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El accionar de los partidos políticos en la nación en 1931/1932

En el orden nacional, el Gobierno del general Agustín Pedro Justo se apoyaba en los partidos integrantes de la conjunción de fuerzas a la que se denominaba “concordancia”, integrada por los demócrata nacionales, los radicales antipersonalistas y los socialistas independientes. Los representantes de estas agrupaciones tenían suficiente mayoría en la Cámara de Diputados y holgada en el Senado de la Nación.

La oposición, representada en el Congreso, estaba compuesta de los partidos demócrata progresista y socialista y, finalmente, en la actitud abstencionista, el radicalismo personalista desplazado del Gobierno en 1930.

El partido Demócrata Nacional era, a su vez, una conjunción de partidos provinciales que reavivaban viejos intentos de conformar una gran fuerza homogénea en el país. Estaban presididos por el doctor Robustiano Patrón Costas, fuerte propietario de la provincia de Salta, miembro de una tradicional familia del patriciado, quien a su vez había sido elegido como vicepresidente 1ro. del Senado de la Nación. Constituían la mayor fuerza política de la “concordancia”, aunque no contaban con el calor presidencial.

El radicalismo antipersonalista, más cercano al Gobierno por la presencia del ministro político, doctor Leopoldo Melo en la cartera de Interior, gozaba de una mayor simpatía presidencial, aunque en su seno se debatían algunas tendencias que procuraban la unidad con el personalismo, con miras a recuperar la gran fuerza que había sido el radicalismo hasta unos años antes.

Y el socialismo independiente que, con sus figuras prestigiosas, por su gran capacidad intelectual y su laboriosa gestión parlamentaria, constituía el grupo más calificado y homogéneo de la “concordancia”.

En el Senado, el oficialismo tenía mayoría absoluta, ya que sólo había dos senadores demócrata progresistas por Santa Fe, dos socialistas por la Ciudad de Buenos Aires y dos radicales antipersonalistas por Entre Ríos, que constituían la oposición. Mientras que en la Cámara de Diputados, el partido Demócrata Nacional tenía 56 bancas, el socialismo independiente 11; y el antipersonalismo, 17 bancas(1).

(1) Carlos Alberto Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”(1975), tomo II, p. 342. Ed. Kapeluz, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Mantenían su unidad de acción los integrantes de la “concordancia”, desarrollando sus gestiones en el Congreso, pero era notorio que deseaban del presidente de la República una política más definida, especialmente los demócrata nacionales. En vísperas de la apertura del Congreso, se habían realizado varias reuniones entre los dirigentes de esas agrupaciones, advirtiéndose la tendencia a afianzarla, siendo la palabra de orden que “el régimen caído el 6 de Septiembre no debe volver”, para lo cual consideraban que era necesaria una mayor cohesión, una acción enérgica y fírme que consultase los intereses generales tendientes a conquistar prestigio en la opinión pública.

Sin embargo, la pregunta que muchos de sus integrantes se hacían, ante la tendencia predominante del Ejecutivo de mantenerse ajeno a la política partidaria, es si debían mantener ese apoyo decidido a la Casa Rosada ante la falta de un equitativo esfuerzo del Primer Magistrado(2).

(2) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 27 de Abril de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Algunas discrepancias con la política nacional y la posición del partido llevaron al doctor Patrón Costas a presentar su renuncia, aunque la misma le fue rechazada. También fue rechazada la que presentara el vocal del comité nacional, doctor Rodolfo Corominas Segura.

- La opinión demócrata nacional

En el mes de Octubre realizó su convención el partido demócrata nacional, fijando su presidente la posición de la agrupación frente al momento político. Expresó el doctor Patrón Costas que el movimiento de 1930 había encontrado al país en plena desorganización política porque, triunfante el personalismo en las elecciones de 1928, las fuerzas de los partidos adversos a él actuaban como entidades locales, sin otro vínculo de unión que el propósito de establecer una organización de alcance nacional tan pronto fuera posible.

