores Orué, Isidoro Zapata, Narciso Ramón Geloso, Guillermo Sampayo, José Martínez Rolón, José R. Mariño, Julio V. Mohando, Pedro Sciosio, Tulio F. Mariño, Julio G. Guastavino, Pascual Hernán Saucedo, Francisco Zaragoza, Roque Jacinto Sánchez, Sinforoso Méndez, Luis Martínez y Roberto Delfino Rojas. Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 31 de Diciembre de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En total se habló de unas 450 personas detenidas por diversas situaciones:

a.- directores del motín militar;
b.- elementos de acción prominente como dirigentes destacados del personalismo y complicados, antes, durante y después del motín en la preparación y ejecución del mismo;
c.- individuos complicados en la rebelión o sedición, con actuación meramente ejecutiva o sospechados de tal actuación por hallárseles con las armas en la mano;
d.- individuos que, además de su actuación en el motín, aparecen cometiendo delitos de orden común;
e.- individuos a los que sólo se los procesa por delitos contra el derecho común.

- El grupo fugitivo

El grupo que escapó, que llevaba a su frente al teniente coronel Gregorio Pomar, lo integraban el mayor Manuel Alvarez Pereira, los capitanes Luis Meza Ramírez, José María Ezcurra, el teniente primero Julio Villafañe, los tenientes Vicente Seara, Jaime L. Bartrons, Hugo F. de Rosa, Roberto E. de los Ríos, Carlos A. Salas, Martín C. Martínez y el subteniente Alberto Vázquez, quienes viajaron a bordo de la balsa automóvil y eran acompañados por los dirigentes personalistas, doctor Raúl F. Arballo, Julio Acosta y Román Avalos.

Integraban el grupo, además, 15 suboficiales y 154 soldados con 37 caballos, 5 cañones, 6 ametralladoras y 200 fusiles. Al llegar al puerto de Humaitá (Paraguay), aproximadamente a las 05:00, se acogieron al derecho de asilo haciendo entrega del armamento y hospedándose en un antiguo cuartel de aquella localidad.

Los soldados conscriptos, el armamento y los animales llevados en la retirada fueron devueltos al agregado militar en la embajada argentina en Paraguay, teniente coronel Verdaguer, y regresados en la misma balsa automóvil. Sólo 7 soldados desertaron(3).

(3) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 23 y 24 de Julio de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El Consejo de Guerra Especial falló imponiendo a los mayores García Peñaloza, Hermitte, Marot Martínez y a los tenientes Cardozo y Chávez, la pena de arresto y destitución y, a unos 60 suboficiales, castigos que iban de dos años a dos meses de recargo de servicio(4).

(4) Juan V. Orona. “La Revolución del 6 de Septiembre” (1966), p. 155. Ed. Imprenta López, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Repudio de los partidos políticos

El hecho sedicioso determinó el repudio de las agrupaciones políticas afines con el Gobierno de facto. El partido liberal de Corrientes dirigió un despacho telegráfico a sus comités departamentales, expresando que “se habían pasado dos días de adversidad e incertidumbre con la sublevación militar que depuso al interventor y nos incomunicó con el resto del país.
El interventor se comportó con una dignidad y altivez ejemplar. El partido liberal estuvo íntegramente a su lado en todos los momentos. Con la evasión de los cabecillas del asalto y la dispersión de sus complotados locales, los yrigoyenistas, todo ha vuelto a la normalidad debiendo lamentarse la muerte alevosa y sorpresiva del teniente coronel Montiel, jefe del regimiento 9 de infantería, que cayó cumpliendo su deber”.

Por su parte, la juventud del partido autonomista hizo una declaración formulando enérgica protesta con motivo del antipatriótico motín ocurrido en Corrientes por obra de extraviados. Rindió homenaje al teniente coronel Montiel. Recordó que Corrientes "fue la única provincia que jamás cayó en manos de los que hoy intentan volver por estos caminos vedados, y tanto les faltó ambiente en Corrientes que tuvieron que huir apresuradamente apenas la aviación militar surcó su cielo”.

Enviaron telegramas de felicitación al interventor Atilio Dell’Oro Maini y al senador, doctor Juan Ramón Vidal.

Por su parte, el recientemente formado partido Demócrata Nacional, al expresar su repudio decía que “el motín de Corrientes, salvaje en sus finalidades, repudiable en su sensualismo, torpe en sus propósitos, cobarde en su ejecución y repugnante en sus procedimientos, ha sido el formidable grito de atención(5).

(5) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 24 y 25 de Julio de 1931; y diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Agosto de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Finalmente, las Damas Vicentinas de Corrientes, solicitaron al presidente de facto de la Nación y al interventor federal benevolencia para los presos del motín militar. Firmaban las notas la presidenta, María Eloísa Torrent de Vidal y, la secretaria, Mercedes C. Ferré de Esquivel(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 8 de Agosto de 1931. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Dos hechos lamentables

Un hecho trágico fue, tal vez, el corolario inesperado y sin duda no buscado, de la presencia de las fuerzas militares en la provincia. Los pilotos que llegaron con sus escuadrillas de aviones a la ciudad capital, hicieron buenas amistades con los jóvenes del medio, los que fueron a despedirlos al campo de aviación.

En oportunidad de la partida, uno de los pilotos -al mando de un avión Dewoitine de fabricación nacional- realizó una maniobra arriesgada, pasando a escasa distancia del nivel del suelo e, inadvertidamente, le provocó la muerte al doctor Ernesto A. Amadey que estaba parado en la pista y no atinó a tirarse al suelo como lo hicieron sus acompañantes(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 8 de Agosto de 1931. La víctima era un abogado joven, que había trabajado en el estudio del doctor Juan Pedro Danuzzo Amadey; pertenecía al partido radical antipersonalista y hacía dos años que se desempeñaba como secretario en el Juzgado Federal de Corrientes. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Otro hecho triste resultó la disolución del regimiento 9 de infantería y la muerte de unos conscriptos que regresaban para entregarse y que perdieron la vida en un confuso episodio frente a la comisaría 3ra. de la Ciudad de Corrientes.

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