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PEDRO NUMA SOTO, GOBERNADOR (PRIMER MANDATO)

- Se elige gobernador al doctor Pedro Numa Soto

Mientras los hechos nacionales se sucedían, aumentaba la expectativa por el resultado del Colegio Electoral que debía elegir al gobernador y vicegobernador. En principio y por decreto de la Intervención se había fijado como fecha de iniciación del período gubernativo la del 25 de Diciembre de 1931, tal como lo mandaba la Constitución de 1913 pero, de acuerdo con instrucciones del Ministerio del Interior en el sentido de que debían ser las autoridades de la Intervención las que presidieran los comicios municipales, esa fecha fue diferida para el día 5 de Febrero siguiente.

Dentro del sector antipersonalista se impugnó a uno de los electores de su partido en razón de hallarse procesado y habérsele dictado sentencia condenatoria pero, la Junta Electoral rechazaba la medida, estableciendo que ello debía ser materia de pronunciamiento por parte del propio Colegio Electoral, único juez que debía merituar las calidades de sus miembros(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 24, 25 y 26 de Noviembre de 1931; 7 de Diciembre de 1931; 9 y 15 de Enero de 1932. Se trataba de Amadeo Pucciariello. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Posteriormente, Pedro Cremonte -en nombre del partido radical antipersonalista- se dirigió al interventor federal haciéndole saber que por resolución de su junta de gobierno había sido excluido del partido el mencionado elector quien, además, registraba una condena penal en su contra, por lo que solicitaba su exclusión como elector y se procediera a un nuevo sorteo del que debía sustituirlo y dejar así debidamente integrada la representación en el Colegio Electoral.

La Intervención dictó un decreto precedido por extensos considerandos, por el cual legitimaba el diploma del elector impugnado(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 5 de Febrero de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Obviamente, la preocupación de los reclamantes estaba centrada en la circunstancia de que se conocía la posición de este elector, contraria a la resuelta por el partido al que perteneciera. Y avivaba aún más la creencia de los partidos en el sentido de que el interventor estaba abiertamente inclinado en favor del sector liberal.

Y, finalmente, se llega al 5 de Febrero, fecha para la cual se había citado a cumplir sus funciones al Colegio Electoral. La situación del elector antipersonalista, que podía ser árbitro en esa tarea, era el tema que más preocupaba a la opinión pública. En esta misma fecha se reunían los Colegios similares para cumplir igual cometido en las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Jujuy, Santa Fe, Tucumán y La Rioja.

En horas de la tarde se iniciaba la reunión y el acceso fue restringido, pudiendo hacerlo sólo aquellas personas invitadas con tarjetas personales e intransferibles. La presidía el interventor federal, doctor Atilio Dell’Oro Maini y, al iniciarse el tema de la constitución de la mesa directiva del cuerpo, el elector autonomista, señor Rodríguez, objetó la presencia del interventor como presidente, indicando que debía hacerlo el elector de más edad, reclamando que se abstuviera de continuar el mencionado funcionario, produciendo la réplica del elector liberal, doctor Contte, que entendía se estaba actuando conforme a los precedentes de la provincia y en cumplimiento de las órdenes del Gobierno de facto.

Se produjo un animado debate del que participó el propio interventor y el doctor Julio Solano, autonomista, y al indicarse de que se procedería a tomar la votación bajo la misma presidencia, el sector autonomista invitó a sus electores a hacer abandono del recinto, lo que se hizo así en número de trece (11 autonomistas y 2 antipersonalistas), quedando otros 13 sin hacerlo (11 liberales, 1 antipersonalista y 1 aliancista, perteneciente a la juventud liberal).

Habiendo quedado sin quorum, a indicación del elector liberal doctor Robert, se resolvió citar nuevamente al cuerpo, bajo apercibimiento, para el próximo Lunes 8. Sobre la actuación de su representante, el comité ejecutivo de la juventud liberal resolvió que debía reclamar en todas las situaciones los privilegios del cuerpo para proceder por sí, sin injerencias de poderes extraños en el examen de los diplomas de sus miembros, reconociendo el derecho inalienable a constituirse y a funcionar de acuerdo con el pronunciamiento de la mayoría de sus integrantes y que, si le fuera impuesta la obligatoriedad del voto, debería emitirla en todos los casos en favor de la fórmula integrada por los ciudadanos Víctor Navajas Centeno y Mateo Maciel.