Se refirió a la presidencia del doctor Yrigoyen y a las Intervenciones que decretara en su gestión de gobierno, a las cesantías producidas y a la presión oficial en todos los órdenes, señalando que en su segundo mandato tales violencias se extremaron. Se refirió luego a la colaboración que el partido prestaba a un presidente de la nación que no era del partido y a la concordancia con otras fuerzas políticas, todo lo cual traía dificultades muy serias e imponía similares sacrificios, por lo que se había tenido que transigir muchas veces cediendo de sus propias convicciones, porque era necesario concordar para gobernar, y así lo exigía el interés supremo de la nación.

Siguió diciendo que seguiría luchando para que triunfaran las ideas demócratas en el Gobierno y en la “concordancia”, sin intemperancia y sin espíritu de prepotencia que eran extraños a la cultura argentina. Es importante su clara definición ante las tendencias fascistas que iban penetrando en el pensamiento de algunos, al expresar que “muchos son los que sostienen, y es evidente que cada día aumenta su número, que el mal está en el sistema, de donde resultaría necesario un cambio fundamental en la organización del gobierno.
Piensan que los sistemas liberales y democráticos han fracasado, no sólo entre nosotros, sino en el mundo entero. Y así aspiran a una organización corporativa o fascista.
Para otros, la inmensa mayoría del pueblo argentino, ama sinceramente la democracia y cree en ella. Pero es evidente que los que nos sentamos en esa mayoría, no podemos cerrar los ojos a la realidad. La democracia debe supervivir en aquellos países que sepan practicarla y donde sus frutos sean Gobiernos eficientes.
De otra manera, el instinto de conservación de la sociedad buscará el remedio para sus males.
Así nació el fascismo en Italia, como un medio de corregir el desorden y el caos creado por la debilidad de sus Gobiernos; así nació el nacionalsocialismo alemán, como una reacción de un pueblo fuerte y vigoroso que no quería permanecer para siempre en la situación humillante de un vencido. Así ha nacido y ha triunfado en otros paises la reacción antidemocrática, como un remedio contra Gobiernos ineptos o débiles”.

Seguidamente se eligió la mesa directiva de la convención(3).

(3) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 2 de Octubre de 1933. La mesa directiva de la convención estaba presidida por el doctor Ramón S. Castillo y lo acompañaban -como vicepresidentes- los doctores Alberto Arancibia Rodríguez y Benjamín Gadea y, como secretarios, los doctores Rodolfo Corominas Segura y Adrián Escobar. En la mesa escrutadora figuraba el delegado por Corrientes, Joaquín N. Vedoya, y en la comisión de Labor Parlamentaria el diputado nacional, doctor Benjamín Solano González. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El partido demócrata nacional, al cual estaba unido el autonomismo de la provincia de Corrientes, había venido realizando una gestión de concordancia, más parlamentaria que política, que le había permitido realizar en el breve tiempo una obra legislativa importante.

En Noviembre de 1931 triunfó la fórmula que había sostenido del general Justo y el doctor Roca, y había logrado la representación mayoritaria en el Congreso, ya sea en Senadores como en Diputados, en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, San Luis, Salta y Catamarca, conquistando representación de la minoría en las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santiago del Estero y, la mayoría en esas provincias había correspondido a fuerzas políticas afines, como era el caso de los liberales de Corrientes.

El partido carecía de una representación parlamentaria -propia o afín- en la provincia de Santa Fe, donde no actuaba, y en las provincias de La Rioja y San Juan, y la Ciudad de Buenos Aires, donde sin embargo contaba con importantes adhesiones.

Además, en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, San Luis y Catamarca tenía la responsabilidad del Gobierno local y, en Jujuy, lo hacía una fuerza afín(4).

