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La nueva composición del Congreso Nacional-en-1936

El levantamiento de la abstención radical personalista en todo el país trajo cambios fundamentales en el escenario político nacional y en el de las provincias. Pero donde fue más evidente este cambio, en la Cámara de Diputados de la Nación, se creó un equilibrio tal entre las dos grandes fuerzas, “concordancia” y oposición (radicales, demócrata progresistas y socialistas), que los votos de algunos legisladores provinciales independientes podían inclinar hacia uno u otro lado el fiel de la balanza de las grandes decisiones.

El radicalismo triunfó en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, y obtuvo representación de minorías en varios distritos, alcanzando el número de 43 representantes. Agregados a ellos, los 6 demócrata progresistas; 25 socialistas; y 1 radical bloquista de San Juan, constituían una oposición muy fírme de 75 diputados, a los que se podía agregar -aunque no respondían al bloque partidario- los 4 radicales concurrencistas de Tucumán.

Las 43 bancas radicales se descomponían así: 39 diputados elegidos en los últimos comicios del 1 de Marzo; 2 de Entre Ríos con mandato vigente hasta 1938; 1 de Entre Ríos, que si bien había sido elegido como radical antipersonalista por la minoría de esa provincia en 1934, ahora se había incorporado al radicalismo personalista del comité nacional, cuando se hizo en esa provincia la unificación de todas la fuerzas de esa tendencia; y 1 de Tucumán, de Eudoro Aráoz, que resolvió con su fuerza incorporarse al partido del doctor Marcelo t. de Alvear.

El socialismo opositor, que había perdido representantes en esta última elección, se descomponía en 11 diputados de la Ciudad de Buenos Aires -que cesaban en 1938- y 5 elegidos en los últimos comicios; 7 de la provincia de Buenos Aires; y 2 de la provincia de Córdoba. Los demócrata progresistas que continuaban hasta 1938 eran 6 y, a ello se agregaba el radical bloquista de San Juan.

Se consideraba como grupo oficialista en firme a los 60 diputados demócrata nacionales, entre los que se consideraban incluidos 2 diputados independientes de la Ciudad de Buenos Aires; 2 Populares de Jujuy; y 1 antipersonalista de Corrientes, a los que había que agregar 12 radicales antipersonalistas, 1 independiente de la provincia de Buenos Aires; 2 socialistas independientes de la Ciudad de Buenos Aires, 1 radical federalista de Mendoza; y los 2 liberales correntinos.

Todo ello hacía un grupo de 78 votos presuntamente gubernistas y, digo presuntamente, pues no se tenía la absoluta seguridad del destino de sus votos por parte de algunos de los núcleos menores, como tampoco la tenían los opositores respecto de algunos de los hombres presuntamente enrolados en la oposición(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 3 de Abril de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

No está demás recordar que para formar Cámara se requería la presencia en el recinto de por lo menos 80 diputados, sobre una composición completa de 158 legisladores.

- La elección de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados de la Nación

Para fines de Abril debía reunirse la Cámara de Diputados de la Nación, en sesión preparatoria, a efectos de designar los integrantes de su Mesa Directiva. Todos los partidos con representación en la Cámara Baja dirigían sus esfuerzos a la obtención de la presidencia del cuerpo -por un lado- y la defensa de los diplomas de la mayoría conservadora de la provincia de Buenos Aires, cuestionada por el radicalismo, a lo que habría que agregar los de Corrientes y alguna otra provincia, por el otro.

La oposición sostenía el nombre del doctor Carlos M. Noel, radical, para presidente y, la “concordancia” y sus aliados el nombre del doctor Rodolfo Coraminas Segura, demócrata nacional.

Nerviosas consultas fueron dilatando esta reunión hasta que, para sorpresa de muchos, pudo la mayoría opositora sesionar y lograr la presidencia del cuerpo, con la presencia de los dos diputados liberales de Corrientes, doctores Brouchou y Martínez, no sólo para permitir la obtención del quorum, sino también para votar en forma positiva en favor de los propuestos para integrar la mesa directiva(2).