Por su parte, el senador, doctor Vidal, y los electores autonomistas, con motivo de la integración del Colegio con un ciudadano impugnado por tener sentencia en juicio penal, reclamaron se pusiera término a tales abusos por parte del interventor federal que impedía su funcionamiento invocando órdenes superiores.

El ministro del Interior rechazó tales imputaciones, que consideraba “ligerezas imperdonables” por parte de los reclamantes. Pero quiso el destino que las cosas se complicaran o, tal vez, comenzaran a solucionarse, según el enfoque que se le diera, como consecuencia de un accidente ocurrido el Domingo, en la víspera de la reunión.
Transitaba por la calle Ayacucho (hoy Hipólito Yrigoyen) un automóvil que se hallaba ocupado por el elector Juan Gandulfo, a quien acompañaba el senador nacional, doctor Juan Ramón Vidal, un estudiante universitario de apellido Pisariello, conducido por el chofer Francisco Muñoz cuando, improvistamente, al llegar a la calle Santa Fe, colisionó con una “voiturette” que se desplazaba de sur a norte y era conducida por el estudiante del Colegio Nacional, señor A. Escobar.

Como consecuencia del impacto, los pasajeros fueron despedidos a la calle, resultando con heridas bastante serias el elector Gandulfo (fractura de hueso húmero y en la base del cráneo) lo que determinó su inmediata internación en el hospital “San Juan de Dios”. El suceso provocó la general consternación, habida cuenta la necesidad de la presencia de Gandulfo en la reunión del Colegio Electoral, único representante de la Alianza Socialista - Demócrata Progresista - Juventud Liberal, organismo que había sido disuelto un mes antes.

Gandulfo pertenecía a la juventud liberal pero, si no podía restablecerse para concurrir al cumplimiento de su cometido, sería menester realizar un sorteo para nombrar a su reemplazante, y allí las cosas podían tomar otra orientación.

Postergada hasta el día 9 la reunión, de común acuerdo entre los partidos, al iniciarse ésta, no concurrieron los electores liberales ni el antipersonalista, que se encontraban deliberando. El interventor federal, luego de la espera reglamentaria, dejarse constancia de los presentes y de que el sector autonomista mantenía su posición en el sentido de que el Colegio debía ser presidido por el elector de más edad y mantenían la impugnación del elector antipersonalista cuestionado, levantó la sesión, informando que pondría en conocimiento del Gobierno de facto la situación creada.

La junta central provincial del partido radical antipersonalista denunciaba al presidente electo, general Agustín Pedro Justo, los hechos por los cuales, a su juicio, se pretendía desviar la voluntad popular manifestada al lograr entre los partidos demócrata nacional autonomista y radical antipersonalista los 14 electores necesarios para consagrar al gobernador de la provincia, al mantenerse por parte de la Intervención como legítima la presencia de un elector que consideraban inhabilitado legalmente para ejercitar su función.

De igual manera, documentaba ante el comité nacional del partido su protesta por el intento del interventor de impedir al Colegio de Electores la libre discusión de los diplomas de sus miembros.

Mientras tanto, todas las provincias que tenían el sistema de elección indirecta habían dado término a su cometido, quedando sólo Corrientes sin resolver este problema en el panorama nacional.

Unos días después se reunía en minoría el Colegio Electoral, sin conocimiento de la Intervención Federal, presidiendo la reunión el elector de más edad, el señor Ubeda (autonomista), a fin de considerar la situación del cuerpo por la falta de citación a una nueva reunión y la inhabilidad física de Gandulfo, quien continuaba en delicado estado de salud.

Se resolvió citar al resto de los electores para continuar la reunión en horas de la tarde, a fin de proceder al sorteo para reemplazar a dicho elector. Por su parte, el partido socialista local se dirigía también al interventor solicitando el sorteo de los electores de su partido para reemplazar a Gandulfo y también para que se citara al cuerpo en forma inmediata.

El interventor, por su parte, no dio ninguna trascendencia legal a la reunión hecha en minoría sin su consentimiento, haciendo la aclaración de que la tregua tomada por la Intervención para la nueva citación no era arbitraria y sólo respondía a su propósito de que los partidos políticos armonizaran ideas a fin de arribar a una solución beneficiosa para Corrientes, lo que estaba demostrado por las diversas reuniones que venían realizando los partidos interesados.