(4) Diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 3 de Octubre de 1933; y Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 4 de Octubre de 1933. Al doctor Hernán Félix Gómez, diputado nacional por Corrientes (autonomista), le tocó informar en la convención del partido demócrata nacional acerca de la labor parlamentaria del sector. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Posteriormente se reunió el comité nacional para designar sus autoridades, estando en él representado el partido autonomista de Corrientes por Hernán Félix Gómez, Benjamín Solano González y Ercilio Rodríguez, como titulares; y Cornelio Candia, Joaquín N. Vedoya y Antonio Ramayón, como suplentes; y el doctor Robustiano Patrón Costas era reelegido como titular de la agrupación(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 29 de Noviembre y 1 de Diciembre de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

- Los partidos de la oposición

Ya se ha señalado la actividad de los demócrata progresistas, con la banca senatorial del doctor Lisandro de la Torre, convertido en lo que dio en llamarse el “fiscal de la República”, y el Gobierno de avanzada que presidía en Santa Fe el doctor Luciano Molinas, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el socialismo arrasaba con la figura del doctor Alfredo L. Palacios.

Pero estos partidos, más allá de su influencia en las distritos mencionados y la repercusión de sus actitudes y posturas, no encontraban en el resto de las provincias argentinas una proyección que les diera la necesaria fuerza para organizarse como grandes partidos nacionales.

Pero la oposición máa preocupante para el Gobierno la constituía el radicalismo personalista. Su viejo jefe, Hipólito Yrigoyen, que había sido trasladado de Martin García por razones de salud, cuyas causas legales habían proscripto en ese año, ya no era la figura de otrora, pues los achaques de los años habían hecho mella en él, y pocos meses después se produjo su fallecimiento.

Constituyó un acto imponente la demostración de cariño hacia su persona las exequias llevadas a cabo, con rechazo por parte de sus deudos de todo honor oficial decretado en su memoria. Las últimas recomendaciones del caudillo habían sido las de rodear al doctor Alvear, para mantener en su figura la conducción partidaria(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 4, 5, 6, 7 y 8 de Julio de 1933. Por el comité radical de Corrientes habló el doctor Osvaldo Meabe, quien había sido su médico de cabecera; en el sepelio de sus restos y en la provincia se dispuso rezar un funeral en la Iglesia Catedral de la ciudad capital. El P. E. Nacional dispuso se izara a media asta el pabellón nacional durante diez días. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Desde distintos sectores se venía reclamando la concurrencia del radicalismo a las urnas, y se había abierto camino una tendencia en ese sentido, a la que no era ajeno el propio Alvear, menos intransigente que muchos dirigentes de su sector. Ya antes de la muerte de Yrigoyen se había iniciado la reorganización partidaria bajo la presidencia del doctor Marcelo Torcuato de Alvear, disponiéndose la reapertura de los comités partidarios en toda la República.

Se barajaban promesas del Poder Ejecutivo, de asegurar la transparencia de los comicios, y un manifiesto dado en esos días, dentro del apasionamiento político que lo insuflaba, se rescataban expresiones que afirmaban el reconocimiento de que el partido necesitaba vigorizarse en el llano, asegurar el respeto de la sociedad en la cual se movía y ganar su confianza:

El momento es propicio -decía “La Prensa”- para toda empresa democrática, quizá más que en el año 1912, porque el pueblo es cada vez más capaz de resistir la presión oficial y desbaratar el fraude y porque los extravíos atentatorios contra la democracia imponen a todas las fuerzas cívicas que la enaltecen y la defienden, el deber de reafirmarla y afianzarla en el comicio(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Junio de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Pero no todo el radicalismo estaba en esa posición, como lo hemos expresado al comienzo de este capitulo, al referirnos a los movimientos subversivos que, contando o no con el asentimiento de las autoridades partidarias, llevaban a cabo civiles y militares íntimamente ligados al personalismo.

