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“La última montonera radical”

Finalmente, en el mes de Diciembre tuvo lugar lo que se dio en llamar “la última montonera radical(1), demostrando que no eran infundadas las sospechas de movimientos armados contra el Gobierno constituido.

(1) Así denominan al último golpe de origen radical los autores Diana Alicia Tussie y Andrés M. Federmann, en un artículo con ese encabezamiento en la revista “Todo es Historia”, Nro. 87, de Agosto de 1974. Mayor información sobre estos episodios puede encontrarse en el trabajo de Miguel Angel Villalba titulado: “La Revolución Radical de 1933 en Paso de los Libres”, publicado en la misma revista, en el Nro. 311 del mes de Junio de 1993. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Desde mediados del mes de Diciembre se tuvo conocimiento de una incursión de unas cuarenta personas armadas provenientes de la costa brasileña, por un lugar del río denominado “Vado Viejo”, intentando tomar la comisaría de Estación Bonpland, en la provincia de Corrientes y, al llegar efectivos militares, pudieron comprobar que esa fuerza había repasado el río. Por disposición del Gobierno Provincial se dispuso un allanamiento en la casa de campo del dirigente radical, doctor Juan Carlos Etchazú, encontrándose alguna cantidad de municiones.

En vísperas de Navidad, los medios periodísticos daban cuenta del paso sospechoso de personas hacia Itaquí -en el vecino país- como obedeciendo a una consigna y que desde ese punto se habrían dirigido a Uruguayana, ciudad ubicada frente a Paso de los Libres.

Según la información obtenida, se hallaban concentrados alrededor de 300 personas en el paraje denominado “Charqueada”, habiendo formado campamento en la zona de “Quareim”, punto fronterizo con la República del Uruguay.

Estos aprestos, que eran secreto a voces, causaban la natural inquietud en toda la zona. El movimiento de armas en el territorio correntino era tema de todos los días e implicaban a importantes hacendados dirigentes del radicalismo personalista(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 17, 20 y 22 de Diciembre de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Estos extraños movimientos determinaron al Gobierno argentino a exigir del brasileño la detención de aquellas personas que, tomando como base al territorio amigo, incursionaban sobre Argentina y así, fuerzas del 8vo. de caballería -con guarnición en Uruguayana- detuvo a un contingente armado de aproximadamente 80 ciudadanos argentinos bajo el mando del teniente coronel Gregorio Pomar, que en las cercanías de esa ciudad se ejercitaban en el manejo de las armas.

“La Prensa”, en un comentario editorial, hablaba de la reaparición del alarmismo, refiriéndose a las andanzas de gente armada por la zona fronteriza y otros hechos que indicaban aquella circunstancia, sin que el periodista hallara para ello los propósitos motivantes.

El ministro del Interior, doctor Leopoldo Melo, era informado a su vez, aunque sin confirmación, de que aquellas personas habían sido detenidas mientras realizaban ejercicios de tiro con ametralladora(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 24 de Diciembre de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En Santa Fe se había reunido la convención general de la Unión Cívica Radical personalista y en las primeras horas del día 28 se resolvió -tras largas deliberaciones- mantener la abstención intransigente en toda la República, que era como decir la “abstención revolucionaria” y, en ese mismo instante, como si hubiera sido cronométricamente ajustado, se realizaron en aquella provincia ataques a edificios públicos en la ciudad capital, en Rosario y en varias otras localidades, al extremo de que en la propia Ciudad de Santa Fe se produjo un asalto a la Casa de Gobierno, en la que gobernaba el demócrata progresista, doctor Luciano Molinas.

Los hechos producidos en la provincia de Santa Fe tuvieron su correlato en otros lugares, como en las provincias de Jujuy y San Luis, como también en la provincia de Buenos Aires, donde hubo mas de 1.000 detenidos, y en la provincia de Tucumán, donde fueron cortadas las comunicaciones, pero en la Ciudad de Buenos Aires el movimiento no llegó a estallar por las oportunas medidas tomadas días antes por fuerzas policiales.

La intentona más orgánica fue la del llamado “Comando del Litoral”, que abarcaba las acciones de los teniente coroneles Gregorio Pomar y Roberto Bosch, del mayor Aguirre y del maestro Lucas Torres. En los trabajos que ya hemos citado de Miguel Angel Villalba y Diana Alicia Tussie con Andrés M. Federman, en la revista “Todo es Historia”, de los meses de Junio de 1993 y Agosto de 1974, se hace un pormenorizado análisis de las operaciones relacionadas con el ataque a las ciudades de Paso de los Libres y Santo Tomé, ambas en el territorio de la provincia de Corrientes.

Pueden sintetizarse esos movimientos diciendo que el Viernes 29 de Diciembre de 1933 se trasladaron en camiones grupos de hombres armados en número de aproximadamente 300, desde el Quareim -en la frontera uruguayo-brasileña- hasta la zona llamada El Vado y Santana, sobre el río Uruguay, a unos 40 kilómetros aguas abajo de la ciudad correntina de Paso de los Libres, cruzando el río por los lugares indicados, ubicados en las cercanías del campo del caudillo radical Arnulfo “Tito” Bonpland, en lanchas de propiedad de Guillermo Méndez.

