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La elección de diputados nacionales de Marzo de 1936

En la Cámara de Diputados de la Nación se había producido una curiosa situación. Los mandatos de la mitad de sus integrantes había vencido el 19 de Enero de 1936 y en su reemplazo debieron haber asumido los ciudadanos que hubieron de ser elegidos en los comicios del 3 de Noviembre del año anterior.

La postergación de esos comicios para el 1 de Marzo de 1936, por virtud de la ley 12.258, impidió contar con los nuevos legisladores para asumir en la fecha en que cesaba el mandato de sus reemplazados. De esta manera, quedaba decretada una caducidad temporaria irremediable del Congreso y, hasta la fecha de nueva integración, la nación se manejaría sólo por dos poderes: el Ejecutivo y el Judicial(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 19 de Enero de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La Cámara de Diputados quedaba -a partir de entonces- con 76 miembros y no se completaría este número, de acuerdo a la ley citada, hasta el mes de Marzo, fecha señalada para los comicios de la Ciudad de Buenos Aires y demás provincias, con excepción de las de Catamarca, Salta, Jujuy y La Rioja, cuyos representantes seguían en ejercicio hasta el año 1938.

El total de diputados cesantes el día 19 de Enero eran 72, a los que había que agregar 6 vacantes: 3 por la provincia de Buenos Aires, de los diputados Mayo, socialista que falleció; Solano Lima y Groppo, que renunciaron para ejercer cargos de ministros en la provincia de Buenos Aires; 1 por Entre Ríos, el señor Muesca, que renunció por razones políticas; 1 por Santa Fe en reemplazo de Bordabehere que había sido elegido senador por esa provincia; 1 por Córdoba, el doctor José Heriberto Martínez, que pasó a ocupar una banca en el Senado; y 1 por San Luis, el doctor Quiroga, que falleció.

El total de bancas a renovarse llegaba a 80, a las que habría que agregar la dejada por el doctor Rodolfo Moreno, que no llegó a incorporarse pues ocupó un cargo de ministro en la provincia de Buenos Aires y, también era probable que en Marzo se llenaran las vacantes del doctor Cárcano, designado ministro de Agricultura, y la del doctor Amoedo, elegido vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, como así la del doctor Ruiz Guiñazú, designado vocal del Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, elevándose entonces el número de vacantes a 83.

Con los diputados que cesaban, quedaba la Cámara con solamente 75 legisladores de los 158 que debieran integrarla, con la imposibilidad de formar quorum, que era de 80, por lo cual no habría constitucionalmente Cámara de Diputados y, consecuentemente, tampoco Congreso, ya que aunque el Senado estaba debidamente conformado, no podía el órgano cumplir su cometido sin la constitución de ambos cuerpos en forma simultánea.

De los 75 diputados que quedaban en la Cámara, 42 pertenecían a la Concordancia, 30 a la oposición y los 3 restantes no podían ser clasificados con seguridad.

Con relación a Corrientes, habían cesado en sus mandatos Benjamín Solano González (autonomista) y José A. Contte, Daniel C. Speroni y Manuel A. Bermúdez (liberales)(2).

(2) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 20 y 29 de Enero de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Hecha la convocatoria para el primer domingo de Marzo, los partidos correntinos procedieron a proclamar sus candidatos. Los de la “concordancia” irían unidos, llevando al doctor Benjamín S. González por la reelección y a Carlos Alvarez Colodrero, de filiación autonomista, a quienes acompañaba el doctor Pedro Numa Soto (radical antipersonalista); por el partido liberal estaban el doctor F. Benigno Martínez, doctor José A. Contte y Daniel C. Speroni, éste por la reelección; y por el radicalismo personalista eran designados el doctor Femando Andreau, doctor Osvaldo Meabe y el ingeniero Emilio Lorenzo(3).

(3) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 28 de Febrero de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las convenciones de los partidos de la oposición no se limitaron a la mera elección de sus candidatos; el partido radical resolvía dirigirse a las autoridades del comité nacional y legisladores nacionales instándolos para que continuaran las gestiones tendientes a obtener la Intervención Federal a la provincia y, los liberales, por su parte, emitían un violento manifiesto en el que expresaban que “irán a los comicios para reivindicar la libertad de sufragios”, reiterando que “el Gobierno que rige, no es expresión de la voluntad popular, porque surgió de comicios viciados de fraude y delitos” y que “la situación se ha agravado pues los gobernantes surgidos han colocado en las más elevadas funciones públicas a asaltantes de urnas, acaparadores de libretas y autores materiales o instigadores de la alteración de los resultados electorales