(2) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 25 y 27 de Abril de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Esta actitud de los diputados nacionales liberales no era producto de una decisión personal sino que tenía sustento en lo resuelto por la junta ejecutiva de ese partido a mediados de Abril, que expresaba:

Con respecto a la orientación política de los legisladores al Congreso Nacional y a la Legislatura local, en todos los asuntos o cuestiones de carácter político o que tengan un sentido político y que se planteen, el voto de los representantes del partido será de franca oposición al oficialismo”.

No había entonces demasiado motivos para sorprenderse.

Sin embargo, no toda la dirigencia pensaba de esta manera; y así se produjo una importante escisión de caracterizados dirigentes, disconformes con el proceder de la representación liberal. Manuel Bermúdez, que recientemente había cumplido su mandato en la Cámara de Diputados, se dirigió al presidente de la junta, doctor Ernesto R. Meabe, en estos términos:

En absoluto desacuerdo con la resolución de esa Junta de Gobierno al disponer que los representantes del partido en la Cámara de Diputados de la Nación voten la mesa directiva encabezada por un radical tradicionalista, contrariando así la honrosa tradición del partido con una actitud que implica una variedad desconcertante con respecto a la política nacional, pido al señor presidente se disponga eliminar mi nombre como miembro del partido al cual pertenezco desde mi niñez y en el cual he actuado con firmeza de convicciones y sin claudicaciones desde hace más de 50 años.
Adopto esta resolución con gran pesar, pero no quiero con mi silencio solidarizarme con lo que reputo un grave error de concepto y de orientación en cuanto a las derivaciones y consecuencias de la política nacional”.

Más grave era aún la situación que se le planteaba a Evaristo Pérez Virasoro que, para ese entonces, era gobernador del Territorio Nacional de La Pampa designado por el Gobierno del general Agustín Pedro Justo. Decía Pérez Virasoro en su nota:

Absolutamente disconforme con la actitud que las autoridades del partido liberal acaban de imponer a los diputados de Corrientes que militan en sus filas, me veo en el penoso caso de abandonar la agrupación histórica de que he formado parte durante toda mi vida, que presidí por largos años y que me favoreció reiteradamente con altas funciones representativas de la provincia.
Que los azares de las luchas más intensas ni los más duros contrastes sufridos en distintas épocas debilitaron mi adhesión, mi fervor liberal, mi decisión de continuar siempre al servicio de los altos ideales de la agrupación que tuvo por jefes, bajo la alta inspiración inicial del general Mitre a hombres de la talla del doctor Juan Eusebio Torrent, del doctor Manuel F. Mantilla, del doctor Juan Esteban Martínez, de don Valentín Virasoro.
Pero hoy hace el partido de una cuestión local una cuestión nacional, quebrantando una de sus más hermosas tradiciones que muchas veces le costó verdaderos sacrificios y sobrepone, a mi juicio, al interés de todo el país y a la suerte de una causa común, los agravios y persecuciones de que sin duda ha sido objeto dentro de la provincia, echando sobre la nación la misma responsabilidad de esos excesos y de esos desmanes.
Pienso que se ha debido buscar por otros medios y otros caminos las condignas reparaciones y que en ningún caso ha podido comprometerse la conciencia de los hombres más allá de los límites propios de la acción provincial.
Entiendo salvar la mía de simple ciudadano al dar el paso doloroso que realizo y que importa para mi un verdadero desgarramiento. Están en el partido liberal mis mejores recuerdos. A su sombra practiqué mis cultos más fervientes de patriota y ciudadano. Sus hombres de hoy son mis amigos y mis compañeros más queridos.
Toda mi modesta vida pública fue sustentada por honrosos mandatos de la agrupación que procuré cumplir de la mejor forma a mi alcance. Con todo, ya no puedo seguirlos a campos adversos en procura de satisfacciones que nos eran debidas por otros factores y otras instancias, porque entonces renegaría en el orden de la nación, de las ideas y de los anhelos por los cuales hemos combatido sin descanso en Corrientes bajo la bandera del partido liberal(3).

(3) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 30 de Abril de 1936. El diario transcribe estas notas tomadas del diario “La Nación”, de la Ciudad de Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Sin dudas que las cartas transcriptas no necesitan comentarios. Cabe señalar que el liberalismo -con el radicalismo- aspiraban a lograr la Intervención de Corrientes, viejo anhelo de ambas agrupaciones, la segunda de las cuales gestionaba además la Intervención a la provincia de Buenos Aires como también la de Mendoza y posiblemente Santiago del Estero.