En horas de la madrugada tienen el primer enfrentamiento con una comisión de la subprefectura en misión de rutina, con la que cambian disparos por una hora aproximadamente, produciéndose heridos de ambos lados, pero logrando los marineros darse a la fuga en la lancha, para dar cuenta a sus superiores de esta invasión de la que habían sido testigos, circunstancia que hará desaparecer el factor sorpresa en la intentona que se llevaba a cabo.

La fuerza insurrecta, integrada por argentinos y también por un buen número de mercenarios brasileños, inició su desplazamiento en la calurosa mañana del día 29 con dirección a Paso de los Libres, integrada por caballería e infantería, a los que se agrega un carrito con municiones y una ametralladora pesada.

Los directores del movimiento, comandados por el teniente coronel Roberto Bosch, y al que acompañan hombres tomo el doctor José Benjamín Abalos, ex ministro de Obras Públicas de Hipólito Yrigoyen; Arturo Jauretche, quien cantará la gesta años después en el poema “El Paso de los Libres”; Arnulfo Bonpland, Félix Abalos, Pedro Cesares, Juan Acosta, Gerónimo Piris, Adolfo Pomar, Carlos Pacheco -sobrino de Alvear-, “Pino” Rovira, Pérego, Navarro Filloy y muchos otros.

En horas del mediodía se produjo el encuentro en las márgenes del arroyo San Joaquín, donde un destacamento militar enviado especialmente para tomar contacto con las primeras avanzadas, se encontró con la retaguardia de la tropa sediciosa, produciéndole bajas de efectivos y pérdida de un cargamento de municiones.

No obstante este primer desastre, el teniente coronel Bosch continuó su avance hacia Paso de los Libres, produciéndose en ese momento la deserción del doctor Abalos quien, junto a un grupo de sus acompañantes, entendiendo que la batalla estaba perdida y que no se había logrado el apoyo del Ejército, decidió retirarse hacia el Brasil, repasando el río.

Al llegar a las afueras de Paso de los Libres, los insurrectos se encontraron con otra patrulla militar, que se retiraba hacia la ciudad -perseguida por los rebeldes- y llegaron a las inmediaciones del cuartel, ya avisado y debidamente custodiado; intentaron tomar el edificio del correo y en el enfrentamiento fue muerto el ingeniero agrónomo Adolfo “Rubio” Pomar, sobrino de uno de los jefes que, desafortunadamente para el movimiento, había sido detenido en el Brasil.

Por una de esas ironías del destino, este joven profesional, que estaba encargado del manejo de la ametralladora pesada, único instrumento de guerra de real poder destructivo, al ser abatido privó a las fuerzas rebeldes de su empleo, ya que era la única persona familiarizada con su manejo.

Se inició entonces la épica retirada hacia la Ciudad de Uruguayana, que se halla ubicada frente a Paso de los Libres -río Uruguay por medio- cayendo muchos de los complotados en manos del ejército o de la policía.

Mientras esto ocurría en Paso de los Libres, unos kilómetros más al norte, otro grupo, encabezado por el mayor Domingo Aguirre, cruzó desde San Borja -localidad brasileña- hacia Santo Tomé, en la que, tras breves combates con elementos de la subprefectura, policía y guardiacárceles, logró posesionarse de su objetivo, tomando la ciudad y quedando a la espera de los levantamientos que debían producirse en todo el país, y la adhesión de una gran parte del Ejército que se creía poder lograr.

Un relato periodístico recogido por el diario “El Litoral” de Corrientes, de la pluma del doctor Roberto Billinghurst, abogado y fuerte hacendado con establecimiento cercano a la Ciudad de Santo Tomé, da cuenta de su participación en los hechos, aun cuando por razones de fallas en las comunicaciones llegó a la Ciudad de Santo Tomé cuando ya las autoridades la habían recuperado, como consecuencia del retiro de las fuerzas atacantes, que lo hicieron prácticamente sin ser molestadas(4).

(4) Revista “Todo es Historia”, Nro. 87, de Agosto de 1974; y Nro. 311, de Junio de 1993. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Bajo el titulo de “La Tentativa de Subversión”, el diario “La Prensa” decía:

Obra oscura en su origen, y sin el menor ambiente popular, el intento subversivo reciente producido en nombre de una agrupación política, pone en descubierto una situación paradójica en su convención representativa, que se revela carente de autoridad y extraña a las verdaderas aspiraciones del país y del partido mismo, porque aquél quiere orden y tranquilidad para poder reaccionar de su crisis económica, y éste quiere actuar dentro de las luchas cívicas dentro de las formas orgánicas de la ley”.

El presidente de la nación, luego de decretar el estado de sitio en toda la República, dirigió un manifiesto al país en el cual hacía responsable del movimiento a los dirigentes radicales. Decía que “si la rebelión no aparece ostensiblemente encabezada por los jefes virtuales del grupo político rebelde, como lo han sido en el pasado todas las revoluciones animadas por ideales generosos, ese hecho sólo evidencia lo indefendible de la causa que han puesto las armas en manos de los elementos reclutados para el criminal alzamiento”.

En esta ultima patriada de la “montonera radical” ... “el yrigoyenismo intentó volver al poder por la fuerza de las armas, considerando que el camino de las urnas le estaba vedado, y uno de los lugares elegidos para escribir tales páginas de historia fueron los montes y esteros que salpican nuestra provincia...”.

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