Esta actitud dubitativa marcará la reunión de la convención nacional del radicalismo convocada para fines de Diciembre en la provincia de Santa Fe, cuyo objetivo fuera el de analizar la situación del país y decidir la orientación política, especialmente en lo relativo a la concurrencia electoral o al abstencionismo.

El gobernador de la provincia, doctor Luciano Molinas, en nombre del pueblo santafesino, les dio la bienvenida, ratificando su tradicional hospitalidad, al mismo tiempo de significarles su aspiración de que el radicalismo volviera a las luchas comiciales.

Al abrir sus sesiones, el doctor Alvear fijó la posición del partido diciendo que, desde el 6 de Septiembre de 1930, se habían venido documentando las deficiencias, los errores, los abusos, los desmanes, transgresiones morales y legales de la dictadura y del Gobierno que dejó esa dictadura.

Dijo que en aquel momento, el radicalismo tenía el propósito de concurrir a los comicios convocados por la dictadura y, por ello, así lo hizo en los comicios provinciales pero, que al anularse éstos y al excluirse de los nacionales las candidaturas proclamadas por el partido, no le quedó otro camino que la abstención electoral decretada en la convención de 1932.

Terminó su exposición diciendo que “el país se encontraba amenazado por dos fuerzas contradictorias en apariencia: por un lado, la oligarquía oficial y las organizaciones antidemocráticas y, por el otro, las violencias extremistas que pretenden lograr el poder para ejercer un Gobierno de clase, bajo la denominación de la dictadura del proletariado”.

La convención, luego de largas deliberaciones, en horas de la madrugada resolvió nuevamente la abstención.

Coincidentemente con esa decisión, en la propia Santa Fe, en varias localidades de esa provincia y de otros lugares del país, se iniciaba el último de los movimientos insurreccionales que también tuvo por escenario -en Corrientes- a las ciudades de Paso de los Libres y Santo Tomé, sobre los que ya nos hemos referido.

- Los otros partidos

Resultaban coincidentes las apreciaciones de Alvear y Patrón Costas, aunque desde ópticas distintas. La democracia estaba amenazada desde dos ángulos opuestos: el fascismo y nacionalsocialismo por un lado, y la “dictadura del proletariado” o comunismo por el otro.

Argentina, pese a su histórica tradición democrática, no dejaba de sentir las influencias de aquellas ideologías y, lo más grave en lo inmediato, los procedimientos y medios de acción en que buscaban afirmarse.

En la Ciudad de Buenos Aires funcionaba un partido nacional fascista que, entre otros actos, organizó una conferencia -destinada a la colectividad alemana- sobre el tema “Desocupación y Fascismo”(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 2 de Agosto de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Por su parte, los grupos nacionalistas buscaban extenderse a través de su organización paramilitar “Legión Cívica”, creando filiales en todas las provincias. La provincia de Corrientes no fue ajena a ello y se constituyeron centros cívicos denominados “Federación - Fracción Nacionalista” y “Comando Provisional de la Legión Cívica”, ceremonia a la que concurrieron -por vía aérea- el teniente coronel Emilio Kinkelin, de actuación en el régimen de Uriburu, y otros colaboradores, mientras que -oponiéndose a ellos- se organizaba una manifestación de los sectores democráticos(9).

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 27 de Agosto de 1933. Presidía ambos centros el ingeniero Alfredo Serantes y la reunión se realizó en Villa Madrid (tradicional lugar de paseo de la sociedad correntina). El grupo opositor se reunía en calles céntricas de la ciudad y hablaban el doctor Juan Pedro Danuzzo Amadey -autonomista y presidente de la Cámara de Diputados-, el doctor Justo Alvarez Hayes (h), de la juventud liberal; Aníbal Dávila, del radicalismo; y otros oradores. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En los primeros días de Septiembre organizó la Legión Cívica un importante desfile que se dirigió hacia el cementerio de La Recoleta, donde rindieron homenaje al extinto general José Félix Uriburu y reafirmaron su doctrina nacionalista. El diario “La Prensa” condenaba esta forma de accionar sobre la base de constituir milicias para la actividad política, propiciando la necesidad de constituir partidos políticos de principios y objetivos superiores o actualizar a los tradicionales, para estar acordes a las exigencias del país(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 11 de Septiembre de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El radicalismo, en épocas de Yrigoyen, había constituido el “Klan Radical”. En la convención de Santa Fe actuaron fuerzas de choque bajo el nombre de “Brigadas de la Juventud”. Por su lado, los sectores del nacionalismo que habían apoyado la insurrección septembrina, se afirmaban en las “Legiones Cívicas”.

