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CONCLUYE SU GESTION PEDRO N. SOTO Y SE ELIGE A JUAN F. TORRENT

- Circunstancias parecidas

Diez años después de haber asumido el último gobernador de filiación autonomista, el doctor Benjamín Solano González, le correspondió a otro hombre del mismo partido, el doctor Juan Francisco Torrent, la responsabilidad de conducir los destinos de la provincia de Corrientes.

Las circunstancias no eran distintas; en aquella oportunidad gobernaba el país un radical, aunque no personalista, el doctor Marcelo Torcuato de Alvear y, en ésta, lo estará haciendo un hombre que fue ministro de Guerra en aquel Gobierno, de clara simpatía en favor del radicalismo moderado y que encontraba sustento precisamente en una fuerza de esas características, el antipersonalismo, al que se hallaba unido el partido demócrata nacional, a través de un pacto llamado “concordancia”, creado precisamente para sostener al general Agustín Pedro Justo y que no era sino la conjunción de una serie de fuerzas provinciales de distinto matiz y tendencia conservadora.

Cuando asumió el Gobierno autonomista del doctor González, lo hizo en base a un pacto político con el partido liberal; pero las disidencias hicieron que esta alianza se destruyera en 1927. Ahora va a asumir Torrent en base a otro pacto, esta vez con el radicalismo antipersonalista. Y tendrá enfrente no sólo a los radicales del personalismo, sino también a los liberales, convertidos -desde la ruptura del pacto- en acérrimos enemigos de sus tradicionales adversarios autonomistas.

Otra circunstancia que asemeja el proceso es que en ambas situaciones la candidatura a la gobernación le fue ofrecida por el partido autonomista al doctor Juan Ramón Vidal, que en los dos casos declinó la misma, sugiriendo los nombres de las personas que -en definitiva- resultaron consagradas, en este último caso, el de su propio cuñado, el doctor Juan Francisco Torrent.

- La situación nacional

Antes de seguir adelante con el proceso que desembocó en las elecciones de renovación gubernativa provincial, es conveniente hacer una rápida referencia a la situación nacional en la que si bien el y Gobierno tenía la mayoría legislativa suficiente para desenvolverse con comodidad, soportaba -por un lado- la creciente oposición de una minoría combativa y eficiente de prestigiosos legisladores y, por el otro, las contradicciones de su propio frente interno, integrado con fuerzas que no necesariamente coincidían en muchos aspectos programáticos, más allá de otros factores divisionistas como eran la necesidad de afirmar su recíproco predominio en las diversas situaciones provinciales, amenazadas nuevamente por un creciente radicalismo opositor.

Ambas Cámaras del Congreso habían elegido sus autoridades. La de Diputados reeligió al doctor Manuel A. Fresco, que ya se insinuaba como el futuro candidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, eligiéndose además como vicepresidentes a Autenor J. Ferreyra -antipersonalista de Santiago del Estero- y al doctor Roberto J. Noble, de la provincia de Santa Fe.

En el Senado fueron elegidos presidente provisional el doctor Robustiano Patrón Costas y vicepresidente 2do. Carlos Bruchmann. No dejó de ser significativo que los senadores por Corrientes -Vidal y Lubary- no lo hayan votado a Patrón Costas, señal de las diferencias que latían dentro del conservadorismo.

En la consideración de los diplomas del Senado, fueron todos aprobados, a excepción del correspondiente al senador por Santa Fe, doctor Enzo Bordabehere, de la democracia progresista. Este legislador había recibido una impugnación de carácter personal, que la comisión rechazó y, otra, de carácter institucional formulada por el radical antipersonalista de su misma provincia, que objetó la elección hecha por una Legislatura cuya legitimidad se desconocía por haber sido elegida parcialmente conforme a la Constitución Provincial de 1921, a la que se consideraba nula.

El problema de la comercialización de las carnes era un tema de vieja data, que cada tanto venía agitando la preocupación legislativa nacional. Ahora era el senador Lisandro de la Torre quien avivaba la brasa y reclamaba una profunda investigación, a la que el Senado accedió formando una comisión para cumplir ese objetivo.

Pero cuando De la Torre reivindicaba exclusivamente para sí el honor de defender los intereses ganaderos del país, el senador por San Luis, doctor Laureano Landaburu, le señaló el precedente parlamentario de la ley de precio mínimo Nro. 11.227 -de la que era coautor el doctor Juan Ramón Vidal, que tan luego fue suspendida en sus efectos por un decreto del Gobierno radical de aquellos días- y presentó un proyecto complementario llamado a hacerla práctica y a cumplirla sin vacilaciones, sancionándose con el retiro de la personería jurídica a los frigoríficos, continuando con su clausura y expropiación, en caso de incumplimiento, “considerando que esto era lo más compulsivo, lo más enérgico, lo más drástico que se haya presentado en materia de legislación contra los frigoríficos en el Congreso Argentino(1).