El diario “Bandera Argentina” -de tendencia nacionalista-, comentando las dimisiones de Pérez Virasoro y Bermúdez al partido liberal decía, entre otras cosas, que “es una de las muy pocas oportunidades en que los correligionarios del doctor Raymundo R. Meabe, presidente del nacionalismo argentino (sic), coinciden con nosotros”.

Resultan aleccionadoras -seguía diciendo- las renuncias al viejo partido liberal de Corrientes , como acto de protesta y repudio a la actitud asumida por sus representantes nacionales en oportunidad de elegirse la mesa directiva de la Cámara de Diputados de la Nación, en que emitieron su voto en favor del candidato radical a la presidencia, vale decir, del enemigo tradicional, defraudando así por partida doble los ideales de la sublevación de Septiembre y sus propios principios(4).

(4) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 4 de mayo de 1936, en la cual transcribe un artículo del diario “Bandera Argentina”, de la Ciudad de Buenos Aires, que se titula: “Suicidio de un Partido Tradicional”. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las notas elevadas por los renunciantes fueron contestadas por el presidente de la junta ejecutiva, expresándoseles que serían elevadas a consideración de la convención del partido y, rechazando algunos de los conceptos expresados en la misma, decía que la decisión partidaria que determinó el voto de los diputados liberales, lejos de quebrantar la honrosa tradición del partido liberal, la ha acentuado y han sabido interpretarlas en consonancia con los verdaderos anhelos del pueblo de la República, que reclama de sus representantes actitudes claras, definidas y eficientes, que traduzcan en hechos reales su repudio a los escandalosos fraudes que toda la opinión del país condena severamente.

Seguía diciendo que contrastaba la censura que habia merecido de parte del renunciante, con el elogio sincero y espontáneo provocado dentro y fuera de la provincia, como lo comprobaba el juicio de los órganos de opinión más autorizados. Y también que contrastaba también su decisión de separarse de las filas del partido, con el espíritu de sacrificio puesto de manifiesto por los liberales.

Terminaba expresándole que no se trataba de una “cuestión puramente local ni de intereses banderizos”, ni que fuera contra el interés de todo el país, porque el interés del país jamás podría ser el de apoyar o defender a quienes, valiéndose de medios repudiables, hubieran escalado las altas posiciones públicas o pretendan perpetuarse en ellas, a espaldas de la auténtica voluntad de la República; y que de ninguna manera se había impuesto esa actitud a los diputados liberales, porque en el seno del partido se deliberaba y resolvía con absoluta libertad de palabra y criterio y que en la oportunidad de tomarse la resolución del 14 de Abril -con la unanimidad de sus miembros presentes- participaron y apoyaron la misma los propios diputados nacionales(5).

(5) Periódico “El Noticioso”, (Corrientes), edición del 1 de Mayo de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Esto motivó una nueva nota de Bermúdez, acusando recibo de ella y expresando que en tal documento se discurre sobre aspectos políticos completamente ajenos al que dio origen a su disidencia, pues el comité no rectifica ni aclara ni siquiera trata de explicar o justificar su resolución de cooperar decisivamente al triunfo del radicalismo en la organización de la mesa directiva de la Cámara, único motivo que invocaba para optar por su retiro del partido, en rotundo desacuerdo con tal actitud política.

Y afirmaba que era ésa la orientación del partido a que se refería, al decir que contrariaba su honrosa tradición, porque siempre lo tuvo al partido radical, tanto en el orden provincial como en el nacional, como adversario irreconciliable por antecedentes históricos, por temperamento y por convicciones.

Luego de otras consideraciones, expresaba que se limitaba a reiterar al comité que sólo se proponía salvar su criterio político irreductible por no querer complicarse con la tendencia que creía entrever en el partido de encomendar la regeneración política, moral y gubernativa del país, al partido que por sus desbordes e incapacidad fue barrido del poder por la sublevación de 1930, que contó con el aplauso y el apoyo del partido liberal(6).

(6) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 7 de Mayo de 1936. La carta está transcripta del diario “La Fronda”, de la Ciudad de Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Bermúdez creía ver en los hechos motivantes de su renuncia un principio de acuerdo para que el partido liberal apoyara al radicalismo personalista en las elecciones presidenciales del año entrante.

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