Lo cierto es que al concurrir los electores autonomistas y antipersonalistas a la reunión de la tarde hallaron la Legislatura cerrada y custodiada por conscriptos armados con orden de no permitir el acceso de los citados, por orden expresa del interventor.

La reacción de los impedidos de reunirse fue la de remitir un telegrama al Ministerio del Interior, señalando las circunstancias apuntadas y haciendo notar la contradicción de que mientras en Santa Fe se había hecho uso de la fuerza pública para obligar a los electores a sesionar, aquí en Corrientes se la empleaba para impedir su funcionamiento.

El partido liberal, por su lado, convocó a su convención general para analizar la situación surgida en el Colegio Electoral, haciendo saber que algunos amigos habían hecho sugerencias de arribar a un “arreglo patriótico” para la solución del pleito gubernativo. Luego de un amplio debate del que participaron los doctores Ramón J. Castro, Leopoldo Sosa, Lorenzo Martínez, Ernesto Meabe y otros, se aprobó la moción de constituir a la convención en sesión permanente mientras estuviese en funciones el Colegio Electoral, pasándose a cuarto intermedio.

Una de las posibilidades que discutió la convención era la de someter el pleito político a árbitros de Buenos Aires, lo que se resolvió aceptar en votación dividida. No se conocieron los nombres de las personas que integrarían el supuesto Tribunal de Arbitraje.

La cosa se estaba poniendo difícil y al asumir las nuevas autoridades nacionales uno de los temas que inmediatamente ocupó la atención de los ministros fue la resolución del pleito de Corrientes. Al asumir éstas, el interventor federal en la provincia, doctor Dell’Oro Maini y sus ministros de Gobierno, Justicia y Culto, Mariano Lasaga, y de Hacienda e Instrucción Publica, doctor Enrique Sandoz, presentaron sus renuncias, quedando a cargo de la misión federal el subsecretario de Gobierno, doctor Samuel W. Medrano(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 20 de Febrero de 1932. Presentaron además sus renuncias el presidente del Superior Tribunal, doctor F. Chevalier Boutell; el Jefe de Policía, teniente coronel Ernesto Ramírez; el secretario del interventor, Miguel Angel Etcheverrygaray; el secretario del ministro de Gobierno, Ignacio B. Anzótegui; el camarista, doctor José M. Suárez Caviglia; el oficial mayor, Alfredo D. Hudson; el agente fiscal, doctor Agustín Villar y; los oficiales primeros, Hernán Busaniche y César A. Rodríguez Cía. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Este último funcionario, en cumplimiento de lo dispuesto en la reunión del gabinete nacional, procedió a convocar nuevamente para el día 24 de Febrero al Colegio Electoral. Reunido éste con la presencia de trece electores (los autonomistas y los dos antipersonalistas), el interventor interino Medrano ocupó el sitial de la presidencia e informó que se había recibido una nota firmada por los 11 electores liberales y 1 antipersonalista, en la que expresaban que entendían que sus poderes como electores habían caducado por haber fenecido el tiempo de validez de sus mandatos, cumplido lo cual se retiró en medio de nutridos aplausos.

Seguidamente ocupó el sitial el elector Ubeda y se designó secretario al doctor Julio Solano, resolviéndose citar por medio de la policía al resto de los electores que no habían concurrido. Luego del cuarto intermedio, reunido el cuerpo en minoría con 13 electores, se informó que la policía no había podido hallar a ninguno de los citados.

Seguidamente se resolvió sortear un elector socialista en reemplazo de Gandulfo -inhabilitado físicamente- resultando desinsaculado el señor Bernardo Cisneros (socialista) y, en reemplazo del elector Pucciariello, se sorteó al señor Eduardo Mohando Soto, pasándose luego a cuarto intermedio para notificar a los designados, hasta el día siguiente.

Finalmente, el 25 de Febrero se reunió el Colegio Electoral con quorum suficiente, estando presentes los 11 autonomistas, más los antipersonalistas Cafferata y Mohando Soto y el socialista Bernardo Cisnero -estos dos últimos recién sorteados- y ausente el elector antipersonalista Aguilar, que había venido concurriendo a las otras sesiones. Se eligió luego la mesa directiva que estuvo presidida por Cafferata y secretario el doctor Solano.

Puesto a votación el nombre de la persona a designarse como gobernador de la provincia, en las tres primeras votaciones que se realizaron obtuvo 13 votos el doctor Pedro Numa Soto y 1 voto el doctor Delio J. Martínez. Luego se pasó a un breve cuarto intermedio y, regresado a la sala de sesiones, el elector socialista manifestó que su partido había resuelto que diera su voto a la mayoría, después que los candidatos de ésta aceptaron incluir en los programas de sus partidos algunos puntos del programa del partido socialista que favorecían a los obreros.