Esta tendencia hacia la militarización de la política, con fuerzas de choque, no hacía sino reflejar lo que ocurría en el viejo continente. De esa manera habían triunfado Benito Mussolini, en Italia, y Adolf Hitler en Alemania, desarrollando sus ideas y las luchas sostenidas para desalojar al marxismo y exhumando viejas y perimidas teorías relativas a la selección biológica de las nuevas generaciones alemanas para el logro de una superioridad racial.

Para empeorar la cosa, en la Ciudad de Buenos Aires se anunciaba la constitución de un partido integrado por militares, que consultara y defendiera los derechos de sus camaradas retirados y los intereses ciudadanos de la Nación, encuadrado en las normas del más puro nacionalismo, al que podrían adherir los civiles.

Este proyecto mereció la censura del Ministerio de Guerra expresándoles que si bien los militares podían actuar en política, no consideraba conveniente la injerencia del Ejército en la política, a lo que conduciría necesariamente una asociación como la que se propiciaba, por lo que estaba dispuesto a oponerse por todos los medios a su alcance a la concreción de esa idea:

Una cosa es que los militares actúen en política como ciudadanos y otra que como tales militares formen un partido político”, decía “La Prensa”(11).

(11) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Mayo de 1933. Uno de los auspiciantes fue el coronel (R) Rosendo Hermelo y la respuesta fue del Ministro General Manuel Rodríguez. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Dentro de ese ambiente era de esperarse que las fracciones recurrieran a la violencia, y ello ocurrió en Córdoba, cuando en un mitin organizado por el partido socialista, la agresión de un grupo militarizado costó la vida al diputado provincial Guevara, de aquella orientación. Pocos días después se producía otro tiroteo entre socialistas y legionarios en la provincia de Mendoza. El socialismo realizó, luego de esto, actos de protesta en varias provincias argentinas(12).

(12) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 29 y 30 de Septiembre; y 9 de Octubre de 1933. En Corrientes, en el acto socialista, hablaron Domingo Besasso y Angel M. Giménez (diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 13 de Octubre de 1933). También en Corrientes, un orador comunista llamado José Ferreyra, fue detenido a instancias de un peatón que lo denunció por expresarse en términos injustos y agraviantes para el pueblo argentino, en un acto realizado frente a la plazoleta del Mercado Central (diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 11 de Septiembre de 1933). // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

En Avellaneda se produjo otro ataque a balazos a un mitin socialista, en este caso respondido de la misma manera. Fueron detenidos dirigentes del partido Fascista Argentino. “Violencia intolerable”, decía “La Prensa” acerca de estos actos atentatorios, que "parecían demostrar la existencia de un plan sistemático para alterar el orden, fruto de la intolerancia sectaria, reprobable siempre cualquiera fuera su procedencia(13).

(13) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 30 de Octubre de 1933. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Y mientras el P. E. Nacional enviaba una circular a los gobernadores de provincia instándolos a defender las libertades cívicas como consecuencia de los últimos sucesos de violencia producidos en el Interior del país durante la realización de reuniones políticas, se constituía en Buenos Aires un nuevo movimiento cívico denominado “Nacionalismo Laborista”, dando a conocer un manifiesto con sus postulados esenciales, que estaba suscripto por el historiador José María Rosa, el general Francisco Zerdá y otras personalidades.

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