(1) Ricardo J. G. Harvey. “Dr. Juan Ramón Vidal (Estadista Correntino)” (1965), p. 12. Ed. del Congreso de la Nación, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El interés por la investigación del comercio de carnes pudo comprobarse en las galerías del Senado, que estaban atestadas de público -lo cual no era habitual- explicándose esa concurrencia en los anuncios previos en el sentido de que el doctor Lisandro de la Torre haría revelaciones sensacionales.

La discusión que había ido tomando un cada vez mayor acaloramiento, al extremo de llegarse al agravio personal entre interpelantes y los ministros informantes, por uno y otro lado, culminó en un desenlace trágico, como lo fue la muerte del senador electo, y no incorporado, doctor Enzo Bordabehere, y heridas de distinta consideración al ministro de Agricultura, ingeniero Miguel Duhau y al diputado nacional Rafael Mancini.

Según las referencias de la época, después de exponer el senador De la Torre sobre algunas cláusulas del convenio de Londres, mantuvo un diálogo violento con González Iramain y los ministros de Hacienda, Federico Pinedo y de Agricultura, Duhau. Al parecer, De la Torre se había acercado a la mesa en que estaba el ministro de Agricultura para responder a los insultos de que había sido objeto y, en ese momento, una persona, probablemente el propio ministro, lo empujó violentamente hacia atrás haciéndole perder el equilibrio y, trastabillando, cayó sentado; el doctor Bordabehere -que escuchaba el debate- se dirigió resueltamente a defender al doctor De la Torre, a quien suponía atacado, y en ese instante detrás suyo apareció una persona individualizada luego como Ramón Valdez Cora, quien hizo varios disparos hiriendo de muerte a Bordabehere y levemente a las otras personas mencionadas.

Aparentemente, este sujeto -que era un policía destituido- cumplía alguna función de guardaespaldas, aunque esto nunca quedó bien claro, y creyó que Bordabehere, que era una persona corpulenta, había ido a atacar a los ministros del Poder Ejecutivo.

Al doctor De la Torre lo rodeaban en ese momento el oficial de la Cámara, el señor Madero, y el diputado correntino doctor Eduardo Brouchou(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 24 de Julio y 25 de Agosto de 1935. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

El hecho constituyó un atentado sin precedentes cu la vida parlamentaria argentina y el Senado así lo entendió, disponiendo la inmediata formación de una comisión investigadora, designándose presidente de la misma al senador, doctor Juan Ramón Vidal, y la integraban además Mario Bravo y Alberto Arancibia Rodríguez, la que en menos de un mes produjo despacho coincidiendo en que no existían responsabilidades parlamentarias y aconsejaba algunas reformas al reglamento, especialmente en materia de seguridad, el que fue aprobado pocos días después.

Los ministros del Interior, de Hacienda y Agricultura, ante los hechos ocurridos, presentaron sus respectivas renuncias al general Agustín Pedro Justo, pero éste les ratificó su confianza.

Los Pistoleros de la Política” decía “La Prensa” en un editorial:

En menos de dos meses se han registrado en los propios palacios legislativos en tres Repúblicas americanas, hechos sangrientos de carácter político.
El primero en nuestro país; el segundo en los Estados Unidos; y el tercero en México. Es algo que llama a una seria reflexión y que exige, aparte de la severa sanción de la Justicia, un enérgico y vigoroso movimiento de repudio y condena por parte de la opinión pública.
En nuestro país fue el senador electo por Santa Fe, doctor Enzo Bordabehere; el otro fue hace cuatro días en Lousiana, un ex gobernador de dicho Estado y senador federal, Huey Pierce Long, herido gravemente; y el tercero en la Cámara de Diputados de México, donde hubo más de 20 disparos de armas de fuego, además de un representante muerto, otros varios resultaron heridos(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 13 de Septiembre de 1935. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Benjamín S. González al doctor Pedro Numa Soto. 1925-1935)” (1999). Ed. Dunken, Buenos Aires.

Aunque el editorial no lo recordara, también Corrientes hacía poco tiempo había tenido un hecho similar en su Legislatura, aunque afortunadamente sin consecuencias para la vida e integridad física de los representantes.

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