“¡París bien vale una Misa!”, recordarían algunos(4).

(4) Posteriormente, el comité ejecutivo nacional del partido socialista trató la situación del afiliado, doctor Delio J. Martínez, único diputado socialista a la Legislatura y presidente de la Cámara respectiva, a la que había accedido como consecuencia del empate entre liberales y autonomistas. En base a un informe producido por los diputados nacionales Adolfo Dickmann y Silvio L. Ruggieri, el comité censuró la conducta de este afiliado con motivo de la elección de los senadores nacionales, que no debió resolver sin antes consultar a las autoridades partidarias nacionales y requerir la opinión de los afiliados de la provincia, y también lo hizo con respecto a la elección del gobernador de la provincia. Finalmente, se señalaba que al doctor Martínez no le correspondía la presidencia de la Cámara de Diputados, ya que su puesto en ella no era compatible con la situación pasiva que en virtud de tal función le iba a competer, si no la activa de defender desde la banca las aspiraciones del partido. Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 24de Mayo de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Efectuada la cuarta votación, resultó elegido el doctor Pedro Numa Soto con 14 votos, siendo proclamado gobernador por el presidente de la asamblea.

Siguió luego la elección del vicegobernador, obteniéndose -en cinco votaciones sucesivas- 12 votos en favor del autonomista Pedro Resoagli y, 2 votos, para el antipersonalista doctor Ismael Llano. En la sexta votación obtuvo los 14 electores y fue proclamado Resoagli(5).

(5) Las actuaciones e información periodística relacionadas con el proceso de esta elección están documentados en el “Diario de Sesiones” respecti vo y, además en “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 4, 5, 6, 7, 11, 12, 22, 30 y 31 de Diciembre de 1931; 1, 5, 7, 9, 11, 15, 21 y 28 de Enero de 1932; y 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 17, 19, 24, 25, 26 y 27 de Febrero de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El diario “La Prensa”, en su editorial referido a esta elección, expresaba que después de muchas alternativas y dificultades salvadas al cabo en forma poco satisfactoria por el Colegio Electoral, se había elegido gobernador y vicegobernador, pero señalaban que la designación del Primer Mandatario había recaído en el candidato que menos votos y menos electores tenía, lo que no era totalmente exacto, sirviendo el argumento de base para demostrar una vez más -a su juicio- la inconveniencia del sistema indirecto de elecciones.

Había quedado solucionado el conflicto correntino, pero no sin que quedaran rastros de los duros enfrentamientos producto de las estrategias empleadas por ambas partes, que terminaron nuevamente con el triunfo de la reconocida habilidad política de Vidal para moverse en ese terreno.

Y ello quedó evidenciado en los sucesivos reclamos provenientes de los sectores que no quedaron conformes con el resultado arribado. Al día siguiente de aquel suceso, el comité ejecutivo del partido liberal, junto con el elector antipersonalista, Amadeo Pucciariello, y el aliancista Juan Gandulfo, reiteraban al Ministerio del Interior que no obstante las denuncias formuladas y la información suministrada por el comisionado federal, se había consumado una maniobra a la que calificaban de inicua, se había consagrado al Gobierno local con actos viciados de nulidad insanable, al tiempo que expresaban su esperanza de que ello no sería convalidado por el Gobierno de la Nación, “reclamando la reparación de este agravio incalificable a nuestra civilización y que significa una burla a la voluntad popular libremente expresada en los comicios últimos”, con algo más de 28.000 sufragios(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 27 de Febrero de 1932. Firmaban el despacho -además de los electores mencionados- los doctores Leopoldo Sosa, F. Benigno Martínez, José Eudoro Robert, Adolfo Contte, Ernesto R. Meabe, Mariano Gómez, Justo Alvarez Hayes, José A. Contte, Raúl A. Nicolini y los señores Eliseo A. Paiva, Gervasio Z. Siris, Emilio E. Masó, Adolfo Acuña, Raúl Balestra, Daniel Simeón Soto, Adolfo Roibón, Juan Lacour y Urbano Bejarano. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Claro que en ese momento no aparecía en sus recuerdos la forma en que había sido elegido un gobernador en 1919, con sólo dos electores, y en la que los radicales también consideraron burlada a la voluntad popular, de la que fueron partícipes los propios liberales.