Consideraban, en su manifiesto, que el pueblo no gozará de las garantías electorales, siendo previsible la repetición de la burla a la voluntad popular pero que, no obstante, concurrirían como un esfuerzo y sacrificio más para reivindicar la libertad de sufragio y para documentar transgresiones y fraudes, exhibir las responsabilidades y señalar su repudio a la situación de vergüenza que impera en la provincia(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 13 y 15 de Febrero de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En los días previos al comicio se habló de la posibilidad de un acuerdo entre radicales y liberales para concurrir con una lista única, de tal manera de poder asegurar los tres candidatos de la mayoría, pero las gestiones -si las hubo- quedaron desmentidas rápidamente(5).

(5) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 3 y 5 de Febrero de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En la provincia se clausuró con absoluta normalidad la actividad proselitista y las autoridades no recibieron denuncias precisas sobre la realización de delitos electorales. Todos los partidos realizaron, en medio de gran entusiasmo, propaganda callejera en automóviles.

Un pedido de custodia de urnas por fuerzas del Ejército, solicitado por el radicalismo en el orden nacional, obtuvo una negativa de los poderes públicos. A través de su prensa adicta, el partido liberal expresaba que las denuncias eran presentadas a la Junta Electoral Nacional, aunque sin especificar casos precisos, dado que no estimaban conveniente llevar esas denuncias al Ministerio del Interior, “por cuanto son conocidas las afinidades del doctor Melo con la situación de Corrientes” y hacerlo en el Ministerio de Gobierno “sería ridículo, por no ofrecer ninguna garantía de imparcialidad ni seguridad” pues había participado en la campaña política en favor de la Concordancia(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Marzo de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La jornada cívica transcurrió con normalidad, produciéndose algunos incidentes, de relativa importancia, adoptándose en todos los casos las medidas pertinentes para hacer cesar cualquier inconveniente que atentara contra la marcha regular del comicio. El presidente de la Junta Electoral Nacional, doctor Amado Sosa, estuvo reunido en el día con el gobernador, doctor Torrent, y sus ministros Rodríguez Santa Ana y Danuzzo Amadey.

El gobernador dirigió un despacho al ministro del Interior, expresándole que consideraba altamente honroso el hecho de que no se habían producido desórdenes, ni se había detenido un solo individuo por cuestiones políticas y, por el contrario, se había dispuesto la libertad de todos los detenidos por contravención para que pudieran cumplir con sus deberes cívicos(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Marzo de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En la provincia fue necesario convocar a elecciones complementarias en nueve mesas y, cumplido el acto electoral el 15 del mismo mes, los resultados definitivos dieron amplia mayoría a los candidatos de la “concordancia”, que aumentaron sensiblemente la ventaja obtenida el año anterior, sobre los partidos de la oposición.

Los partidos integrantes de esa coalición lograron 39.718 sufragios, mientras el liberal lograba 16.981 y, el radicalismo personalista, 16.510. Esto es, que había doblado el total logrado por cada uno de los partidos de la oposición y aún vencido a la suma de sus resultados.

Cabe recordar aquí que, al desarrollarse los comicios de 1935, la oposición había hecho hincapié en que el triunfo de la “concordancia” se había logrado merced al “voto de los transeúntes”, cosa que ahora no podía afirmarse, dado que las elecciones se habían hecho bajo el régimen nacional, que no los autorizaba, y con el contralor de las autoridades federales.

Los resultados obtenidos en 1935, bueno es recordarlo también, daban a la “concordancia” 29.931 sufragios y, con los “votos transeúntes”, 37.471 y, a los liberales, 14.618, con los “transeúntes” 15.869, mientras que el radicalismo permanecía estático, pues había logrado el año anterior 16.024 sufragios y con los “transeúntes” 17.636. El padrón de inscriptos en la provincia alcanzaba a 108.039 ciudadanos.

De acuerdo con estos resultados, la adjudicación de bancas fue la siguiente: por la mayoría fueron elegidos los candidatos de la “concordancia”, Carlos Alvarez Colodrero, con 39.705 votos; Benjamín Solano González, con 39.545; y Pedro Numa Soto, con 39.222; y por la minoría, F. Benigno Martínez, liberal, con 17.035 votos.

Los resultados obtenidos por los demás candidatos fueron: Osvaldo Meabe (U.C.R.) 16.580; José A. Contte (P. L.) 16.505; Fernando Andreau (U.C.R.), 16.498; Daniel C. Speroni (P. L.), 16.479; y Emilio Lorenzo (U.C.R.), 16.362.

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