Hubo incluso versiones de que el elector Gandulfo habría estado privado de su libertad, circunstancia que fue desmentida por la dirección del hospital “San Juan de Dios”, expresando que sólo se había reclamado para permitir su retiro del nosocomio una certificación de su médico de cabecera que así lo autorizara, requisito que se le exigía en resguardo de la responsabilidad profesional y administrativa(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 27 de Febrero de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Algunos sectores del antipersonalismo también manifestaron su disconformidad por la forma en que se habían desarrollado los hechos que pusieron fin al pleito electoral correntino. El candidato a vicegobernador, doctor Ismael Llano, se dirigió al presidente de la Nación protestando “por la maniobra ignominiosa que había realizado el Colegio Electoral en minoría con el solo objeto de anular su candidatura”.

También lo hicieron el elector Gerardo Aguilar -quien denunciaba haber sido detenido por elementos policiales cumpliendo órdenes superiores para impedirle su presencia en el recinto- y el elector Fernando Miranda Gallino, quien protestaba por haber sido eliminado su nombre de la lista de electores para el sorteo, aduciéndose su condición de concejal municipal, en clara violación de las normas constitucionales de la provincia(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 26 de Febrero de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Inclusive, como consecuencia de los hechos que venimos describiendo, se planteó una cuestión caballeresca entre el gobernador electo, doctor Pedro Numa Soto, y el ex candidato de su mismo partido a la vicegobernación, doctor Ismael Llano, que le envió sus padrinos y se decidió llevar al campo del honor, lance que fue impedido oportunamente por la policía cuando estaba a punto de concretarse en una quinta cercana a la Ciudad de Corrientes(9).

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 28 de Febrero de 1932. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

A tal extremo llegó el cuestionamiento por parte de los propios correligionariosdel doctor Pedro Numa Soto, que éste presentó su renuncia a la nominación de que había sido objeto, motivando una urgente reunión de la convención de su partido. En ésta se nombró una comisión integrada por Alfredo Ayala López Torres y y el doctor Guzmán Devoto Acosta, para que dictaminara sobre el asunto, produciendo un despacho en el que se dejaba sentado que nada había modificado la confianza depositada por el partido al proclamar su nombre como candidato a gobernador, por entenderse que había sido legítimamente consagrado, destacando que se consideraba a la fórmula mixta -elegida por el Colegio Electoral- como una expresión de la alta política de la “concordancia” sustentada por el antipersonalismo en el país.

Que con relación a lo resuelto por la anterior convención, en el sentido del sostenimiento de la fórmula íntegra, el partido había agotado todos los recursos para que ella fuese consagrada en dicho organismo. Haciendo referencia a la actitud personal del doctor Ismael Llano, hacía una expresa declaración en el sentido de que éste se había mostrado partidario de esa política, ofreciendo incluso la eliminación de su nombre de la fórmula en forma reiterada ante diversos directivos y ante el comité de la provincia, según constaba en las actas respectivas.

Y como se trataba de un asunto de capital importancia para la vida del partido, se dispuso dar a conocer la resolución al comité nacional y a la opinión pública por medio de la prensa. En la misma convención se resolvió expulsar a dos afiliados y constituir una comisión central reorganizadora del partido en la provincia(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 2 y 3 de Marzo de 1932. La convención estuvo presidida por Alcibíades Devoto Acosta y, vicepresidente Antonio Speroni Quiroz, actuando como secretarios Francisco J. Rivellini y Pedro Cremonte. La comisión central reorganizadora estuvo constituida por. José M. Guzmán, Francisco Ayala López Torres, José B. de la Vega, Marcelino B. Marín, Pedro Amadey, Alcibíades Devoto Acosta, Pedro A. Cremonte, Antonio Speroni Quiroz, Indalecio Bustinduy, Ismael Ferreyra, Miguel Angel Amadey, Rogelio Chiappe, Mario R. Rey, Angel Gutiérrez, Juan P. Alvarez, Emigdio Gutiérrez, Francisco J. Rivellini, Eustaquio Díaz, Marcial Goitia, Eduardo Mohando Soto, Martín Foutell, Julio Cafferata, Carlos Hedeman, José Portillo y Aurelio Barboza. Los afiliados expulsados fueron Pedro Telmo Grabre y Amadeo Pucciariello. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

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